Termino de cambiarme sumida en una nube. Salgo del vestidor y veo a mi... novio hablando con Gastón, al verme me sonríe me acerco a ellos.
—Esta noche en el lugar de siempre —escucho que le dice Gastón.
—¿Media noche? —pregunta Audin.
—Si.
—¿Qué cosa es a media noche? —pregunto tomando la mano tatuada de mi chico arcoíris.
—Nada —dice Gastón pasando por mi lado.
—¿Vamos? —pregunta mi chico y lo miro cruzándome de brazos—. Te llevo y te cuento en el camino—dice tomando mi mano y guiándome a la salida del gimnasio.
—Si vas a pelear quiero estar ahí —puntualizo colocándome el casco que me tiende.
No me dice nada y arranca su moto una vez que me montó delante de él, como viene haciendo cada vez que me lleva. Llegamos donde mi departamento. Aparca y me deja bajar primero para luego seguirme. Entramos en el interior del departamento sin todavía escuchar una respuesta.
Dejo mi bolso al lado de la entrada y me dirijo a la cocina, el me sigue los pasos. Tomo una botella de agua y le paso una a él. Bebo de mi agua sin apartar la mirada de él. El solo me ve mordiendo su labio inferior, es tan sexy.
—¿Vas a llevarme o me seguirás ignorando? —pregunto dejando la botella sobre la mesada.
—Haga lo que haga buscaras la forma de ir y prefiero que vengas conmigo que con alguien más —dice acercándose a mí, yo ruedo los ojos, toma mi cintura para pegarme a su pecho fuerte. Las piernas me tiemblan —No quiero que participes.
—No lo hare... por ahora —digo enredando mis brazos en torno a su cuello. Me acerco a su boca y junto nuestros labios.
—No quiero discutir, pero me gustaría que mantengas la distancia con las peleas, que solo participes de espectador —trata de hacerme razonar—. Además, recuerda que no eres de este país y si la policía te agarra no me gustaría que te deportaran.
Esa es una verdad, me deja pensando un momento. Si quiero pelear tendré que buscar algo que sea legal. Pero ¿Que tendría de emocionante hacerlo así?
Dejo de pensar cuando su boca recorre mi cuello y sus dedos en mi cintura dibujan círculos. Nuestras bocas se reencuentran y mi lengua junto a la suya danzan felices por el reencuentro. Jadeando y ajustando la presión en mi cintura se separa de mí. Besa mi frente y se dirige a salida.
—Paso por ti antes de que vallamos a la pelea —dice antes de atravesar mi puerta y dejarme con las neuronas desconectadas.
Minutos más tarde reacciono y busco mi bolsa de deportes para lavar mi ropa, tengo que buscar una lavandería. Esto de lavar mi ropa a mano es una pérdida de tiempo.
Al terminar y dejar mi ropa tendida goteante en el pequeño patio que tiene mi departamento me dirijo a la cocina para prepararme algo de comer.
Estoy por sentarme a comer cuando mi celular comienza a sonar. O tomo y miro en la pantalla el nombre de mi tío.
—Hola hija —dice ni bien respondo la llamada.
—Hola tío —digo metiendo un bocado de mi comida en mi boca.
—¿Avanzaste algo con respecto a tu tía? —pregunta y por su tono sé que sabe la respuesta.
—Ya te dije que no sé cómo acercarme, su casa está muy custodiada y en la perfumería igual.
—Deberías hablar nuevamente con la informante a lo mejor ella sabe cómo llegar a ella.
—Tendrías que pasarme los datos de ella tío, recuerda que solo me encontré bajo un acuerdo que tuvo contigo.
—Muy bien, ya me pongo en contacto con esta mujer y te mando un correo. Ahora cuéntame cómo te va en todo lo referido al colegio y al entrenamiento.
Me quedo pensando en la escuela, los ojos arcoíris, el entrenamiento, la ducha y los ojos arcoíris nuevamente, un escalofrió recorre mi columna vertebral y sonrió.
—Todo bien, me divierto mucho entrenando y más tratando de enseñar mis habilidades gatunas —mi tío se ríe ante eso, sé que lo hace porque ni el entiende como lo logro.
—Pobre del que se atreva a tratar de imitar tus movimientos —dice entre risas.
—Bueno tío te dejó, quiero terminar de comer así luego me concentro con la tarea del colegio —digo mirando mi libro de matemáticas con odio.
FERNANDO:
Corto la llamada con mi sobrina y me quedo mirando la pared blanca que tengo en mi frente. Se que lo que le impide llegar a su hermana es el miedo al rechazo.
Pero no me puedo adelantar y decirle que ella la espera. Tampoco le puedo decir que llevarla por esta travesía se trata más de mí que de ella.
En unas de las visitas que tuve con mi hermana ella siempre hablaba de esa persona endemoniada de la que se había enamorado y mientras veía su vientre crecer con el correr del tiempo al desgraciado lo sentenciaron con pena de muerte y bien merecidas que la tenía.
Mi curiosidad siempre fue grande, por eso cuando me entere quien era el maldito que dejo embarazada a mi hermanita no tarde en buscar todo lo que me diera algo que tenga que ver con él y eso me llevo a María de los Ángeles.
Que fue lo peor de haber conocido a esa mujer, lo peor fue que su marido para aquel entonces era un colega. Mientras me acercaba con fines de amistad por su marido no puede evitar enamorarme de ella. Mi interior ardía por ella. Solo verla sonreír era una tortura constante, por eso luego de que nació mi sobrina me volví a mis tierras y traté de sacarla de mi cabeza.
Pero a veces no es de la cabeza a la que hay que convencer de no querer. Por eso cuando me llamaron comunicándome del fallecimiento de mi amigo no dude en subir a un avión y acompañar a su mujer en el entierro de su amor. No puedo negar que me dolió verla sufrir por él. Pero siempre desde lejos estaría para ella.
No sé cómo actúa el amor, pero te hace hacer cosas sin pensar. Por eso luego de que el falleciera viajaba todos los fines de semana para acompañarla en su luto. Así poco a poco nos fuimos conociendo. Que puedo decir de esos encuentros. Que solo me llevaron a enamorarme más de esa mujer. Que siendo la hija de un ser como lo fue el Diablo, haya sido un ángel con todas las letras.
Ver la pureza que habita en ese ser te hace dudar de su procedencia. Pero crease o no es hija de ese repulsivo ser que ya no habita este mundo.
Una vez que la confianza creció entre ambos comencé hablarle de mi sobrina. Ella muy emocionada me pedía fotos de ella y en uno de mis viajes le traje una y cuando la vio sus ojos se llenaron de lágrimas y al verme sé que sabía quién era.
—¿Por qué lloras? —recuerdo que le pregunte cuando miraba la foto.
—Esa niña me recuerda a una niña que la paso muy mal hasta que unos agentes intervinieron y le salvaron la vida.
—¿De qué niña hablas? —pregunte con mi corazón latiendo a mil por segundo.
—De mi —dice y me mira—. Sus ojos son iguales a los míos —al verla supe que tenía razón.
—Los heredo de su padre, al parecer —dije mirando la fotografía en su mano.
—¿Quién es su padre? —pregunto mirándome ya recompuesta y casi conteniendo el aliento. Yo solo la mire sin responder— ¿Es mi hermana? ¿verdad? —asentí y ella solo soltó un leve quejido mientras se aferraba a mi cuello, reía y lloraba todo a la vez.
Yo no podía entender tal cambio de actitud. Cuando se calmó se despegó de mí y mirándome toma mis manos y su mirada se mescla con la mía. Las ganas de besarla se fueron de mis manos y solo atine a hacer lo que llevaba años deseando. -
Junte mis labios con los de ella y fue como tocar el cielo. Al separarme me preparo para recibir su rechazo, pero para mi sorpresa se abalanzo encima mío y me devolvió el beso, pero esta vez cargado de erotismo. Esa noche fue la primera de muchas.
Nunca lo hable con mi sobrina, siempre que me ausentaba de la casa la escusa era trabajo. En parte era verdad, pero la mayoría de las veces era porque no aguantaba tanto estar lejos de esta mujer que me consumía por dentro.
Con el tiempo fuimos planeando como haríamos para que se conozcan, pero la cosa se está demorando mucho. Pensábamos que luego de que la amiga de María le entregara la foto y los datos se acercaría a ella y terminaríamos reencontrándonos y así ella descubriendo que su hermana la está esperando ansiosa.
—Amor ¿Hablaste con ella? —pregunta María de los Ángeles sentándose sobre mis piernas.
—Si, pero es terca —beso su mejilla—. Todavía no sé dónde es que entrena, me ha hablado de un gimnasio cerca del departamento.
—No la mandes a seguir —me pide ella—. Déjala que disfrute un poco.
Me quedo pensando un poco en su sugerencia y luego la acomodo a mi lado para juntos ver una película.
AMY DYANE:
Luego que termino de hacer todos mis deberes mata neuronas de matemáticas me meto al pequeño cuarto de baño y me ducho lo más rápido que puedo. La tarea de matemáticas me llevo más tiempo de lo que pensaba y estoy segura que en minutos llegara Audin para que vallamos juntos a la dichosa pelea.
Salgo dando largos pasos del baño y mientras me seco voy recogiendo que me pondré para ir. No quiero nada que llame mucho la atención, entonces me coloco un pantalón de mezclilla con una sudadera negra con amplia capucha. En mis pies unas conversé negras y solo me delineo los ojos, dejo mi cabello suelto.
Termino a la velocidad de la luz o de mis torpes movimientos de vestirme justo a tiempo cuando escucho el claxon de la moto de Audin. Me asomo por la ventana y lo veo. Creo que todo mi cuerpo se sacude de verlo. Lleva puesto un pantalón de cuero negro, unas botas tejanas y una campera de motociclista de cuero negro que lo hace ver todo un chico malo, pero sexy, altamente sexy.
Salgo teniendo cuidado de resbalar con los hilos de baba que de seguro se escurren por las comisuras de mis labios y llego donde está mi sexy chico. No puedo evitas repasarlo con la mirada y morder mis labios.
—Si ya terminaste de comerme con la mirada, ¿Vamos? —pregunta con ese tono juguetón.
—Todavía no empecé, pero si, vamos —me tiende el casco, pero antes de que me lo coloque me da un beso en los labios luego me ayuda a colocarme el casco y con su ayuda me acomodo delante de la moto, acorralada con sus fuertes brazos que me dan la protección que nunca creí necesitar.
En todo el camino que nos lleva llegar al lugar donde se dará la pelea me va detallando todo lo que tengo que tener en cuenta, pero más importante es que no me aleje de él.
Llegamos al lugar, estaciona su moto a una cuadra de distancia y tomando mi mano nos dirigimos hacia donde ya se escucha el murmullo de la gente y el sonido de la música.
Es una especie de túnel abandonado. Hay luces de colores por todos lados y música que en una esquina se encarga un DJ de animar a la multitud. Los vasos con bebidas se pasan de mano en mano. Me ofrecen uno, pero Audin no me permite tomar nada.
—No tomes nada de lo que te pasen solo lo que yo te dé —me advierte en un susurro que logra poner mi piel de gallina.
Llegamos a una especie de biombo donde él se quita la campera de cuero, revelando una remera de mandas cortas negra pegada a su cuerpo, se la saca. La boca se me seca. Cuando, mirándome y sin apartar la mirada, se saca el pantalón me sonrojo, él sonríe y se coloca unos pantaloncillos. Sus botas son abandonadas a un costado y su mano se posa en mi cintura para atraerme a él.
—Me encanta ver el deseo en tus ojos —susurra sobre mis labios para luego tomar con descaro mi boca y arrancarme gemidos mientras me aferro a su cuerpo lleno de tinta y musculatura que te baja más que las bragas.
Se separa de mí y busca una botella de cerveza la destapa y toma de ella, me pasa un poco para beber mientras lo miro y siento como el frio de la bebida barre con el calor que de pronto estaba sintiendo, aunque no todo.
—Audin, ya es hora —dice un tipo mientras me repasa con la mirada. El asiente, me mira y me da un último beso para arrastrarme con el hacia el bullicio de la gente que proclama su nombre.
Me quedo cerca del cuadrilátero, pronto veo a Gastón que se queda a mi lado, la mirada de Audin hacia mi amigo dice mucho, luego me ve y su mano roza mi mejilla. Voltea y sube al ring.
La pelea comienza.
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Updated 23 Episodes
Comments
lisbeth mijares
me encanta 😍😍
2025-02-02
1
Lourdes Mendez
que miedo x wue se meterá en esto de peleas clandestina
2024-08-16
2
Anonymous Carmen diaz
Amy busca a tu hermana te llevarás una gran sorpresa agradable
2024-05-29
1