NovelToon NovelToon
LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: El filo de la redención

El bosque, que en sus recuerdos de Aguasclaras era un santuario de paz, se había transformado en una entidad hostil y devoradora. Evangeline corría a ciegas, con sus pies descalzos lacerados por las raíces y las piedras afiladas, mientras el dobladillo de su vestido de seda azul se enganchaba en las zarzas, desgarrándose como su propia seguridad. El frío de la noche le calaba los huesos, pero el fuego del pánico en su pecho era lo único que la mantenía en movimiento. Sin embargo, a medida que la oscuridad se volvía más densa, el silencio del bosque empezó a llenarse de ruidos que no pertenecían a la naturaleza.

Risas roncas. El sonido de metal chocando contra metal. El olor a alcohol barato y carne mal cocida.

Evangeline se detuvo en seco, ocultándose tras el tronco de un roble centenario. A unos metros de ella, en un claro iluminado por una pequeña y descuidada hoguera, tres hombres se repartían los restos de un botín. No vestían con el orden pulcro de la Guardia Real de Alistair; sus uniformes estaban sucios, rotos y despojados de sus insignias. Eran desertores, hombres que habían abandonado el honor del campo de batalla para convertirse en parásitos de los caminos.

—Miren lo que nos ha traído la noche —dijo uno de ellos, un hombre con una barba enmarañada y una cicatriz que le cruzaba el labio—. Juraría que he visto una sombra azul entre los árboles.

Evangeline intentó retroceder, pero una rama seca crujió bajo su pie. El sonido fue como un disparo en la quietud nocturna. En segundos, los tres hombres se pusieron en pie. No tuvo tiempo de huir. Antes de que pudiera dar un paso, una mano áspera y maloliente se cerró sobre su brazo, tirando de ella con una brutalidad que le arrancó un grito de dolor.

—¡Vaya, vaya! —exclamó el líder de los desertores, recorriendo el rostro de Evangeline con una mirada cargada de una lascivia enferma—. Si es la joya del General Thorne. Los rumores decían que el rubio había comprado una muñeca de porcelana, pero no imaginé que fuera tan hermosa... y tan estúpida como para entregarse sola.

—Por favor... —suplicó Evangeline, sus ojos negros anegados en lágrimas—. Déjenme ir. Solo quiero volver a casa.

—Tu casa ahora es el barro, preciosa —gruñó el hombre, acercando su rostro sudoroso al de ella—. Alistair von Thorne ya no está aquí para protegerte. Aquí no hay leyes, ni honor, ni monedas de oro que valgan más que tu piel.

El desertor la arrojó contra el suelo, y Evangeline sintió el frío de la tierra húmeda contra su espalda. En ese instante de terror absoluto, la imagen de Alistair —su rudeza, su mirada dominante, incluso la forma en que la había "comprado"— se transformó en su mente. Ya no lo veía como a su verdugo, sino como el único muro que la separaba de la verdadera oscuridad. Cerró los ojos y, con el último aliento de esperanza que le quedaba, gritó su nombre.

—¡Alistair!

—Grita todo lo que quieras —se mofó el desertor, desabrochando su cinturón—. El General no puede oírte en este infierno.

—Te equivocas.

La voz no fue un grito, sino un susurro gélido que pareció detener el viento. De las sombras profundas del bosque emergió una figura que parecía forjada en el mismo abismo. Alistair von Thorne no caminaba; avanzaba con la letalidad de un depredador que ya ha decidido el destino de su presa. Su cabello rubio resplandecía bajo la luz mortecina de la hoguera, y sus ojos azules ardían con una furia que no era humana. En su mano derecha, su espada de acero real brillaba con un hambre antigua.

Los desertores palidecieron. El aire se volvió pesado, eléctrico.

—¡Es Thorne! —gritó uno, intentando alcanzar su daga, pero fue demasiado tarde.

El movimiento de Alistair fue una danza de muerte. Con una velocidad que Evangeline no pudo procesar, el General cruzó el claro. El primer desertor cayó antes de que pudiera parpadear, con la garganta abierta por un tajo perfecto. El segundo intentó huir, pero Alistair lo alcanzó, hundiendo su acero en su espalda con una fuerza que lo clavó al suelo. El líder, el que había tocado a Evangeline, retrocedía aterrorizado, cayendo sobre sus propias brasas.

—Te dije que ella era mi propiedad —dijo Alistair, deteniéndose frente al hombre que temblaba. Su voz era una sentencia definitiva—. Y nadie toca lo que es mío y vive para contarlo.

Con un movimiento seco y despiadado, Alistair terminó con la vida del último hombre. El silencio volvió al bosque, roto solo por el crepitar de la madera y el llanto sofocado de Evangeline. Alistair envainó su espada con un sonido metálico y se giró hacia ella. Su rostro, manchado con gotas de sangre enemiga, seguía siendo rudo y dominante, pero cuando vio a la joven temblando en el suelo, su mandíbula se tensó con algo que parecía dolor.

Se acercó a ella y, sin decir una palabra, se quitó su pesada capa roja y la envolvió en ella, cubriendo su vestido desgarrado y su piel herida. La tomó en brazos, levantándola del suelo con una facilidad asombrosa. Evangeline, lejos de temerle, hundió su rostro en el pecho del General, aferrándose a su armadura como si fuera su única salvación.

—¿Pensaste que dejaría que mi oro se perdiera en la oscuridad? —susurró Alistair contra su cabello azabache, su voz recuperando esa mezcla de posesión y extraña ternura—. Eres una pequeña idiota, Evangeline. Pero eres mi pequeña idiota. No vuelvas a huir, o juro que te encadenaré a mi propia cama para que nunca olvides quién es tu dueño.

Evangeline no respondió; solo cerró los ojos, sintiendo que, en los brazos ensangrentados de aquel hombre rudo y peligroso, estaba finalmente a salvo del mundo.

1
Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play