NovelToon NovelToon
Azúcar Amargo

Azúcar Amargo

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Reencuentro
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Sarita King

Samantha Torres solo quería salvar su pastelería y cuidar de su hermana menor; jamás imaginó que una bandeja de crema pastelera la llevaría directamente a los brazos del hombre más peligroso, arrogante y fascinante de la ciudad: Viktor D'Angelo.

NovelToon tiene autorización de Sarita King para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Pequeña Evelyn

Samantha Torres

Si alguien me preguntara cuál es la persona más peligrosa que conozco, probablemente respondería Viktor D'Angelo.

Si me preguntaran quién es la más impredecible, respondería Ian Moretti.

Pero si me preguntaran quién tiene el poder real para destruir mi paz mental...

La respuesta siempre sería la misma.

Evelyn Torres.

Mi hermana menor.

Doce años.

Un metro cincuenta de estatura.

Y la capacidad sobrenatural de convertir cualquier situación normal en una catástrofe.

—Sam.

—No.

—Todavía no dije nada.

—Precisamente.

Evelyn me observó desde el sofá de nuestro pequeño departamento.

Yo estaba preparando la cena.

O intentando hacerlo.

Porque ella llevaba diez minutos siguiéndome por la cocina.

—Solo tengo una pregunta.

—Eso es exactamente lo que me preocupa.

—Es importante.

—¿Más importante que terminar tu tarea?

—Sí.

—Mentira.

—Tal vez.

Suspiré.

Porque conocía esa expresión.

La misma que aparecía antes de cada interrogatorio.

Y cuando Evelyn comenzaba un interrogatorio...

Era mejor rendirse rápidamente.

—¿Qué quieres saber?

Su sonrisa fue inmediata.

Mala señal.

Muy mala señal.

—¿Te gusta Viktor?

Casi dejo caer la cuchara.

—¡¿Qué?!

—Lo sabía.

—¡No sabías nada!

—Tu cara lo confirmó.

—Evelyn.

—¿Sí?

—Voy a fingir que esta conversación nunca ocurrió.

—Eso es un sí.

—Eso no es un sí.

—Es totalmente un sí.

Tomé aire.

Exhalé lentamente.

Conté hasta diez.

Luego hasta veinte.

Después hasta cincuenta.

Nada funcionó.

—¿Por qué estás tan obsesionada con eso?

—Porque es divertido.

—Claro.

—Y porque él te mira raro.

Me quedé inmóvil.

—¿Cómo que raro?

—Como si le gustaras.

Perfecto.

Absolutamente perfecto.

Ahora incluso mi hermana analizaba miradas.

Mi vida era una tragedia.

—Termina tu tarea.

—Eso significa que tengo razón.

—Evelyn.

—Tengo razón.

—Tarea.

—Tengo razón.

—Tarea.

Ella salió corriendo riéndose.

Pequeña traidora.

---

A la mañana siguiente llegué a la pastelería con exactamente dos objetivos.

Primero.

Trabajar.

Segundo.

No pensar en Viktor D'Angelo.

Era un plan excelente.

Un plan brillante.

Un plan que duró aproximadamente nueve minutos.

Porque la campanilla sonó.

Y mi cerebro inmediatamente pensó en él.

Lo cual era ridículo.

Porque no era Viktor.

Era una anciana.

Una anciana adorable que compró tres croissants y me llamó "niña bonita".

Aquel momento debería haberme hecho sentir mejor.

No lo hizo.

Porque mi cerebro seguía siendo un traidor.

—Está empeorando.

La voz de Olivia apareció detrás de mí.

—¿Qué está empeorando?

—Tú.

—Gracias por la precisión.

—De nada.

Tomó una bandeja.

Y me observó.

—¿Quieres saber algo triste?

—No.

—Lo haré igualmente.

—Por supuesto.

—Ya conoces los horarios de Viktor.

Abrí la boca.

La cerré.

La abrí otra vez.

—Eso es mentira.

—Llega entre las nueve y las diez.

—Casualidad.

—Siempre pide café americano.

—Coincidencia.

—Se sienta cerca de la ventana.

—Observación profesional.

—Y revisas la puerta cada vez que escuchas una campanilla.

La señalé.

—No me gustas.

—Lo sé.

Sonrió.

Quise despedirla.

Otra vez.

---

Una hora después apareció Viktor.

Por supuesto.

Porque el universo había decidido humillarme públicamente.

Entró como siempre.

Traje impecable.

Expresión seria.

Y esa irritante costumbre de actuar como si perteneciera a cualquier lugar donde estuviera.

—Buenos días.

—No.

—Me encanta tu consistencia.

—Me encanta tu ausencia.

—Mentira.

—Probablemente.

Una sonrisa apareció en sus labios.

Y ahí estaba otra vez.

Ese pequeño movimiento.

Esa expresión que comenzaba a aparecer cada vez más seguido.

No debería haberme gustado.

Pero me gustaba.

Mucho.

Lo cual era un problema.

Un problema enorme.

—¿Cómo está Evelyn?

Parpadeé.

—¿Perdón?

—Tu hermana.

—¿Por qué preguntas?

—Porque ayer me llamó villano tres veces.

—Eso significa que le agradas.

—¿En serio?

—Créeme.

—Eso explica muchas cosas.

No pude evitar reír.

Y por un instante olvidé todos mis problemas.

El alquiler.

Las cuentas.

Las preocupaciones.

Todo.

Solo durante un momento.

Pero fue suficiente.

---

La tranquilidad terminó exactamente a las cuatro de la tarde.

Cuando Evelyn apareció.

Corriendo.

Como siempre.

Y cargando algo.

Oh no.

Conocía esa expresión.

Conocía esa sonrisa.

Conocía ese brillo en sus ojos.

Y nada bueno había salido jamás de esa combinación.

—Sam.

—No.

—Todavía no dije nada.

—No necesito que lo hagas.

—Mira lo que encontré.

Y entonces lo vi.

Un pequeño gatito naranja.

Minúsculo.

Tembloroso.

Con enormes ojos verdes.

Mi corazón se derritió instantáneamente.

—Evelyn...

—¿Podemos quedárnoslo?

—No.

—Por favor.

—No.

—Por favor.

—No.

—Por favor.

—No.

—Por favor.

Maldita sea.

Porque ya estaba perdiendo.

Lo sabía.

Ella también.

—Sam.

—No.

—Sam.

—No.

—Sam.

—Ya veremos.

—¡Sí!

—Eso no significa sí.

—Significa sí.

—No significa sí.

—Significa sí.

Antes de que pudiera seguir discutiendo, una voz apareció detrás de nosotras.

—Eso definitivamente significa sí.

Me giré.

Y ahí estaba Viktor.

Por supuesto.

Porque últimamente parecía materializarse cada vez que algo importante ocurría.

—No la ayudes.

—Solo digo la verdad.

—Traidor.

—Gracias.

Evelyn sonrió triunfante.

Luego levantó el gatito.

Y ocurrió algo maravilloso.

Y terrible.

Al mismo tiempo.

Porque el animal vio a Viktor.

Y decidió que era el lugar perfecto para saltar.

Directamente.

Sobre él.

El gato aterrizó en su pecho.

Se aferró al traje.

Y comenzó a ronronear.

Silencio.

Absoluto.

Completo.

Yo observé al gato.

Luego a Viktor.

Luego al gato.

Otra vez a Viktor.

Algo no encajaba.

Porque su expresión había cambiado.

Completamente.

—¿Viktor?

No respondió.

—¿Viktor?

—Bájalo.

—¿Qué?

—Bájalo.

—¿Por qué?

—Ahora.

El gatito maulló.

Y entonces ocurrió.

Viktor estornudó.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Oh.

Oh no.

Evelyn abrió los ojos.

Yo también.

Y entonces entendimos.

—¿Eres alérgico?

La expresión de Viktor confirmó todas mis sospechas.

—Muchísimo.

El silencio duró exactamente un segundo.

Porque después...

Evelyn comenzó a reír.

Yo también.

Luego Olivia.

Y finalmente media pastelería.

Viktor cerró los ojos.

Como un hombre que estaba reconsiderando todas las decisiones de su vida.

—Esto no es gracioso.

—Claro que sí.

—Torres.

—D'Angelo.

—Quítame al gato.

—Pide por favor.

—Samantha.

—Eso tampoco es por favor.

El gatito ronroneó más fuerte.

Como si estuviera completamente enamorado de él.

Y por primera vez desde que lo conocía...

Viktor D'Angelo parecía verdaderamente derrotado.

Lo cual fue, sin ninguna duda, una de las cosas más divertidas que había visto en mi vida.

Y mientras observaba a mi hermana, al pequeño gato y al multimillonario alérgico intentando mantener la dignidad...

Comprendí algo.

Mi vida era un desastre.

Un desastre hermoso.

Y tenía la sensación de que apenas estaba comenzando.

Continuará...🍰

1
Dany 🇨🇱🥰
jajajaja 🤣🤣
Náyade
pobre Samantha 😅
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play