entrelazados

Ya paso un tiempo desde el tema de mi desquiciado padre. Luego de que lo llevaran detenido no paso mucho hasta que se ejecutó su condena y hoy ya no está entre los mortales. Todo en la vida se paga, a la larga o a la corta, pero se paga.

Mi tío pedio que lo transfirieran y está tramitando todo para tener la ciudadanía en este país.  Con la ayuda de los abuelos de mi novio yo tuve la mía. Al presentar una prueba de ADN compatible con la de mi progenitor no fue muy difícil.

Para mi tío fue un poco diferente, ya que se debe casar. Verlo tan nervioso por ese tema me llena de ternura. Nunca lo había visto así.

Me mude con mi hermana. Pero conservo el departamento, ya saben eso de tener novio hace que queramos un lugar donde nadie moleste.

Al principio Fernando se opuso, pero Audin puede ser muy persuasivo cuando quiere y además él se hace cargo de la renta.

Como ya no queda mucho del año escolar, lo siguiente es la universidad y por suerte acá hay una muy buena. Todavía no tengo muy definido que carrera seguir, pero creo que me tirare por algo referido a lo forense.

Audin seguirá los pasos de su padre y ya está tramitando todo para comenzar sus estudios como futuro agente.

Luego del colegio vamos a entrenar y ahora también se nos han sumado las chicas y Scott. Todos hacemos un equipo interesante. Hasta el día que decidimos con las chicas aparecer con tacones, fue muy divertido intentar hacer ejercicio con ellos.

Gastón por fin dejo de hacer sufrir a Sylvanas y están saliendo.

Terminamos la rutina del día y pasando ligeramente por los vestidores, con Audin nos trasladamos al departamento. Queda cerca del GYM y bueno hay energías que necesitamos descargar en privado.

Llegamos y vamos derecho al diminuto baño. Mientras me carga con sus fuertes brazos y mi espalda queda apoyada contra la pared, el agua tibia de la ducha cae en su espalda y su boca recorre mi mejilla, cuello y por último se encuentra con mi boca.

Sus envistes son suaves pero duros y certeros. Me aprieto a él como un koala mientras lo recibo gustosa. Una de sus manos baja por mi cintura y se une a la otra tomándome fuerte de las caderas para que sus movimientos certeros nos llevan por el callejón del placer.

Envuelta en una cálida toalla salgo del baño, algo temblorosa por tan intenso momento vivido con mis ojitos de arcoíris.

El me ayuda a secarme como si fuera su muñeca favorita. Yo lo dejo hacer con una sonrisa de oreja a oreja. Sus besos recorren mi cuerpo mientras me ayuda a vestirme, pero como siempre lo deja a medias ya que la pación nos invade de nuevo y entre gemidos y sabanas desordenadas lo volvemos hacer.

Cerca de la media noche llego a la casa de mi hermana. Luego de saludar a los guardias de la entrada entramos y me dirijo a mi cuarto asignado que queda en la segunda planta de la gran mansión que tiene mi hermana. Mi habitación está del lado norte, casi al fondo. La elegí porque queda lejos de la de mi hermana. No me gustaría escuchar nada cuando mi tío y mi hermana se enredan, aunque las paredes son bien gruesas como para escuchar algo. De todos modos, la elegí lejos y también porque la iluminación natural que tiene me gusta más que las demás.

Audin cada vez me deja menos, y cuando tenemos que separarnos para que cada quien termine en su casa, no pasa mucho tiempo que lo tengo acá de nuevo. Siempre por la mañana temprano se aparece, me despierta y desayunamos juntos. Vamos al colegio y ahí nos juntamos con nuestros amigos, pero nuestras manos rara vez se separan, salvo cuando entramos al aula.

Scott, para mi sorpresa, comenzó a salir con Cecilia. Por suerte su relación va viento en popa y ahora ya no recibo esas caritas malas como antes.

Solo falta que encontremos pareja para Marion y Briza. Pero con lo poco que falta para la universidad no creo que les resulte difícil encontrar parejas ahí.

—Esta tarde tenemos que ir a ver los vestidos para el baile de graduación —escucho que dice Briza desde la punta de la mesa. Nos encontramos en la cafetería del colegio.

—Yo necesito algo que deje mudo a mi chico —dice mi cuñada a mi lado y mi amor la mira mal.

—Mudo lo voy a dejar yo si te toca un pelo —dice Audin tratando de que Sylvanas deje esa idea de acostarse con nuestro amigo.

—Yo no me meto en tu relación, no te metas en la mía —responde ella mirando todavía su teléfono.

—Levántala —le vuelve hablar él.

—¿Qué cosa? —pregunta ella y yo sonrió porque se lo que viene.

—La cara —responde sin dejar de mirarla, ella levanta la mirada concentrando sus violetas en el—. Rompiste el piso, cara dura.

—¿Por qué dices eso? —espeta haciéndose la ofendida y yo me rio internamente.

—Eres la más metiche de todos en mi relación con mi novia, Sylvanas.

—Eso no es ….

—Es verdad sil... —interrumpe Marion a mi cuñada y yo estallo en risas por su cara de inocente. Luego ella y las demás se unen a mis risas, pero Audin no cambia la cara, solo niega con una sonrisa en los labios.

Saliendo del instituto con las chicas vamos en mi coche al centro comercial para todas juntas comprar nuestros vestidos para la graduación, además de los accesorios que usaremos con él.

En el auto la música suena y todas chillamos como locas.

Mi hermana insistió en que debía tener mi propio vehículo, por ello Audin estuvo enseñándome a manejar en un camino desolado para mi seguridad según él. Yo creo que se debía más a mi seguridad en otro sentido ya que las clases de manejo terminaban con mi cuerpo rebotando sobre el suyo.

Sigo asistiendo al Gimnasio, pero con menos frecuencia. Trato de equilibrar más mi vida social. Es mi último año y pronto concurriré a la universidad y creo que es el mejor momento para disfrutar con mis amigas, aunque todas vallamos a la misma universidad.

Todas salimos felices del centro comercial llenas de bolsas de compras. Nuestros vestidos serán la envidia de la noche, lo presiento.

Llevo a cada una de mis amigas a sus respectivas casas y por último me dirijo con mi cuñada a su casa, de paso veo un rato a mi chico.

Llegamos y desde la entrada de su casa se escuchas las risas y comentarios de varias voces. Audin esta reunido en la sala con sus amigos, seguro todos jugando a PlayStation.

Subimos con mi cuñada a su habitación llevando sus bolsas de compras.

—¿Tú crees que le gustara el conjunto que compre para ese día? —pregunta Sil, todavía indecisa por la ropa interior que compro.

—Pero si, no tengas dudas —respondo mirando donde colocar las bolsas, ella señala un sillón al lado de su mesa de noche—. Cualquier cosa que lleves encima él te vera como la cosa más bella, no lo olvides.

—No lo hago, pero la verdad ahora entiendo el miedo que tu tenías —escucho su murmullo, tiene las manos en la cara.

—No seas tonta, él te adora —digo acercándome a ella.

—Si, pero de ser así ¿Por qué nunca me toca o se sobrepasa conmigo? —pregunta mirándome de frente.

—¿Cómo quieres que te toque si tu hermano prácticamente lo tiene amenazado con castrarlo si llega a herirte? —le recuerdo sentándome en su cama.

—¿Pero está segura que el me desea? —me rio, si supiera...

—Si, amiga. Él está loco por ti. No te das cuenta que te respeta.

—Pero su respeto quiero que lo pierda, así me hace suya de las formas más perversas que se le pueda imaginar —la miro boquiabierta— no me mires así.

—Como quieres que te mire si me estás diciendo prácticamente que quieres algo masoquista.

—Bueno yo me refería más a que yo sea su sumisa y el mi amo —la veo morder una de sus uñas con cara de inocente.

—Guau, no sabía que te gustaba esa clase de juegos al estilo Cristian Grey.

—Bueno tampoco tan así —dice y acercándose a la puerta me mira— ¿Vamos abajo?

—Si, tengo hambre.

—Qué raro tu con hambre —reímos y bajamos.

Llegamos a la planta baja y entrando a la sala para dirigirnos a la cocina nos sorprendemos al ver a nuestros chicos gritando como locos por su partida de juego online.

—He amor, ya volviste —dice Gastón a mi amiga acercándose a ella para saludarla. Ella se pone roja al tener la atención de su novio y de todos a la vez.

Miro a mi chico que mira con cara de culo a mi sobrinito y lo tomo del brazo para llevarlo a la cocina. Entramos y sin dejar que diga nada poseo sus labios con un beso necesitado.

—Creo que alguien me ha extrañado definitivamente —dice Audin al separar sus labios de mi boca, sus manos se ajustan a mi trasero y me presiona con su notable erección.

—Si, y por lo visto tú también me extrañaste mucho —respondo metiendo una mano entre los dos para rozar su dureza— Tengo hambre —me separo de el para dirigirme a su refri para husmear en él.

—Compremos comida rápida y vamos al departamento —escucho que dice detrás de mí y esa idea me gusta deberás.

—Ok —sierro la nevera y tomo su mano para dirigirme a la salida de su casa rumbo a mi coche.

—Espera, vamos en mi moto —ruedo los ojos y lo miro con las manos en mi cintura.

—¿Qué? —pregunta haciéndose el tonto.

—Si manejas tu ¿podemos ir en mi coche?

—Ok, solo porque me lo pides —desde que tengo mi coche no le dejo manejarlo y sé que se muere de ganas por conducirlo. Es un Audi A3, es mi bebe, mi precioso...

—Sabes que no dejare a mi bebe solo y abandonado.

—Hablas de mi o tu coche...

—Tú no eres mi bebe —respondo obvia.

—Pero si lo soy cuando gimes “si bebe, así, así duro, duro” —dice imitando mi voz, le doy un manotazo. El ríe, pero saca mis llaves de mi mano y me abre la puerta del copiloto para que me monte en mi coche y luego él se mueve para posicionarse a mi lado.

El rugido del motor se escucha y sonrió. El me mira y toma mi mano deja un beso el ella y luego me suelta para poner en marcha a mi bebe.

Pasamos por una tiendo y compra unas hamburguesas y una botella de agua saborizada y rápidamente llegamos al departamento. En el camino le escribo a mi hermana para avisar que esta noche no llego a casa, planeo pasarla con mi novio.

Bajamos del coche y subimos a mi departamento, comemos sin dejar de mirarnos y al terminar decidimos ver una película que luego de diez minutos no sé de qué iba ya que Audin prefirió entretenerse con mi entrepierna y así se robó toda la atención.

Por la madrugada me despierta el rose de sus dedos y su erección que choca en mi espalda.

—Mmm...

—Amor...

—Si... —mi vos suena ronca.

Me monto sobre él y tomando su erección la guio a mi entrada para lentamente acomodarme sobre ella. Un sentimiento de plenitud nos llena a ambos y luego de un suspiro mis movimientos, lentamente, cobran impulso.

Sus manos en mi cadera me ayudan a que los choques sean certeros mientras que su lengua juega con mis pechos.

Siento como mi cuerpo se estremece y pronto estallo junto con él. Sus manos se ajustan marcando mi piel, mi boca busca la suya para besarlo acompañando los últimos latidos de nuestro momento de placer.

Rendidos nuevamente nos quedamos dormidos entrelazados uno con el otro.

Por la mañana temprano luego de un baño rápido y un desayuno exprés nos dirigimos al instituto.

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Comments

lisbeth mijares

lisbeth mijares

parecen conejos 🤭

2025-02-03

0

Lourdes Mendez

Lourdes Mendez

muy buen capitulo felicidades

2024-08-17

2

Anonymous Carmen diaz

Anonymous Carmen diaz

Ojalá no salga la sorpresa de embarazo en amy

2024-05-29

1

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