Después de años de dedicación a su carrera como modelos en París, Louise y Elodie Venâncio regresan a Brasil para Navidad, ansiosas por reencontrar a la familia y a sus antiguos amores: Romeo y Bernardo. Sin embargo, lo que debió ser un dulce reencuentro se convierte en un juego de miradas, provocaciones y sentimientos sin resolver: los hombres están comprometidos, pero la atracción entre ellos y las hermanas sigue siendo intensa.
Entre fiestas familiares, cuidados a los sobrinos y planes para abrir su propia agencia de modelos, Louise y Elodie descubren que el corazón no se controla. Cartas antiguas, encuentros inesperados y coqueteos peligrosos revelan deseos secretos, pasiones guardadas y conflictos entre amor, celos y madurez. Ahora tendrán que decidir hasta dónde están dispuestas a llegar para conquistar a quienes siempre amaron, mientras equilibran carrera, familia y emociones a flor de piel.
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Capítulo 10
Romeo me mira, toma su vaso, solté un suspiro, mirando el líquido ámbar en el fondo de su vaso, y viéndolo degustar
Elodie- Extrañaba a todos ustedes, mi corazón está preso aquí, Romeo
Fue todo lo que respondí, Romeo soltó una risa baja, sacudiendo la cabeza.
Romeo -Soy yo quien te tiene presa aquí
No dije nada. Porque, en el fondo, él tenía razón. No es que quisiera una vida perfecta, hecha de cafés en calles encantadoras y mañanas nubladas en países diferentes, pero había momentos en que la idea de alejarme de todo era tentadora.
Una vida donde no necesitara ser vitrina de todos, donde no necesitara estar siempre en medio de los reflectores, o estampada en revistas en bikini o vestido de lujos.
Romeo mantuvo la mirada fija en la mía, y yo puse mi mano en su rostro, y él la sostiene llevándola a su boca, depositando un beso en ella
Romeo- Si pudiera, te llevaría lejos de aquí. Y tú serías mi chica.
No esperaba que él dijera eso, si era verdad o no, me sentí especial, solté un suspiro y miré a los ojos de él, sintiendo un peso acomodarse en sus hombros.
Romeo- Eras prohibida para mí
Él estaba hablando de cuando yo tenía catorce años. Lo que sea que él hablara del antes, eran verdades que salían de su boca. Sin ceremonia, él tomó el vaso de mi mano y dio un trago a mi bebida de fresas, inhalando el aire conforme la bebida bajaba en su garganta.
Elodie- ¿Me extrañaste?
Romeo -Sí, miedosa
Él siempre me llamaba así. Sonreí
Elodie- Sí, eres tú quien me tiene presa aquí, aquella niñita aún te ama, y ahora que ella creció, ese amor creció aún más
Romeo -Aún me ama, su mocosa
Romeo hacía cuestión de tirar esa palabra en mi cara, como si fuera un apodo, una provocación, un recordatorio de algo que yo nunca entendí completamente, pero iba a decir lo que él quería oír
Elodie- Sí, te amo, Romeo, amo más que todo, y verte con Cris en navidad, cortó mi corazón
Romeo sonrió, y sostuvo mi mano en su boca depositando dos besos. Tal vez fuera sólo Romeo siendo él mismo. Pero, de alguna forma, él tenía algo para decirme también, y aquello me incomodaba.
Romeo- No sabes lo que estás diciendo
Me levanto y me quito la chaqueta de cuero, tomando coraje y me siento en su colo, tomando la bebida de su mano
Elodie- Yo sé lo que quiero, Romeo, pero tal vez nunca lo vas a entender.
Sostuve su rostro y él da una sonrisa seductora, apretando mi cintura, acomodándome en su colo.
Romeo- ¿Qué estás haciendo?
Elodie- No sé, porque nunca hice eso, pero quiero ser besada por ti, Romeo
Romeo- ¿Nunca besaste?
Niego con la cabeza, Romeo se levanta conmigo en su colo, y toma mi bebida y me lleva por el corredor hasta la cabina, entramos y él me coloca en la cama, quedando encima de mí
Romeo- No merezco tú, mereces a alguien mejor que yo, Elodie
Elodie- Lo sé, pero no mando en mi corazón, Romeo, te amo.
Romeo -Elodie
Lo callo encostando mis labios en los de él, lazo su cintura con las piernas
Elodie- Sólo bésame, quiero ser besada por ti
Romeo profundiza el beso, y sigo lo que él hace conmigo, su lengua pide paso y puedo decir que si besar es así, quiero ser besada por él siempre, su boca carnosa, me deja blanda, su lengua danzando con la mía, enciende mi cuerpo, paro cuando él baja la mano para tocar en medio de mis piernas.
Él baja y se sienta a mi lado
Romeo- Me disculpa
Elodie- Yo nunca
Romeo -Lo sé, yo que me apresuré.
Elodie- Me gustaron los besos
Romeo- Elodie, necesito ser sincero contigo
Elodie- No quiero que digas que me amas, yo sé que no es verdad, sólo vamos a disfrutar de eso, cuando vuelva, cada uno va para su esquina, y nada sucedió
Romeo bebió mi bebida y me dio
Elodie- Tú sabes que puedes beber tu whisky no sabes, en tu propio vaso.
Murmuré, mirando para él.
Romeo -Lo sé. Pero el tuyo siempre tiene un gusto mejor
Respondió, girando el vaso en la mano antes de tomar otro trago, y me entrega
Sacudí la cabeza, sonriendo, él me besa antes de yo beber.
Romeo -Tienes la boca deliciosa, ven llegamos
Elodie- ¿Dónde?
él no responde, paramos de frente a una casa, en medio de la nada
donde tenía un barco de paseo, las dos personas de uniforme nos esperando
Romeo me da la mano y me conduce para dentro de la casa, las personas me miran extraño
Romeo- Nunca traje una mujer aquí, en casa, por eso ellas miran así para ti, algunos pensaban que era gay
Elodie- ¿Es tu casa?
Romeo -Sí, vas a dormir conmigo, y después vamos a tomar café en el mar, para irnos
Elodie- Romeo
Romeo- Sólo vamos a dormir
Seguimos mirando la casa, enorme de vidrio del techo al suelo, escalera en mármol blanco y dorado, él me llevó para dentro del cuarto enorme, cama gigante y vista para el mar.
Elodie- Tu casa es linda
Romeo me abraza y luego me besa
Romeo -Garantizo que tú eres la más linda de esta casa
Romeo me besa llevándome con él, siento algo suave atrás de mí, Romeo me acuesta con cuidado en la cama.
Romeo- ¿Qué estás queriendo conmigo?
Elodie- Nada, sólo que me beses, no te estoy cobrando nada
Romeo -Elodie, tú ya me cobraste todo
Él no espera por respuesta, me besa con tanta prisa, sus manos agarran mis cabellos, su boca desciende mi cuello, la mano agarra mis muslos, y me hace lazar su cintura, gemí contra su boca, Romeo aprieta las manos en mi muslo, y se presiona contra mí, siento un volumen, él sonríe mordiendo mis labios y me mira.
Romeo- Tenemos que parar, vamos a tomar baño, ve allá, voy a tomar un pantalón y una blusa para ti
Él sale de encima de mí, y me muestra el baño, después golpea la puerta, para darme la ropa, salí de baño tomado y con las ropas de él, Romeo estaba bañado y de cabellos húmedos
Elodie- ¿Tomaste baño dónde?
Romeo -En el cuarto al lado, ven acá
Romeo me abraza, miramos para fuera, observando la oscuridad y la luna bañar el mar
Romeo -¿Quieres dormir conmigo, o en el cuarto de huéspedes?
Elodie- Contigo
Él sostiene mi mano y acostamos en la cama, él me tira para su pecho, apoyo la mano y acaricé
Romeo -¿Tú me amas mismo?
Elodie- Sí, te amo mucho.
Romeo- ¿Mismo después de años?
Elodie- Mismo después de seis años.
Romeo no dice nada, pero aún así me siento aliviada de decir eso para él. Si el mundo acabara hoy, estaba feliz.