Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
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8
Valek tomó a Valery de las manos y la condujo hasta su habitación. Una vez dentro, la sentó sobre la cama y la observó con seriedad.
—¿Alguna vez has escuchado hablar de criaturas mágicas o de seres que no son humanos?
—No, nunca... —respondió Valery mientras comía unas galletas.
—¿De dónde sacaste eso? —preguntó él, quitándoselas de las manos—. Quiero que pongas atención. Este mundo está lleno de seres mágicos. Yo tengo apariencia humana, pero en realidad soy un dragón... y también un demonio.
—Pero no eres azul... —comentó ella con total naturalidad.
Valek la miró con evidente molestia.
—¿Eso es lo único que te importa?
—¡No! Claro que no... Pero escuché que los dragones comen personas. Además... tú eres bastante... normal. La verdad, no creo que seas lo que dices.
Valek soltó una pequeña risa y, sin previo aviso, dejó ver su verdadera forma demoníaca.
Valery se apartó de inmediato. Aquella apariencia sí era aterradora.
—Bien... Queda prohibido que vuelvas a mostrar esa forma frente a mí.
Valek recuperó su apariencia humana y volvió a sentarse a su lado.
—Valery, aquí todos se matan entre sí... o se devoran unos a otros. Por eso te pedí que dejaras de actuar como una niña humana. Habrá momentos en los que no podré estar contigo, y no quiero que te ocurra nada.
Se acercó hasta apoyar su frente contra la de ella.
—Ahora mismo estamos unidos como pareja. Si a ti te pasa algo, yo también moriré. Nadie lo sabe todavía, y aun así ya quieren matarte. Si descubrieran nuestro vínculo, no descansarían hasta verte muerta.
Valery guardó silencio. Su primo le había advertido exactamente lo mismo: no debía confiar en nadie.
—Está bien. Haré lo que dices, pero necesito que me expliques más sobre este imperio y sobre quiénes representan un peligro para mí.
Valek pasó el resto de la tarde hablándole de cada una de las razas que habitaban el imperio y de aquellos de quienes debía mantenerse alejada.
Cuando terminó, Valery respiró hondo.
—Entonces... prácticamente todos son peligrosos para una humana como yo. No debo confiar en las hadas porque podrían hacerme perder mi identidad; debo mantenerme lejos de los ogros porque me comerían; los elfos son traicioneros; tampoco debo acercarme a las ninfas, sirenas ni a ninguna criatura de los bosques o del agua... —Lo miró con curiosidad—. ¿Y qué hay de los dragones? ¿Qué debo hacer si estoy cerca de uno?
Valek apartó un mechón de cabello de su rostro.
—Si estás cerca de un dragón... corre.
Sonrió mientras la sujetaba suavemente por la cintura y la sentaba sobre sus piernas.
—Corre, o de lo contrario...
—¿De lo contrario qué? —preguntó Valery al notar cómo él se acercaba lentamente.
—De lo contrario, te atrapará... y jamás volverá a dejarte ir.
Terminó la frase besándola.
Valery volvió a perderse en aquella sensación que siempre despertaban los labios de Valek, hasta que fueron interrumpidos.
—Majestad... Los ogros solicitan una audiencia con usted.
La voz del sirviente llegó desde el otro lado de la puerta.
Valek frunció el ceño al sentir cómo el corazón de su esposa se aceleraba.
—No los atenderé hoy. Que regresen otro día.
—Como ordene, majestad.
Cuando el guardia se retiró, Valery permaneció en silencio.
—¿En qué piensas? —preguntó Valek.
—En que este es un lugar demasiado peligroso para una humana como yo.
Tomó la mano de Valek y observó sus dedos mientras él no apartaba la mirada de ella.
—Valek... ¿Puedo preguntarte algo?
Él asintió.
—¿Por qué me escogiste a mí?
El emperador apartó la vista.
—No lo sé. Yo no tomé esa decisión. Fue el destino. Créeme, si hubiera dependido de mí... jamás habría elegido a una humana como esposa.
Valery asintió. Tenía sentido. Alguien de sangre tan poderosa jamás habría elegido por voluntad propia a una humana tan frágil. Solo una fuerza superior al mismo emperador podía haberlos unido.
—No pienses demasiado. No quiero que esa cabecita se estropee de tanto pensar.
Le dio un pequeño toque con un dedo en la frente.
—Vamos. Comamos algo y luego te mostraré el palacio.
Valery sonrió y, después de arreglarse un poco, salió junto a él.
Al llegar al comedor, descubrió una enorme mesa donde únicamente había dos lugares servidos.
—Veo que eres el único que vive aquí.
—Podría decirse. Mis padres y mis abuelos se encuentran fuera del imperio.
Mientras hablaba, comenzó a cortar un trozo de carne.
—Entonces... tengo suegros y también abuelos.
Valek sirvió puré de papas en el plato de Valery y luego colocó la carne cuidadosamente.
—Come. Necesitas recuperar energías.
—Pero eso es demasiado...
—Entonces termina lo que puedas.
Valery probó la comida. Para su sorpresa, no era muy diferente a la que acostumbraba comer en su mundo, así que terminó disfrutando del almuerzo hasta quedar satisfecha.
Después siguió a Valek hasta su enorme estudio.
Él tomó asiento detrás del escritorio mientras revisaba varios documentos.
Valery, por su parte, caminó hasta una de las ventanas para contemplar el exterior.
—Aléjate de ahí.
Ella obedeció y se acercó al escritorio.
Sin querer, leyó uno de los documentos.
—"Tratado de paz"... No imaginé que alguien quisiera hacer las paces contigo.
—Siempre hay algún loco dispuesto a intentarlo.
Sin siquiera terminar de leer el documento, lo arrugó y lo lanzó al fuego.
—¿Por qué lo rechazaste?
—Porque no pienso entregar lo más valioso que tengo para satisfacer a un idiota.
Tomó la mano de Valery y depositó un beso sobre ella.
—Además, ahora mi prioridad es impedir que cualquiera pueda entrar al mundo humano.
—¿Y para qué...?
La pregunta quedó interrumpida cuando la puerta se abrió de golpe.
—¡Valek! ¿Por qué no me mandaste llamar si ya regresaste?
Una mujer entró sin pedir permiso y caminó directamente hacia él.
Sin embargo, al notar la presencia de Valery, se detuvo.
—¿Qué hace una humana aquí?
Valery soltó un suspiro. Aquella escena comenzaba a resultarle demasiado familiar.
Intentó retirarse, pero Valek la sujetó de la cintura y la sentó nuevamente sobre sus piernas.
—Camelia, puedes retirarte. Ya no volveré a necesitar tus servicios. Mi esposa y yo estamos ocupados.
La expresión de la mujer se endureció.
Soltó una risa cargada de desprecio.
—Espero que esta no sea otro de tus juguetes y que, cuando te canses de ella, regreses conmigo.
Antes de salir, miró fijamente a Valery.
—Ten cuidado, niña humana.
La puerta se cerró de golpe.
Valery se levantó de las piernas de Valek mientras él soltaba una ligera risa.
—¿Te parece tan gracioso que esa mujer me amenace?
Resopló con cansancio.
—Ni siquiera llevo un mes aquí y ya han intentado matarme varias veces. A este paso... creo que voy a terminar muerta.
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Espero que este siendo de su agrado estos capítulos y que la lectura sea más fluida en cada párrafo... Un saludo para tod@s..