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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 16

—AL DÍA SIGUIENTE—

Desperté como de costumbre, con la luz del sol filtrándose suavemente entre las rocas de la cueva… pero algo no estaba bien.

El mundo estaba al revés.

Parpadeé varias veces, confundido, tratando de ubicarme, hasta que sentí bajo mi cuerpo una superficie firme… y cálida.

Levanté un poco la cabeza.

Entonces lo vi.

Zeon.

En su forma de serpiente, alzando ligeramente la cabeza y observándome desde arriba… o más bien, desde lo que ahora era “arriba” para mí.

Fue en ese momento cuando entendí.

Estaba acostado sobre él.

De cabeza.

Normalmente, me habría apartado de inmediato. Cualquiera en su sano juicio lo haría. Después de todo… ¿quién se quedaría dormido sobre alguien que apenas conoce?

Pero no me moví.

No pude.

Porque, por primera vez… estaba viendo sus escamas de cerca.

Y eran…

Hermosas.

Mis ojos prácticamente brillaron sin que pudiera evitarlo.

—¡AHHH…! —mi voz salió cargada de emoción—. ¡Son tan hermosas…!

El brillo, la textura, la forma en que la luz del sol se reflejaba sobre ellas… era hipnótico.

Zeon inclinó ligeramente la cabeza.

—¿…?

Parecía confundido.

Y aun así, no apartaba la mirada de mí.

Yo, en cambio, no podía dejar de observar cada detalle.

—¡Zeon! —dije, incorporándome un poco, aún apoyado sobre su cuerpo—. ¡¿Me puedes regalar una de tus escamas brillantes y hermosas?!

Zeon permaneció en silencio un instante. Luego, la parte superior de su cuerpo se transformó lentamente en su forma humana, mientras el resto permanecía en su forma de serpiente.

—¿Te gustan tanto…? —preguntó, con una mezcla de curiosidad y algo más difícil de identificar.

Sonreí sin pensarlo.

—¡¿Cómo no podrían gustarme?! ¡Son hermosas!

Por un segundo, Zeon me observó como si intentara entender algo más allá de mis palabras.

Luego, asintió levemente.

—Bien… —dijo con calma—. Cuando regresemos del pueblo, te daré todas las escamas que quieras.

Parpadeé.

¿Todas…?

Sentí cómo el calor subía a mis mejillas.

Desvié la mirada, aún observando de reojo el brillo de sus escamas.

—Gracias… —murmuré, sin poder evitar sonreír.

......................

—TRIBU DEL LOBO BLANCO—

En la Tribu del Lobo Blanco, la tensión no había desaparecido desde el enfrentamiento; por el contrario, se había instalado como una sombra persistente que pesaba sobre cada rincón del lugar.

Yokun permanecía tendido sobre la cama, su cuerpo aún resentido por la batalla.

Las heridas externas habían comenzado a cerrar gracias a su naturaleza como hombre bestia, pero el daño interno era más profundo, más lento… más difícil de ignorar.

Aun así, lo que realmente lo mantenía atrapado no era el dolor físico, sino la angustia que se reflejaba en su rostro incluso mientras dormía.

—No… no te lleves a mi Ren… —murmuró entre sueños, con el ceño fruncido y la respiración agitada.

A su lado, Yan mantenía una mano extendida sobre su cuerpo, liberando una energía tenue que recorría lentamente las heridas de su hermano. Su expresión era seria, concentrada, aunque en el fondo no podía evitar cierta preocupación.

Observó el estado de Yokun en silencio.

Debe estar soñando con ella.

El flujo de energía se mantuvo constante unos segundos más, hasta que, de pronto—

—… ¡No! —Yokun despertó de golpe.

Su cuerpo se incorporó con brusquedad, como si huyera de una pesadilla demasiado real.

Yan retiró la mano, deteniendo el proceso de sanación.

—Ya despertaste.

Yokun respiraba con dificultad. Sus ojos, aún húmedos, reflejaban desesperación antes de endurecerse con una determinación repentina.

Sin perder tiempo, intentó levantarse por completo.

—Tengo que ir a salvar a Ren.

Yan frunció el ceño de inmediato, su tono volviéndose más firme.

—¿Estás loco?

Se cruzó de brazos, interponiéndose sutilmente en su camino.

—Si no fuera porque somos lobos blancos y pertenecemos a la primera camada… ni tú ni yo estaríamos vivos ahora mismo.

Sus palabras no eran duras por crueldad, sino por realidad.

—No sobrestimes nuestro poder de regeneración… y menos en tu estado actual.

Hizo una breve pausa antes de añadir, con más peso en la voz:

—Sigues siendo nivel tres en el reino bestial. No eres rival para él.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

Yokun apretó los puños con fuerza. Su cuerpo tembló, no por debilidad… sino por frustración.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse nuevamente por su rostro.

No te pude proteger…

El pensamiento lo golpeó con más fuerza que cualquier ataque recibido.

Su mente retrocedió, repasando cada segundo del enfrentamiento, cada error, cada instante en el que dudó.

Si no hubiera dejado la…

De pronto, algo cambió en su expresión.

Sus ojos se abrieron ligeramente, como si una idea acabara de atravesar la niebla de su desesperación.

Eso es…

Le diré a madre.

La determinación regresó a su mirada, más intensa que antes.

Yan lo observó en silencio, reconociendo de inmediato ese cambio.

Y ahí está otra vez…

Pensando en pedirle ayuda a madre.

No pensó nada más.

Pero en su mirada había algo claro:

Sabía que, a partir de ese momento… las cosas solo podían volverse más peligrosas.

......................

—ZONA 4, CIUDAD DE LAS BESTIAS—

—CASTILLO DEL LOBO BLANCO—

En la Ciudad de las Bestias, el Castillo del Lobo Blanco se alzaba imponente, reflejando el poder y la jerarquía del clan.

En su interior, el harén era un espacio lujoso, cálido, cargado de aromas dulces y una atmósfera densa donde el tiempo parecía moverse con lentitud.

La madre de Yokun descansaba sobre un amplio asiento cubierto de pieles finas, rodeada de varios hombres que la atendían con devoción. Su presencia imponía sin necesidad de esfuerzo: su cabello plateado caía como una cascada brillante sobre sus hombros, y sus ojos verdes, profundos como esmeraldas, observaban el mundo con una calma calculadora.

El sonido abrupto de pasos irrumpió en la tranquilidad del lugar.

—¡Mamá! ¡Solicito tu ayuda! —la voz de Yokun resonó con urgencia.

Yan lo seguía unos pasos atrás, en silencio, con el rostro serio.

La mujer giró ligeramente el rostro, apenas interesada al principio, pero al ver el estado de su hijo—herido, alterado—su expresión cambió con sutileza. Se incorporó con elegancia, apartando con un leve gesto a los hombres que la rodeaban.

—¿Qué te sucede, Yokun? —preguntó con voz firme, aunque sin perder su tono sereno—. ¿Por qué esos gritos?

Yokun apretó los puños, su cuerpo aún resentido, pero su determinación intacta.

—¡Mamá! —dio un paso al frente—. ¡Una bestia reptil, de al menos nivel seis, me ha arrebatado a mi hembra! Necesito tu autorización… ¡dame el poder para movilizar a los soldados!

El ambiente cambió.

El aire, antes cálido, pareció volverse más pesado.

Los hombres que servían en el harén bajaron la mirada, percibiendo la tensión que comenzaba a formarse.

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Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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