NovelToon NovelToon
Más Astuta Que Tú

Más Astuta Que Tú

Status: Terminada
Genre:Escuela / Timetravel / Venganza / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:110
Nilai: 5
nombre de autor: Klarina_za29

Aranza Jordán murió atropellada cuando huía de un matrimonio arreglado... y de un amigo que la dejó desangrándose en plena calle.

Despierta en el cuerpo de Renata Anastasia Salvatierra, la nieta consentida de dos de las familias más poderosas del país. El problema: Renata es el personaje de relleno de una novela que Aranza nunca terminó de leer, la chica ingenua que, en la historia original, acaba muerta por culpa de su prima Selena.

Pero Aranza ya no está dispuesta a ser una víctima. Con una sonrisa dulce que no le llega a los ojos, una inteligencia afilada y un talento oculto para el hackeo, Renata se pone la máscara de la inocencia y juega con las cartas que la novela le dio. Ahora conoce el guion de todos: la prima que finge ser su amiga, la rival que la humilla, el protagonista que aún no sabe lo que se le viene encima.

Cinco primos que la adoran, abuelos que daría la vida por ella, un hacker de mirada fría que parece ver a través de su máscara... y enemigos que están a punto de descubrir que subestimar a la nueva Renata fue el peor error de sus vidas.

¿Astuta tú? Ella lo es más.

NovelToon tiene autorización de Klarina_za29 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Convenciendo a sus padres

Renata se había divertido bastante viendo la locura de Alina.

—Sí, Alina es tonta de verdad —se burló. Ver a Sergio abofeteándola le había dado muchísima satisfacción.

—Señorita, ya llegamos —avisó su chofer.

—Mm —respondió, y bajó del auto.

Afuera, se quedó mirando un coche estacionado frente a su mansión. Frunció el ceño, preguntándose si ya estaría allí desde antes o no.

Uno de los guardias que vigilaban la entrada se acercó a su señorita.

—Señorita... sus padres ya están adentro —informó.

Renata abrió los ojos como platos.

—¿No iban a llegar dentro de dos días? —preguntó. No había tenido tiempo de prepararse para ver cara a cara a los padres de la Renata original. Para colmo, acababa de tramitar su traslado de colegio.

—No sé nada de eso, señorita. Será mejor que le pregunte directamente al señor y a la señora —respondió el guardia.

Renata asintió y lo dejó irse.

Tsk, ¿qué hago si se niegan?, pensó.

Soltó un suspiro y entró en la mansión. A cada paso, el corazón le latía más desbocado. Quizá fuera miedo, o quizá todavía dudaba de que fueran como los padres que había tenido de Aranza.

Al llegar a la sala, vio a su mamá recostada en el hombro de su papá.

Se quedó quieta, sin saber si acercarse o no.

—Cariño, ¿por qué te quedas ahí? Ven aquí... —dijo Vanesa, su madre.

Arturo también miró a Renata, callada en el umbral.

—¿Qué pasa, Renata? ¿Sucedió algo? —preguntó.

Renata sonrió con dulzura y se acercó.

—Nada, mamá, papá. Solo me sorprendió verlos ya aquí en la mansión —respondió.

Vanesa soltó una risita, se separó de su marido y fue hacia su hija pequeña.

—¿Acaso no es bueno que hayamos llegado antes? ¿No extrañabas a tu mamá, eh? —dijo, con un tono de tristeza fingida.

Renata negó con la cabeza.

—Ay, no es eso lo que quise decir —se apresuró, temiendo que su madre notara el cambio en su carácter.

Arturo rio al ver a su hija.

—Bueno, bueno. ¿No nos vas a contar qué pasó en el colegio, Renata? —dijo, en tono serio.

Renata tragó saliva. Dios mío, casi se le había olvidado.

—Cariño, ¿pasó algo? —preguntó Vanesa, preocupada.

Renata miró a su papá, que seguía observándola. Seguro ya sabía lo que había pasado.

De nada servía tratar de ocultarlo, pensó.

Trató de recordar cómo era la Renata original y bajó la cabeza para parecer un poco más lastimera.

—Q-quiero cambiarme de colegio... —susurró.

Pum...

Vanesa se sobresaltó al oírla y miró a su marido. Al ver que Arturo asentía, sintió un poco de miedo: ¿y si Renata le pedía volver al país?

Vanesa aún no estaba lista para separarse de su hija otra vez, como antes. Menos con el trabajo de ambos centrado en Inglaterra.

—Cariño, ¿puedes explicarme qué pasó realmente para que quieras cambiarte de colegio? —Si la situación de Renata allí era mala, Vanesa lo pensaría de nuevo.

Renata miró a su papá, dudando si debía contarlo todo o no.

—Cuéntaselo a tu mamá, Renata —pidió Arturo, con voz suave.

Renata miró a su mamá con timidez.

—Mamá tiene que prometer primero que no se va a enojar —dijo, extendiéndole el meñique.

Vanesa frunció el ceño ante ese gesto tan raro de su hija, pero hizo lo que le pedía.

—Ahora cuéntamelo todo —dijo.

Renata asintió.

—M-me gusta alguien... —dijo en voz baja, aunque ambos alcanzaron a oírla.

Vanesa abrió los ojos de par en par y fulminó con la mirada a su marido, que se rascó la nuca. Luego me lo explicas, le dijo, moviendo los labios sin voz.

Arturo asintió. Sabía que Vanesa se pondría furiosa al enterarse de lo que le había pasado a su hija. Él mismo había estado a punto de destruir ese colegio esa mañana, y solo lo habían detenido los ruegos de su asistente.

Porque Arturo se había enterado de todo cuando el director lo llamó para avisarle que Renata estaba tramitando su traslado. Desde entonces se había puesto a investigar qué le había pasado a su hija en todo este tiempo. Aun así, quería oírlo de su propia boca.

Al ver que sus padres no cambiaban de expresión, Renata continuó. Les contó todo lo que había pasado, sin mentir en nada.

Les explicó cómo le había gustado un chico llamado Sergio y cómo siempre había tratado de acercarse a él. Cómo la acusaban de hacerle daño a Alina, cómo los demás alumnos la insultaban y hasta la habían humillado en público.

A Vanesa se le llenaron los ojos de lágrimas al oír el relato de su hija. Incapaz de seguir escuchando, la abrazó con fuerza.

—¿Por qué no me lo contaste antes, cariño? —dijo, con la voz quebrada.

¿Qué madre podía soportar ver a su hija pasar por algo así? Vanesa se sintió una pésima madre para Renata.

—Perdóname, mi amor... —susurró.

A Renata se le encogió el corazón al oír a su mamá, sobre todo con esa voz temblorosa. Se separó del abrazo y, con la mano, le secó las lágrimas.

—Nada de esto es culpa tuya, mamá... la culpable soy yo, por haberme enamorado de él —dijo, con una sonrisa tierna para que su mamá dejara de culparse.

Arturo observó con ternura a las dos personas que más quería en el mundo.

—¿Qué quieres que les haga a todos ellos, Renata? —preguntó con suavidad.

Pero Renata alcanzó a ver la furia en los ojos de su papá.

—Déjalos, papá. Paula me contó que ya se descubrió todo, que yo no soy como decían —explicó, con una sonrisa.

Esa sonrisa solo hizo que Arturo quisiera destruir todavía más a Sergio, que había herido a su niña.

—¿Es por eso que quieres cambiarte de colegio, cariño? —preguntó Vanesa tras un breve silencio.

—Por eso también, mamá... pero no es la verdadera razón —respondió, y Arturo y Vanesa volvieron a mirarla.

—Quiero volver al país, mamá, papá. ¿Puedo? —preguntó, con timidez.

Vanesa cerró los ojos un momento. Así que era cierto, su hija quería volver.

—Mamá... papá... ¿no puedo? —insistió, jugueteando con los dedos y haciendo pucheros.

Arturo no quería separarse de su hija, pero tampoco soportaba verla triste.

—Si te vas, tu papá y yo no podremos acompañarte, cariño. Tenemos que terminar nuestro trabajo aquí —explicó Vanesa, tratando de hacerle cambiar de idea.

Pero Renata seguía empeñada.

—No te preocupes, mamá. Allá está toda nuestra familia. Puedo elegir si vivo con los de papá o con los de mamá —dijo, muy contenta.

Vanesa suspiró. Parecía que la decisión de Renata ya estaba tomada.

—Pero Renata, a tu mamá y a mí nos va a costar verte si estás allá. ¿De verdad no nos vas a extrañar? —Arturo quiso intentar que cambiara de opinión.

—No hay problema, papá. Los voy a llamar —respondió, sonriendo.

Arturo miró a Vanesa, que también lo miraba. Parecía que no les quedaba otra: tendrían que dejar que su hija volviera sola a su tierra.

—Ay, está bien, cariño. Tu papá se encargará de organizar tu regreso —dijo Arturo, tras sopesarlo.

Renata sonrió, aliviada. Convencer a sus padres no había sido tan difícil. Tal como en la novela que había leído, los verdaderos padres de Renata la consentían muchísimo.

—Pero papá, quiero pedirte una cosa más... —dijo en voz baja.

Arturo arqueó una ceja y esperó a ver qué le pedía su hija.

—No le avisen a la familia que voy a volver —explicó. Al ver que su mamá y su papá estaban por replicar, se apresuró a añadir—: Quiero darles una sorpresa...

Sí, una sorpresa. Para Selena, por supuesto, pensó con una sonrisa maliciosa.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play