Alex parte 1

—¿Viste al chico lindo de allá?

—¿Quién? —miró hacia todos lados

—Aquel —señaló

—¡Qué guapo!

—¿Tendrá novia?

—Seguro que sí.

La mujer que estaba sentada del lado de la ventana se puso de pie.

—¿A dónde vas? —susurró su amiga.

—Deséame suerte —contestó mientras se acercaba al joven que tenía una cámara colgada en el cuello. Él estaba observando con una sonrisa su teléfono.

—Disculpa —su voz era débil

—¡¿Qué?! —miró a la chica.

—¿Podrías darme tu número? —cerró los ojos.

—No puedo, me gusta alguien —contestó.

Ante aquella respuesta, la sonrisa de la chica se esfumó.

—Ya veo. Lo siento mucho —dio unos pasos hacia atrás y volvió a sentarse a lado de su amiga. Estaba muy avergonzada.

—¿Qué te dijo?

—Ya tiene novia —contestó decepcionada.

—Te lo dije

El tren se detuvo.

Bienvenido a la estación de la Ciudad dijo una voz femenina.

El chico agarró su maleta y se paró frente a la puerta corrediza.

La puerta se abrió de par en par. Un grupo de personas esperaban a un lado del tren a que los pasajeros salieran para luego poder entrar.

El joven arrastró su equipaje y salió.

—Por fin estoy aquí —dijo levantando la cabeza hacia el cielo, estiró los dos brazos y respiró profundo.

El teléfono sonó.

—Padre, he vuelto —dijo mientras sostenía el teléfono—. No te preocupes, todo saldrá bien.

El chico subió a un taxi.

—Muchas gracias —dijo bajando frente a una casa de planta alta. Cruzo la calle.

Presionó el timbre varias veces, pero nadie contestó.

—No estará nadie —se dijo.

Dejó su maleta frente a la puerta y caminó hasta una mujer que se acercaba.

—Déjame ayudarte —dijo extendiendo su mano.

Nora estaba algo sorprendida.

—Alex, ¿eres tú? —preguntó.

Él asintió.

—¿Qué haces aquí? ¿No estabas de vacaciones o algo parecido?

—Sí, pero ya he vuelto —sonrió

—¿Quieres entrar?

Él asintió.

Los dos entraron a la casa.

Alex apoyó las bolsas en la mesada de la cocina.

—Siéntate

Alex corrió la silla hacia delante y se sentó.

—Café, ¿verdad?

—Sí.

Nora preparó el café.

—Me imagino que Ágatha ya sabe que estás de vuelta.

Él negó.

—Aún no. Quiero darle una sorpresa.

—¿Irás a verla después de salir de aquí?

Alex miró hacia todos lados, no vio a nadie.

—¿Y el señor Pablo?

—Él aún no ha vuelto. ¿Querías hablar con él?

Alex afirmó con la cabeza.

Mientras tomaban el café, hablaban de cosas triviales.

—Me has dicho que irás a ver a mi hija.

Alex asintió.

—Quiero que me hagas un favor

—Claro. ¿De qué se trata?

Nora le entregó una lonchera que estaba caliente.

—Esto es...

—Dile que no debe dejar de comer, que se tome unos minutos para almorzar.

Una vez que llegó a la estación de policía, los oficiales se quedaron sorprendidos.

—¡¡Bienvenido!!

—Ssssh —trató de silenciarlos— ¿Dónde está la oficial Rossi?

—Ella está en aquella oficina —señalaron mientras susurraban.

Alex caminó con pasos sigilosos hasta la oficina, se le quedó mirando desde lejos.

Ágatha estaba sentada en su escritorio. Mechones de cabello caían por su cara, tapando la mirada de su rostro. Sus ojos miraban fijamente el monitor mientras sus esbeltos y ágiles dedos se movían sobre el teclado de la computadora.

Una luz fugaz hizo que perdiera su concentración, ella acomodó el cabello hacia el costado y luego levantó la mirada en dirección a la puerta.

—Alex, ya sé que eres tú —dijo mientras se ponía de pie y se estiraba.

Alex es un hombre de buen aspecto, sus piernas son delgadas y largas. La manga de su camisa estaba doblada y el cuello desabotonado.

—Déjame tomarte una sola vez.

—Ya sabes que no me gusta que me tomen fotos —llevó su mano hasta el estómago. Pudo sentir un extraño ruido proveniente de su interior.

Alex no pudo aguantar y se le escapó una risa desde lo más profundo de su ser.

—Es hambre, ¿verdad?

Ella avergonzada asintió.

—Me conoces perfectamente.

Él apoyó una bolsa sobre el escritorio. Un delicioso aroma sale de él.

—¡Eres el mejor! —dijo mientras levantaba el pulgar. Te quiero mucho —se tiró en la silla y con mucho ímpetu engulló la comida.

—Lo sé, lo sé —contestó mientras se sentaba sobre el escritorio y la observaba con una sonrisa—. Nunca cambiarás, ¿verdad? —Una risilla salió de su boca.

—¿A qué te refieres?

Alex acercó su mano hasta el rostro de ella y con suavidad le limpió la comisura del labio.

Los ojos de ella se abrieron ligeramente y luego tragó con dificultad.

—¿Qué estás haciendo?

—Tienes una mancha aquí —limpió la salsa con el pulgar y luego se la llevó a la boca.

—¿Qué estás haciendo? —miró hacia todos los lados

—¿A quién buscas?

—A nadie. No vuelvas a hacer ese tipo de cosas, es embarazoso.

—Está bien —se acercó a ella y rodeo su brazo en el cuello de su amiga—. Como extrañaba todo esto.

Mark entró a la oficina.

—¿Los interrumpo?

—Claro, que no —contestó Alex con un aura oscura.

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Mr. Sophie

Mr. Sophie

WOW no los interrumpe

2024-06-17

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