NovelToon NovelToon
EL MAPA DE MI PIEL

EL MAPA DE MI PIEL

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Yaoi / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Eiden Marín Vidal tiene 24 años y es E.C. Vane, el escritor de novelas BL anónimo más leído en español.

Es millonario, admirado y nadie conoce su rostro. Desde niño vive con vitíligo en todo el cuerpo, condición que ocultó por inseguridad y que le provocó ansiedad social. En su rostro solo tiene pecas.

Su anonimato termina cuando una reportera filtra su identidad. De ser un ídolo invisible, pasa a ser objeto de burlas virales. Incapaz de escribir y en medio de una crisis de ansiedad, decide huir a lo único que le dejó su abuelo Esteban: una casa de madera en Punta Cocos, la zona más remota y virgen de Isla Holbox, México.

Allí vive Gael Canul, de 29 años, pescador, lanchero y carpintero de botes. Es el nieto del mejor amigo de su abuelo y quien cuidó la casa durante años. Gael no lee novelas románticas, pero aprenderá a leer cada marca de su piel.

Una historia sobre el amor que no necesita esconderse.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10: LA CICATRIZ

Gael nunca habla de su hombro.

Siempre trae playera. Aunque haga un calor que te derrites, él con playera. Yo pensé que era por pena de estar flaco o algo así. Pero no.

Esa tarde estábamos en su cuartito arreglando una red. Hacía un calor que ni el ventilador ayudaba. Yo ya sin playera, porque ya me valía, todo sudado, con el pelo pegado.

Le dije: quítate la playera, wey, te vas a desmayar.

Me dijo: no.

Le dije: ¿por qué no?

Se quedó callado. Siguió tejiendo. Y luego, como si nada, se la quitó. Pero se volteó para que no viera.

En el hombro izquierdo, atrás, tiene una cicatriz grande. Como del tamaño de mi mano. No es bonita. Es blanca, levantada, como si le hubieran quemado con algo.

Me quedé mirando. No dije nada al principio porque no sabía qué decir. ¿Qué le dices a alguien cuando te enseña algo que lleva años tapando?

Me acerqué y le toqué el borde, poquito, con el dedo.

Le pregunté: ¿te duele?

Me dijo: ya no. Me dolió un chingo cuando pasó.

Le pregunté si me contaba.

Se sentó en el suelo, con la espalda contra la pared. Yo me senté frente a él.

Me contó que fue a los 15. Estaba ayudando a su papá a soldar una parte de la lancha. Su papá usaba soldadura sin guantes porque decía que así sentía mejor. Gael quiso hacer lo mismo. La varilla se le resbaló y le cayó prendida en el hombro. Su papá lo apagó con la mano, por eso su papá también tiene una quemada en la palma que yo nunca había notado.

Me dijo: mi papá me dijo ese día, si te da pena tu marca, nunca vas a quitarte la playera en tu vida. Y no te puedes esconder del sol en Holbox.

Me dijo que por eso nunca se quitaba la playera enfrente de gente nueva. Solo con familia.

Le dije: ¿y yo qué soy?

Me dijo: tú no eres gente nueva, mapa. Tú ya viste todo lo mío feo.

Me dieron ganas de abrazarlo pero no lo abracé todavía. Primero le conté lo mío.

Me paré. Me quité todo lo de arriba, me quedé solo en short. Me puse bajo la luz amarilla de su cuartito, donde se ve todo. Mi pecho, mi panza, mi cuello, mis brazos. Todo mi vitíligo. El mapa completo que nunca había enseñado con luz.

Tengo manchas grandes en el pecho, como si alguien me hubiera echado cloro. Una en la panza que parece un país chiquito. Y en la espalda tengo otra que siempre me tapo porque parece que me falta color.

Le dije: mira, yo también tengo una que me da pena. Esta de aquí atrás. Nunca la enseño ni en fotos.

Gael se paró. Se me acercó. No me tocó luego luego. Me miró. Me miró de verdad, de arriba abajo, sin morbo, sin lástima.

Me dijo: ¿te puedo tocar?

Le dije que sí.

Me puso la mano en el pecho, justo donde tengo la mancha más grande. Tenía la mano caliente, rasposa de tanto jalar cuerda.

Me dijo: está suave.

Me reí porque nadie me había dicho que mi mancha era suave. Todos decían que era bonita, que era arte, que era inclusión. Nadie decía que era suave.

Luego me tocó la de la espalda. La que me da pena. Me pasó el dedo por el borde, igual que yo le hice a él.

Me dijo: esta parece una isla. ¿Ya viste? Es como Holbox chiquita.

Me dio risa otra vez. Pero ahora con ganas de llorar, como me pasa aquí siempre.

Nos quedamos así, parados, sin playera los dos, enseñándonos lo que más nos daba pena. Su quemada y mi despigmentación. Dos mapas feos y bonitos a la vez.

Gael me abrazó. Fue la primera vez que sentí su pecho contra el mío sin nada en medio. Su cicatriz contra mi mancha. Rasposo contra suave.

Me susurró en el cuello: ya no te tapes, Eiden. Si te tapas tú, me tengo que tapar yo. Y ya estoy harto de tener calor.

Le dije: no me tapo si tú no te tapas.

Me dijo: trato.

Y esa noche nos dormimos sin playera. Cada quien en su hamaca pero sin playera. Con la puerta abierta y la luz prendida. Porque ya no nos daba pena que el otro viera.

Al día siguiente Doña Lety nos vio así y nos gritó: ¡ah, ahora sí parecen hijos míos, encuerados y sin vergüenza!

Y nos aventó una cubeta de agua fría a los dos.

1
Beisy Antunez
Me gustó el reconocimiento y el valor que debemos tener con nosotros mismos 😚
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play