Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Faceta de un asesino
Derek se extrañó que estuviera llamando de un teléfono público. Pero pensó que quizás olvidó cargarlo.
— ¿Que pasa porque me llamas de un usuario publico?
— Es que verás, ya sabes que me fui con los chicos al club, pero me aburrí y decidí regresarme, todos estaban bien, pero me empezó a dar sueño. — Y me dije seré un estorbo para todos.
Suspiró. — El caso es que me vine en el auto de Samantha, pero dejé mi bolso y mi teléfono dentro.
Allison miró a su alrededor, estaba sola en la gasolinera, dónde había logrado llegar al recordar su olvido.
Pero el hombre que trabajó hoy, en la gasolinera es un buen samaritano, y me regaló unas monedas.
Derek no tuvo reparo en levantarse de su asiento.
— ¿Puedes venir por mí? — Es que afuera hay un grupo de sujetos que están borrachos junto al auto y….
— ¡Dame la jodida dirección, Allison! — Encendió el motor de su vehículo.
— No me grites. — respondió ella con una risa nerviosa.
El chico de la tienda se puso nervioso, pues sabía cuál peligrosos eran los trabajos nocturnos, pero estaba apunto de confirmar que eran solo riesgosos sino exponerse mortalmente.
— ¡Están armados, Derek! — Gritó en un susurro alterado al ver que estos siguieron bebiendo la botella que después derramaron sobre el suelo.
— Baja ese teléfono, gatita. — dijo el sujeto con suéter desgastado, y pantalones un poco anchos con camisa blanca por fuera del pantalón.
— Allison, no cortes la llamada. — ordenó su jefe con los nudillos blancos por ejercer fuerza en el volante que apretó, queriendo volar para poder llegar rápido. — ¡Mierda!
El Lamborghini se llevaba calle tras calle, por la velocidad que ejercía.
Allison sintió el tirón en su brazo y con el cañón presionando su barbilla no podía defenderse, eran cuatro sujetos, por lo que solo se quedó inmóvil soportando el olor fétido que esté desprendía, al llevarla al interior.
Mientras daba orden al cajero que le dió el dinero solicitado que le entregó al borracho metiéndolo en una bolsa, mientras un tercero sacaba más botellas de licor y el último vigilaba que nadie se acercara.
— Estás muy bonita. — le dijo el borracho levantando la mano para tocar su barbilla, pero ella se arrinconó contra el estante de lentes que calleron al suelo cuando no pudo hacerse más para atrás. — Podemos pasarla muy bien, — ¿verdad, muchachos?
— Tom, no hay necesidad de hacerle daño a nadie. Intervino el cajero esperando que se fueran rápido. — Solo toma lo que hay y vete.
— Tú no opines. — lo apuntó esta vez, sin dejar que Allison pudiera liberarse. — Está lindura y yo vamos a pasar un buen rato juntos. Y si te portas bien conmigo, no te comparto con nadie.
Prefiero morir. — masculló una aterrada Allison que solo deseaba que le dispararan en lugar de que sus insinuaciones se hicieran reales.
No te preocupes, corazón. Cuando acabe contigo, vas a estararlo. — se rio expulsando el hedor que salió de su boca, haciéndola caminar a la fuerza, mientras esta inútilmente forcejeaba, luchando con todo lo que tenía, pero con dos de ellos empujándola afuera no podía hacer más que aferrarse a algo.
— ¡Tom, déjala! — volvió a pedirle el cajero que quería poder ayudarla, pero era superado por la pandilla que todas las noches se presentaban a ese lugar y se llevaban lo que quisieran, sin que el pudiera hacer nada más.
Pues cuando la policía llegaba ellos ya no estaban por ningún lado.
— ¡No te metas! — Esto no es contigo. — lo lanzaron al suelo, en lo que Allison sintió como el agarre quemó en su brazo.
Un Lamborghini de color negro derrapo llevándose a uno de ellos, el cual fue levantado por el aire cayendo con un brazo y una pierna en una posición antinatural, antes que el mafioso salieron del auto con la furia bailando en su mirada.
— Pero si es conmigo, malnacido. — dictaminó Derek , apuntándole a la cabeza a uno de ellos, quien no tuvo tiempo de nada, cuando el proyectil le abrió el cráneo.
Allison se quedó inmóvil, al ver el enojo que su jefe mostraba en sus movimientos, cuando envió de un solo puñetazo al tercero al suelo, en donde también le disparó a quemarropa.
Derek estaba demasiado ocupado, buscando al último que logró escapar a grandes zancadas, y se perdió en la oscuridad, como para interesarse de que esa faceta de asesino había quedado al descubierto delante de la mujer que estaba en un rincón.
Al verlo esperó hasta que el volviera su rostro para buscarla cuando la encontró con la mirada ella no dudó echándose en sus brazos.
— Dame el maldito nombre de ese gusano. Le preguntó al único que había quedado con vida y que aún con fracturas por haber sido atropellado, pero aún respiraba.
— El maldito nombre! — Exigió furioso.
— Es Tom el cocodrilo, es el hijo del líder de las pandillas que controlan esta parte de la ciudad.
Derek no la llevó a la mansión familiar, la llevó a su ático para no darle explicaciones a nadie hasta que ella pudiera restablecerse, pues estaba alterada.
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