Debí imaginar que a lo que se refería, no es precisamente lo que creí. He olvidado de nuevo que todo esto es un contrato y que, lo único que él quiere de mí son mis piernas; nada más ni nada menos. ¿Por qué debo sentirme atraída por alguien a quien no le gusto? El sentirme usada no me hace sentir bien, pero he hecho todo esto porque él sí me gusta. ¿Realmente quiero esto? ¿Verdaderamente valdrá la pena permitir que solo él logre satisfacerse? Luego de tener todos esos pensamientos que solo hacen que me congele y no pueda concentrarme, avanzo a vestirme en espera de que me lleve de vuelta.
—¿Estás bien?
—Sí, muy bien. ¿Podría llevarme de vuelta, por favor? No quiero preocupar a mi mamá.
—Claro.
Me trae de vuelta al muelle y me bajo del auto de prisa.
—¿La puedo llamar esta noche?
—No, hoy estaré trabajando. Buenas tardes, doctor— a pesar de haber visto que iba a decir algo, cierro la puerta o iba a ser más difícil para mí. ¿Es que acaso no fue suficiente con todo lo que hizo?
Camino hacia mí auto y llamo a mi madre, ya que no los vi donde los dejé y vinieron como locos.
—¿Dónde has estado metida, hija? ¿Sabes lo asustados que estábamos? Estuvimos a punto de llamar a la policía pensando que te había ocurrido algo. Ni siquiera nos respondiste las llamadas.
—Lo siento, mamá. No tenía buena señal y quería estar sola.
Jeremy me mira como si supiera que algo realmente ocurrió, pero no dice nada frente a mi madre. Tan pronto llegamos a la casa, entro a darme un buen baño y dejo que el agua recorra todo mi cuerpo por un largo rato. Mentiría si digo que no me siento frustrada. En primer lugar, no debí hacerme ilusiones. Al final, él y yo somos totalmente distintos.
En el trabajo todo me estuvo saliendo mal, estaba tan distraída y pensativa, que solo cometía error tras error. Había deseado con todas mis fuerzas salir de una vez y llegar a la casa. Jeremy fue quien me recibió, aún estaba despierto y, al parecer esperando por mí.
—Tan pronto te bañes quiero hablar contigo.
—No estoy de humor para hablar— lo dejo con la palabra en la boca y entro directamente al baño.
Cuando salgo del baño y voy a la habitación, ahí está Jeremy de nuevo.
—¿No has entendido todavía que no quiero hablar con nadie?
—Ya sé que no quieres verme ni en pintura, pero no puedo hacerme el chivo loco, cuando te veo tan desanimada. ¿Podrías dejar a un lado todo tu odio y furia, y desahogarte conmigo como lo hacías antes? Dime qué te sucede. ¿Te dejaste de tu novio?
—No sigas con eso. ¿Crees que alguien como yo tendría novio?
—Eres joven, bonita, inteligente, independiente y, cuando quieres, puedes ser un osito tierno y cariñoso. No veo el porqué no podrías tenerlo.
—No se vale verme con los ojos del alma o como hermano. Es lo mismo que preguntarle a una madre si su hijo es bonito o no. Sabes que siempre contestarán que lo eres, aunque te veas como un chimpancé.
—Para mi eres la Chita más bonita que existe.
—Puedes irte a la mierda, simio.
—Al menos te saqué una sonrisa. Deja de estar tan seria o te pondrás como una pasa vieja— se acerca y lo miro fijamente—. Te he dado tu espacio porque sé que estás molesta conmigo por lo de la última vez, pero quiero aprovechar el momento para disculparme, reconozco que me pasé y dije e hice cosas indebidas.
—¿Por qué me besaste, Jeremy?
—Eso es historia para otro día. Ahora para mí lo importante es que te sientas bien— acaricia mi cabeza y sonríe.
Llega el lunes, el día que tanto había deseado que no llegara. Tengo que enfrentar al doctor en algún momento, pero voy a tratar de evitarlo por ahora. Según llego a la oficina me doy cuenta de que él ya ha llegado y me tardo buscando el cubo y el mapo. No voy a poder mantenerme esa media hora completa dentro de este cuarto, por lo que salgo para limpiar la sala y logra atraparme. Parece que estábamos jugando al gato y al ratón.
—Buenos días— pude notar inquietud en él.
—Buenos días, doctor.
—¿Todo bien?
—Sí— la conversación se ha tornado muy seca.
—Creí que llegarías más temprano.
—Tuve cosas que hacer, pero no se preocupe, me da tiempo a poner todo al día.
—No es una queja o un regaño. Venga conmigo— entra a su oficina y dejo todo como está para seguirlo.
—¿Necesita algo, doctor?
—¿Por qué la noto tan distante y fría?
—Le bajé la temperatura al aire.
—Es muy buena evadiendo preguntas.
—Al igual que usted haciéndolas— sonrío ladeado.
—¿Por qué no se puso las medias?
—Lo olvidé, doctor.
—¿Hice algo que la hizo sentir mal? Somos adultos y los problemas se resuelven hablando.
—Ya es hora de comenzar a trabajar, doctor. Una de sus reglas son «no hablar sobre temas personales en horas laborales», así que le pido una disculpa, pero debo hacer mi trabajo. Permiso.
—Espera… — extiende su mano dispuesto a detenerme, pero la baja de inmediato—. Si hice algo mal, solo dime. No quiero que las cosas se terminen dañando. Definitivamente algo te sucede conmigo, me lo has dejado claro con tu comportamiento, pero si no me dices lo que está sucediendo, ¿cómo se supone que sepa? ¿Acaso no te gustó lo que pasó ese día y por eso estás actuando así?
—Doctor, lo mejor será no mezclar nuestros problemas personales con el trabajo.
—¿Quieres terminar el contrato? ¿Eso es lo que te sucede?
—Tal vez en primer lugar, fue una mala decisión haberlo firmado— mentiría si digo que no sentí una punzada en el pecho al pronunciar esas palabras.
—Yanelis — baja la mirada—, yo no puedo... — hace una pausa y lo veo suspirar—. Olvídelo. Continúe trabajando.
—Permiso— salgo de su oficina con ese nudo en mi garganta. Lo mejor será dejar las cosas hasta aquí y no seguirme lastimando más.
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Comments
rubi salgado
espero y se aclaren pronto por su bien
2024-11-29
0
Edith Zenteno
Yo creo que el tiene algunos fetiches y además el se está, enamorando o fue a primera vista en fin igual que ella se está enamorando
2023-05-07
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Francisca Alcantara
Hay no también que ivan
2023-01-31
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