He visto a los ojos del diablo, su nombre es Alessandro Russo y ha vuelto dispuesto a arrastrarme al infierno. El no se ira sin saldar las cuentas pendientes, y el y yo tenemos una que me ha atormentado por años. El legado de mi familia esta en juego, todo por lo que he sacrificado cada parte de mi vida. El esta dispuesto a salvarnos, pero quiere algo a cambio. Yo.
Al contrario de lo que pensaba el no quiere que muera para pagar por mi pecado, el quiere que viva, por el, para el, convertirme en su esposa, su posesion, el quiere castigarme, y talvez quiero lo mismo, talvez creo que me lo merezco.
No se supone que deba caer de nuevo en este espiral de deseo sin control, que deba mostrarle mis mas oscuros confines a mi captor. Mi esposo es mi mayor enemigo me repito todos los dias, pero no termino de creerlo. No cuando me mira como lo hace, no cuando me toca como si no pudiera tener suficiente, estoy atrapada en su red y no creo que me deje ir nunca.
Talvez no quiero que lo haga
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Capitulo 9: Traición
Pov Violet
Despues de la cena terminamos en su oficina, nos movemos hacia los muebles de cuero negro, rechinan cuando Leonardo se lanza, estira las piernas y se inclina hacia adelante sirviendose lo que asumo que es whisky en un vaso de vidrio, levanta la mirada y me sonrie.
—¿Quieres un poco, princesa?
Levanto una ceja dudando de su amabilidad repentina, eso lo hace reir, bate sus pestañas en un gesto burlon.
—Estoy siendo amable, princesa. Esa cena fue como un regalo de algun dios que bajo y nos bendijo, asi que por esta noche estamos en tregua.
Volteo los ojos suspirando, no me interesa entrar en sus juegos.
—Entonces ¿No quieres? —vuelve a preguntar.
Mi mirada se desliza por el vaso, el liquido amarillo en la botella y niego.
—Yo no bebo.
Una carcajada escapa de sus labios
—¿No bebes? Eso es una jodida mentira princesa —toma el vaso y lo mueve haciendo que el liquido se tambalee, luego lo lleva a su nariz y aspira cerrando los ojos— Este es el mejor Whisky que probaras en tu vida —se mueve de su asiento y se deja caer a mi lado, llevando el vaso a mi rostro.
Me muevo hacia atrás chocando contra el pecho de Alessandro, hay algo en la mirada de Leonardo que me pone los pelos de punta.
—No quiero, ya te dije que no bebo.
—Es solo una probada, hermana mayor —tararea inclinandose hacia mi, sus ojos brillan oscurecidos.
Estoy a punto de abrir los labios y solo beber un trago para que me deje en paz cuando Alessandro mete su mano y lo sostiene de la muñeca.
—Basta. Mi esposa no bebe.
Leonardo lo mira con diversion, chasquea la lengua y se mueve hacia atrás estirando su brazo contra la parte superior del mueble.
—Vamos hermano, sabes que eso es mentira.
Alessandro no responde, su silencio y la mirada que comparten me hace sentir incomoda. Talvez en el pasado lo hice, las reuniones siempre estan llenas de alguna que otra bebida y un codigo de camaderia entre aliados que hay que cumplir. Pero aprendi a escaquearme de ellas, la bebida te vuelve fragil, estoy en desventaja en esta habitacion con tres hombres que me desprecian de diferentes maneras y por diferentes razones, no puedo bajar la guardia.
—¿En que quedaron con los Yan? —Kiran lleva la conversacion a otro lado.
Y lo agradezco.
Alessandro suelta un suspiro exasperado, se inclina hacia atrás, estoy sentada sobre sus muslos, pero no me sostiene, aprieta la mandibula y me mira por un segundo, puedo ver la furia que empaña su mirada, pero el la guarda, aleja la mirada de mi y la lleva a Kiran
—Les prometi el 60% del proximo cargamento y ellos aceptaron dejar el tema… Claro, que tuve que dar mi palabra de que controlaria a mi esposa psicotica.
La risa escapa de mis labios sin poder controlarlo, los tres me miran serios, pero yo solo lo observo a el, su pecho sube y baja con su respiracion, sus labios se curvan en una media sonrisa.
—¿Que te parece gracioso, esposa? ¿Lo que he perdido por tu culpa?
—¿Mi culpa? —la burla en mis palabras es palpable— Es por ti, tu los metiste es esto, yo los ayudare a salirse.
Me toma de la barbilla sosteniendo mi rostro con firmeza, inclinandose hasta que esta tan cerca que puedo notar los motas es sus ojos como girasoles, es como otra galaxia, hay un mundo hermoso en sus ojos de caramelo y me roba el aire, mis labios se entreabren sin mi permiso.
—No actúes como si fueras la victima, mia bella —susurra, su voz ronca viaja por mi piel como una caricia invisible— No te queda.
Mis dedos se cierran en su muñeca, es grande, no puedo cerrar la mano por completo. El calor de su piel contra la mia envia chispas que recorren todo mi cuerpo, una extraña electricidad como chispas.
—Tu tampoco lo eres. Eres tan culpable como yo —su agarre se vuelve fuerte, sus ojos se oscurecen, esta tenso bajo de mi, el sabe que tengo razon— Viniste a por mi sin pensar en la consecuencias. ¿Creiste que me quedaria de brazos cruzados?
—¿Vas a vengarte de mi? —murmura como un canto burlon.
—De ti… No. Pero si de ellos, de todo al que dejaste que me lastimara.
Su sonrisa se ensancha, se acerca mas hasta que su nariz roza la mia. Mi corazon late con fuerza en mi pecho que sube y baja agitado, estoy temblando de la ira contenida, la furia, el deseo y la lujuria que me nublan el sentido a su alrededor, odio que tenga poder sobre mi.
—Eso es lo que tanto te molesta ¿Cierto?… Que haya permitido que otros te lastimen.
Se que puede ver en mi rostro la montaña de emociones que me aplastan. Duele, me roba el aire, se que de alguna manera merezco su odio, que hace todo esto porque cree que yo le hice lo mismo, pero saber eso no calma el dolor en mi pecho, este vacio en la boca del estomago, como una punzada que envia un dolor extraño por todo mi cuerpo, que hace que los musculos de mi garganta se contraigan, es como si quisiera llorar, pero no lo hago, no puedo, me siento… Traicionada.
Como si el me debiera algo.
El niega con su cabeza, exhala un suspiro pesado y me mira acusador.
—¿Acaso no hiciste lo mismo hace cinco años? —me toma del brazo con su mano libre y sus dedos se encajan en mi piel— Dejaste que otros me lastimaran —su voz se vuelve mas baja, acusadora, mientras se inclina cada vez mas hacia mi, algo en su rostro es asesino y me obliga a moverme hacia atrás por inercia— A mi, a mis hermanos. Todo lo que amaba reducido a cenizas, me lo arrebataron todo ¿Y tu donde estabas, Violet?
No puedo responder, las palabras no salen de mis labios temblorosos, mi mirada esta borrosa por las lagrimas contenidas.
Yo no queria…
Yo intente detenerlo…
Quiero decirlo, negarlo, simplemente hablar, pero no puedo, me siento pisoteada por su mirada, por su agarre fuerte.
—¿Quieres que te lo recuerde? —tararea y sonrie, una sonrisa sadica, llena de una locura que jamas vi en su rostro— Estabas de su lado, al lado de las personas que intentaron matarnos. ¡Eras fiel a ellos! —termina en un grito que me hace parpadear, las lagrimas corren por mi rostro, un deje de miedo y un agonizante dolor me atraviesa— ¿Te divertiste Violet? Jugando con el pobre idiota que vivia como un perro detras de ti, volviendome jodidamente loco con tus idas y venidas, tus señales contradictorias, un dia si al otro no, me quieres y me odias, me deseas y me desprecias. Te cansaste de jugar y creiste que podrias dejar que ellos se encargaran de desaparecer las molestias.
Niego con mi cabeza, incapaz de detener las lagrimas que empañan mi vision.
—Yo no queria… —niego en un susurro tembloroso— Eso no es verdad…
—Entonces ¿Cual es la verdad Violet? —no puedo contestar, no se que decir y entonces el se adelanta, grita completamente furioso, la ira se liga con la tristeza, con un sentimiento con el que estoy muy familiarizada a este punto… Traicion —¡Dilo! Dime que tan siquiera pensaste en el daño que me harias. Dime que intentaste detenerlo. Que fuiste en contra de la maldita organización a la que tanto has cuidado. ¡Dime que me elegiste a mi! —exclama, esta rojo de la furia, sus dedos aprietan mis brazos, esta temblando al igual que yo, no puedo parar de sollozar, la culpa me aplasta como un inmenso bloque de concreto y no me deja respirar— No puedes ¿Cierto? —se inclina hasta que su rostro esta a solo dos centimetros del mio— No puedes porque no te importo dañarme, porque no hiciste nada para detenerlo, te quedaste del lado de la organización, te elegiste a ti misma y tu deseo egoista de ser la princesa perfecta de la mafia… Mereces que te haga lo mismo, que destruya todo lo que amas, que te quite todo —suelta entre dientes, apretando la mandibula, no puedo parar de llorar, mis sollozos aturden mis oidos— Mereces morir… Pero… No puedo, no puedo matarte —hay una pequeña vacilación en sus palabras, una vulnerabilidad en su rostro, pero rapidamente es enmascarada, ruge como un animal acorralado— Es tu culpa. ¡Es tu maldita culpa! ¡Te odio joder!
Sus palabras me atraviesan como un puñal en mi pecho, su mirada me lleva al pasado, y no puedo respirar, me estoy ahogando, no puedo parar de temblar, la vision del fuego abrazador, de la mirada sin vida de Viviane, todo pasa por mi mente y mi pecho se comprime, estoy cayendo en un espiral y no para, no se detiene, mis manos van a mi cuello, necesito aire, necesito parar, necesito… Olvidar, detenerlo.
Parpadea mirándome confundido, sus labios se mueven, pero no puedo escucharlo, no puedo comprender lo que dice, estoy desesperada, cayendo en un espiral de panico que me ahoga.
—Violet —su voz se escucha lejana, intento enfocarme, parpadear, respirar, mis manos se entumecen, inhalo y exhalo con demasiada rapidez
—Esta teniendo un ataque de panico
Me toma del rostro, la expresion en su rostro es de preocupacion, de dolor y quiero decirle que estoy bien, pero no lo estoy, nunca lo he estado.
—Respira mia bella… Mirame, respira
Lo intento, intento seguir su voz, intento calmar el dolor que me atraviesa, pero no puedo, no lo logro y de repente todo vuelve, los sonidos me aplastan y de un momento a otro la puerta se abre de una patada, el crack de los seguros de las armas retumba y escucho su voz.
—Alejate de mi hermana Russo.
Belian.
Volteo y nuestros ojos se conectan, esta aquí junto a Alessa y Destiny, y cuando su mirada conecta con la mia se abre y baja el arma acercandose.
—Letta, dios, letta respira
Lo intento, lo intento tanto que no puedo parar, siento como si mi cerebro se expandiera en mi cabeza y no puedo enfocar mi vista.
—Be… lian… necesito… necesito… —lo tomo de la camisa y mis manos se vuelven puños.
Belian se mueve rapido, mete las manos en su bolsillo, no puedo ver lo que hace, pasan los segundos en un frenetico intento por mantenerme viva y entonces abre mis labios y deja caer las pastillas en mi lengua, me obligo a tragarlas y me cuesta, es como si etuviera intentando comer una inmensa bola de arroz sin masticarla, pero pasa, siento sus brazos aplastandome contra su pecho, mis piernas flaquean y caemos al suelo, me sostiene como lo hizo todos estos años.
Belian es mi angel. El me salvo.