Ascensor

Ingresó a la oficina.

—Entonces pudiste detenerlo —dijo mientras sostenía el teléfono. Ella suspiró de alivio. Si ese vídeo se hubiera esparcido por todo internet, habría llegado al oído de mi padre. Y la próxima vez que nos hubiéramos visto sería en mi propio funeral —Agatha escuchó una risa detrás del teléfono—. No te rías. ¿Si me las tomé? —comenzó a rebuscar en su bolso—. Claro que las tomé —rio algo nerviosa —. No te estoy mintiendo. ¡Aquí está! —pensó. Agarró el frasco amarillo.

Daniel carraspeó.

—Tengo que cortar —soltó nuevamente el frasco en su bolso.

Ella miró a Daniel.

—¿Tienes el caso anterior a este?

—¿Te refieres a la de la rosa en la bañera?

Él asintió.

—Ese caso está archivado como un caso sin resolver.

—Quiero echarle un vistazo.

Agatha salió de la oficina.

Caminó por el largo pasillo hasta que se detuvo frente a una puerta. Con suavidad hizo girar el picaporte, partícula de polvareda se pueden observar en el aire. En ese lugar se guardan todos los casos que no se pudieron resolver.

Ella se adentró en la oscuridad, caminó hasta el sector de la R. La habitación parecía una biblioteca, las carpetas estaban ordenadas alfabéticamente.

Tomó la carpeta de una caja y antes de salir, le quitó el excedente de polvo con la mano. Ella estornudó y después volvió a la oficina.

—Aquí está —apoyó la carpeta en el escritorio.

Él comenzó a ojear.

Su ojo se clavó en una foto.

Agatha vio a Daniel fruncir el ceño, se acercó a él y se quedó observando la imagen.

En la foto se puede observar a una chica, ella estaba en el interior de una tina con agua. A su alrededor, flotaban pétalos de rosas

—Ambas muertes están relacionadas con flores —murmuró—. El asesino podría ser la misma persona. Aunque, esto ocurrió hace más de diez años.

Agatha permaneció en silencio por unos minutos.

—He escuchado de asesinos en series que matan a sus víctimas y luego se detienen por varios años para no causar sospecha. Este podría ser el caso.

Daniel y Agatha levantaron la mirada hacia la puerta.

—Adelante —habló Daniel.

—Les he traído el permiso —dijo Mark, acercándose al escritorio del detective.

Agatha agarró el papel.

—Muchas gracias.

Daniel cerró la carpeta y se puso de pie.

Hotel Star...

Detrás de ellos se puede ver a la gente entrar y salir por aquella puerta giratoria. Los dos se hallaban parados frente al mostrador.

La recepcionista hablaba por el teléfono.

Agatha tamborileaba sus dedos, miró la hora en su reloj y luego suspiró.

La mujer colgó la llamada.

—Lo siento mucho, tenía que contestar —sonrió—. ¿En qué puedo ayudarlos?

—Somos detectives —respondió Daniel.

Agatha le mostró su placa.

—Estamos investigando la muerte de una de sus hospedantes —continuó Daniel.

—Quisiéramos ver la habitación de la señorita Peyrou —interrumpió Agatha.

Daniel le enseñó la orden de registro.

La mujer se dio media vuelta y observó detenidamente la pared. En él se podían ver las llaves colgadas.

—Aquí está —tomó una de ellas y la deslizó hacia los detectives.

—Muchas gracias —dijeron al mismo tiempo y se marcharon.

El ascensor en el que estaban subiendo, hizo un movimiento brusco y las luces comenzaron a parpadear.

—¿Qué está pasando? —dijo ella.

—Parece que el ascensor está funcionando mal.

Agatha comenzó a golpear la puerta, su respiración se entrecortaba.

Se llevó la mano en el pecho y dio marcha atrás. Chocó contra la pared.

Tras sobresaltarse, giro hacia el vidrio.

Vio a una niña, ella sostenía una pistola. A los costados se hallaba el cuerpo de un hombre y una mujer. La pequeña se tiró de rodilla al piso y soltó el arma. Miró su mano.

Agatha hizo lo mismo.

Sus palmas estaban teñidas de un líquido espeso y rojo. Agatha se sentó en cuclillas y cerró los ojos.

—¿Qué es esto? Es solo mi imaginación —murmuró.

—¿Qué sucede? —preguntó Daniel mientras tocaba el hombro de la chica.

—Mi mano —le enseñó su palma

—¿Qué tiene?

—¿Acaso no ves la sangre?

—Ahora vuelvo.

—No te vayas —tomó la manga de la chaqueta de Daniel.

—Solo será un momento.

La detective levantó la cabeza y observó aquellos ojos azules que parecía desprender de él compasión.

Daniel sintió como la mujer que estaba a su lado temblaba.

—Está bien, no me alejaré —dijo y se sentó a su lado—. ¿Qué debo hacer para ayudarte?

Los ojos de Agatha se agrandaron.

—¡Claro! —apoyó su bolsa en el piso—. El medicamento.

—¿Qué medicamento?

—Está en mi bolso.

—Déjame buscarlo.

Agatha le entregó el bolso y Daniel comenzó a buscarla.

—¿Esta es? —le enseñó un frasco amarillo.

Ella asintió.

Agatha se llevó la cápsula en la boca y luego se la tragó.

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Comments

Magda Alvm

Magda Alvm

Si qué es un misterio q le pasaría Agatha😱

2024-01-31

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