Daniel pudo sentir el cálido cuerpo de Ágatha sobre él, ¿Quién se imaginaría que en el momento en que iba a atrapar al hombre, su compañera iba a caer sobre él?, que terminarían de esa manera? Su corazón comenzó a palpitar con mucha fuerza, cualquier persona que sea sensible al sonido, podría escuchar el ruido que provocaba su corazón. Respiró hondo tratando de tranquilizarse.
Él estiró su brazo hasta el rostro de Ágatha y sin apartar la mirada de ella, acomodó su cabello detrás de su oreja.
Las mejillas de la detective comenzaron a tornarse de un color rojizo.
La imagen de una mujer apareció en la mente del Detective.
—¿Estás bien? —preguntó al ver a Ágatha con una mueca de dolor.
—Si —contestó llevándose la mano hasta la cabeza.
Alex entró de repente.
—¡¿Qué fue ese ruido?!
Ágatha no contestó, su cabeza le dolía mucho, era como si algo le taladraba en el cerebro.
Alex, al percatarse de Daniel, se sorprendió.
—Tú... ¡¿Quién eres?! —le preguntó exaltado—. ¡¿Qué le hiciste?! —le agarró del cuello de la camisa blanca.
—Solo me duele un poco la cabeza.
—¿Quieres volver a fuera? —soltó a Daniel.
Ella negó.
—¿Qué sucede? —la chica se acercó—. ¿Qué hacen todos aquí?
—Siento haber entrado tan repentinamente —se disculpó Alex—. Vi que alguien se alejaba de esta casa y creí que algo malo sucedía.
—Había alguien escondido en el armario —comenzó Daniel mientras se alejaba de ellos.
—Eso no puede ser
—Y creemos que puede ser Bruno Morel —continuó Rossi
—Ya se lo he dicho, mi novio está en una reunión de trabajo, fuera de la ciudad. Si no me cree, esta es su dirección —le entregó unos papeles.
Daniel caminó hasta la ventana que estaba abierta de par en par. Las cortinas se mecían de adentro hacia afuera. Un gélido viento sopló.
El detective Wolf caminó hasta la ventana y luego sacó la cabeza. Cuando bajó la mirada, pudo notar un objeto. Se inclinó hasta él y lo tomó. Era una billetera. Parecía ser del sospechoso. Se le habrá caído cuando huía de ellos.
En el momento de que le echaba un vistazo, pudo notar que le pertenecían a un hombre. En el interior pudo hallar varias fotos que le fueron sacadas a la víctima.
Tras terminar de hablar con la chica, los tres se retiraron de la casa.
—Ahora que estamos afuera —dijo Ágatha para romper la extraña situación que se había generado en el ambiente—. Los presentaré. Él es el oficial Alex, acaba de regresar de sus vacaciones. Mañana se va a reincorporar a la estación.
Daniel observaba detenidamente al hombre que estaba delante de él, tenía la impresión de haberlo visto en algún lugar.
—Y este de aquí es...
—Daniel Wolf, ¿Verdad? —interrumpió Alex.
—Así es —extendió la mano.
Alex lo observaba con desconfianza.
—No seas así —Ágatha codeó a su amigo.
Alex miró a la mujer, le sonreía.
—Mucho gusto —se apretaron la mano. Parecían que estaban midiendo la fuerza del otro—. Veo que eres fuerte
—Tú también lo eres —sonrió Daniel.
—¿Qué es todo esto? —se preguntaba Ágatha mientras los veía medir sus fuerzas—. ¿Por qué el ambiente se ha vuelto así? ¿Me llevarás a casa? —miró a Alex
Él asintió.
Los dos se soltaron.
—¿Nos vemos? —Ágatha agitó su mano.
El detective se quedó de pie, los vio subir al auto.
—Esa persona... —entre cerró los ojos.
Alex no paraba de observar su mano.
—¿Qué sucede, Alex?
Encendió el vehículo, no quitaba los ojos del camino y tampoco pestañeaba. Su mente estaba en blanco.
—¿Sabías que es el hijo del detective Aarón Wolf? Cuando Charles me comentó que trabajaría con el detective Wolf, en mi mente salió la imagen del señor Aarón. Realmente quería trabajar con él, he leído muchos de sus libros y cuando al fin termine trabajando en la misma estación en la que él trabaja, me dicen que él ya se jubiló. Esa noticia me decepcionó un poco.
—No deberías...
—Hace unas cuantas semanas —interrumpió Ágatha—. Charles me dijo que me quería presentar a alguien, en ese momento creí que sería el detective Aarón, pero, al final, terminé conociendo a su hijo. Todavía tengo una pequeña esperanza de poder conocerlo algún día —miró por la ventana—. ¿Sabías que él no es de hablar mucho? Eso me sorprendió mucho, pero... aun así, él me ha ayudado en varias ocasiones.
—¡Ya deja de hablar de él! Desde que subimos al auto no has parado de hablar de él.
—¿Qué sucede? —miró a Alex. Él presionó el volante.
—Él no me agrada. No te involucres mucho con ese tal Daniel.
—No estarás celoso, ¿verdad?
—¿Yo? ¿Celoso? —rio— ¡Claro que no!
—Bien. Sabes que yo nunca te reemplazaría. Tú eres y serás por siempre mi mejor amigo y hermano, a quien siempre contaré todos mis secretos.
***
Daniel entró a su apartamento, todo el lugar estaba muy ordenado como lo había dejado.
—Tendré que comprar algo para la cena —dijo mientras abría la heladera.
Se sorprendió que la heladera esté llena de comida.
Él está seguro que alguien entró a su casa, pero al ver que no faltaba nada en su casa, no le dio tanta importancia.
Cuando terminó de ducharse, se tiró a la cama. Miró fijamente el techo, no podía dejar de pensar en Ágatha. Él no entendía por qué se comportaba de esa manera cada vez que estaba a su lado, es como si una fuerza mayor lo atrajera hacia ella.
—Ella ya no está en este mundo —trató de convencerse.
Estiró los brazos hasta la mesita de luz y tomó el retrato de la niña.
—¿Estás comiendo bien?
Mientras miraba la foto, se quedó dormido.
Al día siguiente...
—Tenemos problemas —dijo Mark cuando entró a toda prisa a la oficina.
Ágatha y Daniel se pusieron de pie.
—¿Qué ocurrió? —preguntaron al unísono.
—Es la señorita Rizzo.
Ágatha y Daniel caminaron fuera de la estación y subieron al auto.
—¿Qué sucedió? —preguntó Daniel a uno de los oficiales que se encargaba de proteger a la víctima.
—No sé, yo no me moví en ningún momento. No tengo idea de cómo pudo haber entrado.
—¿Ella está bien? —preguntó Ágatha.
—Sí, solo está un poco alterada.
—¡Entremos!
Cuando entraron, lo primero que pudieron notar fue una advertencia. "Puedo matarte cuando yo quiera" esa frase estaba escrita en la pared con una tinta roja.
Karen se hallaba sentada en el sofá, su rostro estaba entre sus manos y no dejaba de mover las piernas.
—Cuéntame lo que sucedió —dijo Ágatha y se sentó a su lado.
—Cuando llegué a mi casa, estaba todo así. ¡Tengo mucho miedo!
Daniel se alejó para volver a inspeccionar la casa.
Se detuvo frente al escrito.
—Es muy evidente que su intención es intimidar. Solo está jugando con ella, con su miedo.
Cerca de la escalera, a un costado, se podía observar una maceta. En su interior se hallaba una planta artificial que solo servía para adornar el lugar.
Una extraña luz que se encendía y se apagaba, llamó la atención del detective. Dirigió su mano hasta allí y tomó una pequeña caja negra que era casi imperceptible ante la vista.
—Esto es una cámara —pensó.
Daniel miró hacia donde se hallaba Ágatha y con un movimiento de mano, atrajo su atención.
—Disculpa —se puso de pie—. Mi compañero me está llamado.
Mientras asentía, Karen se secó las lágrimas. Ella vio como Ágatha se acercaba al detective.
—¿Qué sucede?
—Mira esto —le enseño la caja
—Eso es...
—Una cámara.
—Ahora todo tiene sentido. Por eso ella decía que él estaba en todas partes, que lo estaba vigilando. Si hay uno, debe haber más.
Ambos detectives llamaron a los oficiales
—¿Sí, señor? —dijeron varias voces
—Tenemos que encontrar todas las cámaras.
—De seguro, en el lugar menos pensado están escondidas las cámaras. Así que debemos prestar mucha atención a la hora de buscar y no comenten nada con nadie sobre esto.
Los oficiales se esparcieron y comenzaron a buscar por toda la casa.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 51 Episodes
Comments