Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.
Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr
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Capítulo 9
Yuly, con una mezcla de celos y enfado, le dijo: ¿Estás así por ella, verdad? Ya encontraste a alguien con quien divertirte. ¿Es por esa ingrata de Alana que me estás tratando de esta manera? ¿Acaso le acabas de hacer el amor a ella?
Alejandro, visiblemente alterado, le respondió: Cállate, Yuly. ¿Qué estás diciendo? ¿Estás loca? Sal de aquí antes de que pierda la paciencia.
Yuly, a pesar de la rabia que le generaba la situación, insistió: No, no me iré, Alejandro. Por favor, mi amor.
Sin embargo, Alejandro, elevando su voz, volvió a gritar: ¡Sal de aquí ahora!
El fuerte grito de Alejandro asustó a Yuly, quien, tras un momento de sorpresa, salió furiosa del lugar. Esa rabia que sentía no solo era por la discusión, sino también porque su mente estaba llena de pensamientos vengativos, convencida de que Alana había estado con Alejandro.
Alana y los demás se sobresaltaron al escuchar el fuerte grito de Alejandro. Sara, con una expresión preocupada, comentó: Parece que el jefe realmente está de mal humor hoy.
Diana, tratando de mantener la calma, sugirió: Sería mejor que nos concentremos en nuestro trabajo para que no se desquite con nosotros.
Alana, mirando el reloj, indicó: Es hora de almorzar, así que bajemos de inmediato. Después de eso, podremos continuar con nuestras tareas.
Sara añadió: Creo que deberíamos asegurarnos de dejar la puerta bien cerrada.
Diana, asintiendo con la cabeza, respondió: Por supuesto, debemos cerrar la puerta. Vamos a hacerlo.
Así, Diana y Sara se encargaron de cerrar la puerta con cuidado y se llevaron la llave. Una vez asegurados, todos bajaron juntos para disfrutar del almuerzo.
Alejandro se encontraba muy fastidiado por la actitud de Yuly. Decidió llamarla por teléfono y le propuso que tomara el primer vuelo a España, donde tendría que quedarse un mes debido a asuntos laborales. La verdad es que, en el fondo, ya no deseaba tener contacto con ella durante un tiempo.
Yuly, sorprendida y herida, le respondió: ¿Acaso quieres deshacerte de mí para poder estar con ella? Eso es muy cruel y egoísta.
Alejandro, con un tono firme, le contestó: Tienes dos opciones: o vas a España o, de lo contrario, tendrás que firmar tu renuncia y marcharte.
Al escuchar esto, Yuly se quedó con los ojos muy abiertos, incrédula ante la gravedad de sus palabras. ¿Me estás amenazando? ¿Estás diciendo que si no voy a España, me vas a despedir por ella?, dijo, su voz temblando de indignación.
Alejandro intentó aclarar su postura: Lo estoy haciendo por tu propio bien. Aquí, nadie más está involucrado en esto; lo único que importa son tus pensamientos retorcidos que no te dejan avanzar.
Yuly: ¿Qué pasa?
Alejandro: A ver, Yuly, ya sabías sobre el viaje. Todo estaba preparado para que fueras, y ahora apareces con tus dudas nuevamente. No tengo tiempo que perder. Si no puedes ir a España, le daré el cargo a otra persona y tú tendrás que firmar tu renuncia.
Yuly: Iré a España, como habíamos acordado. No tienes que amenazarme, Alejandro.
Alejandro: Perfecto. Te irás en el primer vuelo.
Después, colgó la llamada y Yuly se quedó furiosa. Por su parte, Alana volvió a la oficina con todos después de comer, y se quedó allí hasta las cinco de la tarde.
Al llegar a la plaza, Diana se baja del vehículo junto a Alana y caminan hacia el departamento. Suben al tercer piso y, al entrar, saludan a Delia, quien las recibe con una sonrisa. Juntas, se dirigen al nuevo apartamento de Alana.
Al llegar, Alana se siente emocionada al ver que todo está limpio y bien organizado. No puede evitar expresar su gratitud hacia Delia, a quien abraza con cariño. Después de este momento, Delia se pone a buscar algo para la cena y, tras unos minutos, se sientan las tres en la mesa a compartir una comida juntas.
Después de pasar un rato agradable en la cena, Diana y su madre deciden que es hora de regresar a su propio apartamento, que está justo al lado del de Alana. Una vez que se despiden, Alana aprovecha la ocasión y llama a la señora Olga para saber de ella y ponerte al tanto. Luego, tras la conversación, se dirige a la ducha para relajarse un poco antes de irse a dormir.
Al día siguiente, Alana se despierta a las seis de la mañana. En ese momento, siente una intensa necesidad de dormir un poco más, pero finalmente decide levantarse. Se dirige a su armario en busca de una ropa bonita que le haga sentir segura y apropiada para la reunión a la que tiene que asistir. Después de elegir una blusa elegante y unos pantalones que le sientan bien, se dirige al baño para darse una ducha reparadora.
Una vez que termina de ducharse y se ha arreglado, se mira al espejo y se siente satisfecha con su apariencia. Sabedora de que es un día importante, finalmente sale de su casa en busca de su amiga Diana. Ambas tienen planes de tomar el autobús juntas para llegar a la empresa.
Al llegar a la parada del bus, intercambian algunas palabras sobre lo que esperan de la reunión. Cuando el autobús llega, suben y se acomodan en sus asientos mientras conversan sobre otros asuntos y se ríen. Al llegar a la empresa, se dirigen al área de recepción donde deben firmar su entrada.
Una vez que han firmado, suben a la oficina. Dentro, Alana comienza a buscar los documentos que necesita para la reunión, revisando cuidadosamente todo lo que ha preparado. Luego de asegurarse de tener todo en orden, se despide de sus compañeros que ya están en la oficina. Es en ese momento cuando nota que Alejandro la está esperando, listo para acompañarla a la reunión que se aproxima.
Alana se aproxima a Alejandro y le dice con una sonrisa: ¡Buenos días, señor! Estoy lista. Alejandro la mira detenidamente y responde: Buenos días. Ya estamos listos para salir. Solo necesito ir a mi oficina a recoger unos documentos. Espérame aquí un momento, por favor.
Alana aguarda unos instantes, y poco después, Alejandro regresa. Ambos se dirigen al ascensor, donde Alejandro presiona el botón correspondiente para acceder al estacionamiento.
Alana se sube al automóvil del CEO. Mientras se acomodan, Alejandro le pregunta con una voz tranquila: ¿Estás tranquila para presentar en esta reunión?
Alana respira hondo y responde: Es mi primera vez y, para ser honesta, estoy un poco nerviosa. Pero sé que puedo hacerlo, señor. Puede estar tranquilo.
Alejandro asiente con una leve sonrisa y dice: Está bien.