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El Omega Que Amo Al Villano

El Omega Que Amo Al Villano

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Completas
Popularitas:14.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Elías era un estudiante de arquitectura solitario, tímido y sensible. Vivía para dibujar, cantar en silencio y refugiarse en novelas románticas donde el amor era intenso y absoluto. Tras la muerte de su abuela —la única persona que lo comprendía—, su mundo quedó vacío… hasta que una historia BL cambió su destino.
En aquella novela, el villano llamó su atención más que nadie:
un alfa poderoso, frío y temido, el gran duque del norte.
Un hombre incomprendido, marcado por una infancia cruel y condenado a morir solo entre el hielo.
Elías lo entendió.
Y lo amó… aun sin existir.
Pero el destino le dio una segunda oportunidad.
Tras perder la vida en un accidente, Elías despierta reencarnado en un mundo de fantasía, convertido en un omega masculino, de belleza delicada y mirada tierna. El mundo de la novela es ahora real… y el duque del norte también.
Esta vez, Elías no piensa ser un espectador.
Esta vez, no permitirá que el villano muera solo.
Entre jerarquías alfa–omega, heridas del pasado y

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capitulo 8:Donde el cuerpo, el deseo y el corazón eligen juntos

Lioren no supo identificar el instante exacto en que comenzó.

No fue un dolor ni una alarma repentina. Fue una calidez lenta, profunda, que despertó en su interior como una marea paciente. Algo que había permanecido dormido durante mucho tiempo, esperando el momento seguro para abrir los ojos.

Al principio pensó que era cansancio. El invierno aún marcaba el ritmo del ducado y los días habían sido largos. Pero cuando se quedó quieto, respirando, comprendió que aquello no era agotamiento.

Era un llamado.

Su cuerpo se sentía distinto: más sensible, más presente. Cada latido parecía expandirse, cada pensamiento volvía al mismo punto con una claridad que lo hacía estremecerse.

Kael.

El nombre apareció en su mente como una certeza cálida. No como una urgencia descontrolada, sino como una elección que ya estaba hecha en lo profundo de su pecho.

Lioren se sentó en la cama, envolviéndose en la manta. El aire parecía cargarse de una dulzura nueva, una fragancia propia que lo sorprendió. Se llevó una mano al corazón, respirando hondo.

—Así que… esto es —susurró.

No había pánico.

Había vulnerabilidad.

Y, debajo de ella, un deseo suave y persistente: no de huir, sino de ser sostenido.

Nunca había atravesado un celo. Nunca había besado a nadie. Nunca había permitido que alguien lo tocara con esa intención. Todo era nuevo. Y, aun así, no se sentía perdido.

No quería estar solo.

Pero tampoco quería que alguien decidiera por él.

Con dedos temblorosos, escribió un mensaje sencillo, honesto, sin adornos.

Kael… creo que estoy entrando en mi primer celo. Me siento inseguro. ¿Podrías venir?

La respuesta llegó casi de inmediato.

Voy. Si cambias de opinión, dímelo. Estaré cerca.

Ese “si cambias de opinión” aflojó el nudo en su pecho. No había prisa. No había exigencia. Solo presencia.

Kael llegó sin hacer ruido. Al cruzar el umbral, se detuvo un instante, respirando con cuidado. El aire estaba impregnado de una fragancia distinta: floral, tibia, vulnerable. No era una invitación impuesta; era una apertura ofrecida.

Lioren estaba sentado en la cama, con el rostro sonrojado y la mirada inquieta. Sus manos se aferraban a la manta como si fuera un salvavidas.

—Gracias por venir —murmuró—. No sabía a quién más llamar.

Kael cerró la puerta con suavidad y se quedó a una distancia respetuosa.

—Gracias por confiarme esto —respondió—. Antes de cualquier cosa, dime qué necesitas. Yo seguiré tu decisión.

Lioren respiró hondo. Su cuerpo reaccionaba con una sensibilidad nueva: cada movimiento se sentía amplificado, cada pensamiento volvía a Kael con una insistencia dulce. Había una calidez íntima entre sus piernas, una señal clara de que su cuerpo despertaba a algo desconocido. No lo avergonzaba; lo asombraba.

—Es… mi primera vez en todo —confesó—. Nunca he pasado por un celo. Nunca he estado con nadie. Nunca he deseado así. Mi cuerpo… y mi corazón… están aprendiendo ahora.

Kael lo observó con atención absoluta.

—No hay una forma correcta —dijo—. Solo hay lo que tú quieras. Si lo único que necesitas es compañía, me quedaré. Si quieres que me vaya, lo haré. Si deseas avanzar… lo haremos despacio.

Los ojos de Lioren se humedecieron.

—Eso es lo que me hace sentir seguro —admitió—. No me miras como si debieras tomarme. Me miras como si me estuvieras esperando.

Kael dio un paso más cerca, aún sin tocarlo.

—Porque te estoy esperando —confirmó—. A ti. No a tu celo.

La calidez en el cuerpo de Lioren aumentó. Un hormigueo suave recorrió su piel; un pequeño sonido entrecortado escapó de sus labios cuando cambió de postura, sorprendido por su propia reacción.

—Se siente… diferente —murmuró—. Como si algo en mí quisiera ser tocado… pero solo por ti.

Kael levantó la mano lentamente, esperando permiso.

—Entonces dímelo cuando lo quieras.

Lioren asintió apenas y extendió la mano.

Cuando sus dedos se tocaron, el mundo pareció asentarse. El contacto fue firme y cálido. Lioren se estremeció, dejando escapar un suspiro tembloroso; su cuerpo respondía con honestidad, con una humedad tibia y una necesidad de cercanía que ya no quería negar.

—Nunca había sentido esto —susurró—. Es mi primera vez… y tengo miedo. Pero también me siento seguro contigo.

Kael se sentó a su lado, manteniendo el contacto, sin apresurarlo.

—Respira conmigo —dijo—. No tienes que ir más rápido de lo que quieras.

Respiraron juntos. Lento. Profundo.

Las feromonas se mezclaron con suavidad: el aroma floral y dulce de Lioren encontrando la firmeza fría y serena de Kael, como dos estaciones distintas que se reconocen sin imponerse. El deseo crecía, claro y carnal, pero no desbordado; era una invitación mutua.

—Quiero que seas tú —dijo Lioren al fin, con la voz temblando—. No porque mi cuerpo lo pida… sino porque yo te elijo. Quiero experimentar esto contigo.

Kael exhaló lentamente, conteniéndose con disciplina.

—Entonces dime cómo me acerco —pidió—. Guíame.

Lioren se inclinó despacio.

—Nunca he besado a nadie —confesó—. Si es torpe…

—Entonces será honesto —respondió Kael—. Y eso es suficiente.

El primer beso fue suave, inseguro. Sus labios se rozaron con cuidado, como si ambos temieran romper algo frágil. Lioren sintió un calor expandirse desde el pecho; un pequeño gemido ahogado escapó de su garganta, más sorpresa que sonido. Su corazón latía tan fuerte que pensó que Kael podría escucharlo.

Se separaron apenas.

—Mi corazón… late muy fuerte —susurró.

—El mío también.

El segundo beso fue un poco más largo. Aún lento. Aún cuidadoso. Lioren respondió con una torpeza dulce, aprendiendo el ritmo, dejando escapar sonidos suaves cada vez que la cercanía se profundizaba. Su cuerpo buscó instintivamente más contacto; Kael lo sostuvo con una firmeza tranquila, anclándolo.

—Estoy aquí —murmuró Kael—. No estás solo.

Se recostaron, compartiendo el calor, el silencio, la cercanía. No hubo prisa. No hubo invasión. Lioren apoyó la cabeza en el pecho de Kael, escuchando su corazón constante mientras su propio cuerpo seguía despertando, aprendiendo, eligiendo.

—Tengo miedo del después —admitió en voz baja—. De no saber quién seré cuando esto pase.

Kael rodeó sus hombros con cuidado.

—Después seguirás siendo tú —dijo—. Sensible. Justo. Capaz de elegir. Y yo estaré aquí, si decides que me quede.

La noche avanzó envuelta en calma. En cuidado. En una intimidad que no necesitaba ser nombrada para existir. El deseo siguió su curso lejos de las palabras, guardado solo para ellos, con la certeza de que nada estaba siendo tomado sin permiso.

Antes de dormirse, Lioren susurró, con la voz cansada y sincera:

—Gracias… por hacer de mi primera vez algo que no me da miedo recordar.

Kael besó su cabello.

—Gracias a ti —respondió—. Por elegirme sin perderte.

La noche los cubrió, discreta y cómplice.

Y Lioren entendió, por primera vez en sus dos vidas, que entregarse no era perderse:

era encontrarse… acompañado.

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Yudiela Arboleda
tienes que ser más original cariño por qué no hay problema en que sigas un patrón en tus historias pero los personajes no pueden ser iguales usa más tu imaginación al nombrar a tus personajes ya que tienes tanta audacia para escribir algo tan creativo tienes el talento pero no repitas siempre lo mismo no los personajes o nombres cuando la historia están buena no se es solo mi punto de vista
Yudiela Arboleda: si públicas tus historias es para que leamos nos y comentemos ya mi me gusta leer y exponer mi punto de vista solo eso ☺️
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Franeisi Tarazona
su nombre no era Kael Frostgrave🤔
ANA INOSTROZA: o si gracias es uno de los capitulos q falto corregir
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Jeon Ari
leer esto con cinnamon girl, se siente como flotar jsjsjjss
Pirupiupiu
Muy bonito la narración (⁠´⁠∩⁠。⁠•⁠ ⁠ᵕ⁠ ⁠•⁠。⁠∩⁠`⁠)
ANA INOSTROZA: gracias me alegra que te halla gustados 🥰cariños
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