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Coincidimos Demasiado Tarde

Coincidimos Demasiado Tarde

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor prohibido / Amor de la infancia
Popularitas:773
Nilai: 5
nombre de autor: Jasali

Coincidimos Demasiado Tarde es una novela romántica y emocional sobre dos personas que se encuentran en el momento equivocado de sus vidas, cuando ya existen compromisos, heridas y decisiones difíciles de enfrentar. Lo que comienza como una conexión imposible termina convirtiéndose en una historia intensa de amor, culpa, separación y verdad, donde cada decisión tiene consecuencias reales. Entre silencios, pérdidas y reencuentros, ambos deberán descubrir si el amor puede sobrevivir cuando llega demasiado tarde… o si algunas historias simplemente cambian para siempre a quienes las viven.

NovelToon tiene autorización de Jasali para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Volver a mirarse

Coincidimos Demasiado Tarde

Capítulo 8:

Volver a mirarse

La mañana llegó demasiado rápido para ambos.

Después de tantos días imaginando aquel momento, el tiempo parecía haberse burlado de ellos.

Ahora ya no era una posibilidad.

Era una realidad.

Ella abrió los ojos antes de que sonara la alarma.

Permaneció acostada unos segundos mirando el techo de su habitación.

Intentando convencerse de que era un día normal.

Pero no lo era.

Y lo sabía.

Se levantó despacio.

Preparó café.

Intentó concentrarse en las pequeñas tareas de la mañana.

Pero cada pocos minutos su mente regresaba al mismo lugar.

A la misma pregunta.

¿Cómo sería volver a verlo?

No era solo curiosidad.

Era algo mucho más profundo.

Habían pasado años.

Años en los que ambos habían cambiado.

Habían vivido experiencias diferentes.

Habían tomado decisiones importantes.

Habían conocido alegrías y decepciones.

Y aun así, después de todo ese tiempo, una conversación había sido suficiente para despertar emociones que creían olvidadas.

Mientras tanto, él conducía hacia la ciudad con una sensación extraña en el pecho.

No era felicidad exactamente.

Tampoco nerviosismo puro.

Era una mezcla difícil de describir.

Porque una parte de él estaba emocionada.

Pero otra parte entendía perfectamente que aquel encuentro podía complicar muchas cosas.

Durante el trayecto recordó la primera vez que la conoció.

La facilidad con la que hablaban.

Las risas.

Las ilusiones que alguna vez tuvieron.

También recordó la distancia.

Los errores.

Los silencios.

Todo aquello que los había llevado por caminos diferentes.

Sin embargo, a pesar de los años, seguía sintiendo algo cuando pensaba en ella.

Y eso era precisamente lo que más lo inquietaba.

Cerca del mediodía recibió un mensaje.

Era ella.

—¿Ya llegaste?

Él sonrió sin darse cuenta.

—Estoy cerca.

Ella leyó el mensaje y sintió que el corazón comenzaba a latir más rápido.

Por un momento pensó en cancelar.

Pensó en inventar cualquier excusa.

Pensó en evitar aquella situación antes de que fuera demasiado tarde.

Pero sabía que no lo haría.

Porque llevaba demasiado tiempo preguntándose qué pasaría si volvían a encontrarse.

Y ahora estaba a punto de descubrirlo.

El lugar era sencillo.

Nada demasiado elegante.

Nada demasiado llamativo.

Quizás ambos habían elegido algo discreto porque ninguno quería darle más importancia de la necesaria.

Aunque en el fondo sabían que aquella reunión significaba mucho más de lo que estaban dispuestos a admitir.

Ella llegó primero.

Escogió una mesa cerca de una ventana.

Intentó revisar su celular.

Intentó distraerse observando a las personas que pasaban por la calle.

Intentó cualquier cosa para controlar los nervios.

No funcionó.

Cada vez que la puerta se abría, levantaba la mirada.

Hasta que finalmente ocurrió.

La puerta volvió a abrirse.

Y esta vez fue él.

Durante un instante el mundo pareció quedarse quieto.

No porque el lugar hubiera cambiado.

No porque las personas hubieran desaparecido.

Sino porque después de tantas conversaciones, tantos recuerdos y tantas emociones acumuladas, finalmente estaban frente a frente.

Ella lo reconoció de inmediato.

Había cambiado.

Claro que había cambiado.

Los años dejan huellas en todos.

Pero también había algo exactamente igual.

Algo imposible de explicar.

La forma de mirar.

La expresión.

La sensación de familiaridad.

Él también se quedó observándola unos segundos.

Y comprendió algo que llevaba semanas intentando negar.

Las conversaciones no habían creado lo que sentía.

Solo habían despertado algo que nunca desapareció completamente.

Se acercó a la mesa.

—Hola.

Ella sonrió.

—Hola.

Y por primera vez en mucho tiempo, ninguno supo qué decir.

Resultó extraño.

Porque podían hablar durante horas por mensajes.

Pero ahora que estaban frente a frente, las palabras parecían insuficientes.

Finalmente ambos rieron.

Una risa nerviosa.

Sincera.

Y esa pequeña risa rompió la tensión.

La conversación comenzó lentamente.

Hablaron de cosas simples al principio.

Trabajo.

Familia.

Experiencias de los últimos años.

Pero poco a poco fueron relajándose.

Y entonces ocurrió algo inesperado.

Todo volvió a sentirse natural.

Como si los años en medio no hubieran sido suficientes para borrar la conexión que alguna vez existió entre ellos.

Las horas pasaron más rápido de lo que imaginaban.

Hablaron.

Recordaron.

Se hicieron preguntas que nunca habían podido hacerse.

Y cada respuesta parecía acercarlos un poco más.

Hasta que en un momento de silencio, sus miradas se encontraron.

Ninguno apartó la vista inmediatamente.

Porque ambos estaban pensando exactamente lo mismo.

Aquello era un error.

Y al mismo tiempo...

era el lugar donde más querían estar.

El peso de esa contradicción quedó suspendido entre ellos.

Invisible.

Pero imposible de ignorar.

Cuando finalmente llegó el momento de despedirse, ninguno estaba preparado.

Porque habían descubierto algo peligroso.

La distancia había sido difícil.

Pero la cercanía era mucho peor.

Ella lo observó alejarse.

Y sintió que algo dentro de ella había cambiado para siempre.

Mientras tanto, él caminó hacia su vehículo con una certeza que no tenía antes de llegar.

Había intentado convencerse de que todo era nostalgia.

Que eran recuerdos.

Que era el pasado regresando por un momento.

Ahora sabía que no era verdad.

Porque cuando volvió a verla...

entendió que lo que sentía seguía vivo.

Y eso acababa de convertir todo en mucho más complicado.

1
Aurora Treviño
wooouw cuántos amores se pierden así en realidad y cuántos se dan una segunda oportunidad me consta las dos ideas...
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