Cuando ya estoy perdiendo la esperanza de encontrar a papá, lo veo sentado en su escritorio de la oficina que tiene en El Gran Hotel, con una taza blanca en las manos.
–Me encontraste –musita, sin mirarme.
Niego con la cabeza y le quito la taza. –No deberías beber –Me callo cuando me doy cuenta que lo que está bebiendo es café.
Se ríe sin humor. –Que te sirva de lección, hijo, nunca bebas cuando las cosas se van al diablo, si lo haces no podrás detenerte. Créeme.
Asiento, al recordar esos horribles meses antes que papá y mamá se casaran, papá pasó un tiempo oscuro, en dónde lo único que hacía era emborracharse.
–Mamá está preocupada –empiezo–. Ella cree que la odias. –Me detengo para que me diga que no la odia, que lo único que ha hecho en su vida es amarla, sin embargo no lo hace–. No la odias, ¿verdad?
Se pone de pie y comienza a pasearse por la oficina, maldiciendo todo lo que ve. –No la odio –dice después de un buen rato–. Nunca podría odiarla, pero no le perdonaré esto. –Golpea la pared con su puño, furioso–. Siempre quise que mi princesa tuviera la mejor vida de todas, que estudiara lo que quisiera, ni siquiera me importaba qué. –Se gira y puedo ver dolor, culpa y una decepción tan grande que ahora el que maldice soy yo–. Si me hubiese dicho que quería dedicarse a criar conejos y venderlos, la hubiese apoyado. Mila es mi vida, mi pequeñita, la luz de la casa… Y ahora ese chico –escupe–, la embarazó. ¡Arruinó su vida!
Me acerco a papá y pongo mi mano en su hombro. –Papá, tu niña creció hace mucho tiempo. Es una mujer.
–Es una niña. Una mujer no se hubiese dejado engatusar por esa mierda.
–Papá, Migue es un hombre. Va a asumir su responsabilidad.
Vuelve a golpear la pared. –No quiero a ese chico cerca de mi niña, ¡no lo quiero! Además no sabemos de dónde viene, quienes son sus verdaderos padres, si existen enfermedades en su familia. ¡No sabemos nada de él!
Sus palabras me lastiman, mucho. –Vaya –susurro–. No sabía que eso era lo que creías… Bueno, tú dirás cómo debo llamarte ahora. Claudio y yo somos adoptados también, ¿o lo olvidas? ¿Cómo debo llamarte?, ¿primo?, ¿o Christopher está bien para ti? –espeto.
Sus ojos verdes se abren con preocupación. –Hijo, sabes que no quise decir eso…
–Pero lo dijiste –lo corto.
Pasa sus manos por su cabello, angustiado. –Ustedes son mis hijos, nada cambiará eso.
–Para mi tío, Migue es su hijo.
–¡No es lo mismo! Ustedes son Guerrero, sé quiénes son y de dónde vienen.
Pienso en Claudio y hago una mueca por el dolor que me provoca esto.
–Y si no lo supieras, qué si no fuéramos Guerrero.
–¡Pero lo son!
Me obligo a respirar y calmarme, sé que papá está dolido, además él no sabe lo que yo sé. –Mira, vuelve a casa, mamá está preocupada. Mañana veremos qué hacer, ¿sí?
Asiente a regañadientes. –Está bien, hijo. –Me giro para irme, pero me detiene, colocando su mano en mi hombro–. Hey, si te lastimé, lo siento mucho.
Asiento. –Olvídalo, papá. Ve a casa –digo antes de salir.
Cuando me subo al auto comienzo a manejar sin destino claro, desesperado por una salida a todo esto qué está pasando. No me doy cuenta a dónde voy, hasta que me encuentro fuera de la casa de Rapunzel.
Bajo del auto, ansioso. Es justo lo que necesito ahora. Fer hará que me olvide de todo, excepto de nosotros.
Toco el timbre en su puerta y espero, pero nadie sale. Quizá esté malo. Golpeo su puerta y la llamo, pero sigue sin salir.
–¿Dónde demonios estás? –murmuro preocupado.
La última vez estuvo muy cerca de que la lastimaran.
–La muchacha no está. –Me giro y veo a una señora de edad, mirando por la puerta–. ¿Quién es usted? –pregunta con verdadera curiosidad.
Vieja chismosa. La reconozco de inmediato, es la típica persona que vive metiéndose en la vida de los demás.
–¿Sabe dónde está Fer?
Hace un gesto extraño con su rostro, como si estuviera disgustada por no haber saciado su curiosidad. –Salió con un bolso, creo que iba de viaje.
Mi cuerpo se congela. –¿De viaje? ¿Está segura?, ¿no será que se mudó? –pregunto ansioso.
Chasquea su lengua. –No, porque llevaba sólo un bolso pequeño y a ese gato monstruoso que tiene. –Me mira nuevamente con curiosidad–. ¿Eres su novio o algo?
Me subo al auto sin contestar.
–¡Maleducado! –me grita. La ignoro y salgo de ahí.
Nunca pensé que Fer podría irse, ¿y por qué demonios no me lo dijo? Golpeo el volante al darme cuenta que ella no tiene que darme explicaciones de nada. No somos nada, nunca seremos nada.
Me digo que es mejor así, pero ese frío en mi cuerpo me grita que no lo es.
–A lo mejor vuelve pronto –susurro para tranquilizarme.
Si la vieja chismosa tiene razón, quizá sólo fue por un viaje corto, ¿pero a dónde?
Le encargaré a Mauricio, uno de los hacker que tenemos, que averigüe todo lo que pueda de María Fernanda Montero Jara, cuanto antes mejor.
Necesito saber todo de ella. Absolutamente todo.
*****
–Debí decirte antes, lo siento –me disculpo con mi hermano. Su rostro se ve pálido y sigue sin pronunciar palabra desde que le conté todo–. No estás obligado a nada, Claudio. No le debemos absolutamente nada a esa mujer –agrego para tranquilizarlo.
–¿Viste a nuestra… viste a esa chica? –pregunta en un jadeo.
Asiento. –La vi, está muy enferma. Nunca he visto a nadie tan enfermo como ella lo está. Se llama Beatriz, se parece mucho a ti.
–¿De verdad?
Asiento. –Sí. Es una niña muy linda, pero está muy enferma y me temo que no le queda mucho tiempo, pero no tienes…
Levanta su mano y me detengo. –Sé que no le debo nada a esa mujer, pero esa niña no tiene la culpa de ser hija de quién es, ¿no? –Asiento, no la tiene–. Lo haré. ¿Cuándo tengo que ir?
–Lo más pronto. De ser posible mañana a primera hora. No le queda mucho tiempo. –Asiente–. Si todo sale bien, el trasplante se hará en Santiago.
–¿Me acompañarás mañana?
Abrazo a mi hermano, apoyándolo. –No te dejaré solo, bro. Puedes confiar en mí.
Sonríe. –Lo hago, sé que puedo confiar en ti.
Pienso en lo que averigüé, pero decido dejarlo pasar por ahora. Además, si le digo la verdad sólo ocasionaré daño.
Cuando Claudio se va, y sólo después de organizarnos para mañana, hablo con mi tío y le cuento la verdad. Desde niño siempre le he contado todo. Me dio todo su apoyo sin pensarlo, ni siquiera dijo nada de lo acontecido con papá hace unas horas, es un gran hombre mi tío. Me dijo que podía tomarme todos los días que necesite.
Un problema menos. Odio fallar en mi trabajo.
Ahora sólo me falta averiguar dónde está Fer. ¿Dónde estás, Rapunzel?, ¿dónde demonios estás?
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 60 Episodes
Comments
Adriana Romero
Rapunzel de pronto fue a ver a sus padres, porque ya no le queda dinero y como que no avanza en las investigaciones para hunrir a Cristobal, esa va terminar enamorada 😍 de el
2025-04-01
1
Sandra Hoyos Rivero
masss capitulo autora por fisss
2022-06-12
3