Ethan y Brithany, dos personas que no han tenido suerte en el amor, marcados por su pasado, deberán enfrentar sus temores y superarlos para poder seguir adelante. Por un lado, él es un Alpha dominante, quien por años estuvo enamorado de forma unilateral de Isabella, la hermana mayor de Brithany.
Por otro lado, Brithany ha tenido malas experiencias con los Alphas, quienes solían jugar con ella y luego abandonarla solo por se Beta, debido a esto no confía en ellos y no pretende volver a involucrarse con alguno.
Fue después cuando por ciertos giros del destino y la suerte, comienza a envolverse cada vez mas con Ethan, quien al parecer, no era un Alpha con malas intenciones.
¿Podrán superar las barreras que existen entre ellos?
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Capitulo 9. Carnada
El fuerte siempre querrá pisotear al débil, los grandes se comen a los pequeños, en la naturaleza es algo normal, se supone que aquellos instintos primitivos son lo que nos separan de los animales quienes simplemente se llevan por aquellos impulsos, pero para Brithany no existía diferencia alguna, siendo siempre la débil a la que pisoteaban, no comprendía que era lo que separaba la convivencia en la sociedad, con la forma en que los animales salvajes vivían solo por instinto.
A puertas abiertas, los Parker eran una familia amorosa, atenta y amable con aquella niña huérfana a quienes habían adoptado, brindándole un cálido hogar, el que cualquier niño soñaría tener, pero, cuando aquellas puertas se cerraban, ella no era diferente a la servidumbre que allí trabajaba.
Frente a todos, Carl Parker y su esposa, eran mamá y papá, a expensas de la sociedad, se convertían en el señor y la señora Parker.
El hombre casi nunca se encontraba en casa, todos los días salía a trabajar y regresaba tarde por las noches, mientras que la señora Parker era quien permanecía todos los días allí, por lo tanto, era quien solía dar las ordenes en aquella mansión, asignando las tareas a sus empleados, entre ellos se encontraba Brithany, quien debía levantarse muy temprano para limpiar los pisos, alimentar a los animales y cualquier otra cosa que a la señora Parker se le ocurriera, además, también tenía la labor de distraer a Isabella, acompañarla en sus horas de juego, sin olvidar cumplir con sus labores antes.
Era duro, cansado y en muchas de las ocasiones agotador, pero al menos agradecía poder tener algo de ropa, comida y una cama donde poder dormir, para una niña que se le fue negado todo privilegio de caridad humana, el vivir en aquella mansión no era peor de lo que era con sus padres.
Aunque para aquella época, Brithany no tenía idea alguna, de que todos aquellos escasos privilegios tenían un costo, el cual se iba sumando día con día, a aquella enorme deuda que no paraba de crecer.
Al comenzar la temporada de comienzo estudiantil, también se dio inicio al verdadero motivo por el cual, los Parker se tomaron las molestias de comprar la deuda de Brithany, si hubieran querido solo una sirvienta para su hija, más barato les habría salido el contratar a una.
En realidad, ambos padres temían por la seguridad de su dulce hija, la niña era Omega, el problema, era que no tenía control alguno sobre sus feromonas, por lo tanto, resultaba ser una presa sumamente fácil, en especial donde no tenían jurisdicción alguna, por ello, Brithany tenía que asistir a la misma escuela que Isabella, teniendo que servir de carnada en caso de algún ataque, para ello, debía llevar consigo un collar a todos lados, según había escuchado, este tenía la cualidad de impregnarse con las feromonas de Isabella, gracias a una pequeña piedra en el centro del dije.
Con Brithany llamando la atención de los Alphas, Isabella podía tener una vida estudiantil tranquila, mientras la carnada debía enfrentarse a la jauría hambrienta, en muchas de las ocasiones tuvo que lastimar a más de uno hasta hacerlos sangrar. Por tal motivo, los Parker donaban una buena cantidad de dinero a la institución, solo para asegurar que se hicieran la vista gorda con las acciones de Brithany, solo para asegurar la tranquilidad de su hija, a quien consideraban la princesa del lugar, mientras, Brithany por su parte, fue nombrada la salvaje huérfana, algo que a ella no le importaba, era suficiente con que temieran a sus actos para que no la molestaran.
De esa forma fueron transcurriendo los años, Isabella aprendió a tener control sobre sus feromonas, por tal motivo, Brithany ya no era tan necesaria, a excepción de los días en que el celo de Isabella estaba próximo, sus feromonas se descontrolaban por lo que debía llevar el collar y acompañarla.
Por otro lado, aquella deuda debía comenzar a ser pagada, luego de tantos años de explotación sin remuneración, es muy fácil extorsionar a una niña quien no tenía conocimiento alguno de que, las palabras dichas al aire no valen, en especial cuando había dinero de por medio, por ello, tuvo que firmar aquel contrato, comprometiéndose a pagar cada centavo, prácticamente se estaba comprometiendo a comprar su libertad.
Las tareas que realizaba como parte de la servidumbre, de eso no veía ni una moneda, ya que con ello pagaba su estancia en aquel sitio, por lo tanto, debía trabajar por fuera para poder comenzar a pagar aquella deuda.
A los catorce años, era difícil que se le contratara en algún lugar, pero por suerte, tenía buena memoria, por lo tanto, sus calificaciones solían ser siempre las mejores de toda la escuela, algo que no le agradaba a la señora Parker, quien apenas su hija se estabilizó, decidió que Brithany no asistiría más a aquel lugar, la cuestión, era que Isabella seguía utilizándola para hacer sus deberes, después de todo, ella solo era una herramienta comprada por su padre para su uso personal, por lo tanto, Brithany estaba más que empapada en todos los temas. Así fue como comenzó a dar asesorías, aunque el pago no era el más alto, prefería ir reuniendo el dinero necesario.
Se despertaba muy temprano, antes que amaneciera, realizaba sus labores en la mansión, incluyendo el desayuno para Isabella, siendo el dejarlo en su habitación, lo último que hacía antes de irse para sus asesorías.
En aquellos días, fue cuando conoció a su primera ilusión, resulta fácil atrapar a una niña que nunca ha sentido el calor humano, con la mas mínima expresión de amor, se vio enganchada. Su nombre era Bruno, él era mayor, al menos tres años, de la misma edad de Isabella.
Fue la primera persona de quien sintió un abraso sincero, la calidez del cuerpo humano y el sabor de los labios al ser besada, era un remolino de emociones en su estómago, como una lluvia de felicidad.
Pero como todo en su vida, no era algo que fuera para ella.
A los pocos meses, aquella ilusión simplemente se esfumó, un día en que Bruno la siguió hasta la mansión, luego de allí, continuó yendo de forma más frecuente, hasta que todo fue claro para ella.
- Brithany, ¿Por qué no le dijiste que tú eres beta? – le dice Isabella con una risita maliciosa, mientras Bruno la abrazaba
- ¿Qué? – dice Brithany confundida, no sabía lo que sucedía, ¿Por qué Bruno la abrazaba?
- Yo, pensé que aquel delicioso aroma provenía de ti – le dice Bruno – pero, en realidad era ella, tu solo me mentiste – le dice
- ¿Bruno? – dice confundida
- Brithany, entiende, no es bueno que le mientas de esa forma – dice Isabella abrazando a Bruno – no puedes hacer nada, es una atracción entre Alphas y Omegas que una Beta como tú, nunca podrá comprender, ¿no es así? – le dice alzando la mirada hacia Bruno
- Si – le dice mostrando aquella mirada llena de amor, con la que antes había visto a Brithany
A TODOS LOS AUTORES Y LECTORES DE ESTA APP 💐
se encontraron para poder estar juntos 🥰
más capítulo por favor
ah te creas autora, me gustan mucho tus historias y espero con ansias tus capítulos
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰☺️🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰😭👏🥰🤭😂
está pagando deudas con intereses y mora 🤔