Notificación

El cielo se encontraba gris, cada tanto se podía observar algunas gotas caer en el parabrisas. Ella observaba por la ventana, parecía que tenía la mirada perdida, sin embargo, solo estaba pensando en lo que iba a decir a la familia.

Todos los padres desean ser los primeros en dejar este maravilloso mundo y así los han criado. Esa es la ley de la vida. Pero, ¿Cómo le explicarías a unos padres que, ese no es su caso, que su hija se ha ido primero? Es realmente doloroso dar ese tipo de noticia. Ella ama su trabajo, pero en situaciones como esta, preferiría dedicarse a otra cosa.

—Tú eres su hijo, ¿verdad? —dijo mirando hacia Daniel

Sin apartar su mirada del camino, asintió.

—Me lo suponía —sonrió.

El silencio gobernó, solo se oía el ruido que hacía el auto cuando está en movimiento.

—Veo que no es de hablar mucho —pensó ella.

Agatha carraspeó.

—¿Sucede algo?

—No. Nada.

—Solo, dime

—Quería saber si alguna vez nos hemos visto

—Emmm —miró a Agatha de reojo—. He conocido a muchas personas en mi vida y no recuerdo haberte visto, ¿por qué lo preguntas?

—Supongo que solo fue un Déjà vu.

—¿Déjà vu?

—Sí, por un instante sentí como si ya te hubiera visto.

El auto se detuvo.

Daniel abrió la puerta trasera del vehículo y agarró el paraguas que estaba sobre el asiento.

Agatha rodeó el auto y antes de empaparse, se refugió bajo el paraguas de su compañero.

Él la miró algo sorprendido.

—Menos mal que lo has traído. En la noticia no decía que hoy llovería.

Antes de cruzar la calle, la detective miró de un lado a otro.

—Despejado.

Ambos se detuvieron frente a un gran portón, a través de la reja se podía observar un largo camino de piedra y a lo lejos una casa blanca.

El detective presionó el timbre.

—¿Quién es? —preguntó alguien por la voz inalámbrica.

—Somos oficiales de policía —replicaron.

Enseñaron sus identificaciones a la cámara de seguridad.

Se escucha el ruido de la bisagra; el pesado portón se estaba abriendo.

Los dos caminaron por el extenso sendero. A los costados se puede ver un hermoso paisaje verde que parecía salir de una pintura. Toda una obra maestra.

Subieron dos escalones.

Por su forma de actuar y de vestir, se podría deducir que la mujer que se hallaba en la entrada, se trataba de una simple trabajadora.

—¿Qué desean?

—Buscamos a la familia Peyrou —comenzó ella.

—¿Quién es? —preguntó una mujer en voz alta.

—Son detectives —respondió.

Una dama elegante salió a recibirlos.

—Usted, ¿qué hace aquí? —parecía enojada. Fijó su mirada al detective.

—¿Se conocen? —preguntó algo sorprendida la inspectora. Dirigió su mirada hacia su compañero.

El detective no dijo nada, se mantuvo en silencio por unos segundos.

—Ya le dije que nosotros no tenemos nada que ver con su desaparición.

—Esta vez, no hemos venido por esa razón —interrumpió. Su voz grave imponía seriedad—. Es sobre su hija.

—¿Qué pasa con ella?, ¿Dónde está? —sonreía algo nerviosa.

—Señora —dijo la investigadora—. Debe tomar esta noticia con mucha calma.

—Detective, deje de dar muchas vueltas y dime qué está pasando.

—Hallamos a su hija sin vida —dijo Daniel sin vacilar.

—Es una broma, ¿verdad? —miró a la inspectora, era como si ella no le creyera al detective.

Ella asintió.

—¡¡Señora!! —dijo la mujer que los había recibido y corrió a ayudar a la detective.

La señora Peyrou, se había desmayado ante aquella noticia.

—Acomoden un sitio para recostarla —ordenó la detective—. Ayúdame a llevarla —dirigió su mirada hacia el hombre de traje negro que estaba a su lado.

La recostaron en el sofá.

—Tome, señorita —dijo la misma mujer.

Agatha acercó el alcohol a la nariz de la mujer.

Ella comenzó a reaccionar.

El investigador se alejó del lugar para charlar con algunos de los empleados.

—¿Qué sucedió? —preguntó con una voz débil—. ¿Dónde está mi hija? Quiero verla ahora mismo —sollozó.

Agatha se encontraba parada, no sabía cómo podría tranquilizarla. Ella no sabría cómo reaccionaría si alguien le notificarán una noticia como esa. Nadie está preparado para dar y mucho menos recibir un suceso que agitaría a toda la familia.

Un hombre ingresó por la puerta principal, en su casa había mucho movimiento y eso no le agradaba del todo. Caminó hasta la sala de estar y allí vio a su esposa llorando. Corrió hasta ella.

—¿Qué pasó? —estaba asustado—. ¿Quién es usted? —dirigió su mirada hacia la investigadora.

Ella le mostró su identificación.

—Oficial, ¿por qué está aquí?

—Cariño, nu-e-s-tra hi-ja…

Él la abrazó.

—¡¿Quiero que me digan que está ocurriendo?! —elevó su voz.

La inspectora le relató lo sucedido. El hombre se levantó y caminó hacia ella, tomó su hombro y la zamarreó. Estaba un poco confundido, no podía creer lo que acababa de escuchar.

—¡Cálmese, señor! —lo alejó—. ¡Por favor siéntese! —su voz era suave, pero a la vez firme.

—Eso no puede ser —dijo tomándose de la cabeza—. Si hasta ayer ella estaba muy bien. No creo que sea ella.

—Esta es la identificación que encontramos en la escena.

La mujer revisó el documento y allí se dio cuenta de que era el de su hija. Volvió a quebrarse en llanto, su esposo se acercó y la abrazó. Era una escena muy conmovedora a tal punto que a la detective se le escapaban algunas lágrimas.

Al terminar de recolectar información de los empleados, el investigador se acercó a la inspectora. Él la vio secarse las lágrimas.

—Ahora que estamos todos reunidos —dijo—. Me gustaría hacerles algunas preguntas.

—Usted, ¿Qué hace aquí? —el hombre parecía enojado.

Se acercó al detective con la intención de golpearlo.

—¡Ya cálmense! —Agatha se ubicó en el medio de los dos—. No sé qué habrá pasado entre ustedes dos y ni me interesa, pero... no es momento de comportarse de esta manera.

El padre de la víctima, dio unos pasos hacia atrás y se sentó en el sofá.

La mujer seguía llorando.

—Sé que esta situación es difícil para ustedes, pero... debemos hacerles algunas preguntas —comenzó Agatha

—Trataremos de responder todo lo que sepamos.

—Bien. ¿Saben de alguien que quiera hacerle daño a su hija?

—Ella era una muy buena chica —contestó la señora.

—¿Tenía algún novio, amiga o amigo con el que haya discutido en estos últimos meses?

La pareja negaron al mismo tiempo.

—¿Y qué hay de ustedes?, ¿tienen algún enemigo que quiera vengarse?

Volvieron a negar.

—Me han dicho que la señorita Emily dejó de venir a esta casa —interrumpió Daniel—. ¿Se podría saber por qué?

—Yo me ponía a que fuera una modelo —contó el hombre—. Quería que ella trabajara en el Grup R. Pero, a ella nunca le interesó la empresa familiar. Cuando me contó de su sueño, yo le dije "Si vas a continuar con la idea de ser una modelo, olvídate de que tienes familia".

—¿En dónde se estaba hospedando?

—En el hotel Star

—¿Cómo lo sabes? —preguntó la señora.

—Aunque esté en desacuerdo con ella, seguiré siendo su padre y me preocuparé por ella.

—Muchas gracias por cooperar con nosotros —dijo la inspectora—. Nos estaremos viendo.

Los señores Peyrou, acompañaron hasta la puerta a los investigadores. Antes de retirarse, la detective abrazó a la madre de la víctima.

—Siento mucho todo esto, trataremos de resolver este caso lo más rápido posible.

Una vez que el detective llegó al portón, se detuvo a esperar a su compañera. Aún llovía.

Más populares

Comments

Magda Alvm

Magda Alvm

Escritora muy interesante su novela 💖🌹

2024-01-31

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play