tu nombre

Llego al colegio y apenas pongo un pie en el establecimiento escucho que me llama la voz chillona de Sylvanas. Resoplo y me concentro en ser gentil, su hermano será un pastel de cumpleaños, pero ella es... artante. La saludo con la mano y una falsa sonrisa y se acerca a mí con su amiga cara de culo, todavía no es el nombre o será que me mira tan mal que ni lo recuerdo.

Su hermano viene tras ella hablando con el chico de ayer, me acerco al grupo más para saber dónde queda la clase que tengo hoy que por otra cosa, si una interesada total. Al mirarla mejor noto que tiene un color raro de ojos acaso veo bien ¿Son violetas?

—Sylvanas ¿Tu color de ojo es violeta? —pregunto extrañada.

—Si, ¿Por?

—Valla nunca vi ese tipo de color de ojo es raro.

—Nos lo heredo mi madre —me cuenta y se cuelga de su hermano y toma su cara para apuntarla a mi— Pero acá mi gemelo tiene uno de cada color, azul de papa y violeta de mama.

—Deja de molestar —le dice este zafándose de ella. Me mira y la frialdad de sus ojos me estremece.

—Eso si el carácter de mierda lo saco de mi mama —dice ella y ríe como loca, ¿Le hará falta un psicólogo? — ¿Te acompañamos a tu clase?

—Si, tengo... —miro la hoja con el horario— Biología con...

—Nosotros tenemos esa clase —me interrumpe la vos oscura del Adonis, ¿Cómo sería que te susurre en el oído?

—Entonces te vas con ellos, nos vemos luego —me empuja hacia su hermano y sale dando saltitos arrastrando a su amiga.

Me freno antes de chocar con el muro de su pecho y me la quedo mirando, enserio le vendría bien un loquero. Enfrento al tempano de hielo que me mira con una sonrisa, valla que paso ahí. Mi entrecejo se frunce.

—Es así todo el año —dice este y suspiro, él y su amigo se ríen.

—Puede ser pesada, pero tendrás una amiga fiel —me dice el otro chico que creo que se llama Scott.

—Y tu una bala entre ceja si la sigues mirando así —eso sí llama mi atención.

—No le temo ni a tu padre —le dice y me mira— Su padre es agente y este sabe mucho de armas.

—Valla —digo de verdad sorprendida.

—Deja de llenarle la cabeza que después me asocian con boludeces que no tengo nada que ver —lo escucho decir.

Llegamos a la dichosa aula y antes de separarnos lo tomo del brazo y hago que me mire.

—¿Sabes de algún lugar donde se pueda entrenar? Ayer le pregunte a tu hermana y me paso la dirección de una clase de yoga.

—¿Qué tipo de entrenamiento? —se cruza de brazos y me mira con una mueca en la cara.

—Emm... no se. En mi casa entrenaba distintas disciplinas y luego practicaba con mis armas. Pero eso no sé si sea...

—Legal —termina el por mi— si te animas puedes entrenar en mi casa.

—No sé qué me estas insinuando, pero no soy de esas —le digo irritada, se le cayó todo lo lindo que podía llegar a tener.

—Ya sé que no lo eres solo te digo donde podrías entrenar, el gimnasio de mi casa está preparado para luchas extremas. Si te interesa pregúntale a mi hermana —dice y se va a su lugar enfadado diría yo.

Me siento en el banco que encuentro libre y mientras la clase se da a lugar escucho como algunas chicas dicen cosas de Audin que estoy segura no tiene nada que ver. La clase de biología pasa y cuando estamos por salir me acerco de nuevo a los chicos y detengo nuevamente al Adonis para disculparme.

—Discúlpame, no quise ser grosera.

—No pasa nada —dice y unas chicas pasan por nuestro lado diciendo en vos baja que había matado a un tipo y que se yo que otras burradas, me da risa, pero me contengo.

Lo miro y sus ojos se oscurecen y sale disparado para afuera seguido de su amigo. Miro a las chicas cuando salgo y me dan ganas de apuñalarlas.

El día termina y gracias a Dios no me cruce nuevamente con la voz chillona de Sylvanas, de hecho, no he visto ni siquiera a su hermano y Scott andaba solo. Me extraño, pero no le di importancia.

Cuando salgo del colegio recibo un mensaje de mi tío con la dirección de quien tiene información de mi hermana. El lugar de encuentro es en una cerca del centro. Decido salir rumbo para haya caminado, de paso conozco un poco más este lugar. Verlo desde fotos y planos no es lo mismo que verlo en vivo y directo. Llevo un rato caminando y cuando llego a cierto punto estoy desorientada, donde debería haber una plaza hay un edificio. Miro a mi alrededor por si alguien me puede guiar y veo que una mujer está sentada en la entrada de lo que parece un restorán. Me acerco para preguntarle la ubicación del local.

—Hola, buenas tardes —saludo con una tímida sonrisa.

—Hola, de veras que es una hermosa tarde —me responde la señora y al verla a los ojos me sorprende el color violáceo de sus ojos.

Que pasa en esta ciudad, ¿Todos tienen colores raros de ojos y se han juntado en este punto del mundo?

—Estoy buscado la cafetería... —miro en mi teléfono el nombre— “Calentitos”.

—A si, tienes que seguir caminando dos cuadras hacia el norte luego giras a la derecha y una cuadra más tarde encontraras una plaza la cruzas y sigues una cuadra más por la peatonal que veras —dice y se queda pensando—. Mmm... creo que era dos cuadras más..

—¡Mama! Papa quiere...— una voz nos interrumpe y yo inmediatamente me sonrojo, justo me lo tenía que cruzar ahora.

¡Espera Amy! Me digo en mi mente, estoy hablando con su madre. Con razón se parecen. Ella sigue ablando, pero no entiendo nada de lo que dice. Luego se calla me mira y mira a su hijo y sonríe, creo que esa sonrisa me da miedo, más bien lo que pueda decir luego.

—Lo siento creo que me he desorientado de nuevo —le digo mirando mis manos, me da vergüenza mirarla pensando en que casi abofeteo a su hijo.

—Mira si no te parece mal, aquí mi hijo, te puede acompañar —levanto la cara, lo miro y sonrió, claro que quiero que me acompañe, asiento—. Vamos Audin, sé un caballero y acompaña a la joven.

El aludido se acerca a su madre le da un beso en la mejilla que ella recibe dichosa y sale caminando y yo por detrás de él siguiendo sus pasos. Una cuadra más tarde la lengua me pica por quieres sacarle información, pero no sé cómo comenzar.

—¿Tienes alguna cita? —me pregunta de pronto rompiendo el mutismo.

—Algo así, estoy buscando a mi hermana —respondo y me mira.

—No sabía que tienes una hermana —dice mirándome con sus ojos raros y bellos.

—Yo tampoco, hace poco me entere —cuento sin detallar nada, espero que no pregunte por mis padres—. Luego de la clase de Biología nos los vi más a tu hermana y a ti, tampoco.

—Mi hermana, Franchesca, fue mama —dice—. Fuimos a la clínica apenas nos dijeron, con el permiso de la directora claro.

—Mmm... —no sé qué más decir— Felicidades, eres tío —digo y lo miro, está sonriendo.

—Gracias —me responde y me mira con su mirada de arco iris dejándome casi nula de pensamientos coherentes, tiene que ser tan... lindo—. ¿Tengo algo en la cara?

—No —respondo rápido— solo que me gustas —y ahí está mi lado poco coherente de la ecuación que es mi cerebro.

—Valla, eso es nuevo —dice y mira para adelante con algo parecido a una sonrisa.

—¿Nuevo? —no puedo evitar preguntar.

—No creo gustarle a mucha gente —dice y lo miro extrañada—. No me mires así, escuchaste los comentarios que me rodean, a quien le gustaría escuchando ese tipo de cosas.

—Cosas que no tienen sentido —digo, me mira.

—¿Cómo sabes que no es cierto? —indaga alzando una ceja.

—Solo lo sé, además que tenga la apariencia de un matón no te hace un matón.

Llegamos a la dichosa cafetería y en una de las mesas veo a una mujer con una carpeta, supongo que es el contacto que tiene información de mi hermana. Miro a Audin y le agradezco que me haya acompañado.

—¿Quieres que te espere? —pregunta y me quedo mirándolo, de verás que es lindo.

—Gracias, está bien hasta aquí —respondo y me acerco para dejar un beso en su mejilla—. Nos vemos mañana en clases.

Me alejo de él, adentrándome al local y parándome al frente de la mujer que tiene información de mi hermana.

—Buenas tardes, ¿Eres Camila? —pregunto frente a ella.

—Si, tu debes ser Amy —dice y me indica la silla para que me acomode en frente de ella.

Abre la carpeta que tiene en frente suya y saca una foto de un hombre, una mujer que es mi madre y otra de una chica.

—Como sabrás tu padre —dice señalando la foto del hombre— era una mala persona, le decían “EL Diablo” y no le quedaba chico el sobrenombre. Tuvo una relación corta con tu madre que dio de resultado tu llegada.

—Si, pero yo quiero saber de mi hermana —digo marcando la foto— ¿Es ella?

—Si, es ella —dice y suspira—. Ella no sabe nada de ti.

—Lo sé, hace poco me entere yo, ¿Cómo sabría ella de mí?

—Si, puede ser. El caso es que ella vive en esta ciudad, está casada y actualmente tiene dos hijos —dice y yo sonrió, yo también soy tía — Su nombre es María de los Ángeles.

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Comments

Lourdes Mendez

Lourdes Mendez

ami se emocionante de saber wue ella tien 2 sobrinos

2024-08-16

1

GiovannaXchelMayaCejudo

GiovannaXchelMayaCejudo

que nombre tan inocente
María de los Ángeles

2024-03-29

2

C Matacruz

C Matacruz

jajajaja jajajaja María de los angeles cómo mí tía🤔☺️🙂😁😯😱😛🙃😉😊😜😃😀😆😝😏😄🤪

2024-02-21

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