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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10. Secreto a voces.

Capítulo 10

Secreto a voces.

El martes amaneció húmedo y caluroso a su vez. El cielo estaba cubierto de nubes espesas que amenazaban con romperse en cualquier momento. Pero para Valentina, lo que caía afuera era una nimiedad comparado con la tormenta que le estallaba dentro del pecho.

Pasó la noche reviviendo cada roce, cada jadeo, cada susurro que Alexander le había regalado. No podía dejar de pensar en cómo él se rindió ante ella, cómo la tocó con esa mezcla perfecta de deseo contenido y necesidad desenfrenada.

Sin necesidad de hundirse dentro de ella había dejado su cuerpo marcado para siempre.

Cada rincón de su piel recordaba las caricias lentas, las manos firmes tocando su piel expuesta, el peso de su cuerpo sobre el de ella. Sus dedos acariciando su entrepierna.

Y sin embargo, sabía que algo había cambiado. No por lo que sucedió entre ellos, sino por lo que no debió ocurrir mientras se entregaban el uno al otro.

Porque alguien los había visto.

Lo sintió desde el primer momento en que puso un pie en el campus. Las miradas. Las risitas. Las conversaciones que se detenían cuando ella pasaba.

Y, sobre todo, la forma en que Iván la observaba desde el fondo del jardín. De pie, con los brazos cruzados, el rostro ensombrecido y una intensidad enfermiza en los ojos. Como si supiera demasiado de ella.

—No lo mires —se dijo a sí misma mientras entraba al edificio—. No le des poder.

En la clase de física, Cata se inclinó hacia ella con una sonrisa ensanchada en su rostro.

—¿Sabes que están corriendo rumores? —susurró, divertida.

Valentina fingió desinterés.

—¿Qué tipo de rumores? —preguntó viendo la pizarra.

—Que alguien vio a cierto profesor encerrado contigo en su oficina... demasiado tiempo.

—Eso no prueba nada.

—No. Pero las fantasías vuelan. Dicen que estaba recostado en el sofá y tú encima de él, con la blusa abierta y el cabello alborotado. Muy... explícito todo.

Valentina tragó saliva, incómoda.

—¿Quién dijo eso? —la miró fijamente. Con el miedo trepando por su garganta.

—Iván, creo. Aunque no con esas palabras. Fue más sutil. Pero todos entendieron.

La sangre se le heló. Así que era cierto. Iván los había visto. O al menos vio lo suficiente para armar el resto de la historia en su retorcida imaginación.

El día pasó con una lentitud cruel. A cada paso, Valentina sentía el peso de las miradas sobre ella. Algunos con curiosidad morbosa. Otros con envidia. Y en otros casos, como el de Julieta, la rival envidiosa de la clase de ingeniería, había puro veneno.

Julieta se le cruzó al final de la tarde, justo frente a la biblioteca.

—¿Así que ahora seduces profesores? —espetó sin rodeos.

Valentina alzó el mentón.

—No tengo por qué darte explicaciones.

—Claro que no. Pero sería una lástima que tu padre se enterara de esto, ¿no? O peor... la junta académica. Dicen que hay cero tolerancia con las alumnas que buscan ganar calificaciones altas moviendo las nalgas.

Valentina la miró con una mezcla de furia y desprecio. Sin contenerse le dio una fuerte bofetada que resonó en todo el pasillo.

—Cuidado con lo que insinúas. No todas somos tan baratos como tú.

Julieta se llevó una mano a la mejilla, soltó una risa forzada y se alejó, pero la amenaza había quedado sembrada y Valentina sabía que no podía darse el lujo que su padre lo supiera.

Apretó el celular en su mano. Necesitaba verlo. Necesitaba hablar con él.

Esa noche, Alexander estaba en su departamento, con las luces apagadas y un vaso de whisky entre las manos. No era habitual que bebiera, pero algo en el ambiente lo mantenía inquieto. Un presentimiento. Una alerta que no sabía de dónde venía pero que lo tenía en vilo desde la mañana.

Cuando el timbre sonó, su pulso se aceleró. Caminó hasta la puerta y se asomó por la mirilla. Al verla allí, empapada por la lluvia, con los ojos encendidos de una ansiedad poco habitual, no pudo negarse a abrir.

—¿Qué haces aquí? —preguntó en voz baja.

—Necesito hablar contigo. Urgente.

Él se hizo a un lado y la dejó pasar. Valentina se quitó el abrigo empapado, quedando en una camiseta blanca que se pegaba a su cuerpo, dejando ver la curva de sus pechos y la marca suave de su brasier.

Alexander intentó no mirarla, pero fue imposible. Cada célula en su cuerpo reaccionaba ante su presencia.

—Nos vieron —dijo ella sin rodeos.

Alexander frunció el ceño.

—¿Quién?

—Iván. El de cuarto semestre de arquitectura. Estoy segura. Lo dijo con rodeos, pero Cata lo escuchó. Ahora todos están hablando de eso. Incluso Julieta me amenazó con contárselo a mi padre o al consejo académico.

Alexander apoyó las manos sobre la mesa, mirando al suelo. Se quedó en silencio varios segundos antes de hablar.

—Esto no puede seguir.

—¿Vas a huir otra vez? —preguntó ella, dando un paso al frente—. ¿Vas a borrarme de tu vida como si no te importara?

—No es por mí. Es por ti. Si esto explota, tú perderás más que yo. Tu carrera, tu reputación, tu familia...

—¡Mi familia ya me tiene controlada! —gritó ella—. Estudio lo que no quiero, vivo bajo reglas que no me pertenecen. Tú eres lo único que he elegido con libertad. No voy a renunciar a eso. A menos que...

—¿Qué? —preguntó frunciendo el ceño.

—Que tú me lo pidas ahora mismo. Solo una vez y lo haré. Dime que me aleje y lo hago ahora mismo.

Él la miró, con los ojos llenos de un conflicto brutal. Y sin decir palabra, la atrajo hacia él.

La besó con desesperación. Como si fuera la última vez. Como si supiera que después de esa noche, nada volvería a ser igual.

Valentina respondió con igual pasión. Se fundieron en un abrazo ardiente, tropezando hacia el sofá, luego al pasillo, besándose con rabia, con deseo, con necesidad absoluta.

Él la alzó en brazos y la llevó hasta su habitación, donde la dejó caer con cuidado sobre la cama. Las ropas volaron sin orden ni vergüenza. Piel contra piel. Miradas que decían más que cualquier palabra.

Él recorrió cada parte de su cuerpo con los labios, como si quisiera recordarla por dentro.

Esta vez no se detuvieron... esta vez fue completo.

La penetración fue suave, calmada, perfecta. Valentina gimió contra su cuello, aferrada a él como si le fuera la vida en ello. Alexander se movía con precisión, con devoción, como si hacerla suya fuera un acto sagrado.

Sin brusquedad, pero sin contener la necesidad de sentirla por completo.

Y cuando ambos llegaron al clímax, temblando, sudorosos, jadeando en la oscuridad, supieron que habían cruzado un umbral del que no podrían regresar.

Después, él la sostuvo en sus brazos. Sin decir una sola palabra. Ella apoyó la cabeza en su pecho, sintiendo su corazón aún acelerado.

—Te quiero —susurró ella.

Alexander no respondió al instante. Pero la abrazó más fuerte. Y eso bastó.

Porque el silencio de un hombre roto también puede ser una forma de amar.

A pocas calles de allí, Iván observaba el edificio desde su coche. Tenía el motor apagado. Su celular vibró con una nueva foto que habían tomado esa tarde: Valentina entrando al edificio. Solo eso. Pero para él, era una declaración de guerra.

—Si no vas a ser mía —murmuró—, no vas a ser de nadie.

Y mientras la noche caía sobre la ciudad, una obsesión peligrosa comenzaba a tomar forma.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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