Termine siendo abandonada y traicionada por la gente que más quería.
Salí de la capital pensando que podría hacer algo para mi misma y no para los demas, pero termine muriendo en el camino a mi estado natal.
Ahora desperté en el cuerpo de una chica igual a mi en un mundo diferente.
"¡Viviré esta vida como Aeryn!".
Por fin puedo ser libre, pero ¿que es esto?.
¿Por que esas dos personas son tan parecidas?.
Parecidas a las personas que mas odio.
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¿Libres?
Ragnar Blake.
"Es un tipo con cabello negro y ojos rojos".
"Alguien que se ve tenebroso".
"Uno de los trillizos".
"Los trillizos Blake, te lo dijo Julius cuando te hablo de las familias, ¿no?".
Negué.
"Se le pasó, solo fue general".
Respondí.
Pero con decir ojos rojos, recordé al que intento quitarme el ginseng.
Abrí el paquete y vi que había una caja de chocolates y una taza.
Fruncí el ceño.
"¿Qué es eso?".
"No... Más bien, ¿por qué da esto?".
No entendimos nada.
Rayden tomo la tarjeta y la abrió.
"Gracias por el ginseng".
"También te envió una invitación para nuestra fiesta de cumpleaños, espero que puedas asistir".
Jason la leyó.
Detrás de la carta estaba la invitación.
"¿Cuál ginseng?".
"Con el que prepare los dulces".
Respondi.
"Fue un encuentro extraño, pero termine llevándolo a una tienda donde vendían mas".
Los dos miraron la caja.
"Parece que hay escasez de ginseng".
"Es por eso, es un regalo que no significa nada más que un leve agradecimiento".
Rayden asintió estando de acuerdo con Jason.
"Cumpleaños, me imagino que esta es la invitación oficial".
Comente sosteniendo el otro sobre.
"Sí, eso ha de ser".
"Los trillizos de Blake".
"Sí, son dos hermanos y una hermana".
"Son populares en la preparatoria".
"¿Y ustedes también son populares?".
Pregunte.
Los dos hicieron una mueca.
"Deberían de ser populares simplemente por tener el apellido de la casa".
Dije.
"No tanto así".
Rayden suspiro.
"Recuerdo que cuando entramos a la preparatoria, éramos populares... ¿cuándo fue que cambio eso?".
Jason se quedó pensando.
Luego se quedó sombrío como si se hubiera dado cuenta de algo.
"¿Cómo hubiera sido la vida si nunca te hubiera robado?".
Rayden se preguntó.
"Muy diferente".
"Tal vez te hubieras vuelto malcriada o hubiéramos sido un equipo entre los tres".
"Es probable que sea lo segundo".
Sonreí.
"Sí".
Eso ya no importaba ahora.
Seguí viendo el trabajo de computadora a medio terminar.
"¿Nos das?".
Me preguntaron sobre los chocolates.
"Sí".
Respondí con eso ellos empezaron a comer chocolates en los que los trabajadores terminaban de empacar las cosas para la mudanza.
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Mudanza.
La casa familiar de Lilac.
En el auto.
"Ahora que lo pienso, son pocas las veces que hemos venido aquí".
Jason dijo observando el gran jardín y una seguridad más estricta que el de la mansión.
La residencia es significativamente más grande que la otra mansión.
"Padre, ¿qué dijo la tía cuando supo que nos mudamos?".
"Que le estoy quitando a sus hijos".
El señor respondió.
"La única compensación que recibirán en la mansión, si no la quieren que la vendan y se quedan con el dinero".
"Los Celeste no volverán a tener nada que ver con los Lilac".
'...'
El señor se veía molesto.
'Parece que hizo su propia investigación'.
Julius asintió.
Creo que si buscaron bien, han de haber encontrado muchas cosas de como fue que sus hijos terminaron así.
Se ve con la mirada más decidida que antes.
Llegamos a la entrada principal de la residencia.
Al entrar, no pude evitar pensar.
'Podría compararlo con una casa ducal'.
"Las habitaciones de los cuatro están en el tercer piso".
"También, miren".
Señalo la sala.
Habia una montaña de bolsas de compras.
"No puedo cambiar la situación, pero podemos ver esto como un nuevo comienzo".
"No he sido un buen padre".
"Padre, eso ya no importa".
Julius dijo.
"Empezaremos de nuevo, ahora que Aeryn ha regresado".
"Sí, así haremos".
Dijo con una leve sonrisa.
Los gemelos me llevaron a ver qué cosas había.
"¿Por qué para nosotros son cinco bolsas y para Aeryn son quince?".
Jason dijo negando con la cabeza.
"El armario de Aeryn necesita llenarse".
El señor respondió rápidamente.
"¿Qué?".
"Yo estoy bien... gracias".
Dije al final.
¿Quién soy yo para negarme?.
Me asomé en las bolsas y parecía qué no solo era ropa, también joyas y zapatos.
El señor asintió satisfecho.
"Terminemos de acomodarnos, saldremos a cenar".
El señor dijo.
"Sí".
"Vamos, deja que te muestre nuestra casa".
Julius dijo.
Camine con él.
"Por fin logramos salir de ahi".
Dijo cuando salimos a donde se encontraba la piscina.
Se veía aliviado.
"He querido contarte todo lo que hemos pasado, ahí, pero ahora ¿realmente vale la pena decirte eso?".
"Solo puedo decir que la vida en ese lugar fue horrible".
"Desde que éramos niños, Samantha siempre fue muy consentida y si las cosas no salían como ella quería, siempre había castigos".
"Con los gemelos siempre fue más cruel que conmigo".
"Pero, ¿recuerdas cuando te dije el porque no había biblioteca?".
Asentí en silencio en lo que me señalaba las cosas interesantes del lugar.
"Lo recuerdo".
"Dijiste que fue un incendio".
Comente.
Caminamos por el jardín trasero que había a un lado de la piscina.
Y llegamos a una especie de almacén.
"El incendio fue creado por Samantha".
Dijo.
Lo miré incrédula.
"Ese día me negué a jugar con ella y como consecuencia inicio el incendio".
"Después de eso me culpo".
Julius se veía pálido como si estuviera recordando ese evento.
"Entonces creyeron a ella".
"Algo así".
Julius respondió.
"¿Estás herido?".
Le pregunté.
Él negó.
"No, pero desde ese día nunca quise estar cerca de ella, pero como la tía tenía más control en la mansión, eso era casi imposible".
Julius abrió el almacén.
"Al salir de ese lugar ellas pierden el control".
"Padre está furioso, porque no creyó de todo lo que intentaba contarle".
"De hecho, le estaba tomando un poco de rencor".
Julius dijo.
Luego sonrió para señalar dentro.
"¿Qué hay ahí?".
"Un tesoro familiar".
Vi una silueta familiar.
'¿Aquí hay eso?'.
Cuando mi vista se acostumbró por dentro vi lo que es un carruaje.
Un gran carruaje negro.
"¿Qué tal?".
"Si te pones un gran vestido serias como una princesa".
Julius dijo.
Lo miré de lejos.
"Es de buena calidad".
Dije.
"Sí, según la historia familiar, los Lilac fueron una especie de nobles".
Por alguna razón mi corazón empezó a latir un poco rápido.
"Ven, entremos".
Julius se veía emocionado.
Asentí con la cabeza.
Para recordar viejos tiempos.
Él me ayudó dándome la mano y entre.
Entonces...
Sentí un miedo que me recorrió todo el cuerpo.
De repente sentí como el carruaje caía del abismo.
"¡Ah!".
Grite y salte del carruaje en pánico.
"¡Aeryn!".
Julius se acercó al ver algo mal que estaba pasando.
Mi respiración fue rápida.
Sentí como fue el impacto del carruaje en el suelo.
Los últimos momentos que había tenido antes de llegar a este mundo.