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El Castigo Del Heredero

El Castigo Del Heredero

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venganza / Amor prohibido
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Ella lo obligó a casarse. Él hará que se arrepienta de haberlo conseguido.
Alexander Ríos tenía poder, fortuna y un solo amor: Andrés. Pero una conspiración lo llevó al altar con Ángela Casamayor, la mujer que más odiaba. Ella creyó haber conquistado al heredero. Sin embargo, Alexander tiene sus propias reglas para aquel matrimonio: convertir la vida de su esposa en una guerra donde el amor no tendrá cabida y la venganza será apenas el comienzo.
¿Qué sucede cuando la mujer que consiguió todo lo que quería descubre que su mayor victoria será también su peor castigo?

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Telaraña se Cierra

El aeropuerto internacional de Montreal olía a desinfectante y a café recalentado. Dimitri Blackwood consultó su reloj por tercera vez en los últimos diez minutos. El vuelo de Ángela llevaba dos horas de retraso y cada minuto que pasaba era una tortura silenciosa. Se recostó contra la columna de acero, observando a las familias reunirse, a los viajeros abrazarse con las lágrimas de bienvenida cayendo sobre hombros cansados. Él ya no tenía eso. Ni familia que lo esperara, ni brazos que lo recibieran. Solo tenía, venganzas, misiones, objetivos y ahora tenía una mentira tan bien construida que empezaba a asfixiarlo.

Este mes sin ella, pensó, ha sido el más productivo para mí. Todas las noches, cuando la mansión Ríos quedaba en silencio y solo las sombras habitaban los pasillos, Dimitri se reunía con Alexander en su alcoba del segundo piso. Para todos el guardaespaldas y su señor vivían una relación prohibida, pero nada más lejos de la verdad. Lo que ocurría detrás de esas puertas cada noche sí era emocionante, pero para nada romántico. Sobre la mesa de caoba extendían mapas, documentos, fotografías. La información fluía como un río subterráneo: movimientos bancarios, reuniones secretas, nombres que aparecían y desaparecían en informes confidenciales.

Sabían de París. Sabían del amante. Sabían de cada paso que Ángela había dado en su ausencia. Había reconstruido los siete últimos años de su vida. Contactaron víctimas, supervivientes. Esos pequeños cabos sueltos que Ángela apenas si consideraba. Había mucho, pero lamentablemente nada que pudiera presentarse ante una corte para procesarla legalmente. La evidencia encontrada solo servía como mucho para confirmar dos cosas. La primera Ángela era un ser humano horrible y la otra era extremadamente peligrosa. El día que su abuelo Leandros Blackwood había llamado, para decirle que ella lo había visitado, Dimitri entendió que Ángela ahora sabía quién era él. La conversación había sido breve, críptica, pero cargada de significado: "Tu zorra es más lista de lo que creen. Estén preparados."

Dimitri cerró los ojos. Ángela ahora conocía su verdadera identidad. Sabía que no era simplemente un empleado, un chofer, un guardaespaldas. Sabía que era un hombre infiltrado para encontrar el error que la condenará y sin embargo, no había dado señales de saberlo. No había cambiado su comportamiento. Seguía tratándolo con esa mezcla de autoridad y familiaridad que lo desconcertaba. No hubo despido vía teléfono. Cuando lo llamó fue para decirle que la recogiera como habían acordado y además lo felicitó por haber calentado la cama de su esposo durante el mes de ausencia.

-¿Qué estás planeando? -susurró Dimitri nervioso.

El anuncio de la llegada del vuelo lo arrancó de sus pensamientos. Se enderezó, ajustándose el traje oscuro y esperó junto a la salida de pasajeros. Ángela apareció primero. Dimitri la vio antes de que ella lo viera a él. Vestía un abrigo de cachemira color camel que le llegaba hasta las rodillas, botas altas de cuero, el cabello recogido en un moño bajo que dejaba escapar algunos mechones sobre su rostro. Caminaba con la elegancia felina de siempre, pero había algo diferente en ella. Algo en la línea de sus hombros, en la firmeza de su mandíbula. Determinación, reconoció Dimitri. Eso es lo que veo. Determinación pura. Detrás de ella, arrastrando una maleta, apareció el abogado. El hombre tenía el aspecto de alguien que había pasado las últimas semanas en un estado de confusión permanente, como si el suelo bajo sus pies hubiera dejado de ser sólido.

-Dimitri. -La voz de Ángela era neutra, casi casual-. Qué puntual como siempre. Con esa expresión prohibida puedes tumbar a cualquiera. Eres un verdadero placer para la vista. -a su lado el abogado carraspeó la garganta. Ángela no se dio por aludida. Dimitri a su pesar se sonrojó y dijo un torpe.

-Señora Ríos. Bienvenida a casa. -e hizo una pequeña reverencia para romper el contacto de aquellos ojos glaciales como un mar ártico. No obstante sus ojos se encontraron. Por un instante, apenas un parpadeo, Dimitri creyó ver algo en la mirada de ella. ¿Conocimiento? ¿Advertencia? ¿O simplemente el cansancio de un vuelo largo? Se iba a volver loco. Desearía que ella reaccionará de alguna manera para saber a qué atenerse.

-Dimitri indícanos dónde está el coche. -ordenó Ángela, ya girándose. Te esperaremos allí para que te encargues del equipaje.

-Como guste señora . Por aquí. -el abogado asintió. Siguió a Ángela hacia la salida. Dimitri los dejó instalados y luego se dirigió a la cinta de equipaje. Lo que vio allí le heló la sangre. ¿Cuántas maletas puede necesitar una persona? ¿Que no se había ido a "París" con solo una? ¿Es que vació las boutiques de Francia? Seis. Siete. Ocho. Una montaña de equipaje que parecía haberse multiplicado durante el vuelo. Dimitri contó al menos doce piezas entre maletas grandes, medianas, un par de sombrereras y algo que parecía ser un estuche para instrumentos musicales.

-No puede ser. -murmuró. -pero era y Ángela lo había dejado deliberadamente para él. -Maldita seas mujer del demonio. -masculló furioso.

Resolvió el problema con la eficiencia de quien ha aprendido a adaptarse a cualquier situación: alquiló un taxi, cargó las maletas con la ayuda de un maletero y dio la dirección de la mansión Ríos al conductor. No iría con ellas. Le había quedado claro el mensaje: ella marcaba las reglas. Resuelto el problema se encaninó al auto lentamente. Mientras el taxi se alejaba, Dimitri sacó su teléfono y escribió un mensaje a Alexander: "Llegó. No parece haber cambiado.Es como si no supiera nada. Prepárate. Esto es más peligroso."

Alexander Ríos esperaba en el vestíbulo de la mansión cuando Ángela cruzó la puerta principal. La observó entrar con paso firme, el abrigo camel flotando detrás de ella como una capa de reina. No sonrió. No se detuvo a intercambiar cortesías. Solo lo miró un instante y dijo:

-Hola esposo. Que tal las vacaciones mateimoniales. Después me cuentas e intercambiamos experiencias. Ahora estoy cansada del viaje. Que nadie me moleste hasta mañana.

-Lo haré saber al servicio. -dijo Alexander a la espalda de Ángela que ya subía las escaleras, sus botas resonando sobre el mármol blanco y negro del vestíbulo. Él se quedó de pie, con una copa de whisky a medio terminar en la mano, observando cómo su detestable esposa desaparecía en el pasillo del segundo piso. El abogado que había entrado detrás de ella, se quedó parado en el umbral, con aspecto de no saber qué hacer. Ángela se había olvidado de él. Lo había llevado hasta allí como parte del equipaje o tal vez para recargarle a su marido el amante en las narices.

-Puede retirarse. -le dijo Alexander, sin mirarlo. -La señora lo llamará cuando lo necesite nuevamente para cubrir sus necesidades.

Aparentemente las palabras eran correctas, pero el significado latente hablaba de humillación y Delgado así lo sintió. Ese "sus necesidades" no se referían a sus servicios profesionales, pero él no estaba en pocisión para discutir. Al fin y al cabo solo era el amante y el abogado personal de Ángela. Por eso asintió y salió, casi tropezando con sus propios pies. Alexander esperó hasta que el sonido de la puerta principal se cerró. Luego, lentamente, subió las escaleras hasta la habitación de Ángela. Pegó el oído a la puerta. No escuchó nada. Ni llanto, ni gritos, ni el sonido de muebles siendo arrojados. Solo silencio. Peligroso, pensó. Ese silencio es peligroso.

Al otro lado de la puerta, Ángela ya estaba en movimiento. Su vestidor era un espacio cavernoso de paredes blancas, iluminado por luces LED que simulaban luz natural. Estantes y estantes de zapatos de diseñador. Percheros con vestidos que valían más que el salario anual de muchos. Cajas de joyas apiladas en vitrinas de cristal templado. Ángela sacó su teléfono secreto. Uno que ni Dimitri ni Alexander ni nadie en la mansión sabía que existía y comenzó a fotografiar. Cada par de zapatos Louboutin. Cada bolso Birkin. Cada collar de diamantes. Cada vestido de alta costura. Los subía a una aplicación de venta de artículos de lujo, usando un usuario anónimo, con precios que harían que cualquier coleccionista se abalanzara sobre ellos.

Sus manos trabajaban con precisión mecánica, sin emoción. Eran solo cosas. Objetos que su madre y su padre le había regalado para mantenerla contenta. Obsequios de admiradores y "amigos". Cosas que Alexander había comprado para ella para mortificarla, cosas que ella misma había adquirido en un intento de llenar un vacío que nunca se llenaba. Ya no los necesitaba. Más de la mitad en realidad ni las había usado nunca. Cinco horas después, el vestidor estaba casi vacío. Solo quedaban las perchas desnudas y los estantes polvorientos. En una esquina, perfectamente organizadas y empaquetadas, estaban todas las pertenencias que había puesto a la venta. Paso uno, pensó Ángela, cerrando la última caja. Completado. Ahora el paso dos. Tomó su teléfono habitual, el que todos conocían y marcó un número.

-Owen. -dijo cuando la voz respondió al otro lado. -Soy yo.

-Señora Ríos. -la voz del asistente era profesional, pero había un dejo de algo más. ¿Alivio? ¿Expectativa? -Me alegra oírla. ¿Cómo fue el viaje?

-Largo. Tedioso hasta la muerte, pero productivo. -Ángela se sentó en el borde de su cama, mirando por la ventana los jardines iluminados por la luna. Cuéntame. ¿Qué has averiguado?

Owen habló durante diez minutos. Le contó todo: los movimientos de Alexander durante su ausencia, las reuniones con abogados, las llamadas a números desconocidos. Le contó sobre Dimitri, que se reunía cada noche con Alexander en el despacho, que revisaba documentos hasta las tres de la mañana. Le contó que habían descubierto sobre los movimientos bancarios inusuales, las transferencias pequeñas pero constantes, los patrones que solo alguien con acceso a los registros completos podría detectar.

-Así que han descubierto el rastro de Delgado. -dijo Ángela cuando Owen terminó. -Perfecto. Adelantaremos el Plan. Cortaremos por lo sano. Delgado ya me cansa. ¿Tienes lo que necesitas para hundirlo?

-Todo, señora. El número de cuenta, la contraseña, los registros de las transferencias. Ha estado desfalcando la corporación durante años. Cantidades pequeñas, casi imperceptibles, pero el total es... escandaloso.

-¿Cuánto?

-Más de cuarenta millones, señora. Distribuidos en cuentas en Suiza, las Islas Caimán y Singapur. -Ángela cerró los ojos. Cuarenta millones. Cuarenta millones que pertenecían a su padre, a ella, a la corporación que su familia había construido durante generaciones y ese hombre, ese abogado que había fingido lealtad durante años, se los había estado robando poco a poco y su esposo creía que había encontrado una pista. No pudo más que sonreír. Era tan gracioso que hasta le daba pena.

-Owen. -dijo, y su voz era acero puro. -Es hora de meter a Delgado tras las rejas.

-¿Está segura, señora? Una vez que esto comience...

-Hazlo. Tienes el plan. Ejecútalo.

-¿Y el dinero?

-Transfiérelo a la cuenta fantasma. Que no quede rastro. -Owen hizo una pausa. Ángela podía imaginarlo al otro lado de la línea, con su computadora frente a él, sus dedos hovering sobre el teclado, listo para desatar el caos.

-Señora... ¿esto es por lo que lo llevó a París? ¿Para mantenerlo ocupado mientras yo...

-Exactamente. -Ángela sonrió, una sonrisa que no tenía nada de cálida. -Le di un poco de mi tiempo. Le dediqué mi última semana como si fuera el amor de mi vida. Le hice creer que éramos algo y todo el tiempo, tú estabas trabajando. No podrá quejarse le di una excelente despedida. Nunca sabrá de dónde vino el golpe. Imaginará que ha sido cosa de Alexander por celos, pero no podrá hacer nada. Nunca saldrá de la cárcel con vida y mi dinero estará a salvo conmigo. El idiota ha estado años trabajando para mí. Pensó que me robaba. En realidad yo no hubiera podido utilizar todo esto sino fuera por él. Ese dinero ahora será su condena y para mí será un seguro.

-Es... es brillante, señora.

-Es necesario. Siempre deja que el trabajo sucio y el castigo lo reciba otro Owen. -se levantó de la cama, caminando hacia la ventana. -¿Cuándo estarán listos los documentos?

-Ya están listos. Los envié a la policía hace dos horas. Con suerte, mañana por la mañana tendremos noticias.

-Perfecto. Me encanta estar en casa. -Ángela observó su reflejo en el cristal. Vio a una mujer de aspecto angelical, de ojos azules, con el cabello suelto larga cayendo ondulado. Una mujer que había pasado los últimos años fingiendo ser algo que no era. -Owen.

-¿Sí, señora?

—No me falles.

-Nunca, señora. Nunca.

La llamada terminó. Ángela se quedó mirando su reflejo un momento más, luego se giró hacia la habitación. En la esquina, las cajas perfectamente organizadas esperaban. Los bolsos, los zapatos, las joyas. Todo lo que había sido su vida durante años, empaquetado para ser vendido. Paso uno: completado. Paso dos: en marcha. Paso tres... Su teléfono vibró. Un mensaje de texto de un número desconocido: "Nuestro contacto dice que estés lista. Las cosas se van a mover rápido." Ángela no respondió. Guardó el teléfono en el bolsillo de su abrigo y se dirigió al baño. Necesitaba una ducha. Necesitaba dormir. Mañana, cuando el sol saliera, el primer dominó caería y ella estaría lista. En el piso de abajo, Alexander y Dimitri se reunieron en el despacho.

-Algo pasa. -dijo Alexander, sirviéndose otro whisky. -No me miró. Apenas me habló. Solo subió las escaleras como si yo y su amante no existieramos.

-Eso es lo que me preocupa. -Dimitri estaba de pie junto a la ventana, observando los jardines. -Cuando llegué al aeropuerto, me trató con la misma "cortesía" de siempre, pero había algo diferente en sus ojos...

-¿Qué?

-No lo sé. Parece alguien con un plan mortal. -Dimitri se giró para mirar a Alexander. -¿Alguna vez has sentido que estás en una habitación con una serpiente, pero no puedes verla? -Alexander frunció el ceño.

-Eso es ridículo.

-Puede. Es una metáfora. -Dimitri caminó hacia el escritorio. -Ángela sabe quién soy. Leandros se lo dijo y sin embargo, no ha hecho nada. No ha dado señales de saberlo. Eso significa...

-Que está planeando algo.

-Exacto. -Dimitri apoyó las manos en el escritorio, inclinándose hacia Alexander-. La pregunta es: ¿qué? -Alexander bebió su whisky de un trago.

-No lo sé, pero mañana lo descubriremos.

-¿Y si no podemos esperar hasta mañana?

-Tenemos que hacerlo. Hoy se ha encerrado en su habitació. He puesto a vigilar la puerta de su cuarto. Sí se mueve está vez lo sabremos de inmediato. -Alexander dejó el vaso vacío sobre la mesa. -Si actuamos ahora, sin saber qué está planeando, podríamos arruinar todo.

Dimitri asintió, aunque no estaba convencido. Algo en su instinto le decía que Ángela Ríos era más peligrosa de lo que habían anticipado. No era solo una esposa atrapada en un matrimonio forzado. No era solo una heredera caprichosa. Era algo que no habían visto venir. ¿Y si nos equivocamos con ella? Pensó Dimitri. ¿Y si no es la víctima que creemos estar acosando? Pero no dijo nada. Porque en el fondo, ya lo sabía. Ángela no era una víctima. Nunca lo había sido y mañana, cuando el sol saliera, lo demostraría.

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Aurora
Y todo eso cuando paso, me faltan capítulos, como así que el primo orquestó la muerte de la hermana de Dimitri, si yo mal no recuerdo las investigaciones que Owen le dio a Ángela , sobre el suceso, decían que el novio lo que hacía era que la ofrecía como carne de cañón en sus negocios turbios, pero cuando se habló de un primo , me super perdí 😄😄😄😄
Yinet Leonor: No te faltan capítulos. Todo se aclarará.🤷
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Aurora
los enseminaremos y eso con que se come y cuando paso que yo no lo leí 😲
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Se deja a su brillante imaginación. Es obvio que la discusión ya había concluido. Los personajes solo estaban reafirmando lo que debió suceder ante la negativa de Ángela y Dimitri de contraer matrimonio y menos de tener un hijo.☺️
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Elisa Patico
ya me puse al día 🫡 necesitaba unos días para que mis sentimientos y emociones respecto a Ángela se disiparan, al personaje le tengo un amor odio, entiendo lo que vivió, entiendo el ambiente en el que creció, me encanta su gran inteligencia y astucia, pero ha hecho tantas cosas cuestionables que me genera sentimientos muy contradictorios
Yinet Leonor: Y las va a seguir haciendo, porque ella es una auténtica villana, pero vas a odiarla y amarla indistintamente. Es el personaje más complejo que he creado hasta el momento. Hacer que el lector sienta esa ambivalencia es todo un reto.🫩
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Elisa Patico
Estos jóvenes 🤣 aún no han aprendido que el diablo sabe más por viejo que por diablo, cuando ellos ya están yendo, Leandros ya ha ido y vuelto como tres veces. No creo que puedan escapar... pero será interesante ver cómo lo intentan
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Oh sí. Va a ser interesante no cabe dudas.🤷
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Elisa Patico
esa misma pregunta me la hacía yo jaja pero en la siguiente frase tiene sentido
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣El pobre las coge todas sin pedirlo.🤦
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yinet Leonor: Excelente relación tienen estos hermanos 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
ichhhh que condición?? y no me digas que matrimonio 💀
Yinet Leonor: Ella cree que puede evitarlo. Ya veremos 🤷
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Elisa Patico
eso no fue una reunión 🤣 eso fue cachetada tras cachetada jajajaja
Yinet Leonor: Así mismo. Todo al estilo Ángela 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 es que esa gente si da papaya, no se pueden quedar callados, escuchar y luego opinar
Yinet Leonor: Se sienten agraviados.
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Marita Peña
ESTA DESQUICIADA SE HARA PASAR POR MUERTA PARA NO CASARSE CON DIMITRY, POR ESO PUSO AL HERMANO AL FRENTE DE LA EMPRESA
Yinet Leonor: Quién sabe tal vez.
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Marita Peña
SE VA A CASAR CON DIMITRY 🤣🤣🤣ESTA BIEN LOCA
Yinet Leonor: No por elección 🤦
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Marita Peña
QUE QUEDRA HACER ESTA ANGELA PONIENDO AL HERMANO DE PRESIDENTE QUE TRAMARA
Yinet Leonor: Desea vivir una vida cómoda y simple. Sin intrigas, ni sobresaltos ☺️
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Warriorgame
Renunciar a la herencia.
Yinet Leonor: No va a hacer eso.
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Warriorgame
Pensaba lo mismo. Él no tiene ningún problema allí. Simplemente debe irse y seguir con su vida.
Yinet Leonor: Exactamente 🤷
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Warriorgame
Osea, se casa por el dinero de la herencia.
Yinet Leonor: No por capricho del señor Blackwood. Es su forma de castigar a Ángela por haber despedido a su hijo.🤦
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Aniramairos
No cabe duda que los hermanos son unos desquiciados y a estas alturas todo es un enredo 🤭.
Yinet Leonor: Pues sí, pero han dado con un hueso duro de roer. Leandros es despiadado.🤔
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Ana Ajpop
Alex porque tanto enfado
Yinet Leonor: En realidad Ángela lo ayudó a salir de la bancarrota.
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Warriorgame
Así que yo, tú hago. Creo que hay un error de coherencia allí.
Yinet Leonor: Voy enseguida a revisar. Gracias por decírmelo.☺️
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Warriorgame
Creo que le conviene vende su parte de la empresa e irse a vivir a otra parte.
Yinet Leonor: Pudiera ser. En realidad ni Ángela y mucho menos Owen han pensado en despojarlos de lo que tienen. 🤷Solo deben quedarse quietos como buenos personajes de apoyo.
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Warriorgame
Lo que de verdad olvidó es que no tiene el poder para sacarlo de esa silla.
Yinet Leonor: En efecto. Hasta la entiendo.
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