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El Latido De La Eternidad

El Latido De La Eternidad

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Vampiro / CEO / Arrogante
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Alessandra "Lexa" Cavalier es una hematóloga destacada por sus logros en el difícil mundo de la medicina, pero su fe proviene de la ciencia y la lógica. Todo se rompe cuando acepta el contrato más inusual de su carrera: salvar a Dante Marek, un hombre hermético y arrogante, CEO de una empresa prestigiosa que parece tener siglos de su fundación.
Él no es un hombre cualquiera, sino un vampiro de sangre pura cuya estirpe se marchita, por una corrupción que está devorando su sistema circulatorio, amenazando con convertir su inmortalidad en cenizas. Desde su primer encuentro en una mansión que huele a hostilidad. Dante desprecia la fragilidad de Lexa, pero su sangre tiene un aroma que mueve sus instintos primitivos que creía haber enterrado hace décadas.
Mientras ella se adentra en un laboratorio de tinieblas para encontrar una cura, descubre que no es una simple observadora. Su propia genética guarda el secreto de una salvación que Dante ansía y teme por igual.

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Las palabras de Cooper sobre los satélites de Jonathan se quedaron flotando en mi cabeza como una nube tóxica, pero mi mente, estaba un poco más enfocada en la simbiosis, ya no procesaba el peligro con el mismo pánico de una humana común. En este instante había algo más urgente, algo vibrante que demandaba mi atención: la presencia de Dante a milímetros de mí.

Él dio un paso atrás, soltando la tensión que nos había mantenido prisioneros contra la columna de piedra y se volvió hacia Cooper, su semblante recuperó esa frialdad de acero que conocía bien, pero a través de nuestra conexión, pude sentir el rastro de un deseo inacabado que aún quemaba en sus arterias.

—Mikhail conoce las cavernas de obsidiana bajo el asentamiento. —Le dijo con una vibración profunda en su voz que resonaba en mi pecho. —Si Jonathan intenta un mapeo térmico, el mineral de las profundidades creará un "punto ciego" absoluto.

—Cooper, coordina con él la movilización de los suministros médicos de Alessandra hacia los niveles inferiores, no quiero que nada de su equipo quede expuesto a la vigilancia cenital.

Él asintió, lanzándome una mirada rápida que denotaba una mezcla de respeto, pero también de advertencia y salió del salón con la eficiencia de un soldado que ha vivido demasiadas guerras.

Me quedé a solas con Dante en la inmensidad del salón, la luz de la luna se filtraba por los tragaluces de cristal antiguo, bañando hasta el suelo de piedra en tonos plateados. —Mi cuerpo ya no era el mismo, mis sentidos estaban tan agudos que captaban el polvo bailando en el aire, el crujido de las raíces de los robles bajo el suelo, pero, sobre todo, el latido rítmico y poderoso de Dante, que parecía llamar al mío en una danza constante.

—Lexa. —Dijo él, pronunciando mi nombre como si fuera un secreto sagrado. —Se acercó lentamente, pero esta vez no había una mesa de laboratorio ni una emergencia médica que nos separara. — ¿Te arrepientes de la "mentira" que le dije a Mikhail?

Caminé hacia él. Ahora mis pasos no eran pesados; se sentían como si apenas tocara el suelo.

—No es arrepentimiento de nada de lo que estoy sintiendo. —Respondí, deteniéndome a pocos centímetros de él. —A esta distancia podía oler el aroma del bosque que nos rodeaba, pero era más intenso y embriagador. —Es solo la falta de control; como científica, yo siempre he buscado explicaciones para todo, pero lo que hay entre nosotros, la forma en que mi sangre responde a la tuya o la forma en que puedo sentir tu rabia y tu paz, no existe una ecuación matemática lógica que lo pueda explicar.

Él extendió una mano con una delicadeza que me hizo estremecer, recorrió con sus dedos largos el contorno de mi mandíbula, su piel estaba fría, pero donde me tocaba, se encendía una llama que recorría mi columna vertebral.

—No es solo la sangre, Lexa. —Murmuró, inclinando su rostro hacia el mío. — La simbiosis biológica es el puente, sí, pero lo que cruza ese puente es algo que mi especie olvidó hace eones, los vampiros de la ciudad buscan el poder y el alimento. —Sin embargo, yo he pasado milenios buscando una razón para no cerrar los ojos y dejar que el tiempo me consumiera, como tú lo dijiste con lo que “estaba pudriendo mi sistema circulatorio”. ¡Hasta que apareciste tú!

Me perdí en el azul de sus ojos que ahora brillaban con una intensidad magnética que podría jurar me hipnotizaba. —Ya no veía al monstruo ni al CEO arrogante que conocí aquella noche en su mansión aterradora; solo veía al hombre que había sido quemado por la historia y que, contra todo pronóstico, seguía buscando la luz.

—Dante... —Comencé, pero mi voz se quebró cuando él me atrajo hacia su cuerpo.

Sus brazos me rodearon con una fuerza que en otro momento de mi vida me habría asustado, pero que ahora solo buscaba con desesperación, me sentí segura, protegida por un poder que desafiaba a la Orden de la Ceniza y a la misma muerte. Apoyé mis manos sobre su pecho, me puse de puntillas sintiendo la dureza de sus músculos bajo la tela de su camisa negra, pero su frío ya no me rebatía; era todo lo contrario, me invitaba a darle mi calor.

Él bajó su cabeza, apoyo su frente contra la mía. — Podía sentir su respiración y un ligero roce de sus labios cerca de los míos, el aire en el salón se volvió denso, cargado de una tensión que pedía a gritos ser liberada.

—¿Sabes qué es lo más peligroso de este vínculo? —Murmuró contra mi boca.

—Qué ya no puedo distinguir dónde termino yo y dónde empiezas tú, si te llegaran a lastimar, mi alma se desgarraría; el verte sonreír hace que la oscuridad de mis siglos se ilumine. —No eres mi esposa por un tratado, Alessandra, eres mi esposa porque no imagino la eternidad si no es escuchando el latido de tu corazón junto al mío.

No pude contenerme más, desvaneciendo la distancia que nos separaba y lo besé.

Fue como el choque de dos huracanes embravecidos por la fuerza del mar; era un beso apasionado, con urgencia ancestral, necesidad, hambre y una lealtad feroz que había nacido en medio del caos, sus labios eran fríos, pero sus besos eran abrasadores. Sentí el destello plateado en mi visión, una explosión de sensaciones que sobrecargó mi sistema, a través del vínculo, experimenté su alivio, la pasión contenida por milenios y un amor tan antiguo como los robles que nos rodeaban.

Dante gimió en lo profundo de su garganta, un sonido animal y posesivo, mientras me estrechaba más contra la columna, sus manos se enredaron en mi cabello, tirando suavemente hacia atrás para exponer mi cuello, por un leve instante, sentí el roce de sus colmillos contra mi piel, era una amenaza dulce que me hizo jadear, pero no sentí miedo.

—¡Tómala! —Le susurré, movida por un instinto primitivo que mi mente lógica no podía frenar. —Si necesitas mi fuerza para lo que viene, tómala.

Él se detuvo de inmediato, con su respiración agitada golpeando mi piel sensible por el deseo. Se alejó apenas unos milímetros, mirándome con una mezcla de agonía y adoración.

—¡No! —Dijo con firmeza, aunque sus ojos ardían de avidez. —¡No hoy, no por necesidad!, si alguna vez vuelvo a beber de ti, será como un acto de unión, no de supervivencia. —No volveré a tratarte como una fuente de comida, Lexa, ¡Tú eres mi igual, mi Reina!

Me tomó el rostro con ambas manos, besándome de nuevo con una ternura que me hizo flaquear las piernas, en ese momento, en la soledad del Salón de los Tratados, el mundo exterior desapareció para mí, no había satélites de Jonathan, ni traiciones de la Orden, ni experimentos genéticos; solo estábamos nosotros, forjando un refugio en el calor del otro.

Nos quedamos así durante un tiempo que no supe medir, abrazados en silencio. Mi cabeza descansaba sobre su pecho, por primera vez en años, sentí que la búsqueda constante de respuestas había terminado, la respuesta estaba allí, en el frío reconfortante de sus brazos y en el latido constante de nuestros corazones.

—Debemos ir a ver a Dasha. —Dije finalmente, aunque me costaba separarme de él. —Ya que si Oleck es tan curioso como parece, ella podría estar mostrándole más de lo que debe.

Dante soltó una pequeña risa, un sonido que me llenó el alma.

—Él es un buen muchacho, pero Dash es... —Hizo una pausa, buscando las palabras correctas. —¡Tu hermana!... Tiene tu fuego y testarudez. —¡Pobre Oleck, no sabe en lo que se ha metido!

Reímos para ir juntos hacia la salida, con nuestras manos entrelazadas. Al salir al aire nocturno del valle nos recibió, pero yo ya no lo sentía frío, el ímpetu de la simbiosis y el eco del beso de Dante me mantenía protegida como si caminara en una nube.

A lo lejos, en las plataformas más altas de los robles, podíamos ver dos pequeñas figuras recortadas contra el firmamento estrellado. Dasha y Oleck estaban sentados al borde de una rama, conversando animadamente, el brillo de los ojos de mi hermana era visible incluso desde la distancia, como un faro de esperanza en medio de la oscuridad.

—Están a salvo. —Dijo Dante, su tono volviéndose protector. —Por ahora, pero Cooper tiene razón, Jonathan no tardará en intentar romper el bloqueo mineral.

—Entonces tenemos que trabajar rápido. —Respondí, retomando mi papel de doctora. —Si podemos estabilizar la frecuencia del suelo de Oakhaven usando el equipo que Cooper bajó a las cavernas, crearemos un escudo que ningún satélite podrá penetrar.

Dante me miró con una chispa de admiración.

—Hablas de ciencia como si fuera magia, Lexa.

—A veces, Dante, la diferencia es solo el tiempo que tardamos en comprenderla.

Mientras nos dirigíamos hacia las cavernas de obsidiana para reunirnos con Cooper y Mikhail, sentí que la oscuridad ya no era nuestra enemiga, en Oakhaven, bajo los árboles sagrados, con el amparo de un amor que desafiaba las leyes de la biología, estábamos preparándonos para la batalla final. Jonathan Blackwood creía que nos tenía mapeados, que éramos simples variables en su experimento, pero lo que él no sabe es que el latido de la eternidad no se podía medir en datos y que este calor de nuestras manos entrelazadas o en el compromiso de ese beso apasionado implícita, que sin importar lo que el cielo nos envié, la Reina y el Rey de las sombras no caerían sin antes quemar el mundo que intentaba destruirlos.

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Martha Victoria Martinez Vareela
muy emocionada, pero falta el final, espero que lo termines,
Elena Burbano
quiero más 👏🥰🥰
Elena Burbano
está hermosa 😂
Natalia Vasquez
Oleck es un caballero ante todo 😘😘😘😘😘😘❤️❤️❤️❤️❤️🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
está historia es cada vez más interesante 🤔🤔🤔🤔🤔🤔👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
millones de ❤️❤️❤️❤️❤️ para ésta historia 👏👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
quién iba a creer que ese Jhonatan es tan hijo de su madre y encima manipulador, cuando yo creía que Cooper era el malo resultó otro🤔🤔🤔🤔🤔😠😠😠😠😠👏👏👏👏👏.
Natalia Vasquez
cada vez me gusta más esta historia 👏👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
me encanta esta historia definitivamente 👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔🤔❤️❤️❤️.
Natalia Vasquez
está historia es muy interesante, cada vez me gusta más 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez es más emocionante ❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
esto cada vez está más bueno 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
ummmm ya comenzó la guerra y ella en medio👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
Natalia Vasquez
guao muy interesante la historia autora 👏👏👏👏👏🤔🤔🤔🤔🤔.
DAKI: Muchas gracias por acompañarme en esta nueva historia, bienvenida
total 1 replies
Natalia Vasquez
hay vampirin ya te llegó la orma de tus zapatos 🤣🤣🤣🤣🤣👏👏👏👏👏👏.
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