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El Fantasma 2

El Fantasma 2

Status: Terminada
Genre:Romance / Omegaverse / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🚫Un nuevo "asesino perfecto" aparece en la ciudad. No usa feromonas, usa tácticas militares que Ben reconoce. Y ese es solo el inicio de los problemas de la familia Volkov Masson. 🚫⚠️ 💡Estilo staempunk💡

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Fantasma no firma contratos

El despacho de Vane en la Jefatura de Policía de Puerto Gris olía a café frío y a la cera que se usaba para pulir las placas de metal. El nuevo Comisionado estaba sentado tras el escritorio que antes ocupó el corrupto Miller, pero su postura no era la de un burócrata. Vane mantenía un brazo en el cabestrillo de cuero oscuro, un accesorio que ya era parte de su identidad, mientras con la mano libre sostenía el documento que Draven Ashlord le había entregado minutos antes.

Ben y Valerius estaban frente a él, dos sombras de guerra en medio de la oficina pública.

—Es legal, Ben —dijo Vane, su voz cargada de una frustración que hacía que sus feromonas de alfa cansado llenaran la habitación—. El sello de la Hermandad Roja es reconocido por los tratados comerciales del Norte. Si ignoro este reclamo de propiedad sobre Sage, el Consejo de Suministros cortará el flujo de combustible para las calderas de la ciudad. Puerto Gris moriría de frío en una semana.

Valerius golpeó el escritorio con la palma de la mano, haciendo que los tinteros saltaran.

—¡Me importa un bledo el combustible, Vane! Ese bastardo de Ashlord entró en mi casa a reclamar a mi cuñado como si fuera un saco de carbón. Si crees que voy a permitir que la ley toque a Sage, es que todavía no me conoces.

Vane suspiró, mirando a Ben. Buscaba la lógica del policía, del Capitán de Élite.

—Ben, ayúdame. Necesito tiempo para impugnar el contrato. Puedo alegar vicios de forma, pero Ashlord ha pedido una custodia preventiva. Quiere que Sage sea trasladado a un recinto neutral esta misma noche.

Ben, que permanecía de pie con los brazos cruzados y la mirada fija en el ventanal que daba a la plaza principal, se giró lentamente. Sus ojos azules no tenían rastro de duda, solo una resolución gélida.

—Vane, tú y yo sabemos que el "recinto neutral" es una trampa. En cuanto Sage salga de la mansión, Ashlord lo interceptará. No habrá juicio, solo una desaparición.

—Lo sé —admitió Vane, levantándose y ajustando su cabestrillo—. Por eso he tomado una decisión. Como Comisionado, voy a declarar que la Jefatura no tiene recursos para escoltar a un "activo de alto riesgo". Voy a retrasar el papeleo hasta mañana al amanecer. Eso les da diez horas.

Valerius arqueó una ceja.

—¿Diez horas para qué?

—Para que Draven Ashlord deje de ser un problema legal —dijo Vane, mirándolos con una seriedad que sellaba su alianza—. Si Ashlord desaparece, el contrato muere con él. No hay reclamante, no hay caso. Yo elegiré siempre a mis amigos antes que a un papel firmado por negreros del Norte. Pero escúchenme bien: si hay un tiroteo en el centro, no podré cubrirlos. Háganlo rápido. Háganlo sucio.

Ben asintió, estrechando la mano de Vane.

—Gracias, Comisionado. Te debemos una.

—Me debes una cena cuando esto acabe, Fantasma —respondió Vane con una sonrisa triste—. Ahora váyanse. Siento que el aire de esta ciudad está a punto de estallar.

Mientras tanto, en la mansión Volkov, la atmósfera era de asedio. Jasper Voss no se había separado de Sage ni un segundo. El aroma a olivo del jefe de seguridad rodeaba al omega como un escudo físico. Sage estaba en su laboratorio, pero no preparaba medicinas. Sus manos, antes temblorosas, ahora se movían con una eficiencia aterradora mientras mezclaba compuestos químicos que Ben le había enseñado a manejar en casos de defensa extrema.

—Jasper —susurró Sage, sin dejar de mirar donde un líquido verde burbujeaba—. Draven no es como Valtor. Valtor usaba la fuerza para romperte los huesos. Draven usa el miedo para romperte la mente. Él no quiere venderme... quiere que yo mismo regrese a la jaula porque creo que no tengo otra opción.

Jasper lo tomó por la cintura, pegando su pecho a la espalda de Sage.

—No estás solo, Sage. Tienes mi marca en tu cuello y mi sangre en tus manos si hace falta. Ese hombre no volverá a respirar cerca de ti.

De repente, una explosión sorda resonó en los jardines exteriores. No fue el estruendo de una granada, sino el siseo violento de gas liberado a presión.

—¡Sensores térmicos caídos! —gritó la voz de Boris por el intercomunicador—. ¡Es gas de opio refinado! ¡Los guardias del perímetro norte están colapsando!

Jasper reaccionó al instante. Sacó su fusil y empujó a Sage tras una mesa de acero reforzado.

—¡Máscara, ahora!

La niebla amarillenta comenzó a filtrarse por los conductos de ventilación. Era el sello distintivo de los mercenarios de Ashlord: el gas de las minas del Norte. Draven no había esperado las veinticuatro horas. Sabía que los Volkov atacarían, así que decidió golpear primero, en el corazón del nido.

Sombras vestidas con trajes tácticos grises y máscaras de filtro avanzado saltaron por los balcones del laboratorio. No disparaban armas de fuego; usaban ballestas neumáticas con dardos tranquilizantes de alta potencia.

¡ZAS! ¡ZAS!

Jasper devolvió el fuego, abatiendo al primer mercenario con un disparo preciso en la lente de su máscara. Pero eran demasiados. Los hombres de Ashlord se movían con una coordinación militar perfecta, usando granadas cegadoras que convertían el laboratorio en un caos de luces blancas y ruido ensordecedor.

—¡Atrás, Sage! —rugió Jasper, disparando una ráfaga corta que hizo retroceder a dos intrusos.

En medio del caos, una figura elegante entró caminando por la puerta principal del laboratorio, ignorando el gas y los disparos. Draven Ashlord no llevaba máscara; se había inyectado un neutralizador químico antes de entrar. Se veía impecable, con su traje azul oscuro contrastando con el desastre a su alrededor.

—Es una lástima, Sage —dijo Draven, su voz resonando por encima del siseo del gas—. Realmente esperaba que vinieras por tu propio pie. Pero parece que este... perro guardián tuyo te ha llenado la cabeza de fantasías de libertad.

Jasper intentó apuntar a Draven, pero un mercenario se lanzó sobre él, derribándolo. Los dos hombres rodaron por el suelo en una lucha brutal de cuchillos y fuerza bruta. Jasper, herido por un roce de dardo en el hombro, luchaba por mantener la conciencia mientras su sistema nervioso empezaba a entumecerse por el químico.

—¡Suéltalo! —gritó Sage.

El omega ya no era la víctima sedada de las minas. Tomó uno de los viales que acababa de preparar y lo lanzó al suelo, a los pies de Draven. El cristal se rompió, liberando una ráfaga de ácido corrosivo mezclado con un reactivo que inflamó el gas de opio en el aire.

¡BOOM!

Una llamarada azul recorrió el suelo, separando a Draven de Sage por un muro de fuego momentáneo. Draven retrocedió, sorprendido por la agresividad del omega.

—¡Aprendiste trucos, pequeño pájaro! —exclamó Draven con una sonrisa torcida—. Pero el fuego se apaga.

En ese momento, el ventanal principal del laboratorio estalló hacia adentro. Ben y Valerius habían regresado.

Ben entró como un demonio de ozono, disparando sus dos pistolas con una cadencia que no dejaba espacio para el error. Cada bala encontraba el cuello o la base del cráneo de los mercenarios grises. Valerius, por su parte, era una tormenta de bosque quemado y plomo. El Lobo no usaba tácticas; usaba una escopeta de repetición que destrozaba cualquier cobertura que los hombres de Ashlord intentaran buscar.

—¡FUERA DE MI CASA! —el rugido de Valerius fue tan potente que los cristales que quedaban en pie terminaron de romperse.

Ben se colocó frente a Sage, protegiéndolo con su cuerpo mientras recargaba sus armas en un movimiento que duró menos de un segundo. Sus ojos azules brillaban con una intensidad eléctrica que hacía que el aire a su alrededor vibrara.

—Draven Ashlord —dijo Ben, su voz era un susurro mortal—. Has cometido el error de creer que mi familia es algo que puedes tasar en un libro contable.

Draven, viendo que la situación se había vuelto en su contra, hizo una señal a sus hombres restantes. Lanzaron varias granadas de humo denso, oscureciendo todo el laboratorio.

—Esto solo es el comienzo, Capitán —la voz de Draven se alejaba hacia los balcones—. Tengo a Sage marcado en mis mapas. Si no es hoy, será mañana. Puerto Gris arderá antes de que yo renuncie a lo que es mío.

Cuando el humo se disipó, Draven y los supervivientes de su equipo habían desaparecido, deslizándose por cables de carbono hacia los camiones que los esperaban en la calle trasera.

Ben corrió hacia Jasper, que estaba intentando levantarse, tambaleándose por el efecto del tranquilizante.

—¿Estás bien, Voss?

—Me... me dio un dardo —masculló Jasper, apretando los dientes—. Sage... ¿dónde está Sage?

Sage se lanzó a los brazos de Jasper, revisando la herida en su hombro con manos expertas.

—Estoy aquí, Jasper. Estoy aquí.

Valerius miró el desastre en el laboratorio. Sus ojos dorados estaban fijos en el rastro de sangre que Draven había dejado tras el estallido del vial de Sage.

—No se irán de la ciudad —dijo Valerius, cargando su escopeta—. Vane nos dio diez horas. Han pasado dos.

Ben miró el reloj en la pared, cuyo cristal estaba roto. Sus pupilas se contrajeron.

—Él no se va a esconder en un hotel. Draven Ashlord conoce la industria. Se irá a la antigua refinería de la zona baja, donde el vapor es más denso y puede ocultar a su pequeño ejército.

Leo y Vladislav aparecieron en la puerta, con sus trajes tácticos puestos y sus rostros manchados de hollín. Habían estado defendiendo el piso inferior.

—Papá —dijo Leo, su voz era una réplica exacta de la de Ben cuando está en misión—. Hemos rastreado la frecuencia de radio de sus camiones. Se dirigen al Sector Industrial, tal como dijiste.

Ben miró a sus hijos, luego a su hermano y a su alfa. El Capitán ya no tenía dudas. La "ley" de Draven Ashlord acababa de firmar su propia sentencia de muerte.

—Preparen el equipo pesado —ordenó Ben—. Jasper, quédate en la camioneta médico con Sage para que te estabilice. Nosotros entraremos por la refinería. No quiero prisioneros. No quiero interrogatorios. Quiero que Draven Ashlord entienda que el Fantasma no firma contratos... el Fantasma los escribe con la sangre de sus enemigos.

La mansión Volkov rugió cuando los motores de los vehículos blindados cobraron vida. Puerto Gris estaba sumido en la oscuridad, pero en el Sector Industrial, un fuego antiguo estaba a punto de ser reavivado. La cacería había comenzado, y esta vez, el lobo y el fantasma no estaban solos; tenían a toda una dinastía sedienta de justicia detrás de ellos.

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Maru19 Sevilla
Me encantó la saga, espero çon mucho gusto la continuación /Heart//Heart//Heart//Heart/
Skay P.: Claro que sí bebé 🤎🤎
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Yo si quiero el siguiente volumen de la familia Volcov, te leo desde la ciudad de México . Me encantan tus historias 💖💖💖💖💖💖
Skay P.: Autora👠✨️
total 5 replies
Maru19 Sevilla
Ya mero iban a dejar solo a Sage
Maru19 Sevilla
Malditos mafiosos /Smug/
Maru19 Sevilla
Se podrá embarazar Sage?
Maru19 Sevilla
💖💖💖💖
Maru19 Sevilla
Cuidado con los chiquillos 🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Ya quiero leer la caída de Miller🤭
Maru19 Sevilla
Los chamaquitos en todo están 🤭
Maru19 Sevilla
Muy bien 👏
Maru19 Sevilla
😱
Maru19 Sevilla
Muy emocionante 👏👏😱
Maru19 Sevilla
Muy bien!!!👏👏👏
Maru19 Sevilla
Que miedo, que sus hijos entren en la batalla 😱
Skay P.: La sangre estira, cielito😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Se pone más emocionante la historia 👏👏👏
Maru19 Sevilla
Lo hubieran noqueado!
Maru19 Sevilla
Será que se vuelvan a embarazar?
Skay P.: Jajaja el Capitán tiene pánico ⚠️
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Muy buena obra también " Hielo y alquitrán" 💖
Skay P.: Gracias 😘😘😘😘
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Inicia muy bien👏👏
Maru19 Sevilla
Que emoción 👏👏👏
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