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La Adicción Del Capo

La Adicción Del Capo

Status: En proceso
Genre:Mafia / Equilibrio De Poder
Popularitas:26.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Cassidy Evans sabe arreglar casi cualquier cosa, excepto su propia vida. Entre un taller que apenas se sostiene, un padre que consume todo lo que toca y un futuro que parece decidido por otros, ha aprendido a confiar solo en sus manos, su ingenio y su hermano.

Adamo Greco nació para un mundo completamente distinto. Heredero de una familia mafiosa, peligroso, arrogante y demasiado acostumbrado a conseguir lo que quiere, llega a Idaho buscando algo que ni siquiera sabe nombrar.

Una Ducati averiada los pone frente a frente. Lo que comienza con provocaciones, discusiones y una atracción imposible de ignorar pronto se convierte en una obsesión capaz de arrastrarlos a ambos.

Cassidy no sabe quién es realmente Adamo.
Adamo sí sabe que debería mantenerse lejos de ella.

Pero hay adicciones que empiezan con una sola mirada… y terminan costándolo todo.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Protagonista de algo

Adamo

Me despierta una voz.

—¡Greco!

Abro un ojo, pero solo me recibe el silencio. Quizá lo soñé.

—¡ADAMO!

No.

Definitivamente no.

Sonrío antes de moverme.

Cass.

Me incorporo dentro de la carpa y busco el teléfono.

7:53.

Tiene que estar bromeando.

Anoche Luke dijo ocho.

Técnicamente todavía tengo siete minutos.

—¡Tienes cinco minutos o me voy!

Ahí está.

Mi matemática acaba de ser corregida unilateralmente.

Me paso una mano por la cara y abro la cremallera de la tienda.

Saco primero la cabeza, seguida de los hombros.

Cass está apoyada contra una camioneta vieja con los brazos cruzados.

Jeans.

Botas.

Una camiseta negra bastante sencilla.

Cabello recogido.

Lentes de sol.

Me observa y no dice nada.

Sus ojos bajan.

Pecho.

Abdomen.

Más abajo.

Después vuelven lentamente a mi cara.

Sonrío.

—Buenos días.

Se baja los lentes apenas.

—Por supuesto que duermes desnudo.

Miro hacia abajo.

—No estoy desnudo.

Llevo boxers.

—Eso no mejora demasiado el argumento.

Le guiño un ojo.

—¿Te decepciona?

—Me preocupa.

—¿Por qué?

—Porque ahora sé que si ocurre una evacuación de emergencia probablemente seas de esas personas que salen corriendo sin pantalones.

—Dependería de la emergencia.

—Vístete.

—Buenos días para ti también.

—Cuatro minutos.

—Dijiste cinco.

—Estás discutiendo. Tres.

Me río.

—Eres insoportable.

—Y tú estás casi desnudo delante de un camping familiar. Muévete.

Cierro la carpa.

Escucho su voz desde afuera.

—¡Dos minutos!

—¡Eso no fueron sesenta segundos!

—¡No discutas con la mujer que tiene tu único medio de transporte!

Buen punto.

Me pongo unos jeans, camiseta negra, botas y agarro el teléfono y la billetera.

No necesito nada más.

Cuando salgo, Cass mira su reloj.

—Tres minutos cuarenta y ocho.

—Estoy impresionado de mí mismo.

—Yo no.

Subo.

—¿Dónde está Luke?

—Durmiendo.

—¿Y tú viniste sola?

—Luke trabaja toda la semana. Los sábados duerme hasta que alguien tiene una emergencia mecánica o yo decido arruinarle la mañana.

—¿Y hoy elegiste arruinarme la mía?

Arranca.

—Tú eres la emergencia mecánica.

*****

El taller huele distinto por la mañana.

Aceite.

Metal.

Café.

Y algo que no identifico… Quizá limpiador.

Cass abre la puerta grande y deja entrar la luz.

—Puedes sentarte ahí.

Señala una silla cerca del pequeño escritorio.

—Qué hospitalaria.

—Hay café.

—Retiro lo dicho.

—No es bueno.

—Lo vuelvo a decir.

Ella ya no escucha.

Está frente a mi moto.

Se recoge el cabello otra vez y se pone unos guantes.

Y durante los siguientes veinte minutos prácticamente desaparezco.

No porque se olvide de que estoy aquí. Creo que simplemente deja de importarle.

La observo trabajar.

No lo hace rápido. Eso me llama la atención. Lo hace con precisión.

Revisa.

Limpia.

Vuelve a revisar.

Mide.

Hace una cosa que no entiendo con una linterna.

Después fotografía algo con el teléfono.

—¿Qué haces?

—Documentando.

—¿Para qué?

—Para mostrarte después qué encontré.

—Podrías simplemente decirme.

—También podría simplemente cobrarte y esperar que me creas. —Me mira—. Prefiero mostrar.

Interesante.

Vuelvo al teléfono.

Tengo abierto un mapa de la zona.

Mi intención inicial era seguir hacia el oeste después de recuperar la moto. Quizá pasar otro día cerca de las dunas.

Luego seguir.

No tengo un itinerario demasiado definido.

Esa era justamente la idea.

Tres meses sin itinerario.

Tres meses sin horarios.

Sin hombres esperando decisiones.

Sin reuniones.

Sin mi padre mirándome mientras alguien expone números que dentro de poco serán mi responsabilidad.

Mi teléfono vibra.

ARIA

Sonrío.

ARIA: ¿Sobreviviste a la noche?

YO: Apenas.

ARIA: Mamá preguntó si dormiste dentro de la carpa.

YO: No entiendo la pregunta.

ARIA: Dice que eres capaz de dormir arriba de una piedra porque “te parecía interesante”.

YO: Podría.

ARIA: Lo sé.

Levanto el teléfono discretamente.

Cass está inclinada sobre la Ducati.

Fotografía.

Enviar.

ARIA: ¿ESA ES ELLA?

YO: Buenos días para ti también.

ARIA: MÁS CERCA.

Sonrío.

Cambio ligeramente el ángulo.

Otra fotografía.

Cass está concentrada revisando algo cerca del radiador.

ARIA: Adamo.

YO: ¿Qué?

ARIA: Es PRECIOSA.

YO: Te dije que era la mecánica.

ARIA: No me dijiste que parecía protagonista de algo.

Me río por lo bajo.

Cass levanta la cabeza.

—¿Qué?

—Nada.

—¿Tu gemela?

—Sí.

—¿Sigue viva?

—Por ahora.

Ella vuelve al trabajo.

Fotografía tres.

Esta vez de perfil.

ARIA: APROBADA.

YO: Nadie te pidió aprobación.

ARIA: Somos gemelos. Mi aprobación viene incluida.

YO: Eso no funciona así.

ARIA: Mamá también la aprobaría.

YO: NO LE MANDES NADA A MAMÁ.

Aparecen los tres puntos.

Desaparecen.

Aparecen.

ARIA: Qué poco confías en mí.

YO: Te conozco desde antes de nacer.

ARIA: Exactamente. Deberías confiar.

YO: Esa frase demuestra lo contrario.

Me estoy riendo cuando entra alguien.

Un hombre de unos cincuenta años.

Cass levanta la cabeza. Su expresión cambia inmediatamente.

—Dale.

—Cass.

No parece feliz.

Esto promete.

—¿Qué pasó?

—Se apagó.

Ella cierra los ojos.

—No.

—Sí.

—Dime que no la condujiste. —No responde. Cass se quita lentamente los guantes—. Dale.

—Solo fueron unas millas.

—Te dije que no la condujeras.

—Pensé que exagerabas.

Desde mi silla tengo que mirar hacia otro lado para que no se note mi sonrisa.

Mala decisión.

Porque cuando vuelvo a mirarla, Cass ya tiene esa expresión.

La conozco.

Es la de asesinato.

—Déjame ver si entendí —dice—. Viniste ayer porque la moto estaba trabajando demasiado caliente después de modificar admisión y escape.

Dale cruza los brazos.

—Sí.

—Te dije que la mezcla podía estar quedando pobre y que antes de cambiar piezas al azar había que revisar alimentación, entradas de aire y ajuste.

—Sí.

—También te dije que no siguieras conduciendo así.

—Sí.

—Y la condujiste.

—No pensé que fuera tan grave.

Cass asiente lentamente.

—Excelente.

—¿Excelente?

—No. Pero si digo lo que realmente pienso, Luke después dice que espanto clientes.

Me tapo la boca con una mano.

Dale me mira.

—¿Quién es este?

Cass ni siquiera gira.

—Un hombre que sí me está haciendo caso.

—Eso es discutible —digo.

Me apunta sin mirarme.

—Silencio.

Obedezco.

Dale suspira.

—¿Puedes revisarla?

—Sí.

—Necesito que esté hoy.

Cass finalmente lo mira.

—No.

—Cass…

—Tengo otra moto abierta, estoy sola y tú transformaste un diagnóstico relativamente sencillo en quién sabe qué porque decidiste ignorar lo que te dije.

—No tienes que ponerte así.

Veo cómo cambia algo en su cara.

Me incorporo.

No porque crea que necesita ayuda.

Por reflejo.

—¿Así cómo? —pregunta Cass.

—Solo digo que Luke normalmente…

—Luke no está.

—Quizá debería esperar a que venga él.

Cass cruza los brazos.

—Perfecto.

—No dije que…

—Dijiste exactamente eso.

—Es que estas cosas…

—¿Estas cosas?

El hombre vacila.

Error.

—Motores —termina.

—Claro. —Cass sonríe. No es una sonrisa bonita. Es un poco siniestra, como esas sonrisas que encajan más en mi familia que en una familia en un pueblo perdido en Idaho—. Entonces espera a Luke.

—Pero necesito…

—Él probablemente viene el lunes.

—¿Lunes?

—Sí.

—No puedo esperar hasta el lunes.

—Entonces puedo revisarla.

Dale se queda callado.

Cass inclina la cabeza.

—Qué dilema.

Tengo que intervenir para no reírme.

—Yo elegiría a la mujer que diagnosticó el problema ayer.

Dale me mira.

—No te pregunté.

—Lo sé.

Cass gira la cabeza hacia mí.

Sus ojos dicen que no necesitaba ayuda.

Levanto ambas manos.

Ella vuelve a Dale.

—Déjala. La reviso cuando termine esto. Y esta vez, si te digo que no la conduzcas, no la conduces.

—Está bien.

—Dilo.

—¿Qué?

—“No la conduciré”.

—Cass...

—Me gustan los compromisos claros.

El hombre aprieta la mandíbula.

—No la conduciré.

—Perfecto.

Sale y yo espero hasta que la puerta se cierra.

—Eso fue hermoso.

—Cállate.

—No hice nada.

—Exactamente. —Me mira—. Vi que ibas a hacerlo.

—¿Hacer qué?

—Defenderme.

Me encojo de hombros.

—Fue automático.

—No necesito que nadie pelee mis discusiones.

—Ya me di cuenta.

Se queda en silencio, pero luego añade a regañadientes: —Pero gracias.

Asiento y ella vuelve a la moto.

Sonrío.

1
Alondra Cristel Reynoso Romero
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Paola castro
ojalá adamo no sea igual que su padre que la cago bastante con stefy al principio 😟
Alondra Cristel Reynoso Romero
Esto es amooorr 🎼🎼mmmm ESTO ES AMOOOR. 😏❤️🥹
Alondra Cristel Reynoso Romero
Tu chica??? 😏
Kim Nava
Adamo no cometas las mismas estupideces que tu padre 🙏😩
Kim Nava
aquí sale lo la palabra de Nino
estoy Jodido 🤣
estas Jodido Adamo🤣
Kim Nava
ya cayó 🤣
Paola castro
aunque se un cuchitril es un lugar tranquilo donde nadie los maltrate
Paola castro
mija tienes el autoestima muy bajo si conocieras a su familia te darías cuenta que son un amor muchos si , ruidosos también pero cuando los necesitas están y dan su vida por proteger a los suyos
Kary Monte
Adamo
piensa bien
porque podrías perder el amor de tu vida por simplemente querer cerrarte a lo que sientes
porque después de leer todo lo que piensas
la sonrisa de cass
la sensación cuando te toca
cuando le miras los ojos y no puedes evitar mirar sus labios
todo eso que te hace sentir es amor no solo deseo incluso una vez que estén juntos no vas a querer soltarla inclusive aparecerán los benditos celos si alguien se atreve a mirarla.
Adamo está en ti no ser 😑😑😑 idi*#$@, est#$&#, imb$#@ en fin y todo con lo que pueda insultarte , lo digo solo para que despiertes y vivas un amor intenso 😍😍😍
Alondra Cristel Reynoso Romero: Verdad…. Veremos si el niño después de todo eso quiere irse 🥹 yo espero que no ❤️
total 1 replies
Kary Monte
con tantas pulsaciones 😂😂😂vas a terminar en el hospital
Alondra Cristel Reynoso Romero: Va a tener un colapso nervioso 😬😅
total 1 replies
Ana Rojas
el amor mi querido Greco..... te golpeó y ni cuenta te diste...
Kary Monte
eso que llamas problema
creo que es amor 😍😍😍😍
esperemos lo descubras
Alondra Gomez
ya estoy como nino leyendo el libro de Ari, gritando ya hagan algo 🤣🤣
Yesenia Bello González: X2 🤣🤣
total 1 replies
Zoraida Parra
Adamo está peor que el tío Dante cuando se enamoro de Francisca Guzmán jajajaja jajajaja jajajaja
Isbel Rivero Basulto
Es una historia que envuelve y crea adicción a la adrenalina y al amor 😉
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Isbel Rivero Basulto
Graciasssss eres muy buena ... creo que ya no extraño a Nino 🤭 ... ahora lo que quiero es un maratón jjjjj
Isbel Rivero Basulto: no creo, superar a Nino no es fácil 🤩
total 2 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias Yesenia por Cada capítulo ya Adamo cayó en la red del amor
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente historia buenísima me encanta la recomiendo ❤️❤️
Yesenia Bello González: Gracias por leer y por la puntuación 💛 😊 💕 🙌 💜 ♥️ 💛
total 1 replies
Daneris Bolivar
☺️☺️☺️☺️
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