Ella se acercó a la recepcionista para preguntarle en qué habitación se encontraban los oficiales que habían ingresado hace unas horas.
—Ve por ese pasillo —le señaló con el dedo—. Y luego sube aquellas escaleras. Está en la habitación 104.
—Gracias —se alejó.
Cuando llegó a la habitación 104, abrió la puerta. La única persona que estaba allí era Luka, él aún seguía durmiendo.
—Disculpe —dijo cuando vio a una enfermera—. ¿El detective dónde está?
—¿Quién?
—El paciente que se apellida Wolf
—Ah, él. Si no mal recuerdo, lo vi en el buffet.
—¿Dónde queda eso?
—Abajo —señalo con el dedo índice y luego se retiró.
—Gracias —se dio media vuelta y comenzó a caminar directo a la escalera.
—Eres Ágatha Rossi, ¿verdad? —escuchó una voz.
El hombre estaba detrás de ella.
La oficial se detuvo y tras girar sobre sí misma, vio a un hombre alto. Él vestía una larga bata y en su cuello colgaba un estetoscopio. En el rostro del sujeto se le dibujó una amplia sonrisa.
—Así es, ¿usted es...?
—El amigo de tu padre.
Ella enrolló un mechón de su cabello en el dedo índice y sonrió. Esa acción la delataba que estaba nerviosa. No podía recordar quién era aquel hombre de mediana edad que se encontraba frente a ella.
—¿No me digas que no te acuerdas de mí? La última vez que nos vimos fue hace siete años.
—¡No!, digo... si, claro que me acuerdo. Siempre te decía...
—Tío —interrumpió y después la abrazó—. Mírate, no has cambiado en absoluto. ¿Cómo está tu padre?
—Él está bien. Ya sabes cómo es cuando se mete en su laboratorio. No hay nadie que lo...
—Saque —interrumpió nuevamente—. Así que él tampoco ha cambiado mucho. ¿Qué te trae por aquí?
—Vine a ver a unos compañeros de trabajo —comenzaron a bajar las escaleras.
—¿En qué habitación están?
—En la 104.
—Ah, el detective. El insistió en que lo diéramos de alta, así que no tuve más opción que dárselo.
—Ya veo, ¿qué hay del otro?
—Él aún no se ha despertado.
—¿Y a qué se debe que aún no se despierte?
—Desafortunadamente, su situación es diferente al del detective.
—¿A qué se refiere con que es diferente?
—Él está en coma.
Ágatha quedó en shock.
—Pero... se despertará, ¿verdad?
—No sabría decirte cuando los hará, podría tardar algunas semanas, meses o tal vez años.
Ágatha se sentía culpable, él aún es muy joven. Ella daría su propia vida para salvar a sus compañeros.
—¿Así que te volviste un oficial de policía?
—Corrección, ahora soy una detective —dijo con orgullo.
—La verdad es que siempre creí que serías como tu padre. Nunca me imaginé que al final terminarían siendo una oficial.
—¿En serio? —Ágatha deslizaba su mano sobre la barandilla de la escalera.
—Sí, desde pequeña decías que querías ser doctora. Te veía tan decidida que estaba seguro de que lo serías. Incluso, tu padre me había llamado hace varios años y me comentó que te estabas preparando para el examen de ingreso. ¿Qué pasó que al final no hiciste el examen?
—¿Qué paso que no di el examen? —se dijo mientras se tocaba la cabeza. Una puntada comenzó a sentir.
—¿Estás bien?
Ella asintió mientras le sonreía.
—Es una dolencia que de vez en cuando tengo.
—Deberías visitar un médico para saber que tienes.
—Lo hice, pero no encontraron nada.
—¡Qué raro!
—Ya pasará, ya estoy acostumbrada.
Ambos se detuvieron al pie de la escalera.
—Tengo que irme.
—Fue un gusto volver a verte después de tantos años.
—Igualmente —agitó su mano mientras caminaba hacia la salida.
Ágatha llegó a su casa, dejó sus cosas en la cama y luego fue a ducharse. Tras un largo baño, se vistió. Caminó hasta la cocina, abrió la puerta de la heladera. No había casi nada.
Salió de su casa y fue a comprar al supermercado. Mientras pagaba en la caja, recibió una llamada. Era su madre. Ella siempre la llamaba a esa hora, para saber cómo estaba o si había comido bien.
Caminó por las oscuras calles sosteniendo las compras, subió las escaleras del departamento y luego siguió caminando por el pasillo hasta la puerta 16. Introdujo la llave y levemente la movió. Se puede escuchar el cerrojo abrirse.
Miró hacia el apartamento vecino. Daniel se encontraba parado frente a la puerta vecina, parecía que tenía problemas para abrir la puerta.
—¿Puedo ayudarte?
—¿Qué estás haciendo en este lugar? —se sorprendió.
—Vivo en este edificio —señaló el departamento. Se acercó hasta él—. Déjame ver.
Daniel dio unos pasos hacia el costado.
—Eres nuevo, ¿verdad? —estiró la puerta hacia ella.
—¿Se nota mucho?
—Más o menos —empujó hacia arriba y luego introdujo la llave en el orificio. El cerrojo se aflojó—. ¡Ya está!
—Hace unos días me mudé a este lugar.
—Por eso había tanto movimiento
—Pido disculpa si es que no pudiste dormir por mi culpa
Ágatha negó con la cabeza
—No he oído ningún ruido, así que no es necesario que te disculpes
—Gracias por ayudarme a abrir la puerta.
—Estos departamentos son bastante viejos, así que es normal que estén algo oxidados.
—¿Has vivido por mucho tiempo aquí?
Ágatha quedó pensativa.
—Desde hace dos años aproximadamente. Esta es la primera vez que tengo un vecino —enrolló su cabello en el dedo
—¿Siempre lo haces?
—¿Qué cosa?
—Lo de tu cabello
Ágatha miró su mano derecha y luego la bajo hacia los costados
—En realidad no, creo que es algo que hago inconscientemente. ¿Por qué lo preguntas?
—Hace varios años conocí a una persona que hacía lo mismo que tú cuando estaba nerviosa.
—Creo que esta acción es algo muy común.
—Puede ser —giró el picaporte y abrió la puerta—. Muchas gracias
—Ya estamos a mano —le dijo mientras le palmeaba el hombro.
—¿A qué te refieres?
—Tú me has ayudado en varias situaciones y es lo mínimo que podía hacer.
Ambos entraron en sus respectivos departamentos.
—Hasta mañana —se despidió él.
—Nos vemos.
Cerraron la puerta al mismo tiempo.
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Comments
Mr. Sophie
Xd con ambos , no espere ese final de capítulo 😂
2024-06-17
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