Anahí después de llegar al fondo por perder su vida perfecta, conocerá un mundo rodeado de tristeza, dolor, sufrimiento, angustia, y en ese mundo monstruoso de la trata de blanca, también conocerá la alegría, la amistad, y lo que es trabajo en equipo y sin querer su corazón será cautivó
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Capítulo 8: "Los recuerdos llegarán"
En las costas de Rusia, Dimitri está esperando indicaciones de Celeste, para poder moverse del sitio en donde se encuentran.
La llamada despué de varias horas llegó, Nikolay fue y contesto colocando el altavoz para que todos escucharan lo dicho:—¡Pueden moverse!, dirijan el curso hacia los islotes. Algo grande pasó, llegaron códigos de un antiguo hacker que se había pensado había muerto. Algo grande pasó, se quedan en aquella posición hasta nuevo aviso.
Comunicó ella, cortando la llamada como siempre, sin dejar que nadie hablara ni la interrumpiera.
—Cuanto odio a esa mujer.
Bufo Nikolay ayudando a colocar el nuevo cursó intentando no pensar en esa altanera mujer.
Dimitri salió para dirigirse a la habitación de la misteriosa mujer a donde Mikhail, el doctor del barco, unos minutos antes se había dirigido temiendo que la chica se despertara en el lugar donde se encontraban y pudieran meterse en un problema.
Dimitri al llegar abrió la puerta sigilosamente, encontró Mikhail parado en una ventana que se podía ver hacia afuera.
—¿Ya nos movemos?.
Preguntó percibiendo la llegada de Dimitri.
—Así es, tenemos nuevo curso a los islotes.
Respondió a la pregunta.
En ese momento, Anahí empezó a moverse captando la atención de los dos hombres.
Se despertó de repente, quedando sentada en la cama, sostuvo con sus manos su cabeza — ¡Ay!!!
Exclamó, del dolor que sintió.
Con sus manos frotó sus ojos, luego tocó las sábanas, y se alteró buscando a todos lados. Hizo contacto visual con los dos hombres que se encontraban en la ventana.
—¿Dónde estoy? ¿Quiénes son? ¿Cómo llegué aquí?.
Preguntó intentando levantarse de la cama, pero la detuvo la vía que tenía en su mano, la cual no percibió antes.
—¡Tranquila!!! Queremos ayudarte
Dijo Mikhail alzando sus manos en son de paz y caminando hacia ella.
—No te me acerques.
Ordenó Anahi. Mikhail detuvo su paso y se quedó parado en mitad de la habitación.
Anahi dirigió su vista al otro hombre, el cual no había hecho movimiento alguno, únicamente observó los movimientos detenidamente.
—¿Quiénes son?.
Volvió a preguntar intentando aclarar su mente.
Dimitri bufa y camina a la puerta, saliendo sin mirar atrás, fastidiado de la situación.
Ella quedó desconcertada por la actitud del hombre y observó al otro que solo se encontraba parado esperando que ella diera aceptación para el acercarse.
—¿Ya te puedo revisar? Soy Mikhail el médico del barco y creo que no necesitarás más de la vía. Así que, si me permites acercarme, te la voy a quitar.
Comentó tranquilamente Mikhail.
Anahí sintió un poco de dolor de cabeza y pasó su mano masajeando el lugar afectado, miró a Mikhail y asintió con la cabeza para que se acercara.
Él se acercó y preguntó.
—¿Recuerdas algo? ¿Qué paso? O ¿quién eres?
Ella dudó y contestó —¡No!
El tranquilamente quitó la vía y le puso un pequeño parche donde estaba la aguja —Es normal tuviste una gran contusión puede ser durante una horas o días debemos esperar.
—¿Quienes son?
Volvió a preguntar mirando hacia la puerta por donde salió el extraño hombre anteriormente.
—Te encontramos en un barco en llamas y te rescatamos ¡bueno! Te rescato Dimitri el antisocial que acaba de salir de la habitación.
La forma de referirse a aquel hombre le pareció gracioso y sonrió y una punzada en su cabeza la hizo quejarse y voces llegaron a su cabeza.
—Con calma, no te esfuerces.
Aconsejo Mikhail, palmado su mano.
—Los recuerdos llegarán solos, es por el golpe.
Dijo levantándose de la silla en donde se sentó para quitar la vía, se dirigió a la entrada para salir del camarote y darle privacidad a la mujer.
—¿Has dicho anteriormente barco?
Preguntó ella cayendo en cuenta lo que él dijo.
—¡Sí barco! Estamos en medio del mar, no eres una prisionera, así que puedes salir cuando desees.
Terminó de decir para salir dejándola allí confundida por lo dicho por el hombre.
Anahí se tiró a la cama intentando recordar, sin embargo no venía nada a su mente. Sintió dolor en su rostro y sostuvo la parte que dolía y un recuerdo de un hombre golpeándola llegó a su mente fugaz mente en ese preciso momento se levantó de la cama y vio una pequeña puerta y la abrió y vio que era el baño entró y se observó en el espejo viendo el golpe en su rostro y lo desaliñada que se veía, se lavó el rostro con cuidado debido a que le dolía bastante, sentía su rostro entumecido.
Salió del baño y se asomó por la ventana en la que se encontraban los hombres cuando ella despertó y observó que ya estaba amaneciendo, así que decidió darse un baño y salir a ver donde se encontraba.
Cuando salió de la habitación, observó paredes muy bien cuidadas. Si se encontraba en un barco, el dueño tenía buenos gustos, iba caminando hacia donde la brisa del mar la guiaba.
Al salir, su vista fue maravillosa, el barco era bello en todos los sentidos, era muy lujoso. Empezó a analizar y a unos metros de ella vio al hombre mal malhumorado que salió de la habitación.
Ahora se veía diferente con los rayos del amanecer, cayendo la vista era diferente y él se veía diferente, sereno, calmado, como si hiciese parte del mismo amanecer.
No quiso interrumpir su momento, así que se sentó a un lado donde no estorbaba a los de la flota que se movían de un lugar a otro. Empezó a mirar a la distancia lo maravilloso que se veía todo. Se sentía perdida en un abismo, un recipiente vacío. Eso sentía en ese momento suspiro profundo, queriendo que todos los recuerdos llegaran a ella, pero nada sucedía.
Cuando de repente por detrás sale un hombre y la asusta con su sorpresiva llegada. —¿Despertaste, bella durmiente? “Mucho gusto, Nikolay”
Dijo extendiendo su mano.
Ella lo miró extraño, entendió al igual su mano. — Cuando recuerdo quién soy, te doy el mío.
Dijo ella sin expresión alguna por la frustración que sentía al experimentar esa inmensa laguna vacía en su mente.
—Déjala tranquila, tiene pérdida de memoria. Pero en cualquier momento los recuerdos volverán.
Dijo Mikhail acercándose a ellos.
Mikhail.
Se sentaron uno a cada lado de ella pero en ese preciso instante la alarma del barco sonó ocasionando que todos corrieran dejándola ahí sentada con los recuerdos de su vida llegando uno tras otro, por la impresión del momento.
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