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LA LUNA HIBRIDA DEL ALFA

LA LUNA HIBRIDA DEL ALFA

Status: En proceso
Genre:Vampiro / Hombre lobo / Amor eterno
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Samanta Otero

En un mundo donde hombres lobo, vampiros y humanos conviven bajo una alianza sagrada, Lyra creció sin saber quién era realmente. Criada entre humanos, ella es mucho más especial de lo que imagina: es una híbrida, la mezcla perfecta entre la fuerza del lobo y la magia del vampiro, dotada de poderes únicos: puede leer la mente, ver el futuro y controlar las emociones, tal como lo anunció una antigua profecía.

Todo cambia el día que conoce al Alfa Cael, el líder más poderoso de todos los lobos. Desde el primer instante, el destino los une: ella es su pareja predestinada, su otra mitad, el amor que esperó toda su vida. Pero no todo es paz. Existen clanes oscuros de vampiros y lobos malvados que odian la alianza y quieren apoderarse del inmenso poder de Lyra para dominar todo el mundo.

Ahora, juntos deberán enfrentar traiciones, peligros y guerras, mientras viven un amor épico, intenso e irrompible que nada podrá romper. ¿Podrán proteger su amor y su destino, o la oscuridad logrará separa

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Legado que crece

Pasaron ya veinte años desde aquel día hermoso en el que Elara se transformó en luz y subió al cielo, dejando su legado, su amor y su sabiduría en manos de Vlad y de todos los que habían peleado con él. Veinte años de paz absoluta, de alegría, de trabajo, de amor, veinte años donde nunca más volvió a haber maldad, ni oscuridad, ni miedo en todo el reino. La gente vivía feliz, tranquila, segura, sabiendo que lo que habían logrado sus héroes se cuidaba, se respetaba y se hacía crecer cada día más.

Vlad ya no era el joven guerrero valiente que había partido a la Montaña Olvidada hacía dos décadas. Ahora era un hombre maduro, fuerte, sabio, con el pelo un poco más cano, con arrugas en la cara de tanto sonreír y de tanto amar, pero con la misma luz brillante en los ojos, con el mismo corazón bueno y grande que siempre tuvo. Ahora él era el Jefe de los Guardianes, el guía de todo el pueblo, el que enseñaba, el que cuidaba, el que tenía la responsabilidad de mantener viva todo lo que habían aprendido, todo lo que habían prometido.

Vivía en una casa hermosa, cerca del palacio, rodeado de su familia, que era lo que más amaba en el mundo. Tenía una esposa dulce y buena, que lo acompañaba siempre, y tenía dos hijos maravillosos: un varón, llamado **Darian**, de dieciocho años, fuerte, valiente, con el mismo espíritu justo que su padre, y una niña, **Lira**, de quince años, dulce, inteligente, con una sensibilidad especial, que parecía tener el don de entender todo lo que sentían los demás, y que muchas veces decía cosas que parecían salir de la sabiduría misma de Elara.

Esa mañana, como hacía siempre cada día al salir el sol, Vlad estaba en el gran patio de entrenamiento, el mismo lugar donde años atrás él había entrenado, el mismo lugar donde ahora se preparaban los jóvenes para ser guardianes de la paz. Había muchos chicos y chicas ahí, de todas las edades, todos querían aprender, todos querían ser como sus padres, como sus abuelos, todos querían cuidar el reino y mantener viva la luz.

Darian estaba ahí adelante, enseñando a un grupo de chicos más chicos cómo manejar la espada, no para pelear, sino para defenderse, para proteger, para saber usar la fuerza con bondad y justicia. Se movía ágil, fuerte, con mucho cuidado, explicando despacio, con paciencia, tal como su padre le había enseñado a él.

Vlad lo miraba desde lejos, con una sonrisa llena de orgullo y de amor, y sentía que el corazón se le llenaba más de lo que podía aguantar. Ver a su hijo, ver a todos esos jóvenes, ver cómo todo lo que él había recibido ahora pasaba a otras manos, a otros corazones, lo hacía sentir que Elara tenía razón, que la luz nunca se apagaba, que mientras hubiera alguien que quisiera aprender, la historia seguía, el legado seguía, el amor seguía.

De golpe, sintió una mano suave que se apoyaba en su brazo. Se dio vuelta y vio a Lira, parada ahí, con su vestido blanco y dorado, con el pelo suelto al viento, con esos ojos grandes y brillantes que parecían ver mucho más de lo que veían los demás.

—¿En qué pensás, papá? —le preguntó ella con voz dulce, suave, como el canto de un pájaro.

Vlad le acarició la cabeza con mucho cariño, y le respondió mirando todo lo que tenía adelante:

—Pienso en todo, hija mía. Pienso en lo que pasó hace muchos años, en todo lo que vivimos, en todo lo que aprendimos. Y pienso en lo que veo hoy… en Darian, en todos estos chicos, en toda esta alegría, en toda esta paz. Y me doy cuenta de que cumplimos, de que hicimos lo que teníamos que hacer, de que todo lo que nos pidieron cuidar, hoy está más fuerte y más vivo que nunca.

Lira sonrió, y sus ojos brillaron de una forma especial, como si tuviera luz adentro.

—Yo la siento, papá —dijo ella bajito, como si fuera un secreto—. Yo siento que ella está acá, con nosotros. Muchas veces, cuando estoy sola, o cuando vengo acá, o cuando camino por los jardines del palacio… siento una brisa suave que me toca la cara, o escucho una voz muy bajita que me dice cosas lindas, que me enseña, que me cuida. Sé que es ella. Sé que la abuela Elara sigue acá, viva, presente, más que nunca.

Vlad se quedó callado un momento, y se le llenaron los ojos de lágrimas, pero lágrimas de amor y de gratitud. Él también lo sentía, él también la sentía siempre, en cada cosa, en cada paso, en cada cosa buena que pasaba. Y saber que su hija también la sentía, que su hija tenía esa conexión especial, le hacía entender que algo maravilloso estaba pasando, que el legado no solo se enseñaba, sino que también nacía, que crecía con la sangre, con el corazón, con el alma.

—Tenés razón, hija —le dijo él muy bajito—. Ella está acá. Siempre estuvo, siempre va a estar. Y es hermoso que vos la sientas, que la escuches, que la lleves en el corazón como yo la llevo. Porque ella nos dio lo más grande que existe, y ahora nos toca a nosotros hacérselo llegar a todos los demás.

En ese momento, llegó corriendo un mensajero del palacio, con una sonrisa grande en la cara, con ropas limpias y brillantes, y se inclinó respetuosamente delante de Vlad.

—Señor Vlad —dijo él con alegría—. La Reina Lyra pide por vos, por tus hijos y por todos los que fueron parte de la gran misión de hace veinte años. Hoy es un día muy especial, lo sabés bien… y ella quiere que todos estemos juntos, en el salón principal, para celebrar, para recordar, para dar gracias una vez más.

Vlad asintió con la cabeza, le dio las gracias al mensajero, y le tomó la mano a Lira.

—Vamos, hija —le dijo—. Hoy es el día más importante del año, el día en que recordamos que la luz volvió, el día en que agradecemos todo lo que tenemos. Vamos a ver a la Reina, vamos a estar con todos los nuestros, vamos a celebrar que estamos juntos, que estamos bien, que estamos llenos de amor.

Fueron caminando despacio hacia el palacio, y por el camino se les fueron uniendo todos: los antiguos guerreros, los amigos, las familias, todos caminando contentos, todos saludando a la gente, todos sintiendo que era un día de fiesta, un día de alegría inmensa.

Cuando entraron al gran salón, estaba todo decorado tal como lo hacían cada año: flores blancas y doradas, luces suaves que brillaban en todos lados, telas hermosas, y en el medio, en el lugar más alto, estaba la Reina Lyra. Ella también había cambiado en estos veinte años: tenía el pelo blanco, la cara llena de arrugas de tanto sonreír, pero sus ojos seguían siendo los mismos, brillantes, llenos de fuerza, llenos de amor, llenos de esa luz que nunca se apagaba.

Al verlos entrar, ella se paró despacio, levantó las manos, y habló con voz fuerte y clara, para que todos la escucharan:

—BIENVENIDOS, AMIGOS MÍOS, HERMANOS MÍOS, HIJOS MÍOS. HOY, COMO HACE VEINTE AÑOS, ESTAMOS JUNTOS PARA RECORDAR, PARA AGRADECER, PARA CELEBRAR. HOY RECORDAMOS EL DÍA EN QUE VOLVIMOS DE LA MONTAÑA OLVIDADA, EL DÍA EN QUE TRAJIMOS DE VUELTA LA LUZ, EL DÍA EN QUE LA PAZ SE QUEDÓ CON NOSOTROS PARA SIEMPRE. HOY RECORDAMOS A LOS VALIENTES, A LOS BUENOS, A LOS QUE DIERON TODO POR NOSOTROS. Y SOBRE TODO, HOY RECORDAMOS A ELLA… A ELARA, NUESTRA GUARDIANA, NUESTRA MAESTRA, NUESTRA MADRE, QUE NOS DEJÓ EL REGALO MÁS GRANDE DE TODOS: EL AMOR, LA VERDAD Y LA UNIÓN.

Todos escuchaban en silencio, con el corazón lleno de sentimientos, mirando a la Reina con respeto y amor.

—HACE VEINTE AÑOS —siguió diciendo ella—, creíamos que lo más grande que podíamos tener era haber salvado la Piedra, haber vencido a la oscuridad, haber vuelto sanos y salvos. PERO HOY VEMOS QUE LO MÁS GRANDE NO FUE ESO… LO MÁS GRANDE ES LO QUE VINO DESPUÉS. LO MÁS GRANDE ES VER QUE LO QUE APRENDIMOS NO SE QUEDÓ EN EL PASADO, SINO QUE CRECIÓ, QUE SE MULTIPLICÓ, QUE LLEGÓ A CADA RINCÓN, A CADA CORAZÓN, A CADA UNO DE USTEDES, Y AHORA TAMBIÉN A SUS HIJOS, A SUS NIETOS, A TODA ESTA GENTE JOVEN QUE TENEMOS AQUÍ. ESO ES LO VERDADERO TRIUNFO: QUE EL BIEN CREZCA, QUE LA LUZ SE MULTIPLIQUE, QUE EL AMOR SE PASE DE MANO EN MANO, DE CORAZÓN EN CORAZÓN, PARA SIEMPRE.

Entonces, la Reina hizo señas para que se acercaran Vlad, Darian y Lira. Cuando estuvieron adelante, ella tomó la mano de Vlad, la puso sobre la mano de Darian, y encima de todas puso la mano pequeña y suave de Lira.

—VEAN —dijo ella con voz emocionada—. AQUÍ ESTÁ LA HISTORIA. AQUÍ ESTÁ EL LEGADO. EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO, TODOS JUNTOS, UNIDOS, COMO SIEMPRE TIENEN QUE ESTAR. LO QUE VIVIÓ EL ABUELO, LO APRENDIÓ EL PADRE, Y AHORA LO LLEVA EL HIJO Y LA HIJA. Y ASÍ VA A SER SIEMPRE, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. PORQUE LO QUE ES BUENO, LO QUE ES VERDAD, LO QUE ES AMOR… NUNCA SE TERMINA, NUNCA SE GASTA, SIEMPRE CRECE MÁS Y MÁS.

En ese momento, Darian levantó la vista, miró a todos, y habló con voz firme, fuerte, tal como lo hacía su padre:

—NOSOTROS, LA NUEVA GENERACIÓN, PROMETEMOS ANTE TODOS, PROMETEMOS ANTE LA REINA, PROMETEMOS ANTE LA MEMORIA DE ELARA, Y PROMETEMOS ANTE NUESTROS PADRES… QUE NUNCA NOS VAMOS A OLVIDAR. QUE SIEMPRE VAMOS A CUIDAR ESTE LEGADO. QUE SIEMPRE VAMOS A VIVIR CON AMOR, CON VERDAD, CON UNIÓN. QUE VAMOS A SER LOS GUARDIANES DE LA LUZ, TAL COMO LO FUERON ELLOS, TAL COMO LO FUE ELLA. Y QUE VAMOS A HACER CRECER ESTE BIEN HASTA QUE LLEGUE A TODOS LOS RINCONES DEL MUNDO.

Todos gritaron entonces, con una alegría inmensa, con un orgullo que hacía temblar el aire:

—¡POR LA LUZ! ¡POR EL AMOR! ¡POR SIEMPRE!

Y de golpe, todos vieron algo maravilloso: desde la ventana más alta del salón, entró un rayo de sol hermoso, dorado, suave, que bajó despacio, despacio, y fue justo a pararse sobre las manos que estaban unidas de Vlad, Darian y Lira. Y en ese rayo de luz, todos pudieron ver, clarito, hermoso, el brillo suave, dulce y eterno de una sonrisa… la sonrisa de Elara, que estaba ahí, presente, feliz, viendo que todo se había cumplido, viendo que su obra no había terminado, sino que apenas empezaba.

Vlad sintió esa luz tibia sobre sus manos, y supo que todo estaba bien, que todo iba a estar bien para siempre. Miró a su hijo, miró a su hija, miró a la Reina, miró a todos los que estaban ahí, y entendió que la historia no tenía fin, que la luz no tenía fin, que el amor era infinito, tal como la Piedra del Infinito lo había enseñado siempre.

Y así, la vida seguía, hermosa, buena, llena de luz, multiplicando el bien, multiplicando el amor, multiplicando la paz, de generación en generación, tal como lo habían prometido, tal como lo habían soñado, tal como lo había enseñado para siempre Elara, la guardiana que se hizo luz, y que brillaría en el corazón de todos, por toda la eternidad.

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luz dary cárdenas lenis
Demasiado larga y repetitiva, y continúa la historia
luz dary cárdenas lenis
No volviste a mencionar al alfa Cael, no se sabe si tuvieron hijos, esta muy inconclusa la historia, hay muchos baches.
luz dary cárdenas lenis
Bueno, al final Lyra vengo a sus padres a través de Vlad con su luz.
luz dary cárdenas lenis
No autora, como va estar arrugada Lyra si apenas tiene 38 años, y Vlad es vampiro no envejece tan rápido
luz dary cárdenas lenis
Que bonito, ahora quiero que Vlad tenga pareja.
luz dary cárdenas lenis
Que paso con el otro malo, compañero de Dargan?
luz dary cárdenas lenis
Repetiste el capitulo. pero estuvo muy bueno, gracias
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