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Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Terror
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

"La Emperatriz Renacida" narra el brutal regreso de Leticia, una huérfana de los barrios bajos convertida en déspota de la moda, quien reencarna como la humillada Adelfa Sterling en una novela rosa. Armada con una astucia letal, frialdad despiadada y tres hijos genios, Leticia desmantela a quienes la oprimieron en su vida pasada y presente, tejiendo una intriga de venganza y poder que reescribe el destino de los inocentes y los villanos por igual.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10.Cena deslumbrante

En otra parte de la ciudad, en un lujoso hospital privado, mi madrastra Clara se miraba al espejo, o lo que quedaba de él. Su rostro, antes su mayor orgullo, estaba marcado por una cicatriz profunda y permanente, el recuerdo vivo de mi venganza. Mi padre, cobarde y sumiso, había comprado un departamento alejado de todo, lejos de la mansión que ya no era suya. Ella lloraba con rabia, golpeando el cristal con sus puños.

—¡Esa perra me destruyó para toda la vida! —gritaba, desesperada—. ¡Adelfa! ¡Te juro que me vengaré! ¡Mi cara quedó arruinada, mi belleza se fue para siempre, todo lo que tenía me lo quitaste! ¡Te odio, te odio con toda mi alma!

Pero sus lamentos eran ecos vacíos. Mientras ellos se consumían en su miseria, yo avanzaba imparable.

Por su parte, mis tres pequeños genios, Santiago, Luna y Sebastián, ya se habían convertido en leyenda en su nueva escuela. Habían demostrado talentos extraordinarios: desde resolver ecuaciones complejas a una edad en la que otros apenas aprendían a sumar, hasta componer música o diseñar estructuras arquitectónicas. Pero lo que más disfrutaban eran sus travesuras, siempre ingeniosas, siempre divertidas, dejando a sus víctimas confundidas o humilladas sin levantar un solo dedo. Yo había ordenado a mi equipo de seguridad y tecnología que ocultaran todos sus datos personales, borrando cualquier rastro digital que pudiera vincularlos conmigo o con su verdadera identidad. Eran mis tesoros, y nadie tocaría ni un pelo de sus cabezas.

Terminé de organizar los bocetos y diseños para la nueva colección con mi equipo de trabajo, imponiendo mi visión con autoridad y elegancia, elogiando lo bueno y desechando sin piedad lo mediocre. Una vez finalizada la jornada, regresé a mi residencia, un palacio moderno y sofisticado en lo alto de la ciudad.

Me preparé para la cena. Elegí un vestido rosado, ceñido al cuerpo, elegante, que resaltaba mi figura escultural y mi piel perfecta. Me calcé unos tacones de aguja del mismo tono, finos como agujas, letales y hermosos. El bolso, una pequeña obra de arte de diseñador, combinaba a la perfección. Decidí no usar maquillaje, salvo un poco de brillo en los labios. Quería ir natural, dejar que mi propia belleza, salvaje y magnética, hablara por sí misma. Mi cabello lo dejé suelto, y me hice rizos elegantes.

Leonel, por su parte, llegó a su mansión, una fortaleza de mármol y cristal a media hora de la compañía. Entró a su baño de lujo, se deshizo de su ropa y, tras una ducha rápida, salió envuelto únicamente en una toalla blanca baja en su cintura. Su cabello negro estaba mojado, las gotas de agua resbalaban por su pecho amplio, sus hombros fuertes, sus brazos definidos... un cuerpo perfecto y fornido, esculpido como el de un dios griego, lleno de marcas de un pasado violento, de cicatrices que contaban historias de poder y supervivencia. Su piel, bronceada y caliente, irradiaba una sensualidad peligrosa. Se miró al espejo, sus ojos brillaban con una determinación oscura: esta noche, el juego llegaría a un nuevo nivel.

Leonel Díaz:

En el restaurante Metrólis Gourmet, todo estaba listo. Gabriel y Rosa habían sido enviados allí por orden expresa de Don Julio Díaz, para participar en la reunión, para vigilar, para intentar ganar puntos. Junto a ellos estaban los dueños del evento, un matrimonio de gran prestigio social y empresarial: el señor Alberto Méndez y su esposa, la señora Elena Méndez, personas de gran elegancia y criterio, conocedores de todo lo que ocurría en la alta sociedad.

Todos estaban reunidos, charlando con una falsa cortesía, esperando. Gabriel miraba el reloj impaciente; Rosa, sonreía con fingida dulzura, aunque sus ojos delataban la envidia.

Rosa:

Entonces, se escuchó.

Un sonido rítmico, claro, inconfundible: el clic-clac, clic-clac de mis tacones resonando sobre el suelo de mármol del vestíbulo, un eco que avanzaba imparable, anunciando mi llegada como un tambor de guerra. Todas las conversaciones cesaron de golpe. Cabezas se giraron, ojos se abrieron desmesuradamente.

Entré.

Lo hice caminando despacio, modelando, con una elegancia única, una gracia felina que hipnotizaba. Mi porte era el de una reina, una emperatriz, una diosa de la destrucción. El vestido rosado resaltaba mi belleza salvaje, mi piel brillante sin una gota de maquillaje era una afrenta a todas las mujeres allí presentes. Mi mirada, despierta, inteligente y fría, recorrió el salón, haciéndome dueña del espacio en un solo instante. Los hombres quedaron petrificados, con la copa suspendida en el aire, incapaces de apartar la vista de mí. Las mujeres, en cambio, sentían cómo la inseguridad y la envidia les mordían por dentro.

Adelfa Sterling:

Me detuve frente a la mesa principal, sonriendo con esa sonrisa que era mitad caricia, mitad cuchillo.

—Me estaban esperando, ¿verdad? —dije con voz clara, melodiosa y potente—. Aquí me tienen ya.

Gabriel se quedó impactado, boquiabierto. Su mente era un caos de sentimientos contradictorios. Sus mente estaba llena de dudas.

Ella luce tan hermosa... tan segura de sí misma, tan viva, pensaba, observándome con una mezcla de deseo y dolor. Cuando estaba conmigo era diferente... era dulce, recatada, dependiente. Pero ahora es atrevida, feroz, imponente. No sé por qué no puedo sacar de mi mente a Adelfa, si yo aseguro amar a Rosa. Pero al verla así, tan lejana y tan superior, siento que me falta el aire. ¿Qué me está haciendo esta mujer? — pensaba Gabriel lleno de dudas.

Leonel se levantó de inmediato, con esa caballerosidad malsana que solo él sabía usar. Me acercó la silla con una sonrisa que solo yo entendía, llena de complicidad y fuego.

—Siéntese, señorita Sterling —dijo, su voz cargada de admiración y posesión—. La velada no podía empezar sin la protagonista absoluta de esta noche.

—Gracias, señor León —respondí, tomando asiento con la espalda recta, mirándolo a los ojos con intensidad, y añadí en voz alta, asegurándome de que Gabriel lo oyera perfectamente—: Es usted un verdadero hombre, de los que ya casi no quedan. Fino, educado, poderoso... no como otros, que presumen de hombría pero no tienen ni la sombra de lo que significa ser un hombre de verdad.

Al decir esto, mis ojos se posaron en Gabriel, recorriéndolo de arriba abajo con una lástima insultante, como si estuviera viendo algo diminuto y sucio.

Leonel sonrió ampliamente, disfrutando del golpe bajo, y añadió, mirando fijamente a Rosa:

—Lamentablemente, querida Adelfa, el mundo está lleno de hombres patéticos. Seres que dejan una buena comida, fina, exquisita, llena de sabor... solo para ir a recoger la carroña que otros han tirado a la basura. Comida rancia, sin valor, que solo sirve para ensuciar el estómago y la conciencia.

Rosa palideció y bajó la cabeza, tragándose el insulto. Gabriel apretó los puños bajo la mesa, humillado, incapaz de responder.

Una leve sonrisa de satisfacción curvó mis labios. Luego, volví toda mi atención hacia los dueños del evento.

Palabras de la autora:

Rosa es muy hermosa también, pero sin brillo opaca, la cree así para resaltar que una belleza sin seguridad no sirve de nada. Adelfa no solo es una de las protagonistas más hermosa que e creado, tiene una mirada fría y sin expresión pero sobresale, esa frialdad fatal la hacen única, tendrá muchos outfit y diferentes estilos. Está es la historia de dos villanos Leonel y Adelfa, no esperen protagonista dulces y tiernos, estos son capaces de todo, no tienen límites pero están justificados, son villanos pero solo atacan a sus enemigos, como todo villano ambos tienen su lado dulce y tierno. Adelfa está inspirada en una fenme fatale, de hay el título. La Adelfa original sufrió mucho pero está nueva Adelfa cobrará venganza sin piedad.Los tres porqueños harán muchas travesuras divertidas. Leonel es la clase de villano que cuando se enamora haría el mundo arder, aunque ama de una manera retorcida y obsesiva, su infancia fue muy díficil, pese a que es vil y letal cuando nazca el romance entre los protagonistas no será un romance extremo, ambos serán posesivos pero se amaran a su manera sin lastimarse.

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Livia silva mejias
😭😭😭😭 pobre chica, las cosas por la que paso
Livia silva mejias
yuuuuujuuuuu AUTORAAAAAA!!!
porfis no te olvides de actualizar, gracias y perdona el abuso y fastidio.
un abrazo 🤗
santiago bock herrera
😭😭😭😭
Alexandra Quiñones salazar
jajajaja estos niños parecen hijos negado por parte de la madre y eso que no se puede 🤣🤣🤣
santiago bock herrera
Adela la familia de verdad es la que te respeta y valora no la que te hace daño
santiago bock herrera
Así es con garras y dientes peleando lo que es suyo
Livia silva mejias
Julieta se mira igual a ADELFA/LETICIA
solo que le cambiaron el nombre😬🫣🤔🤔
Jaqueline
ay
Paola Cordero
Pobre mayor domo no sabe nada que no está tan Legos de lo que esta pensando pero ay un pero esta pensado en su jefe si quererlo jajjajajajajaja
Paola Cordero
Ayyy ame esta historia cada capítulo porfaaaa actialice actualice porfa estoy que me come los nervio ya quiero ver comoleonel tomara la noticia que tiene 3 hijos y son malvaditos como el y adelfa jajajjajajsjsjsjsjsjshshhs😂😂🤣🤣🤣❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Aleida Delgado Santana: Son igual a sus padres 🤣🤣
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