AUDIN:
Mi mano recorre la tersa piel de mi gata que duerme acurrucada en mi pecho. Mi estomago cruje, me muevo lentamente para no despertarla y me coloco un pantaloncillo antes de bajar por algo de comida.
Estaba tan mal que hasta había olvidado comer, solo quería solucionar las cosas con ella. Creo que me había ido al carajo cuando le hice esa llave para dormirla.
La verdad estaba tan nervioso en ese momento que solo pensé que si la dejaba avanzar no sería bueno. Debo admitir que me equivoque. No porque ella no haya estado lista, sino que era yo el que no estaba listo para todo lo que siento cuando estoy con ella y ahora creo que es peor.
Salgo de la habitación y bajo las escaleras. En la cocina me encuentro con Sylvanas que está hurgando la heladera, que raro ella. Parece un ratón.
—¿Con hambre el ratoncito? —murmuro—. Deja algo para mí...
—¡Estúpido! —me golpea al dirigirme la mirada.
—Hay loca ¿Qué te pasa? —pregunto sobando mi brazo, pega fuerte la condenada.
—¡Como fuiste capaz de hacerlo eso a mi amiga! ¡la pobre estaba devastada! ¡encima con lo que me costó que se ponga ese conjunto! ¡deberías estar agradecido, idiota! —grita desquiciada sin dejar de pegarme.
—¡Basta! —detengo sus manos tomándola por las muñecas—. Ya sé que fui un idiota, pero no necesito que te metas en mi relación con ella.
—Quieras o no es mi amiga, la pobre se pasó toda la tarde llorando por ti, que no lo mereces —dice enfadada y me alegra que por lo menos estuvo apoyándola como la buena amiga que es—. No se cómo debe seguir, la estuve llamando y no me contesta —se queda en silencio por un momento mientras yo preparo nos emparedados para mí y mi gata—. Hay Audin ¿y si cometió una locura? —la veo ponerse blanca y niego mientras tomo dos vasos y sirvo jugo en ellas, acomodo todo en un plato antes de salir de la cocina.
—Está bien no te preocupes...
—¿Cómo va a estar bien si cuando salió de acá estaba echa una magdalena con patas? —pregunta mientras mira nuevamente su celular, antes de que vuelva a llamarla bloqueo su intento colocando una de mis manos sobre las de ella, me mira desconcertada.
—Esta dormida en mi habitación —aclaro y la dejo sola con una mirada congelada, parece ese emoji que aparece el muñequito con la boca abierta.
Nuevamente subo las escaleras y entro a mi habitación, dejo las cosas que traje sobre la masa de noche que está a un lado de mi cama y la miro.
Esta boca abajo, su cabello algo húmedo suelto desordenado le cae por cualquier lado. Sus labios están levemente abiertos. Una de sus manos está cerca de su cara y una pierna esta estirada mientras que la otra esta doblada. Se la ve cómoda y tranquila.
Sus ojos ya no están tan hinchados como cuando la vi por la tarde. Me cacheteo mentalmente por haber sido tan idiota.
Me acomodo a su lado para observarla mejor. Mis dedos acarician sus mejillas sonrosadas, suaves y tibias. La veo removerse y lentamente sus ámbares se encuentran con los míos, sonrió y me agacho hasta que mis labios hacen contacto con los suyos, dulces como la miel.
—¿Tienes hambre? Traje algo para comer —me siento apoyándome en el respaldar de mi cama y coloco el plato en medio. Además de los emparedados también traje algo de fruta.
Ella se acomoda a mi lado, también apoyándose en el respaldar de la cama, pero con ella arrastra la sabana para cubrir su desnudez. Toma el vaso de jugo y luego de un trago lo deja y toma una rodaja de manzana.
—Mi hermana estaba preocupada por ti —le digo con la boca llena de comida—. Al parecer estuvo llamando a tu celular.
—¡Mierda! —exclama y sale disparada de la cama olvidando su desnudes, toma su pantalón y saca su teléfono, trago grueso —. Había olvidado que lo tenía apagado... —voltea con el equipo en la mano y me mira para mostrarme que así es, esta apagado. Pero mi mirada no puede evitar recorrerla y Dios, estoy perdido en su belleza, su piel blanca, sus generosos pechos, su entrepierna imberbe, hasta su ombligo es divino.
Su cabello desordenado la hace ver inocente y atrevida a la vez. Toma su teléfono y como si estuviera con todo el cuerpo cubierto con una gruesa capa de ropa comienza a caminar por frente mío esperando que su teléfono encienda. ¿Se dará cuenta que esta como Dios la trajo al mundo?
Mientras sigo masticando no me pierdo de vista la hermosa escena que tengo en frente. No todos los días se pasea tu novia, completamente desnuda, por tu habitación si siquiera preocuparse por si se ve bien.
Carajo ese trasero se ve mucho mejor sin nada que lo cubra que con tanta tela encima. Creo que tengo una nueva misión. Debo tenerla desnuda frente a mi todo el tiempo que más pueda. Es un lujo digno de ver.
Mi boca, literalmente, está llena de saliva. Ella al ver iluminarse la pantalla de su celular abre los ojos grandes e insulta por lo bajo en un idioma que no había escuchado nunca.
—¡Adreim! —supongo que es un insulto por la connotación de su voz y por la cara de pocos amigos que lleva ahora que me mira.
—Yo no hice nada —por las dudas me atajo. se acerca y muestra su teléfono. Miro y veo que tiene 187 llamadas perdidas de su tío—. Creo que deberías llamarlo.
—Creo que debería dejar que se valla arrastrándose a la mierda —no puedo evitar reír y para distraerla le tiendo una mano que ella toma segura.
—¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? —pregunto atrayéndola a mí y besando sus nudillos, creo que todavía no se percata de su hermosa desnudez —. ¿Sabes que estas desnuda? —inmediatamente baja su mirada y al percatarse que es así, salta tomando la sabana para cubrirse con ella.
—Dios, que vergüenza —dice cubriéndose mientras su piel se cubre de un tono carmesí muy adorable.
—Te ves más hermosa sonrojada —digo levantándome y quitando la sabana que cubre su cuerpo, ganándome un quejido de su parte. La tomo por la cintura para pegarla a mí y besar sus labios—. ¿Cómo te sientes? ¿crees que puedas recibirme de nuevo? —pregunto sin dejar de besar su boca, su cuello.
Mis manos tratan de abarcar toda su lechosa piel que me tiene tentado. Ella me responde de igual manera que yo. Besando y tocando toda mi ardiente piel. Caemos en mi cama y mi boca recorren su cuello hasta su rozado pezón que introduzco en mi boca para lamer y jugar con él. Sigo con su otro pecho.
Sus manos se enredan en mi cabello y gime tirando de ellos mientras sigo torturando su cuerpo con suaves lamidas. Sigo mi camino descendiendo por el valle de su pecho, lamo y jugueteo con su ombligo y sigo bajando. Sus quejidos son música para mis oídos y mi entrepierna está en un punto que ya no soporta tanta presión, pero sigo bajando hasta llegar al centro de su cuerpo que ansió lamer y sentir en toda mi boca.
—Audin... —mi nombre sale de sus labios con una nota de excitación que me vuelve loco.
Sus piernas caen a los costados entregada al placer que mis caricias le están dando. Beso sus piernas, sus muslos y cuando llego a ese lugar tan húmedo y caliente que me tiene ardiendo, la puerta de mi habitación es aporreada.
—Audin, la cena ya está lista —escucho la voz de mi padre y miro inmediatamente el reloj de mi mesa de noche que marca las veintiún horas ¿En qué momento paso tan rápido la hora?
—Un momento, ya bajo —respondo algo frustrado.
—Ok, los esperamos —escucho que dice, dándome la pauta que sabe que estoy acompañado.
Miro a mi chica entre sus piernas y trepo hasta llegar a su boca, beso y acomodo mi pene en su entrada.
—Lo siento cariño, pero esta vez las previas te las debo —susurro sobre sus labios, lentamente me voy adentrando a su intimidad—. Me tienes hechizado gata.
—Audin... —gime sobre mi boca.
—Mmm...
—No aguanto, muévete que me vengo —murmura apretando mis nalgas, dejándome sorprendido. Junto mi boca con la suya y no me contengo más.
Diez minutos después y no puedo evitar sonreír mientras ella me mira mal. Si, fui algo brusco, estaba muy caliente y más con las cosas que salen de esa boquita cuando esta excitada. El resultado de ahora es que le cuesta caminar.
—¿Te ayudo a bajar las escaleras? —pregunto divertido.
—Idiota —me empuja, toma aire y colocándose firme como si tuviera un palo en el trasero baja las escaleras. En el final de ellas la tomo de la cintura para acercarla a mí y besar su mejilla.
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Updated 23 Episodes
Comments
Lourdes Mendez
pero Amy no quieres wue te cargue
2024-08-17
1
Anonymous Carmen diaz
Audin lo bueno que a pesar de todo tus padres son muy liberales y hasta tu madre pensó en una cita al ginecólogo para amy y evitar embarazos
2024-05-29
1
GiovannaXchelMayaCejudo
vaya que ahora sí le dieron como cajón que no cierra...
justo lo que ella pedía...
2024-03-30
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