Cementerio

Él se hallaba en cuclillas, no apartaba la mirada de la lápida que estaba delante de él. En ese momento, su mente estaba en blanco.

Un teléfono lo hace volver a la realidad, se puso de pie y con los ojos brillosos y bien abiertos, contestó el llamado.

—Te extraño mucho, cariño —sonrió.

Volvió a inclinarse, pero esta vez fue para apoyar un ramo de flores sobre la tumba.

—Claro que estoy bien —se dio media vuelta y se alejó.

El día de hoy no está del todo contento, pero cuando hablaba con aquella persona, él siempre fingía una sonrisa para no preocuparla. Sabía perfectamente que ella podía percibir su sentimiento y por ello debía hacer como si no le sucediera nada.

—Pronto iré a verte —se despidió tirándole un beso—. Te amo.

Antes de proseguir su camino, él se detuvo para volver a mirar aquella tumba y luego continuó su camino.

A la entrada del cementerio pudo ver a varias personas que estaban rodeando a una mujer.

Ante él, apareció la imagen de aquella persona.

—¿Y cómo va el caso? —consultó una voz masculina.

—Aún estamos en proceso de investigación —contestó mientras trataba de cubrirse el rostro.

Sin tener claridad en la mente, Daniel se acercó y agarró la muñeca de la chica.

Ágatha se sobresaltó y miró al hombre que le había tomado del brazo.

Daniel volvió a reaccionar y vio a Ágatha.

—¿Qué está sucediendo? —salió de su boca.

—¿Tienen alguna pista? —preguntó otra voz—. Algún sospechoso

—Aún no podemos dar ese tipo de información.

—¿Usted es el hijo del famoso detective Wolf? —dijo una voz.

El detective ignoró aquellas preguntas.

—¿Es cierto que usted fue el que resolvió aquel caso? —preguntó una voz femenina mientras los veía alejarse.

Ambos se alejaron de los periodistas. Daniel volvió a tener la mente en blanco, no podía escuchar ninguna voz.

Sin percatarse de que Ágatha se había detenido, Daniel seguía estirando de su brazo.

—Eso duele

—¡¿Qué?!

—Me estás lastimando la muñeca.

Él le soltó la muñeca.

Ágatha se masajeó la muñeca.

—¿Qué haces aquí?

—¿Acaso no recuerdas que hoy enterraban a Emily Peyrou? ¡Creí que por esa razón estabas aquí!

Hoy era el aniversario de muerte de aquella persona y por ellos no se acordaba de que hoy enterraban a la víctima.

—Con que era hoy...

Continuaron caminando por el largo sendero, a los dos costados se podían ver las criptas de diferentes celebridades y personas importantes.

—¿Qué me está sucediendo? —pensó mientras observaba de reojo a Ágatha—. No puedo olvidar la razón del porqué estoy aquí -susurró.

—¿Dijiste algo?

Él negó.

—Allí está —señaló ella.

Se acercaron a la multitud, escucharon cómo el sacerdote bendecía con alguna que otra oración el cuerpo de la joven.

Ágatha pudo ver a la madre de la joven, ella se hallaba pálida y sus ojos estaban hinchados. Era evidente que no ha dejado de llorar en ningún momento.

—Cariño —se acercó a ella su marido y trató de abrazarla.

—¡Déjame en paz! —lo esquivó.

Los miembros de la familia se acercaron al féretro para despedirse. Cada uno le daba mi pésame a la mujer y después se alejaban.

Daniel miró a Ágatha, su ojo lloroso indicaba que se estaba reprimiendo.

Introdujo su mano en el bolsillo y de allí sacó un pañuelo de color negro que, en una de las esquinas, tenía el dibujo de una rosa.

—Toma.

Ágatha se sorprendió.

—No es necesario.

Daniel agarró la cálida mano de Ágatha y sobre su palma dejó aquel pañuelo que estaba doblada en cuatro.

—G-gracias.

Ella se secó las lágrimas y luego se limpió la nariz.

—Muchas gracias —le quiso devolver el pañuelo

—Te lo regalo.

—Pero... no puedo aceptarlo.

—Tengo mucho de eso en mi casa.

—Entonces me lo quedo. Gracias.

Él asintió.

Ágatha estaba sorprendida, ¿Cómo es posible que exista una persona que esté tan tranquila en una situación como esta? Ella también desearía poder controlar sus emociones como él lo hace.

Se acercaron a la mujer.

—Lo sentimos mucho —dijo Ágatha, mientras trataba de contenerse. A pesar de que a ella no se le ha muerto ningún miembro de su familia, siente como si alguna vez perdió algo importante. Podía sentir ese dolor y anhelo como si fuera suyo.

La mujer reaccionó y terminó abrazándola.

—Por favor encuentra a la persona que le hizo esto a mi hija — susurró.

Ella asintió.

—Sé que comenzamos con el pie izquierdo —dijo el hombre a Daniel—. Y, siento mucho mi comportamiento de la otra vez.

—No hay problema, yo también tengo un poco de culpa. No debí insistir.

—¿Pudieron encontrar a mi sobrina?

—Aún no. Todas las pistas que tenemos o teníamos, nos llevaron a un callejón sin salida.

—¿Podría ser que ya no esté en este mundo?

—Hay una gran posibilidad de ello, pero la hermana de su esposa insiste en su búsqueda. Está convencida de que aún sigue con vida

—Pero... ya han pasado más de 10 años, ¿Cómo podrían encontrarla? Ella desapareció a los 6 años, actualmente tendría la edad de mi hija.

—Cada cinco años hacemos digitalmente un identikit de cómo se vería en la actualidad.

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Comments

Ana Rivas

Ana Rivas

Ya la niña desaparecida es Agatha.

2023-12-01

4

Lupiz AB

Lupiz AB

está súper genial......me tiene atrapada

2023-02-23

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