Cuando Isabel muere debido a una enfermedad, su alma se transporta al mundo de la última novela que leyó: "La Duquesa Libertina". Ahora, con una segunda oportunidad, Isabel decide tomar control de su destino y cambiar el curso de la historia. Pero lo que no esperaba era que sus padres la obligaran a casarse con un duque sanguinario, misterioso y posesivo. Sin embargo, ella tratará de hacer la suya y no molestarlo, pero él desea otra cosa...
¿Podrá Isabel equilibrar su deseo de libertad con la pasión que la consume?
[Actualizaciones los Martes/Jueves/Sábados/Domingos]
NovelToon tiene autorización de Jocelin Jara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15
—¿Qué quieres? – preguntó de mala manera Cedric soltándose del agarre de la albina.
—Ya sabe mi señor lo que deseo – respondió ella con voz seductora.
—Estoy casado – anunció él con la ceja levantada, como sí ella no lo supiera ya.
—Eso no es problema para mí – se le arrimó, apretando sus senos en su brazo.
Cedric hizo un gesto de asco y se alejó de ella.
—Ya te dije que no me interesas Cordelia – aseguró él, mirando por la ventana a su esposa con el albino. Su mandíbula se tensó.
Detrás de él, la albina veía la misma imagen con una sonrisa satisfecha en su rostro, ahora agradecía la presencia de su hermano allí.
—¿Cuál de ellas es su favorita? – preguntó Tristan viéndola oler las flores del jardín.
—¡Oh, no podría tener una favorita! – sonrió ella – todas son demasiadas bellas y únicas.
—Sé que su belleza rivaliza con las estrellas, y que su aroma es un bálsamo para el alma, pero le suplico – pidió sonriendo Tristan – dígame ¿cuál de ellas la ha cautivado?.
—Jamás hubiese imaginado que fuera tan deslumbrante con las palabras – comentó sumamente sorprendida Isabel.
A veces se le olvidaba que estaba en el libro de época antigua.
—De acuerdo, se lo diré – aceptó ella finalmente con una sonrisa cómplice – dado que me ha impresionado de sobremanera... Mis favoritas entre todas ellas son las flores no me olvides. – confesó.
—¿No me olvides? – preguntó él curioso e inseguro.
Ella asintió la cabeza con entusiasmo.
—Sí, son una bellas flores azules que así se llaman – explicó ella, aunque eran unas flores que había leído en un libro en su otra vida, que tras mucho buscar las logró encontrar. Pero en esa vida, esas flores eran bastante comunes y no tan apreciadas, por eso en cuanto llegó al ducado, las distribuyó por todo el jardín.
Tristan se había quedado pensativo por un momento, pero rápidamente reaccionó.
—Pensé que sus favoritas eran los lirios – opinó él.
—¿Lo dice por qué entré con un ramo de lirios en mi boda? – ríe ella, en realidad amaba los lirios, y quedaban mejor con la decoración, por eso los eligió.
—Bueno... Sí – respondió él, sonrojándose de repente.
Isabel se imaginó que cosas estaría recordando y también se sonrojó. Miró de reojo hacia el ducado, justo a la ventana del despacho de Cedric y descubrió con sorpresa, que él los estaba observando fijamente, casi fulminandolos con la mirada.
¿Estaba celoso? Se preguntaba ella una y otra vez.
—De hecho, quería hablar con usted sobre aquella noche – mencionó ella roja de vergüenza, mirando al piso.
A él se le iluminaron los ojos al recordarlo y que ella fuera quién lo mencionara, ya que él, por cuestiones de caballerosidad, no podía hacerlo.
—Me alegra que lo haya mencionado – aseguró él sonriente.
—Déjeme continuar, se lo suplico – pidió ella súper nerviosa, pero viendo de reojo como Cedric no pasaba nada por alto, cada gesto o movimiento, era analizado por él azabache.
—Lo lamento, continúe por favor – aceptó contento Tristan.
—Aquella noche fue la primera vez que bebí alcohol, por lo que me excedí demasiado con todo, no es una excusa, pero realmente no debí comportarme como lo hice con usted, lo lamento – se disculpó ella, está vez mirándolo a los ojos.
Podía ver la decepción en ellos, pero rápidamente con un parpadeó eso cambió.
—No se preocupe señorita – tomó tu mano y le hizo media reverencia – usted logró hacerme muy feliz aquella noche – sonrió mirándola a los ojos – y me haría aún más feliz si me permitiera compartir con usted algunos paseos o charlas de vez en cuando.
—No estoy muy segura de ello, las cosas podrían malinterpretarse en la sociedad – comentó ella insegura.
—No debe ser así, mírelo de otra forma – comentó él tomándola suavemente de los hombros – yo vengo a pasar tiempo con mi amigo el Duque, y usted pasa tiempo con mi hermana Cordelia, ¿dónde hay malos entendidos ahí?.
Isabel pensó que tenía razón, nadie dudaría si estaban los cuatro así... pero aquello no le gustaba, menos aún tener que pasar tiempo con Cordelia.
—¿Cómo era la relación de ellos dos antes de que yo llegara? – preguntó Isabel señalando la casa con la cabeza.
Tristan se puso un poco nervioso, no sabía bien qué decir.
—Pues... – se rascó la cabeza pensativo – mi hermana siempre estuvo enamorada del Duque, o al menos eso les dijo a mis padres...
—¿Y el Duque de ella? – preguntó Isabel expectante.
—No que yo sepa – respondió mirando para otro lado, sabía que no era correspondido – sin embargo, mi hermana jamás se dió por vencida con él.
—Ya lo he notado – respondió con sorna Isabel.
—Yo nunca he tenido una buena relación con mi hermana – confesó de pronto el albino – mis padres siempre la han mimado demasiado, cubriendo todos sus desastres y problemas, haciendo que ella no tengo que preocuparse por nada, mucho menos a ser responsable de algo o alguien...
—¿Con usted no han sido así? – preguntó sincera Isa.
—No... a mí se me crío para ser un hombre fuerte, el cuál un día deberá hacerse cargo del ducado y proteger a mi gente – contó con calma, pero con un poco de pesar.
No deseaba las cosas ostentosas que le daban a su hermana y no a él, o los privilegios. Él solo había deseado que lo amaran de igual forma, que jugarán con él de pequeño y le hicieran mimos.
Ella lo entendía, por su vida pasada y la actual.
Tomó su mano con empatía y calidez.
—Algún día tendrá la dicha de poder formar una familia con la mujer que su corazón elija y tendrá junto a ellos el amor que siempre deseo – manifestó ella segura.
Él le devolvió una sonrisa agradecida.
Desde la ventana del ducado, Cedric estaba que trinaba, ¿de que tanto hablaban?, ¿por qué se tocaban tanto?, ya no lo soportaba más y quería echarlo.
Quería ir corriendo a buscarla, tomarla en brazos y decirle a Tristan que no podía tocar a su mujer. A ella quería darle unos buenos azotes en las nalgas y poseerla con frenesí, para demostrarle quién era su esposo, con quién se había casado.
—Cedric, ¿deseas que tomemos un té? – preguntó Cordelia, que se la había pasado merodeando por ahí, tratando de entrarle por los ojos.
—No – respondió él lleno de furia contenida – y ya es hora de que te marches, suficiente he aguantado ya – se volvió hacía ella – y llévate ahora mismo a tu hermano de aquí.
Cordelia estaba asustada, nunca lo había visto tan enojado. Sus ojos rojos brillaban con furia.
Sin oponer resistencia se marchó de allí, llevándose consigo a su hermano a las rastras.
A medida que los días iban pasando, la relación de Cedric e Isabel se distanciaba cada vez más y más, mientras que ella pasaba más tiempo con Tristan; con quién sólo charlaban de cosas de la vida. Aunque aquello solo hacia endurecer más a Cedric.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
📜A.V.I.S.O
Mañana subiré entre cinco y siete capitulos, lo que me salga jajaja mientras más, mejor. ❤️🔥✨
Por favor no se olviden de apoyar, es importante para mí 🥰❤️🩹
Muchas gracias a todos los que siguen leyendo, los amo🫂🫶🏻