Sara parte 2

Mientras caminaba, observaba las numeraciones de las puertas.

—Quince, dieciséis —en el diecisiete se detuvo.

Introdujo la llave en la apertura y tras escuchar un "crack" abrió la puerta. Entró al apartamento.

Extendió sus dos brazos y respiró profundo.

—Huele como tú —murmuró.

Guardó la lonchera en el pequeño refrigerador y luego caminó hasta la habitación. Todo estaba muy ordenado.

Se tiró en la cama, observó el techo.

—¡Qué bien se siente! —se acomodaba hacia un costado—. ¿Qué es eso? —se sentó en la cama y abrió el cajón de la mesa de luz. Vio una pañoleta blanca. Sara lo acercó hasta la nariz—. Este perfume se parece a la de ella —frunció el ceño—. No puede ser... ella ya está muerta. Seguro que solo es una coincidencia —apretó el puño.

Se puso de pie para luego salir.

Una mujer de cabello oscuro y ojos del mismo color se hallaba sentada en la camilla, ella no apartaba su mirada de la ventana. Fuera de la habitación, dos oficiales la custodiaban.

—¿La chica está adentro? —preguntó Ágatha al oficial que custodiaba la habitación.

—Sí, ella ya está consciente.

—¿Dijo algo?

—Hmmm, no. Parece no recordar nada.

—¿Vino alguien que no sea la familia a visitarla?

—En mi turno no vi a nadie.

—Bien, voy a entrar.

—Ahora regreso —dijo Alex y se alejó.

Daniel iba caminando por el pasillo del hospital.

—Señor detective —un hombre elevó su voz.

Daniel se detuvo y se giró hacia aquella persona.

Un hombre joven corrió hasta dónde él estaba.

—Tenemos que continuar

Los brazos de Daniel y Alex chocaron. Los dos continuaron caminando. Antes de salir por la entrada, Alex se detuvo y se giró hacia el pasillo. Se quedó observando como Daniel desaparecía en una esquina.

—Él viene conmigo —habló Daniel a los oficiales.

El joven y el detective ingresaron a la habitación. Los dos vieron a Ágatha sentada a lado de Karen. Ella seguía sin decir palabras.

—Karen, estuve preocupado por ti —le dijo mientras se acercaba.

Ella movió su cabeza hacia el chico y con ojos apagados lo observó.

—¿Desde cuándo está así?

—Desde que llegué —susurró Ágatha—. ¿Quién es él?

—Su exnovio.

Los dos detectives veían como el joven trataba de llamar la atención de Karen.

—No te quiero ver, ¿por qué viniste?

—¿Por qué estás así?

—No quiero, no quiero —estaba algo exaltada—. ¡Vete!

—Es mejor que salgas —dijo Daniel mientras lo tomaba del brazo y lo llevaba hacia la puerta.

—Está bien, tranquilízate. Inhala y luego exhala —dijo la detective.

La chica se tranquilizó.

—¿Recuerda quién te hizo esto? ¿Fue él? —miró a Ricardo.

—Shhh, te puede escuchar, hay cámaras en todas partes —miró de un lado y del otro—. Me está vigilando

—¿Quién? ¿Tu exnovio?

—No, Bruno Morel

—¿Bruno Morel? ¿Quién es el?

—Él estaba en la plaza, en mi casa. En todas partes.

La puerta se abrió, Ricardo entró sobresaltado.

—¡¿Dijiste Bruno Morel?! ¿Por qué no me dijiste que él te seguía acosando?

Ella lo miró enojada.

—¿Por qué será? Cada vez que hablaba de él te enojabas y te volvías loco. Decías que lo ibas a matar. Crees que yo quiero eso.

Ricardo estaba inquieto, caminaba de un lado a otro. Salió de la habitación.

—¿A dónde vas?

—Voy a ir a matar.

—Oficial, detenlo —agarró el brazo de Ágatha—. Escúchame, si pones un solo pie fuera de esta habitación, terminaremos.

Al escuchar aquellas palabras, Ricardo se detuvo. Se giró hacia Karen.

—Ya no me importa, después de todo ya habíamos terminado —salió enfadado.

—No te preocupes, él no hará ni una locura —Daniel salió detrás del joven.

...***...

El cielo estaba teñido de un color oscuro, en las veredas las luces se encendían automáticamente. Alex se encontraba en el interior del auto, él veía como Ágatha se acercaba a una puerta y dio un golpe.

—¿Sí? —dijo algo alterada

—¿Es la casa de Bruno Morel?

—¿Por qué lo están buscando? —murmuró

—Si está en casa, me gustaría hablar con él.

—Ya se lo dije a su colega que él está en un viaje de negocios.

—¿Me permitiría usar su...? —se tocó el vientre.

—Claro, está arriba a la derecha.

Cuando estaba por ingresar al baño, escuchó un ruido en una de las habitaciones. Ágatha caminó sigilosa y empujo con la mano la puerta que estaba semi abierta.

Ella inspeccionó con la mirada toda la habitación. No encontró nada. Cuando giró su cabeza hacia detrás de la puerta, se sobresaltó.

—¿Qué estás haciendo aquí? —se llevó la mano hasta el pecho.

—Ricardo

—¿Qué pasó con él?

—Se escabulló de los oficiales que lo estaban custodiando y lo seguí.

Ágatha miró por los alrededores.

—Ya se lo llevaron, le dije que me encargaría de ese asunto ¿Cómo llegaste hasta aquí?

—Alex me trajo.

—¿Alex?

—Claro, tú aún no lo conoces. El volvió hace unas horas.

El sonido de un celular los sobresaltó. Los dos caminaron hasta el ropero, cerca de la puerta.

La puerta del placard se abrió de golpe, un hombre empujó bruscamente a Ágatha y salió corriendo por la ventana.

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