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Vendida Al Rey De La Mafia

Vendida Al Rey De La Mafia

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor eterno / Matrimonio arreglado
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: roxana ruiz

Entregada a un implacable líder de la mafia para saldar las deudas de su padre, elena debe firmar un matrimonio por contrato de un año sin imaginar que el peligro real será enamorarse de su comprador.

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Capítulo 9: El peso de la sombra

El amanecer se filtró en la suite principal en forma de finas líneas de luz plomiza. La tormenta finalmente había cedido, dejando tras de sí una neblina densa que cubría los jardines de la propiedad.

El doctor Ramírez terminó de recoger sus instrumentos quirúrgicos tras suturar la Herida de Alexander con catorce puntadas. El ambiente dentro de la habitación era tenso. Alexander permanecía recostado contra la cabecera de la cama, con el torso al descubierto vendado con firmeza, rehusándose tajantemente a recibir anestesia general o sedantes para el dolor.

—Señor Vance, la herida estuvo a punto de comprometer la arteria principal —explicó el médico en voz baja, ajustándose los anteojos—. Deberá permanecer en reposo absoluto al menos tres días. Cualquier esfuerzo físico podría abrir la sutura y provocar una hemorragia severa.

—Tengo una junta de emergencia con el consejo a las diez —sentenció Alexander, con una voz profunda que, a pesar del evidente cansancio físico, no admitía réplicas.

—Señor, con el debido respeto, su cuerpo no aguantará...

—Marcus se encargará de conectar la sesión por videoconferencia desde esta habitación —interrumpió Alexander, cerrando la discusión con una sola mirada helada.

El médico suspiró, sabiendo que era inútil discutir con el hombre que controlaba la mitad de la ciudad. Inclinó la cabeza, entregó una lista de antibióticos a la señora Martha y abandonó la estancia en silencio.

Elena continuaba de pie en la esquina más alejada de la habitación, abrazándose a sí misma. Llevaba las manos aún manchadas con la sangre seca de Alexander, sintiendo un temblor persistente en las piernas. El agotamiento emocional de la noche la superaba, pero la presencia de Alexander en esa cama la mantenía en alerta constante.

Cuando la Sra. Martha y el personal de limpieza se retiraron tras cambiar las sábanas manchadas, la pesada puerta dobles se cerró de nuevo. La pareja volvió a quedar a solas.

Alexander giró despacio la cabeza hacia el rincón donde se escondía la joven. Sus ojos oscuros la recorrieron sin prisa, notando la piel pálida de Elena y las marcas de lágrimas secas en sus mejillas.

—Acércate —ordenó en un susurro bajo pero imperativo.

Elena contuvo el aliento. Dio unos pasos. temblorosos hacia el borde de la cama, manteniendo un metro de distancia por prudencia.

—Señor Vance... debería descansar —murmuró con la voz rota—. El médico dijo que...

—En mi posición no hay espacio para descansar, Elena —interrumpió él, observando con detenimiento el temblor de las manos de la chica—. Si mis enemigos o el consejo perciben una sola gota de debilidad en mí, atacarán sin piedad. En este mundo, un líder herido es un objetivo.

Elena tragó saliva. La lógica fría de Alexander le resultaba espeluznante.

—Ve al baño y lávate las manos —añadió Alexander, bajando la mirada hacia las manchas rojas en la piel de la joven—. Después pídele a Martha que te traiga un desayuno decente. Te ves a punto de desmayarte otra vez y no necesito otra complicación en esta casa.

—No tengo hambre... —susurró ella, bajando la mirada.

—No te estoy preguntando si tienes hambre —repuso Alexander con la severidad que lo caracterizaba—. Es una orden. A partir de hoy, tus movimientos estarán estrictamente vigilados. Las familias rivales saben que me he casado, y si descubren que eres mi punto débil o una moneda de cambio, te buscarán a ti.

El corazón de Elena dio un vuelco.

—¿Punto débil? —repitió, mirándolo a los ojos con desconcierto—. Yo no soy nada para usted. Solo soy la chica a la que compró para saldar una deuda.

Un silencio pesado cayó entre ambos. Alexander sostuvo la mirada de Elena durante varios segundos. Por un instante, la dureza de su rostro pareció ceder un milímetro al recordar la forma en que ella había presionado su herida horas antes para evitar que muriera desangrado, a pesar del terror que le tenía.

—Comprada o no, llevas mi apellido ante la ley —respondió Alexander en un tono glacial—. Y en mi mundo, lo que es mío se respeta... o se destruye a quien intente tocarlo.

Antes de que Elena pudiera asimilar el peso de aquellas palabras, la puerta se abrió de nuevo y Marcus ingresó con un maletín de seguridad y una computadora portátil.

—Señor, el consejo está en línea. La reunión empieza en dos minutos.

Alexander asintió con la cabeza y miró a Elena una última vez.

—Ve abajo —ordenó con firmeza—. Y no salgas de la mansión sin la escolta de Marcus.

Elena no esperó a que se lo repitieran. Dio media vuelta y salió apresuradamente de la suite principal, sintiendo que el aire fresco del pasillo le devolvía un poco la vida. Se dirigió al baño para quitarse el rastro de sangre de las manos, comprendiendo con amargura que aunque la noche de violencia había terminado, su vida dentro de la red del imperio Vance apenas estaba empezando a tornarse más peligrosa.

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Rosario Gallardo
muy buena pero con gusto a pocos autora super entretenida y dolorosa.💗👍
Rosario Gallardo
llore en este capitulo nunca vi tanta miseria humana😭😭😭😭
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