en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 09
Zaidymar lo miro de pies a cabeza en ese momento pensó «en este imperio hay hombres bastante guapos, él tambien es atractivo, aunque no tanto como Dante. Que tonta soy en lo que estoy pensando, tengo que dejar de pensar en tonterías, tengo que ponerme seria, no está bien que este aquí, será mejor que se vaya de una vez antes de que alguien piense mal o que este hombre se le ocurra alguna tontería» se puso seria, frunció el ceño y con una voz firme pregunta.
- ¿Quién eres? Sabes que nadie puede estar aquí, solo el emperador puede venir a donde está su concubina. -
El hombre le sonríe empieza a caminar hasta donde estaba la mesa, se sienta y empieza a decirle.
-Tranquila hermosa doncella, no tienes que preocuparte, yo puedo ir a donde quiera.
Yo fui por tu señorita, aunque no la mire bien, a la que si mire fue a ti, pero te recordaba diferente, creo que no te preste atención en ese momento, realmente me haces sentir confundido, aunque tengo que decirte que eres bastante hermosa.
Hermosa doncella porque no dejas a tu señora y te bienes conmigo, deja de ser una esclava, ¿sabías que en este imperio la esclavitud no existe? Si tú quieres solo dímelo y te saco de aquí para que hagas tu vida a como tú quieras.
Te puedo conseguir una casa donde vivas y a conseguir un trabajo, ya no tendrías que ser una esclava; sé que es difícil de que confíes, pero ya otras doncellas que llegaron con las demás concubinas dejaron a su señora, que eran crueles y las hicieron sufrir, pero ahora son libres nadie les dice que hacer, una hasta se casó con alguien que la ama, que le está dando una buena vida.
Si quieres ven conmigo te puedo mostrar, deja a esa señora tuya, no tiene por qué seguir esclavizándote, ni dejar que alguien te maltrate, vive una mejor vida; solo dime que si quieres ser libre y veras que yo te ayudo, te puedo asegurar que tu vida va a cambiar, serás feliz. –
Zaidymar lo recordó, si lo había mirado cuando la recogieron en la frontera y al ver que no estaba ahí para hacerle algo malo se sintió tranquila; se sentó enfrente de él, lo miro a los ojos y empezó a decirle.
-Creo que me estas confundiendo, pero lo que dijiste me llama la atención, ¿es verdad que no existe la esclavitud en este imperio o es una mentira tuya?
Me gustaría ver lo que me estás diciendo, si tan solo podría salir de aquí para ver como es este imperio, pero no creo que pueda, al final las concubinas no pueden salir del castillo. –
Rene le sonríe al mismo tiempo que le dice.
-Doncella no tienes que preocuparte, esa regla solo es para las concubinas, tu ven conmigo te voy a mostrar el pueblo, se encuentra enfrente del castillo, ni siquiera tenemos que ir en caballo, podemos hacerlo caminando. –
Zaidymar frunce el ceño al momento que le dice.
-Creo que me estas confundiendo, no es bueno que yo salga del palacio, el emperador se molestaría. –
Rene suspira profundamente, se pone de pie y la toma de su brazo, empieza a caminar para salir del palacio, al mismo tiempo que le dice.
-No tienes que preocuparte hermosa doncella, te voy a mostrar cómo es la vida en este imperio, si te gusta no tienes que regresar con esa bruja de tu señora, yo me encargo de decirle que no te espere más, que sola se encargue de sus necesidades que aprenda a valerse por sí misma.
Yo sé lo que es trabajar para esas señoras de familia nobles, siempre gritan, maltratan a los que le sirven, hasta los llegan a golpear y muchas veces los matan solo por que cometen un pequeño error, pero aquí no tienes que preocuparte por nada de eso, somos igual es lo que dice nuestro emperador, te puedo asegurar que tenemos al mejor de este mundo. –
Zaidymar quería decirle que se equivocaba, que ella era la concubina, pero no la dejo decir nada, apenas hablaba una palabra él la interrumpía y cuando menos pensaron ya estaban fuero del palacio entrando al pueblo.
Ella se sorprende al ver las casas, todas parecían de lujo, era como si puros funcionarios estuvieran viviendo en el pueblo, pero la gente que entraba y salía de algunas casas parecían gente normal del pueblo, sencilla, aunque lo que más le gusto fue ver como todos se miraban felices, hasta los niños corrían, algunos jugaban aventarse una bola echa de hilo rellenada de trapos.
Al final no le aclaro quien era, se emocionó tanto que se puso a jugar con los niños; estaba tan contenta de haber salido del castillo, que corría de un lado a otro como si fuera una niña pequeña, probaba todo lo que miraba y hacía que Rene pagara.
Rene estaba divertido viéndola, le parecía una mujer hermosa y lo que más le gustaba que no pareciera falsa; se la paso siguiéndola por horas, hasta que ya no pudo estaba cansado de estar parado yendo de un lado a otro y al verla que estaba a punto de correr para ir a ver otro de los puestos de comida la toma de la mano, al mismo tiempo que le dice.
-Ya para un poco, seguirte es mucho más cansado que los entrenamientos del emperador; no seas mala y vamos a sentarnos un poco, déjame descansar te prometo que después de un rato te sigo mostrando el pueblo. -
Zaidymar le puso mala cara, pero al verlo tan agitado le dijo que si y se fueron a sentar a la fuente que estaba en medio del pueblo; apenas se sentaron Rene iba a empezar hacerle platica, pero ella mira a unos niños jugando, un niño se cubría los ojos y tenía que atrapar a los demás.
No pudo quedarse quieta rápido se levanta y se pone a jugar con ellos; la pequeña niña la atrapo y le toco taparse los ojos, empezó a seguir las voces de los niños para atrapar a uno, pero esos pequeños eran rápidos, no lograba atrapara a ninguno, aunque eso para ella no era molesto, se estaba divirtiendo.
Sigue la voz del niño que estaba más cerca de ella, se apresura atraparlo, pero el pequeño era rápido cuando la miro cerca se queda callado, se hizo a un lado, dejando que se fuera de frente.
Zaidymar siente que atrapa a alguien y grita “te atrape pequeño” pero la sensación del cuerpo no parecía la de un niño, tienta con su mano hasta llegar a su rostro, lo toca tratando de entender lo que estaba enfrente de ella; pensó que era algo extraño y en ese momento escucha la voz ronca e imponente de Dante.
- ¿Ya terminaste de tocarme? Tú sí que eres una descarada, saliste del castillo sin mi permiso ¿no tienes miedo de lo que te pueda hacer por desobedecer mis ordenes? –
Zaidymar rápido lo suelta y trata de dar un paso atrás, se puso tan nerviosa que pierde el equilibrio, estaba a punto de caerse, pero Dante rápido la sujeta pasando su enorme brazo por su pequeña cintura, la pega a su cuerpo, en ese momento ella se quita la venda de los ojos y se encuentra con esos ojos azules, que la miraban con una intensidad que hizo que su cuerpo se estremeciera.
Se le quedo mirando sin saber que contestarle, realmente no esperaba encontrarlo en el pueblo, su día tan increíble se cavaba de arruinar y si sintió miedo de lo podría hacerle por salir del palacio sin su permiso, en su desesperación le dijo.
- ¿Tambien estas jugando? Si es así, ya te atrapé, perdiste te toca. -
Dante no se esperaba esa pregunta, más bien esperaba verla llorando y suplicando para que no la castigara o matara por haber salido del castillo, pero sin embargo la miraba con una sonrisa, tranquila entre sus brazos, hablando como si no hubiera hecho nada malo.
Su actitud lo desconcentraba, ella no era como las demás jovencitas y eso lo hacía dudar al momento de querer decirle algo, lo que más le inquietaba era que esa mujer con tan solo una sonrisa lo hacía olvidar todo, lo hacía dudar al momento de querer ser duro y despiadado con ella.