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Obsesionada Con El Profesor

Obsesionada Con El Profesor

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Grandes Curvas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Nunca planeé enamorarme de mi profesor.

Simplemente ocurrió.

Una clase fue suficiente para que dejara de verlo como un hombre cualquiera y empezara a convertirlo en el centro de todos mis pensamientos.

Desde entonces, cada excusa era perfecta para estar cerca de él.

Cada mirada alimentaba mi esperanza. Cada rechazo solo aumentaba mis ganas de conquistarlo.

Dicen que hay amores imposibles.

Yo no creo en lo imposible y si el destino insiste en poner reglas entre nosotros...

Me encargaré de romperlas una por una.

Porque él todavía no lo sabe... Pero algún día será solo MIO.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La que siempre veía un detalle más

Nunca me había gustado llamar la atención.

Siempre fui de esas personas que preferían quedarse en un rincón observando mientras los demás hablaban. No porque fuera tímida, sino porque escuchar me parecía infinitamente más interesante. Las personas hablan demasiado y, sin darse cuenta, terminan contándote quiénes son. A veces lo hacen con palabras. Otras, con un simple gesto. Supongo que por eso terminé estudiando Psicología. O quizá fue la Psicología la que terminó encontrándome a mí. Todavía no estoy segura.

Aquella mañana el profesor Ferrer entró al salón con la misma puntualidad de siempre. Saludó con un discreto «buenos días», dejó la carpeta sobre el escritorio y escribió una frase en el tablero con su letra impecable.

«No observamos la realidad. Observamos nuestra interpretación de la realidad.»

La copié casi por inercia. Ya se había convertido en una costumbre. Después levanté la vista justo cuando apagaba las luces.

—Hoy quiero que observen antes de interpretar.

En la pantalla apareció un video de apenas dos minutos. Una pareja discutía dentro de un automóvil. No había introducción, ni contexto, ni explicación alguna. Solo dos personas hablando con tensión mientras la cámara permanecía inmóvil.

Cuando el video terminó, el profesor volvió a encender las luces y dejó que el silencio permaneciera unos segundos más.

—Bien... ¿Qué observaron?

Las manos comenzaron a levantarse de inmediato.

—El hombre estaba muy enojado.

—La mujer parecía asustada.

—Creo que discutían por dinero.

—Él estaba perdiendo el control.

El profesor fue escribiendo cada respuesta en el tablero sin hacer ningún comentario. No aprobaba ni corregía. Simplemente anotaba. Cuando el último estudiante terminó de hablar, dejó el marcador sobre la mesa y recorrió el salón con la mirada hasta detenerse en mí.

Sentí el codazo de Emma antes de escucharlo.

—Señorita Romero.

Respira, Julieta.

Solo es una pregunta.

Levanté la vista.

—¿Sí, profesor?

—¿Qué observó usted?

Miré mis apuntes durante unos segundos. No quería responder deprisa. Había aprendido que, en sus clases, la primera respuesta casi nunca era la más interesante.

Al final levanté la cabeza.

—No creo que estuvieran discutiendo por dinero.

El salón entero quedó en silencio.

Algunas personas giraron para mirarme, pero el profesor no cambió la expresión.

—¿Por qué?

Respiré hondo.

—Cuando él levantó la voz, ella no protegió el bolso. Solo lo abrazó cuando él mencionó al niño.

Vi cómo varias personas fruncían el ceño intentando recordar la escena.

—Si el problema hubiera sido el dinero, lo primero que habría intentado proteger sería el bolso. Pero esperó hasta escuchar el nombre del hijo. Creo que lo que realmente le daba miedo era perder al niño... no el dinero.

El profesor no respondió.

Simplemente volvió a reproducir el video.

Esta vez nadie habló.

Todos observamos la escena con mucha más atención.

Y, por primera vez, yo también noté aquel pequeño movimiento que había pasado desapercibido para el resto del salón.

Cuando terminó el video, apagó el proyector y volvió a mirarme.

—Muy buena observación, señorita Romero.

Nada más.

Cinco palabras.

No hubo aplausos.

Ni explicaciones.

Ni felicitaciones exageradas.

Solo aquellas cinco palabras dichas con la misma serenidad de siempre.

Y, aun así, sentí una satisfacción completamente desproporcionada.

El resto de la clase transcurrió casi sin darme cuenta. Mientras el profesor explicaba cómo un pequeño detalle podía cambiar por completo la interpretación de una conducta, yo apenas escribía unas cuantas notas. Prefería escucharlo. Había algo fascinante en la manera en que enseñaba. Nunca imponía una respuesta. Iba haciendo preguntas, una detrás de otra, hasta que la conclusión aparecía frente a ti y terminabas creyendo que la habías descubierto por tu cuenta. Era una forma brillante de enseñar.

Apenas sonó el timbre, Emma prácticamente me arrastró fuera del salón.

—¿Te diste cuenta?

La miré confundida.

—¿De qué?

—Lo dejaste sin palabras.

Solté una risa.

—No exageres.

—No estoy exagerando. ¿Sabes cuántas veces Ferrer dice «muy buena observación»?

Negué con la cabeza.

—Ni idea.

—Casi nunca.

Le resté importancia con un gesto de la mano.

—Seguro lo dice mucho más de lo que crees.

Emma negó convencida.

—Les pregunté a estudiantes de semestres superiores. Cuando te felicita es porque realmente hiciste algo bien.

Sonreí sin querer.

Intenté convencerme de que solo había respondido correctamente.

Nada más.

Pero aquellas cinco palabras seguían repitiéndose dentro de mi cabeza con una claridad absurda.

Muy buena observación, señorita Romero.

Mientras caminábamos por el pasillo escuché a dos estudiantes hablar detrás de nosotras.

—¿Viste que Ferrer volvió a preguntarle a la de la primera fila?

—Sí. Yo creo que es su favorita.

Seguí caminando sin volver la cabeza.

No quería dar la impresión de que estaba escuchando.

Aunque, para entonces, mi cerebro ya había empezado a darle vueltas a esa idea.

¿Su favorita?

No.

Eso era imposible.

El profesor trataba igual a todo el mundo.

Simplemente me hacía más preguntas porque yo respondía.

Sí.

Tenía que ser eso.

No había otra explicación.

Esa tarde llegué a casa completamente agotada. Después de almorzar me encerré en mi habitación, abrí el cuaderno donde llevaba anotando todas las frases del profesor y pasé lentamente las páginas. Sonreí al ver cuántas llevaba ya escritas.

Estuve a punto de cerrarlo cuando una idea cruzó por mi cabeza.

Tomé el bolígrafo.

En una hoja en blanco escribí un nuevo título.

Cosas que descubrí sobre el profesor Ferrer.

Me quedé observándolo unos segundos.

Después empecé a escribir.

1. Nunca interrumpe cuando alguien está hablando.

2. Siempre espera unos segundos antes de responder.

3. Es zurdo.

Me detuve un momento.

No sabía por qué estaba escribiendo aquello.

Tal vez porque me parecía curioso. O tal vez porque, sin darme cuenta, había empezado a fijarme en detalles que nadie más parecía notar.

Volví a bajar el bolígrafo.

4. Se acomoda el reloj cada vez que está pensando.

5. Nunca dice que una respuesta está mal. Prefiere hacer otra pregunta.

Leí la lista completa.

Sonreí. Qué buena memoria tenía. O, al menos, eso era lo que prefería creer.

Mientras guardaba el cuaderno, una hoja cayó al suelo.

Era el cronograma del semestre.

La recogí y entonces recordé que el viernes no tendríamos clase porque el profesor asistiría a un Congreso Nacional de Psicología Conductual.

No sé exactamente por qué, pero sentí curiosidad.

Encendí el computador y busqué el nombre del evento.

Lo encontré enseguida.

Programa.

Conferencistas.

Horarios.

Y allí, entre todos los nombres, apareció el suyo.

Dr. Gael Ferrer.

Leí el título de su conferencia.

«La conducta como lenguaje silencioso».

Sonaba interesante.

Muchísimo. Moví el cursor hasta el botón de inscripción.

Permanecí varios segundos observándolo. Después cerré la página.

Negué con la cabeza.

—Ni se te ocurra, Julieta.

Apagué el computador y me levanté de la silla.

Di tres pasos. Me detuve. Volví.

Lo encendí otra vez.

Abrí la misma página.

Solo para verla una vez más.

Porque mirar...

Mirar no tenía absolutamente nada de malo.

¿Verdad?

1
Jazmin Peña
seguro es la novia o esposa
Jazmin Peña
actualizaaaa
Alice: Tus deseos son órdenes 😉 😌 😏
total 1 replies
Anyela samira Nazareno caicedo
Autora por favor, por lo que más quieras subenos los capítulos🤩🫦
Anyela samira Nazareno caicedo
hay Días mío, no me digan que yo acabo de leer esta novela sin estar terminada. Cómo desleo está novela para no morirme de saber que es lo que pasará. Está novela está demasiado buena 🤩.
Alice: lo sientoooooo 🙈, estoy corriendo para tenerlos actualizado todos los dias ❤️
total 1 replies
Jazzy
actualizaaaaaaaa
Jazzy
excelente historia y la narrativa es buena
Jazzy
ACTUALIZAAAAAAAAA
Luana Gomez
xq se demora mucho en subir capitulo
Arelis Canales
Esta muy buena espero subas mas capitulos .
Luana Gomez
xfis 2 capitulo más xfi xfi
Luana Gomez
eya controla sus horas su recorrido sus miradas todo y el d eya nada
Luana Gomez
está muy buena Pero solo creooo q eya debería d alejarse un poquito del profesor ya que eya n mas anda x atrás d el
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