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UN JEFE IMPOSIBLE DE ENTENDER
El día estaba por terminar en Montenegro Group, pero para Valeria Duarte las horas parecían ir más lentas de lo normal.
Después de lo que había pasado en la tarde, no podía dejar de pensar en las palabras de Gael Montenegro.
"Si alguien te dice algo… no le prestes atención."
No había sido una frase amable.
No había sonado como preocupación.
Pero tampoco había sido indiferencia.
Y viniendo de él… eso ya era extraño.
Valeria suspiró mientras terminaba de ordenar los documentos para la reunión del día siguiente.
Había revisado cada hoja al menos dos veces para asegurarse de que todo estuviera perfecto.
No quería volver a equivocarse.
No con él.
Miró el reloj.
Faltaba poco para la hora de salida, pero sabía que no podía irse hasta que Gael lo hiciera.
Así se lo habían explicado en la mañana.
"La secretaria del director se queda hasta que él se vaya."
Se acomodó en la silla y siguió trabajando en silencio.
El pasillo estaba casi vacío ahora.
La mayoría de los empleados ya se habían ido, y el piso veinte se sentía más grande y más silencioso que nunca.
De repente, la puerta de la oficina se abrió.
Valeria se puso de pie enseguida.
Gael salió con el saco en la mano, aflojándose ligeramente la corbata, como si el día también hubiera sido pesado para él.
Se detuvo al verla de pie.
—¿Sigues aquí?
Valeria parpadeó, confundida.
—Sí… señor.
Gael frunció levemente el ceño.
—Ya es hora de salida.
Ella dudó un segundo antes de responder.
—Me dijeron que debo quedarme hasta que usted se vaya.
Hubo un pequeño silencio.
Gael la miró fijamente, como si no esperara esa respuesta.
—¿Quién te dijo eso?
—En recursos humanos.
Gael soltó un suspiro bajo, claramente molesto… pero no con ella.
—No necesito una niñera.
Valeria no supo qué decir.
—Yo solo… estaba esperando por si necesitaba algo más.
Gael la observó unos segundos.
Su expresión seguía siendo seria, pero ya no parecía enojado.
Más bien… cansado.
Miró el escritorio.
Los documentos estaban perfectamente ordenados.
Las carpetas alineadas.
Todo en su lugar.
Volvió a mirarla.
—¿Terminaste los archivos?
—Sí.
Gael se acercó y revisó la primera carpeta.
Pasó algunas hojas.
Luego otra.
Luego otra más.
El silencio se hizo largo.
Valeria sintió los nervios subir otra vez.
Pero esta vez no era miedo.
Era otra cosa.
Algo que no sabía explicar.
Gael cerró la carpeta y la dejó sobre el escritorio.
—Está bien.
Ella parpadeó.
—Sí, señor.
Él se quedó quieto unos segundos más.
Luego habló.
—No tienes que quedarte si ya terminaste.
Valeria se sorprendió.
—¿Puedo irme?
Gael la miró como si la pregunta fuera obvia.
—No te estoy reteniendo.
Ella dudó un segundo, pero asintió.
—Gracias.
Tomó su bolso con cuidado, pero antes de irse se detuvo.
No sabía por qué.
Tal vez porque el silencio se sentía extraño.
Tal vez porque quería decir algo… aunque no sabía qué.
—Señor…
Gael levantó la vista.
—¿Qué?
Valeria dudó, pero habló.
—Gracias… por lo de hoy.
Él frunció levemente el ceño.
—¿Por qué?
—Por… decirme que no escuchara a los demás.
Hubo un pequeño silencio.
Gael la miró fijo, como si no esperara que mencionara eso.
—No lo dije por ti.
Valeria bajó la mirada un segundo.
—Lo sé.
Gael sostuvo su mirada unos segundos más.
Luego habló, con el mismo tono serio de siempre.
—Aquí la gente habla demasiado.
Si les haces caso, no trabajas.
Ella asintió.
—Entiendo.
Gael tomó su saco del respaldo de la silla.
—Vete.
Valeria se giró para salir, pero antes de abrir la puerta escuchó su voz otra vez.
—Valeria.
Se detuvo y miró hacia él.
—Sí.
Hubo un pequeño silencio.
Gael la observó como si quisiera decir algo más…
pero al final solo habló con el mismo tono firme.
—Mañana llega temprano.
Valeria sintió que una pequeña sonrisa quería salir, pero la contuvo.
—Sí, señor.
Salió de la oficina y caminó por el pasillo vacío.
Cuando entró al ascensor, soltó el aire lentamente.
El primer día había terminado.
No la había despedido.
No la había humillado.
No la había ignorado por completo.
Y para trabajar con Gael Montenegro…
eso ya era demasiado.
Sin darse cuenta…
algo empezaba a cambiar.
Y no solo en ella.
También en él.