NovelToon NovelToon
La Promesa De Jade.

La Promesa De Jade.

Status: En proceso
Genre:Amor eterno
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: piscis 1

Un milagro de Dios.

NovelToon tiene autorización de piscis 1 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La luz que no se apaga.

El primer cumpleaños de Jade fue una celebración íntima y ruidosa. Íntima porque solo asistieron los abuelos, Claudia con su marido y los mellizos, y el padre Mauro, que se había convertido en un amigo cercano de la familia. Ruidosa porque seis niños correteando por el jardín pueden generar el mismo nivel de decibelios que un concierto de rock.

Era un sábado soleado de febrero, justo un año después del nacimiento de la niña. Valeria había decorado el jardín con guirnaldas de colores y globos verdes, el color favorito de Jade. Daniel había hecho de maestro de ceremonias, organizando juegos y repartiendo sándwiches y refrescos.

Jade, con un vestidito blanco de volantes, era el centro de todas las miradas. Ya daba sus primeros pasos, tambaleantes pero decididos, y farfullaba un puñado de palabras que solo sus padres entendían: "mamá", "papá", "agua", "pan". Sus ojos verdes brillaban con una inteligencia despierta y curiosa.

—Es increíble lo que ha crecido —comentó Claudia, mientras observaba a Jade jugar en el arenero con sus primos—. Y qué tranquila es. Mis hijos a su edad eran un terremoto.

—Es una niña muy especial —dijo Valeria, con una sonrisa enigmática.

—Eso ya me lo habías dicho. Pero, ¿especial en qué sentido? —insistió Claudia, que siempre había sido la más pragmática de las hermanas.

Valeria dudó. Hasta ese momento, no había compartido con nadie los sucesos extraños que rodeaban a Jade. Ni siquiera con su hermana. Pero Claudia la miraba con genuina curiosidad, y Valeria sintió la necesidad de abrirse un poco.

—No sé cómo explicarlo —empezó—. A veces tengo la sensación de que Jade... siente cosas. Cosas que van a pasar. O que hay alguien a su alrededor, cuidándola.

Claudia enarcó una ceja.

—¿Como un ángel de la guarda?

—Algo así. Ya sé que suena ridículo.

—No, no suena ridículo —dijo Claudia, sorprendentemente seria—. Hay cosas que no entendemos. Y esta niña vino de la nada, contra todo pronóstico. ¿Por qué no iba a ser especial?

Valeria sonrió, agradecida por la comprensión de su hermana.

—Gracias por no tomarme por loca.

—Loca no. Madre primeriza. Que es casi lo mismo —bromeó Claudia, dándole un codazo cariñoso.

El momento culminante de la fiesta fue la tarta. Valeria había horneado un bizcocho gigante, decorado con una vela en forma de número uno. Reunieron a todos alrededor de la mesa del jardín y empezaron a cantar el "Cumpleaños Feliz". Jade, sentada en su trona, miraba la vela encendida con los ojos muy abiertos, hipnotizada por la llama danzante.

—Sopla, cariño, sopla —la animó Daniel.

Jade extendió la manita hacia la vela. Y entonces sucedió.

La llama de la vela, de repente, se multiplicó. No es que la vela tuviera varias mechas; era una sola. Pero por un instante, brevísimo, la llama pareció desdoblarse en tres pequeñas lenguas de fuego que bailaban al unísono. Luego, tan rápido como habían aparecido, se fundieron de nuevo en una sola llama.

Nadie lo vio. O, al menos, nadie pareció notarlo. El resto de los invitados seguían cantando y aplaudiendo. Pero Valeria sí lo vio. Y por la expresión de estupor en el rostro de Daniel, supo que él también.

—¿Has visto eso? —le susurró ella.

—Sí —respondió él, sin apartar la vista de la vela.

Jade, mientras tanto, seguía mirando la llama, completamente absorta. Luego, giró la cabeza hacia sus padres y les sonrió. Una sonrisa que parecía decirlo todo y no decir nada al mismo tiempo.

Apagaron la vela, repartieron la tarta, y la fiesta continuó como si nada. Pero Valeria y Daniel ya no estaban del todo presentes. Sus mentes seguían atrapadas en aquel instante fugaz, en aquella llama multiplicada.

Aquella noche, cuando todos se fueron y Jade dormía profundamente en su cuna, la pareja se sentó en el sofá del salón. Estaban agotados, pero ninguno de los dos tenía sueño.

—Tenemos que hablar —dijo Valeria.

—Lo sé.

—Daniel, ¿qué está pasando con nuestra hija? La rama del árbol, la música en el monitor, la llama de la vela... y antes, mucho antes, la anciana, la piedra, el embarazo... No son coincidencias. No pueden serlo.

Daniel se frotó las sienes con gesto cansado.

—He estado investigando un poco. Hay muchos testimonios de niños que, durante sus primeros años, parecen tener una conexión especial con... no sé cómo llamarlo. Lo sobrenatural. Lo divino. Como si aún no hubieran perdido del todo la conexión con el lugar de donde vinieron.

—¿Y qué dice la Iglesia de todo esto? Podríamos hablar con Mauro.

—Mauro es un buen hombre, pero es un cura de parroquia. No es un exorcista ni un teólogo especializado en milagros. Aunque... —Daniel dudó—, tal vez tenga razón en algo. Tal vez no necesitamos entenderlo. Tal vez solo necesitamos aceptarlo.

—Pero si Jade es especial, si tiene algún tipo de don o de misión, necesitamos saber cómo actuar. Cómo educarla. Cómo protegerla.

—La estamos protegiendo. La estamos queriendo. ¿No es eso lo más importante?

Valeria suspiró.

—Sí. Pero tengo miedo, Daniel. Miedo de no estar a la altura. De no ser la madre que ella necesita.

Daniel la abrazó con fuerza.

—Eres la mejor madre que podría tener. Has esperado diecisiete años por ella. Has luchado contra el desierto. ¿Crees que Dios te habría confiado a una niña como Jade si no supiera que eres capaz de cuidarla?

Valeria se acurrucó contra el pecho de su marido. Las palabras de Daniel la reconfortaban, pero no disipaban del todo su inquietud. Algo le decía que la singularidad de Jade no era un simple adorno, sino el prólogo de una historia más grande. Una historia en la que ellos, como padres, tendrían un papel protagonista.

—Reza conmigo —pidió Valeria.

Daniel la miró, sorprendido. No rezaban juntos desde hacía años, desde mucho antes de la infertilidad.

—No sé muy bien cómo se hace —admitió él.

—Yo tampoco. Pero podemos intentarlo.

Cerraron los ojos. Y en la penumbra del salón, con las manos entrelazadas, empezaron a balbucear palabras torpes, sinceras, que brotaban directamente del corazón. No era un rezo aprendido. Era una conversación íntima con lo desconocido, con lo divino, con la fuente de todos los milagros.

—Gracias por Jade. Gracias por confiar en nosotros. Danos sabiduría para guiarla, fortaleza para protegerla, y humildad para aceptar lo que no entendemos. Amén.

Cuando abrieron los ojos, algo había cambiado en la atmósfera. No era nada tangible, nada que pudieran medir o demostrar. Era una sensación de paz, de presencia, de consuelo. Como si alguien los hubiera escuchado y les hubiera respondido con un abrazo invisible.

—Vamos a dormir —dijo Valeria—. Mañana será otro día.

—Sí. Y pase lo que pase, lo afrontaremos juntos. Los tres.

Se levantaron y fueron al dormitorio. Antes de acostarse, se asomaron a la habitación de Jade. La niña dormía abrazada a un peluche de conejo, con la manita derecha apoyada sobre la mejilla. A su lado, en la mesita, la piedra de jade reposaba sobre el mismo trozo de tela áspera de aquella noche lejana.

Y en la oscuridad de la habitación, una lucecita verde, tenue como un suspiro, parecía brillar en el interior de la gema.

1
JOGXANDY BELLO
si el es esteril y ppr lo que veo ella lo aceptó asi, para que esperar un milagro. No tiene mucho amor disponible cuando no es capaz de darlo a un niño que lo necesite
Norys Alvarez Alfonso
❤️❤️👏
Norys Alvarez Alfonso
❤️❤️❤️❤️
Norys Alvarez Alfonso
Bella 😍
Norys Alvarez Alfonso
👏
Norys Alvarez Alfonso
👏🥰 Bella
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play