El dolor fue el puente. En un segundo, el Capitán de la Unidad de Élite sentía el frío del asfalto tras un tiroteo mortal. Al siguiente, sentía el peso sofocante de un cuerpo sudoroso y el hedor a rancio de una habitación cerrada.
-¡Quédate quieto de una puta vez!- rugió una voz ronca sobre él.
El policía abrió los ojos. No estaba en la morgue ni en el hospital. El techo estaba manchado de humedad y la luz de una bombilla desnuda oscilaba sobre su cabeza. Un hombre de hombros anchos y rostro desencajado por la ira lo inmovilizaba sobre un colchón mugriento.
En ese instante, una descarga de recuerdos que no le pertenecían inundó su mente como torrente de agua helada. Se vio a sí mismo o mejor dicho, al dueño de ese cuerpo, como un ser roto. Un omega llamado Ren, cuya existencia se reducir a cuatro paredes, golpes, y el miedo constante a un esposo alfa que lo trataba como ganado. Ren acababa de morir... (ambientado con el estilo staempunk)
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"Ren es mío"
Puerto Gris amaneció agitada. La noticia del tiroteo en la mansión Volkov y, que probablemente la ciudad tendría a su nueva reina, corrió de manera rápida.
El Fantasma y Lobo, los reyes de Puerto Gris.
Ren, despertó con el cuerpo aún dolorido. Pero al observar al pequeño Leo chupando su pulgar, lo llenó de satisfacción.
-Lo que sea por ti, cachorrito.- El bebé se acercó más a su padre.
Incluso los sirvientes betas les temblaban las manos al sentir el aire electrizante de la mansión Volkov.
Ren, sentado en la cama terminando su café, gracias a sus sentidos agudizados de dominante, sintió la presión del alfa antes de escuchar sus pasos.
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Valerius, entró después de golpear la puerta sin esperar una respuesta. Su presencia abarcaba la habitación completamente, imponía respeto. Al ver al bebé estirar sus brazos hacia él, hizo que suavizara su expresión. Pero sus ojos dorados rápidamente se instalaron en la piel blanca del omega, recorriendo su cuerpo con una lentitud qué se sentía una caricia física.
Ren, se sintió desnudo. Incómodo.
Valerius se sentó al borde de la cama. Ren podía sentir perfectamente el calor que irradiaba de su cuerpo.
-Tienes ojeras, pequeño fantasma- la voz del alfa era hizo vibrar al cuerpo omega.
El alfa, tomó a Leo en brazos, pero sus ojos no se despegaban de los labios de Ren.
-¿Estás inspeccionando la mercancía, Volkov?- los ojos del alfa vibraron cuando lo vio tragar saliva de manera involuntaria. Podía sentir que en cualquier momento, Valerius mordería su nuez de adán. -Aléjate en tres segundos, o el desayuno no será lo único que termine en el suelo.-
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Ren, sentía su piel arder bajo la fina tela del pijama. Quería darle un cabezazo y rodar fuera de la cama, pero su biología omega lo traicionaba, quería sentir la protección del alfa.
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-Tu aroma... aun tiene ese rastro dulce del celo, mezclado con la pólvora de anoche. Combinación que me vuelve loco, Ren.-
Ren dejó la taza en la mesa de noche con un clic seco. No se alejó, pero su postura se volvió más rígida.
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-Disfruta tu locura en silencio, Volkov. Tenemos trabajo que hacer.- la voz de Ren salió más ronca de lo que pretendía.
Valerius, soltó una risa oscura y se inclinó más. El aroma a tormenta y bosque del alfa se volvió asfixiante. Dominancia posesiva.
-¿Trabajo dices?. Anoche ejecutaste a mercenarios y a tu padre. Algo me dice que debo encadenarte a la cama para que nadie más vea lo peligroso que eres. Ren, tú me perteneces. Todos allá fuera quieren usarte y yo... yo quiero consumirte.-
Ren le sostuvo la mirada.
-Soy tu socio, compartimos un enemigo. No soy tu propiedad. Pero si sigues catalogándome así, descubrirás que puedo hacerte dormir permanentemente.-
Sin embargo, cuando Valerius subió la mano y sus dedos rozaron apenas la base de la garganta, Ren sintió un escalofrío. Una descarga eléctrica que le recorrió la espalda. Debilidad qué odiaba, pero se sentía malditamente bien.
La tensión sexual era un cable de alta tensión a punto de romperse. Valerius siguió recorriendo con la mirada la piel blanca y suave, qué aun no tenía la marca de su dueño. Su mandíbula se tensó. Sus colmillos picaban, el deseo de morderlo, de reclamar frente a la ciudad. Luchaba contra el respeto que le tenía a ese espíritu guerrero.
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-Necesitamos a Vane.- Soltó de golpe Ren, rompiendo el hechizo -Él tiene los códigos de la policía de fronteras. Tú tienes el dinero, pero el tiene la llave legal.-
El humor de Valerius cambió instantáneamente. Sus pupilas se contrajeron. La sola mención del inspector hizo que soltara un rugido territorial en su sangre.
-¿Ese desgraciado debilucho? Vi como te tocó Ren. Vi como te sostenía en el teatro. Si se acerca de nuevo a ti, le arrancaré la cabeza.-
-Impulsos básicos. Contrólalos.- Con calma gélida Ren se levantó de la cama. -No me interesan los hombres y menos Vane. Él es solo una herramienta que necesito. Quiero recuperar a mi hermano. Y esos celos tendrás que tragarte, debemos organizar una reunión.
La reunión se pactó en un viejo faro. En el lugar el viento golpeaba tan fuerte como la presencia de dos alfas. Van estaba pálido y con el brazo aun inmovilizado. El inspector llegó primero, con la dignidad de quién aun cree en la ley.
Ren bajó primero del coche, vistiendo ropa para el combate y dos armas que ocultaba dentro de su chaqueta negra. Detrás de él, venía Volkov, caminando como una sombra protectora y una mano apoyando en la nuca de Ren. El gesto gritaba "Ren es mío".
Vane apretó los dientes al ver el gesto.
-Veo que aun estás bajo la "protección" de Volkov, Ren.- Su voz era de lástima y Ren, odió eso.
-Ahorrémonos el drama.- retrucó Ren, dando un paso adelante y dejando atrás a Valerius, obligándolo a soltar su nuca. -No necesito que me rescate inspector. Si vine, es para ofrecerle un trato. Usted desmantelará el mercado negro del Norte. Y yo recuperaré a mi hermano. Solo debe darme las coordenadas del convoy del alfa Valtor.-
Vane miró fijamente a Ren y se encontró con los ojos de un Capitán.
-Haciendo eso, solo ayudo a limpiar el camino de Volkov. ¿Qué gano yo?-
Valerios, con su presencia imponente de agresión pasiva, liberando sus feromonas, dio un paso desde las sombras.
-Su vida gana, inspector. Además, obtendrá todo el crédito por la mayor incautación de este territorio. La trata de personas no es lo mío, atrae demasiada atención. Solo quiero que mi omega recupere a su familia.-
Vane resignado, sacó sobre marrón de su abrigo.
-En unos días habrá una gran entrega. Es tu oportunidad. Usarán rutas alternas. -La expresión de Vane, era una mezcla de admiración y angustia hacia Ren -Después de esto, ya no... habrá vuelta atrás, Ren. Cruzarás la línea. Estarás en la mira de la ley.-
Vane extendió el sobre, y su mano rozó menos de un segundo la de Ren.
Valerius Soltó un rugido animal, haciendo vibrar el suelo del faro. El mafioso tiró de Ren, tomándolo de la cintura para pegarlo a su costado con una fuerza brutal.
-Lárguese inspector, antes de que cambie de opinión. Ren ya tiene lo que quiere.- la voz de Valerius era amenazante.
Vane, miró a los ojos del mafioso y no retrocedió.
-Ren saldrá de esa jaula de oro, cuando se dé cuenta que usted es igual a los que está tratando de derribar.-
Con gran agilidad, el omega se Soltó del fuerte agarre de Valerius y se alejó un paso.
-Basta de medir quién la tiene más grande, niños. Tenemos una misión para planificar. Inspector, estaremos en contacto, esto se puede poner feo y necesitaremos que la policía llegue tarde.-