Entro a la habitación nuevamente con la jarra de jugo y los vasos y las chicas, literalmente, me atacan. Todas toman un vaso y en menos de un minuto la jarra queda vacía con los hielos en su interior tintineando por el vacío de líquido, pronto serán solo agua en el fondo del recipiente.
Sylvanas nuevamente me acomoda en frente del espejo de mueble y mirando mi cabello y colocando un dedo sobre sus labios piensa. Espero que no sea como asesinarme y enterrarme en el patio por lo que hice con su hermano, aunque nadie en esta habitación este enterada de los hechos.
—¿En qué piensas? —no aguanto más la intriga de verla casi masacrar su dedo pensando mientras fija sus violetas en mi nuca.
—En que necesitas un peinado, pero no sé qué hacerte —dice y mira al resto de nuestro escuadrón—. Chicas una ayudita.
Todas se juntan a mi alrededor y comienzan a tocar mi cabello, mientras hablan entre sí. Si digo que entiendo algo de lo que dicen estoy mintiendo. No entiendo nada. Luego Marion comienza hacer algo con un peine, aunque es tan la paranoia que cargo a esta altura que no me percato que solo me está peinando.
Recogen mi cabello en una coleta alta y luego con unas pinzas me hacen algunas hondas en las puntas. Es algo sencillo, pero me veo bien. Se alza mi cara y el maquillaje que tengo hace ver más felina mi mirada. Mi apodo de Gata me sienta bien luciendo así.
Con la aprobación de escuadrón gatas trófico, todas parecemos unas gatas furiosas lista para clavar nuestras uñas en alguna presa. Si, porque hasta uñas postizas ligue. Salimos del cuarto de mi nueva amiga y bajamos las escaleras, obvio que yo vos agarrada a la pared para no caer y arruinar todo en un minuto.
Llegamos a la planta baja sanas y salvas con el toque gatuno que llevamos intacto y ahí es cuando los chicos que están con Audin se suman al grupo. No lo veo por ningún lado, donde se habrá metido don ojitos arcoíris.
Todos hablan a la vez, están organizando como nos distribuiremos para ir en coche. Quiero decirle a Sylvina que me tenga en cuenta para ir con ella en el mismo coche, pero una mano en mi hombro me hace reaccionar la tomo y la retuerzo y cuando veo el deño la suelto con una disculpa muda. Él se soba el brazo y me mira frunciendo el ceño.
—Te vienes conmigo —dice luego de un silencio Audin.
—Lo siento, no quise hacerte mal... —digo en una pobre disculpa.
—No pasa nada —toma mi mano y tira de mi—. Vamos.
—Pero las chicas...
—Vamos al mismo lugar, no te preocupes por ellas, las veremos ahí —sentencia sin dejar de guiarme por la cocina de la casa, salimos a un patio donde a lo lejos puedo ver una piscina.
Caminamos por la acera hasta llegar a un garaje y ahí me pasa el casco lo miro con mala cara.
—Crees que me deje torturar por horas para que tu arruines todo lo que las chicas hicieron poniéndome un casco y montándome en una moto, ¿estás loco? —digo mirándolo incrédula.
Se acerca a mí me mira de arriba abajo y con su mano en mi cintura me acerca más a él. Un escalofrió recorre mi cuerpo haciendo que me olvide de respirar.
—Aunque parezcas un espantapájaros nunca te veras mal —dice y toma el maldito casco y lo pone en mi cabeza, en el momento que mis neuronas reconectan y me doy cuenta de lo que, ha hecho grito, pero él es más rápido y para mi más profundo pesar más fuerte.
Me toma como si fuera una muñeca de torta y me coloca en frente de él, en la moto. Sus manos a mis costados me rozan la piel desnuda y tiemblo, pero no de frio. Siento como un calor se extiende por mi cuerpo a medida que avanzamos por la calle que lejos de estar solitaria, muchos autos pasan por nuestro lado.
Un pitido ensordecedor me hace levantar la mirada para encontrarnos con dos autos donde van el resto de nuestros amigos que gritan y chiflan al pasarnos por nuestro lado.
—Ahí van, llegaran antes —me habla tan cerca de mi oído que mi temblequeo aumenta—. ¿tienes frio? —niego enseguida y estoy segura que con el casco en mi cabeza parezco una astronauta.
Un rato más tarde y llegamos a una enorme casa, los autos están aparcados de forma desordenada, la música se escucha en cada rincón y eso que todavía no ingresamos. Desde el punto en el que estamos puedo ver chicos con vasos rojos en las manos bebiendo y fumando, todos en la vereda y estoy segura que en cualquier parte de esa casa.
Si mi tío viera esto se moriría seguramente. Audin aparca la moto y baja de ella para ayudarme a mí, tendiendo una de sus manos. Cuando mis pies tocan el suelo, el, saca mi casco y sonríe. Recuerdo mi cabello y saco mi celular para verme y ahogo una exclamación.
—¡Audin! —exclamo golpeando su brazo— ¡mírame parezco el monstruo del lago Ness! —grito indignado, él se ríe.
Coloca los cascos sobre el asiento de la moto y me atrae a él. Toma mi cara con sus manos y me deja un beso en los labios que me deja muda.
—Te ves adorable toda enojada —dice y toma de mi mano para llevarme a lo que es la fiesta.
Aturdimiento total, debería ser algún síndrome ya que así me siento. No solo por el beso que me dio, que dicho sea de paso es el primero que recibo en mi insulsa vida, sino también por la música que esta tan alta que no deja ni escuchar mis propios pensamientos.
Camino por inercia entre la muchedumbre que bebe y baila al ritmo de lo que sea que suena e los altavoces a un ritmo que me hace mover mis caderas sin saber si lo hago bien o mal. Llegamos a una mesa que tiene cientos de vasos con algún tipo de bebida que mejor no saber de qué se trata. Audin me tiende uno que enseguida guio a mis labios, pruebo el contenido y arrugo la cara al sentir el sabor amargo de lo que sea que estoy tomando.
—¿Qué es? —le pregunto.
—Cerveza ¿Nunca tomaste? —niego—. Entonces hazlo con calma, sino terminaras con una curda de santa María.
—Ok —doy otro sorbo, es amarga, pero te invita a no dejar de beber.
Visualizo a las chicas bailando en medio de la montonera y al verme Sylvanas, se acerca a nosotros mientras mueve su cuerpo al ritmo de la música.
—¡Vamos, ven a bailar con nosotras! —le doy mi vaso a su hermano y la sigo a donde están el resto.
Imito sus movimientos y bailamos todas divertidas, por ser la primera vez que hago esto me estoy divirtiendo un montón. Paso una hora bailando con las chicas súper divertidas, cada tanto me encuentro con la mirada de Audin que no me pierde de vista. El y Scott están juntos hablan y fuman. De tanto bailar me siento cansada y decido que necesito descansar un rato, Además tengo la garganta seca.
—Chicas quiero descansar, mis pies me están matando además de que mi garganta esta crocante de seca —grito sobre la música para hacerme oír.
—Vamos donde están los chicos —me dicen las chicas y me guían hacia un grupo que no es dónde está mi acompañante.
Ellas gustosas hablan con los chicos y yo me ubico en uno de las sillas que está vacía. Miro uno de los vasos por si tiene algún tipo de líquido y cuando lo estoy por tomar una mano tatuada ocupa mi campo de visión.
—No tomes eso —escucho la voz oscura de Audin en mi oído y nuevamente ese escalofrió me recorre, asiento—. Toma —me tiende otro vaso y ahora si lo veo a la cara.
—Gracias —en repuesta recibo una sonrisa.
Tira de mi para hacerme parar y se acomoda en la silla que ocupaba yo, cuando me estaba por quejar el me acomoda en sus piernas. Tomo un trago del vaso para calmar la ansiedad que me invade de pronto, también los nervios. Este chico llena mi cuerpo de sensaciones nuevas que hacen que mi estomago tenga un revoltijo de algo parecido a las dichosas mariposas que alguna vez leí en alguna novela sin sentido que dicen ser románticas.
Siento ponerse tirantes mis mejillas al saber que una sonrisa se ha dibujado en mi rostro, la cual pierdo cuando Sylvanas me mira con la boca abierta al igual que el resto de las chicas. Arrugo la frente sin comprender.
—¿Qué? —pregunto más para mí, sabiendo que no me escucharan por el volumen de la música.
—Aunque no lo creas esto es tan nuevo para mí como para ti —escucho que me habla Audin y creo que es en cierto modo una respuesta a la pregunta mental que me acabo de hacer.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunto mirándolo desde el borde de mi vaso.
—Que me gustas —dice rosando mi cintura con su pulgar.
Hay carajo, de pronto siento que la música no es tan alta y que el barullo de la gente desaparece, también todo lo que nos rodea dejándonos solos. Su mano en mi cintura trepa por mi cuerpo dejando una senda de calor hasta llegar a mi cara, que no ha apartado la mirada de la suya. Me atrae más a su cara, y ahora sí, su boca se funde con la mía.
Siento perder el peso del vaso que tenía en mi mano, cuando lo dejo caer para rodear su nuca con mis brazos y corresponder a su beso. Soy nueva en esto, pero me dejo llevar por las sensaciones que despista su lengua al chocar con la mía.
Un gemido escapa por las comisuras de mi boca y me separo agitada de su boca en busca de aire. Mi frente choca con la suya y me encuentro con su mirada de arcoíris que me mira extasiado. Sonrió y nuevamente nos perdemos en nuestras bocas. Sus manos en mi cintura se ajustas y es ahí cuando percibo nuevamente el sonido de la música junto con los barullos y silbidos de la gente a nuestro alrededor. Me separo nuevamente de su boca y miro a nuestro alrededor, esta vez no solo son cuatro pares de ojos los que nos ven sorprendidos, sino todos los que están en esta habitación.
Tierra trágame, ¿mi primer beso fue frente a toda esta gente que conozco tan bien como china?
Salgo del estupor que creo el pánico de ser observada por cientos de miradas y risas indiscretas cuando Audin se para y toma mi mano para sacarnos de escena.
Llegamos a su moto y sin decir nada me coloca nuevamente el casco, me dejo hacer porque sinceramente no sé cómo actuar.
Él se monta y tendiendo una de sus manos que me pone en duda por un momento, al mirarla, la tomo y el me atrae para ubicarme nuevamente adelante de él, aprisionándome con sus brazos.
Pone en marcha el vehículo y pisando fuerte nos ponemos en movimiento. Toma un rumbo diferente al que creía y pronto estamos saliendo a las afueras. Nos detenemos luego de andar por un buen rato. Se baja y me ayuda a hacer lo mismo, saca mi casco y me guía entre lo que parece un montón de maleza hasta que llegamos a una zona montañosa donde se puede ver una especie de lago donde la luna se refleja en el agua.
Se sienta en una de las rocas frente al agua y tira de mi para ubicarme sobre el centro de sus piernas. Mi vestido que tan levantado que la piel de mi trasero chica con la tela de su pantalón. Me miro y ahogo una exclamación al saber que estoy prácticamente desnuda de la cintura para abajo, escucho la risa suya en mi espalda.
—Voy a matar a tu hermana —suelto tratando de bajar la escasa tela de mi vestido.
—Deberías agradecerle —dice rozando la piel desnuda de mi fisonomía, muy descaradamente pero que me hace tiritar de placer—. Tus piernas son un lujo para la vista. Lástima que muchos te hayan visto.
—Eso suena algo...
—No lo digas, que hasta a mí me incomoda.
—No creo que estés tan incomodo como yo, que soy la que trae el trasero al aire —digo tratando de acomodar mi falda.
—Mmm... —lo escucho decir ajustando su agarre entorno a mí, apretándome en torno a su pecho musculoso. Creo que me voy a derretir.
Nos quedamos mirando el horizonte mientras pienso en mi primer beso y lo mal que le debe haber sabido a él para sacarme tan pronto de escena, ¿Estará arrepentido y no sabe cómo sacar el tema? De pronto me siento avergonzada de no saber besar. Me remuevo incomoda y trato de voltearme para mirarlo a la cara.
—Audin —llamo tímida y su mirada se conecta con la mía dejándome casi sin aire— ¿Te arrepentiste de haberme besado? —pregunto mirando hacia otro lado— De ser así lo entiendo, nunca había besado a nadie y comprendo si te pareció repulsivo y me quisiste sacar de ahí para que nadie más vea tan vergonzosa escena, que seguro te ha incomodado sobremanera y... —no me deja seguir con mi verborragia, su boca se unió a la mía y esta vez el beso es más húmedo, su lengua choca con la mía sin contención.
Sus manos me pegan a el de una forma que me deja sin sentido, ni razón. Siento cuando sus manos me recorren apretando mi piel. Mis piernas cobran vida y me acomodo a horcajadas sobre él. Enrosco mis extremidades en torno a él, como si fuera un coala. Sus brazos me abrasan posesivamente mientras su boca me reclama de una forma más ferviente, anhelante. Se separa de mi agitado y puedo decir que excitado.
—¿Eso responde tu pregunta de lo arrepentido que estoy? —solo lo miro agitada al igual que el—. Si te saque de ahí es porque me incomoda ser el foco de atención de un montón de niñatos —dice y me da un nuevo pico—. También te quería solo para mí.
—Pero...
—Si lo que dices es cierto, de que es tu primer beso, déjame decirte que no se nota —dice abrazado a mi—. Se nota que eres muy apasionada.
Nos quedamos un rato en silencio contemplándonos, siento sus manos apretar mi trasero y mis ojos se abren sorprendidos.
—Lo siento, ya me picaban las manos de querer hacerlo —dice casi riendo— ¿Hay algo que tú quieres hacer conmigo?
—Todo —digo en un susurro tímido.
Si con alguien quisiera probar el mundo, seria de seguro con él. Sus arcoíris se iluminan y sonríe.
—Primero debes confiar en mí, para querer hacer todo conmigo —dice sin parpadear—. De a poco me iré ganado tu confianza, para que ese todo se haga realidad. Ahora sí, tu boca es... un manjar de los dioses que quiero seguir degustando.
Su boca nuevamente se junta con la mía, para seguir explorando cada rincón. Me siento en las nubes. Aunque sé que tiene razón, debo confiar en el para entregarle todo. Él sabe que algo escondo y cuando esté lista será el primero en saberlo.
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Comments
Leydi Aguilera
hermosa novela😘😘😘😘 me encanta la pareja que hacen ellos dos 🥰ella inexperta en muchas cosas y el un experto pero reservado 💘💘💘💘💘
2025-03-15
0
lisbeth mijares
me encanta 😍😍😍
2025-02-02
1
Lourdes Mendez
se tendrán la confianza suficiente para confirmar uno en el otro???
2024-08-16
2