AMY:
Los días pasan y se acerca el día la fiesta de cumpleaños de los mellizos. Casi no lo he visto estos días, en el colegio tratamos de no parecer un chicle embarrado en el cabello del otro por lo tanto yo ando con las chicas y el con su amigo, pero en el almuerzo estamos todos juntos y ahí aprovecho para robar algunos besos ya que se me ha hecho una costumbre sentir sus labios junto a los míos.
Debo admitir que la fiesta me tiene nerviosa. La idea que me ha metido mi cuñada me tiene de los nervios y no para de temblar.
—¿Por qué tanto temblequeo? Ni que fuera tu primera vez —murmura la susodicha en frente del espejo donde aplica una delgada línea de su delineador sobre su ojo izquierdo.
Yo estoy en el baño colocándome este ridículo conjunto que me he comprado con la finalidad de “regalo” de cumpleaños para mi enamorado, aunque debería de advertirle que le estoy regalando más de lo que cree. No solo se trata de mi virginidad sino mi corazón. Uno cuando se entrega a la persona que quiere no se trata solo de eso, también deja una parte de el en el otro y yo creo que estoy dejando mucho en sus manos ya que él se está llevando muchas primeras veces de mí.
¿Sabrá apreciar todo lo que estoy dando?
Yo sé que darle mi virginidad no es algo con lo que tengo que pensar que de ahí en adelante todo será color de rosas y que estaremos por siempre felices y comeremos perdices. Esto es la vida real y no vivimos en un cuento de hadas. Hoy me entrego a él, mañana no se. Espero que por lo menos sea especial para el cómo lo será para mí.
Termino de enganchar la liga y alzo la mirada para ver mi reflejo y me quedo helada al verme. Ahora llevo mi cabello negro y combinado con mi piel blanca y este conjunto morado me veo... ¿sexy? Creo que es calificativo perfecto.
—Tu silencio deja mucho que desear cuñadita... —escucho nuevamente hablar a mi parlanchina cuñada y las demás dejan de hablar, genial tengo la atención de todas.
—Hace frio acá —digo y ella solo ríe, miro mi cuerpo y giro un poco. Mi trasero se luce encantador podría decir, pero necesito la aprobación de las chicas de que me veo bien y no parezco una idiota con lencería que se ve horrenda y se cree que se ve bien cuando en realidad es todo lo contrario—. Necesito que sean sinceras y me digan si me veo bien o me veo ridícula —pido ablando fuerte para que me escuchen ya que gritan como loras barranqueras.
—Pues sal de tu escondite —escucho la voz de Marion.
Tomo aire y junto un poco de valor para abrir la puerta del baño y salir. Sylvana, Briza y Marion me miran sorprendidas, pero Cecilia diría que con algo de ¿Envidia? Esa chica está loca, tiene a todo el instituto detrás de ella y tiene celos de mí.
—Te ves sexy —la primera en hablar es Sylvanas y las demás asienten—. Mi hermanito se volverá loco, definitivamente.
—Si, bueno, espero tener el valor suficiente de poder estar así frente a el —admito mientras vuelvo al baño para colocarme el vestido que usare.
—Piensa que usas esos conjuntos deportivos, será más fácil —escucho que briza trata de animarme para no sentir tanta pena.
—Conjunto deportivo que no lleva nada de tela —digo entre risa.
—Sobre todo medias, que pueden ser como esas calzas que usas —opina Marion—. Chicas no creen que deberíamos anotarnos en un gimnasio solo para usar esos conjuntos frente a todos esos chicos sexy, musculosos todos sudorosos. —
—¿Estas loca? que asco. Todos transpirados con olor a cebollas, ni loca —la voz chillona de Cecilia aporta su granito de arena.
—Bueno tu no, pero chicas ¿Qué opinan? —insiste Marion.
—Por mi vamos de Gastón junto con mi cuñada y de paso le muestro al tarado ese como mi culo se luce en calza —Sylvanas habla y me deja quieta, ¿habla de mi Gasti, mi amigo del alma?
—¿Qué te pasa con mi amigo? —grito desde el baño sintiéndome la hermana sobreprotectora.
—Nada solo que el muy idiota una vez dijo que mis nalgas necesitan ejercicio y yo quiero demostrarlo lo bien ejercitadas que están —puedo ver como se encoge de hombros restándole importancia, ya no se si le gusta Gastón o Scott. Creo que es obvio que el primero más que el segundo. Hay no se me siento perdida.
Me coloco el vestido que gracias a dios esconde la lencería. Es algo recatado comparado con lo que llevo debajo. Y bueno solo puedo decir que es del mismo color que mi lencería. Llega a mis rodillas algo acampanado y cómodo, no tanto como mis tacones que creo que con los centímetros que tiene puedo llegar a los labios de Audin sin necesidad de tener que colgarme de su cuello.
—¿Se puede ir al gimnasio con tacones? —la vocecita de briza se escucha algo tímida y creo que solo me da por reír ante su pregunta.
—¿Cómo piensas usar tacones en un gimnasio? ¡tarada! —reprende Sylvanas a la morena.
Salgo del baño y me acomodo en frente de mi cuñada para que haga su magia con el maquillaje. Es genial a la hora de maquillar y lo agradezco porque soy inútil hasta para poner un poco de brillo en mis labios.
—Creo que sería genial que fueran al gimnasio y no crean que hulen a cebollas. Mas bien todo lo contrario —murmuro al cerrar mis ojos y dejar que mi cuñada haga su arte en mi rostro—. Siguiendo con tu trasero Sylvi yo diría que Gastón necesita lentes, es envidiable tu pandulce y siguiendo con los tacones... mmm no sé, se me ocurre que habría que probar. Debería ser algo innovador además de que a los chicos creo que les gustara ver además de muchas chicas y más si andan con tacones todas cachondas —reímos todas con mi ocurrencia.
—¿Se imaginan que vallamos todas con esas calzas que no deja nada a la imaginación y encima con tacones a un gimnasio donde se pulen los mejores físicos de la ciudad? —dice Sylvana deteniendo su labor.
—Yo creo que estas loca, pero me gusta la idea, aunque tu hermano me quiera matar después.
—Mi hermano no querrá matarte, querrá hacer ejercicios contigo en los vestidores, querida —dice muy convencida Sylvanas y a mí se me vine a la cabeza la vez en la ducha en la que casi, casi.... siento mis mejillas calentarse—. Hay mi dios te pusiste colorada, ¡Que habrá pasado en los vestidores, pervertida? ¡Desembucha!
—¡Nada! —grito defendiéndome, pero noto que me pongo más roja.
—Si nada, ella acá haciéndonos pensar que es toda una niña de bien y de seguro ya hiciste más que alzar el jabón en el baño del gimnasio —gruñe haciéndome cosquillas y las demás se ríen por sus decires.
—Te la tenías guardada —dice Cecilia y la miro mal, con ella todo tiene un mal sentido.
—Lo que haga o deje de hacer con él no debería de sorprenderlas ya que es mi novio, chicas —me defiendo—. Pero para que se queden tranquilas todavía no llegamos a cruzar esa línea, pero no quita lo cerca que estuvimos.
—Mmm... con que el baño ¿duchas? —pregunta Marion como tomando notas y todas rompemos a reír ya que podemos leer sus pensamientos.
La fiesta se realiza en la quinta de la madrina de mi novio. Estoy nerviosa porque conoceré a casi todos sus familiares y amigos más allegados de su familia. Sylvanas ya está en camino en un coche junto con sus otros hermanos, yo voy con las demás en el coche de Cecilia. Estoy nerviosa, en todo el día no he visto a mi novio y no sé cómo presentarme ante él. ¿Sera que ya comento a su familia con respecto a mí? ¿Me presentara como su novia o su amiga?
Se que sus padres saben que llevamos un noviazgo, pero no sé cómo será para el resto de sus familiares como también sus amistades. Mierda todo esto es nuevo para mí. ¿Sera normal? Como sea ya estamos en camino y como sea espero que le guste mi regalo.
Ayer pasé por una joyería y vi que tenían en la vidriera una pulsera con unos pequeños guantecitos de boxeo. Inmediatamente entre y la compre, pero también le agregue las iniciales de nuestros nombres entre los guantes. Me pareció lindo y espero que a él también.
Luego de una larga hora de recorrido hasta la quinta que quedaba muy a las afueras llegamos y se puede ver que es una fiesta con todo lujo de detalle. Desde donde estamos se ven las luces de colores y se escucha la música. La fila de coches por estacionar es grande y demoramos media hora más en poder bajar del auto mientras que un chico tomaba las llaves del coche para aparcarlo donde no tengo la más pálida idea.
Todo se ve iluminado y lujoso. La cantidad de gente que hay es impresionante. Parece que fuera la fiesta de una super estrella, pero al parecer la familia es grande, o eso creo.
Entramos dando pequeños pasos ya que hay mucha gente conversando y bebiendo de finas copas. Busco a mis lados y no los veo tanto a Sylvanas como a mi novio. Las chicas van unos pasos adelantados de mí, trato de seguirlas, pero me es difícil.
De pronto soy tomada de la mano y arrastrada entre la multitud. Al ver los tatuajes de la mano que me tiene tirando me quedo tranquila y lo sigo donde sea que me lleve. Pasamos por unas puertas y soy acorralada en una pared de un pasillo oscuro, su boca enseguida hace contacto con la mía mientras que mis manos se enredan en su cabello para profundizar el beso y así vea cuanto lo extrañe. Gimo en su boca y se separa de mi para juntar su frente con la mía. Esta agitado al igual que yo.
—Te extrañe el día entero gata —susurra Audin.
—Yo igual.
Nos quedamos un rato entre las sombras comiéndonos hasta que somos interrumpidos por mi querido y no tanto amigo Gastón.
—Chicos, dejen de comerse un rato, mi madre te busca para saludarte Audin.
—Ya vamos metiche —dice mi novio y a duras penas salimos de nuestro escondite y somos focos de varias miradas curiosas.
Su mano se ajusta a la mía y me sonríe. Caminamos con un Gastón emocionado por presentarme a su madre junto a su novio. Caminamos entretenidos entre el tumulto de gente y cuando llegamos donde está su madre me quedo helada.
—Madrina —escucho que dice mi novio— Fede tanto tiempo viejo —dice estrechando la mano del novio de la madre de mi amigo —Les presento a mi novia, Amy —toma mi mano y lo miro asustada, miro a mi tío sin entender y cuando mi mirada se junta con mi hermana no puedo evitar que mis ojos se llenen de lágrimas —¿Amy? —pregunta ante mi notable cambio.
—Deja que te esplique —dice mi tío tratando de tomar mi mano, pero no lo dejo y salgo corriendo.
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Updated 23 Episodes
Comments
lisbeth mijares
pobre Amy y todavía le falta saber lo de audin
2025-02-02
1
Leydi Aguilera
hay santísimo pobre Amy que dolor enterarse esa manera 😮😮😮😥😥😥😥 y Gaston es su sobrino 😲😲😲😲😲
2025-03-17
0
Lourdes Mendez
corriendo 🏃♂️ como si apenas podías caminar con semejante tacones
2024-08-17
2