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Amor Real

Amor Real

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mar de cristal

Dylan es un chico misterioso de 17 años, con un corazón que parecía estar hecho de hielo. Había llegado a la ciudad de Italia hace apenas una semana, y ya había causado un revuelo entre las estudiantes del colegio local.

Su llegada había sido silenciosa, sin anuncios ni fanfarrias. Simplemente, un día apareció en el colegio, con su mochila en la espalda y una mirada intensa en sus ojos. Los estudiantes se sintieron intrigados por su presencia, y pronto comenzaron a circular rumores sobre su persona.

NovelToon tiene autorización de Mar de cristal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La grieta del dolor

El teléfono suena y la voz de su tía se quiebra: “Emily, tu madre está muy mal”.

El mundo se le cae. Emily cancela las clases en el acto, mete cuatro cosas en una mochila y Alessandro arranca el coche sin preguntar.

El viaje es un nudo en la garganta; ella mira por la ventana intentando respirar, él le sostiene la mano sin soltarla.

Cuando toman el desvío junto a la mansión Salvatore, la ve.

La casa que ella recordaba oscura y silenciosa está encendida hasta el último piso, carruajes y coches alineados, vecinos entrando con bandejas, música apagada que se cuela por los muros.

Y ahí está Dylan, en la entrada, hablando con el ama de llaves, con esa presencia que siempre le robaba el aliento.

Emily se paraliza. El corazón se le dispara, el aire se le corta. No es solo la casa: es él, es todo lo que dejó atrás, apareciendo justo cuando su madre se apaga.

Alessandro nota cómo se le enfrían los dedos y la atrae hacia sí.

“Estoy aquí. Vamos con tu madre.”

Ella asiente, con lágrimas cayendo, y el coche sigue, dejando la mansión y a Dylan atrás mientras el miedo y el pasado le pesan en el pecho.

Llegan al pueblo y el aire pesa.

En la casa, la tía los recibe con los ojos rojos y la voz rota: “Emily, lo siento… fue un infarto fulminante. No hubo tiempo”.

Emily se queda inmóvil en el umbral. Las palabras no entran. Corre hacia la habitación de su madre, pero ya es tarde —el cuerpo está ahí, la respiración se fue hace minutos.

Se derrumba a su lado, entre sollozos que le rasgan el pecho, repitiendo “mamá, mamá” como si pudiera traerla de vuelta. Alessandro se arrodilla detrás de ella, la abraza fuerte, le acaricia el pelo y llora con ella en silencio.

No pudo despedirse. No hubo una última palabra, un último abrazo consciente. Solo el golpe seco de la ausencia.

Afuera, la noche del pueblo es silenciosa; dentro, Emily se aferra a Alessandro como si él fuera lo único que la mantiene en pie.

La noticia vuela por el pueblo en menos de una hora.

Dylan la escucha en la mansión y sale sin pensarlo, con el coche aún caliente.

Cuando llega a la casa de Emily, la puerta está entreabierta y se oyen sollozos desde dentro. Se detiene un segundo, respira, y entra.

Emily está en el sofá, acurrucada contra Alessandro, con la cara hinchada de llorar. Al ver a Dylan, se queda rígida; él también.

Dylan da un paso, la voz baja y temblorosa:

“Emily… lo siento mucho. No lo sabía hasta hace un rato.”

No intenta tocarla, no intenta ocupar el lugar de Alessandro. Solo está ahí, con los ojos húmedos, ofreciendo su presencia en el peor momento.

Alessandro asiente, apretando la mano de Emily.

El ambiente es denso, cargado de dolor y de lo no dicho entre ellos.

Alessandro nota el cambio en el aire en cuanto Dylan cruza la puerta.

Ve la forma en que Emily se tensa, cómo su mirada se detiene en Dylan un segundo más de lo que el dolor exigiría.

No dice nada.

Se limita a acercarse un poco más, rodear con su brazo los hombros de Emily y atraerla contra su pecho, la mano descansando abierta sobre su espalda, firme pero sin fuerza.

Es un gesto pequeño, casi íntimo, pero claro: ella está con él.

Dylan lo percibe al instante. Hace una pausa, baja la vista y mantiene su distancia.

Nadie lo nombra; la habitación está llena de duelo, y Alessandro elige cuidar a Emily sin armar escena, marcando su lugar con un abrazo que habla por sí mismo.

La casa queda en penumbra. Emily no puede quedarse sola, así que Alessandro se acomoda a su lado en el sofá y Dylan arrastra una silla para sentarse frente a ella.

Hablan poco. Alessandro le sirve agua, le seca las lágrimas con el pulgar y le repite bajito que está ahí. Dylan escucha, ofrece té, se levanta para encender una lámpara cuando la luz decae.

Cada vez que Emily se encoge, Alessandro la envuelve más; Dylan, desde su sitio, mantiene la mirada en ella, atento a cualquier necesidad, sin invadir.

Las horas pasan lentas. El reloj marca la medianoche, luego las 3, luego las 5. Emily se adormece por ratos, apoyada en el pecho de Alessandro; Dylan vigila la puerta y el fuego de la chimenea.

Cuando los primeros rayos entran por la ventana, Emily abre los ojos, exhausta. Los dos están ahí —Alessandro a su lado, Dylan frente a ella— agotados, silenciosos, habiendo velado la noche entera con ella.

El cielo se abre justo cuando bajan el féretro.

Una lluvia fina empieza a caer y en segundos se vuelve un aguacero que empapa el negro de la ropa y el barro bajo los zapatos.

Emily se acerca, y cuando la tierra toca la madera, suelta un grito desgarrador que se mezcla con el ruido de la lluvia. Se derrumba contra el ataúd, los hombros sacudiéndose.

Alessandro la envuelve al instante, la protege con su cuerpo, la cara enterrada en su pelo mientras el agua le corre por la cara y no sabes si son lágrimas o lluvia.

Dylan está a un par de metros, empapado, con los puños apretados y los ojos fijos en ella. El grito le atraviesa el pecho; siente cómo se le quiebra algo por dentro, pero se queda quieto, aguantando el peso del momento.

La lluvia cae sin piedad, el sonido del agua y el sollozo de Emily llenan el cementerio, y los dos hombres la sostienen —uno en sus brazos, el otro con su presencia— mientras el cielo llora con ellos.

En medio del aguacero, se oyen pasos apresurados entre las lápidas.

Clara y Mateo llegan corriendo, con la ropa empapada y paraguas inútiles contra la lluvia. Se abren paso hasta Emily.

Clara se arrodilla a su lado, la rodea por la cintura y llora con ella, susurrándole “estoy aquí”. Mateo le pone su chaqueta sobre los hombros y le toma la mano, apretándola fuerte.

Alessandro sigue abrazándola, sin soltarla, pero ahora tiene a Clara y a Mateo sosteniéndola también. Dylan retrocede medio paso, dejando espacio, pero sin apartar la mirada; sus ojos siguen en Emily mientras la lluvia cae a cántaros.

El grito ya se apagó en sollozos entrecortados, y los cuatro se cierran a su alrededor como un refugio improvisado bajo la tormenta.

1
Ruth Stella Osorio
Excelente gracias por su novela felicidades
Petra Melo
ésos abuelos de miércoles 🤬😡 no jombre 🤬😡
Petra Melo
así es Mateo, Emily te quiere mucho. cómo otro hijo ♥️
Petra Melo
peero que gente tan 🤬😡🤬😡ay no
Petra Melo
la bruja Sofia sacó las pezuñas 😡🤬😡
Petra Melo
Ay qué viejo taaann 🤬😡🤬 uy no imbécil 🤬
Petra Melo
a quién elegirá Emily
Petra Melo
😥ay no capítulo pá triste 😥😥
Petra Melo
y querías so pendejo! te casaste y ahora la vienes a buscar? pos noooo
Petra Melo
muy tristes capítulos, ojalá y pueda seguir adelante 💔
Petra Melo
la noticia del compromiso saldrá por todos lados, pobre muchacha 😥😥💔
Petra Melo
y éste pendejo, no le habló claro antes de entregarse los dos, ahora sí van a sufrir 💔 y seguro Emily quedó embarazada 😥
Petra Melo
😥triste capítulo 💔♥️
Petra Melo
porqué ésos matrimonios arreglados Entre familias lo que traen es desamor, infelicidad, y tan bien que se siente con Emily, los dos van a sufrir 💔😥
Petra Melo
el amor, muy linda pareja ♥️ qué pasará después?
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
🤩🤩🤩🤩
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
No faltan las brujas 😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente inicio, será que nuestro chico es un ser sobrenatural 🤗
Petra Melo
buen comienzo del capítulo ♥️
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