¡¡Aviso, Novela En Emisión!! Cuando aparezcan las letras en amarillo END. Es porqué ya se encontrará completa. Gracias desde ya.
Conoce más de ellos en el primer libro. Titulado: La esposa del duque.
Tras la muerte de Karelin, el emperador Will se convirtió en un hombre deseado.
Tras pasar un tiempo prudente, la corte solicitó nuevamente que el emperador contrajera matrimonio. Un emperador no debe gobernar solo, por lo tanto deberá contraer nupcias.
Pero eso no es todo. Tras una aventura con la duquesa Eliza, Will comenzó a sentir algo por ella, pero "por el que dirán" decidieron alejarse. Pero su atracción no terminó; tras la muerte de Karelin, Will y Eliza se volvieron a unir, pero esta vez el hijo de Eliza no acepta esa relación. Por amor a su hijo Eliza decide ponerle fin.
¿Podrán estar juntos o simplemente tendrán encuentros? ¿El emperador elegirá a la dama correcta para casarse? ¿Qué hará Eliza? ¿Reconocerá sus sentimientos o simplemente dejara ir a Will para siempre?
NovelToon tiene autorización de Sharon Güillen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 7 Fernando
Eliza
—¡Fer... Fernando, qué alegre verte nuevamente! —hablo sorprendida y mirando a mi madre.
—¡Hija, mira nada más a quién te traje! —sale mi padre emocionado—. Viejos amigos; él tenía muchas ganas de volver a verte y cómo iba a negarle eso a Fernando, que ha sido un buen marqués.
Trato de mostrar mi mejor sonrisa.
—¡Finge que te agradó la sorpresa! —me susurra mi madre entre dientes.
—¡Oh, claro! ¡Fernando! —me acerco a él—. ¡Qué alegre volver a verte!
Me acerco y me toma por sorpresa que me abrace; me quedo de piedra.
—¡Perdón, Eliza! Fue por impulso; tenía tanto tiempo sin verte y el impulso me ganó.
—¡No hay problema! —le doy mi mejor sonrisa.
—¡Cómo no, si mi hija está más que hermosa! ¿Cierto, Fernando? —habla mi padre y me siento aún más incómoda.
—¡Por... por supuesto! Estás muy hermosa, Eliza, con todo respeto.
—¡Gracias, Fernando! Tú te ves muy bien, los años no pasan por ti.
—¡Lo mismo pienso, Eliza!
Fernando era el mejor amigo del padre de Ciro. Ellos dos se llevaban muy bien y supe que le gustaba a Fernando; por eso mismo, el padre de Ciro comenzó a alejarse de él. Recuerdo que se pelearon, pero Fernando un día se disculpó y se marchó; al tiempo se casó e hizo su propio hogar. A decir verdad, siempre me agradó, pero nunca lo vi con otros ojos. Luego de que tuvo esposa e hijos, el padre de Ciro volvió a hablar con él y, claro, dejó de verme como usualmente lo hacía. Si no estoy mal, Fernando tiene cincuenta y cinco años, pero es de esos hombres de "eterna juventud"; no se ve de su edad.
—¡Invité a Fernando a pasar unos días mientras estamos acá! —habla mi padre.
—¡Espero que no te moleste mi presencia! —dice Fernando.
No sé qué gesto vio en mi rostro, pero no me incomoda; simplemente pienso en todo lo que hablé con mi madre. Mi padre siempre insistió en que volviera a rehacer mi vida, pero... simplemente decidí quedarme así. Él siempre insistió y creo que no se le ha quitado la idea.
—¡No, para nada! Simplemente hoy amanecí con dolor de cabeza, pero claro que no me molesta tu presencia —digo dándole mi mejor sonrisa.
—¡Espero que te sientas mejor! —responde sonriendo.
—¡Claro! Si se me fuera un hombre como Will, también tendría dolor de cabeza —murmura mi madre solo para nosotras.
—¡Mamá! —le respondo sonriendo para disimular.
—Hija, mientras esperamos el almuerzo, podrías enseñarle a Fernando el palacio. Tu madre y yo iremos a entregarle a Eloíse su collar.
Ruedo los ojos. Ya no somos esos jóvenes a los que tienes que dejar solos para "que se conozcan".
—Siento si vine en un mal momento.
—¡Claro que no, Fernando! Y cuéntame, ¿cómo estás?
—Pues... ya mejor. Cuando murió Mónica... me sentí fatal.
—Te entiendo; perder a la persona que amas no es fácil.
—¿Y tú qué tal? ¡Es un milagro que no estés casada! Ya ha pasado mucho tiempo desde la muerte de Erick.
—Desde que murió el padre de Ciro... no lo sé, simplemente no quise rehacer mi vida. No sabía si el hombre con el que estuviera iba a tratar bien a mi hijo, así que esperé y el carruaje se me fue. Pero me siento bien así.
—Entiendo. ¿Y nadie volvió a robar tu corazón?
Will aparece en mi radar.
—¡No, nadie!
—Me gustaría que un día visitaras conmigo Roma. Dicen que venden el mejor vino.
—Suena como una buena idea —respondo aún caminando.
—¿Qué tal si vamos el próximo mes? ¡Roma queda a cinco horas en carruaje! No estamos tan lejos.
Me quedo callada, mirando a la nada.
—¡Tómalo como un viaje de amigos, no insinúo nada! —dice sonriendo.
Vuelvo a pensarlo. Esto me ayudaría a distraerme; necesito dejar de pensar en Will y olvidar todo lo que sucedió entre nosotros.
—¡Me parece buena idea!
—¡Eso quiere decir que sí!
—¡Eso quiere decir que sí! —respondo dándole mi mejor sonrisa.
Él sonríe y se coloca frente a mí.
—Es un gusto, bella dama —dice haciendo una pequeña inclinación.
Fernando siempre fue bromista; me agradaba su compañía hasta que dejó notar su gusto por mí, pero a mí nunca me llamó la atención. Siempre fue... un amigo de la familia. La caminata sigue; me cuenta sobre su esposa y lo duro que fue para él y sus hijos su muerte. Fernando tiene dos hijos: una bella dama y un brillante hijo al cual ama ir a las guerras.
—¡Tengo dos nietos de parte de mi hija! —habla emocionado.
—¿Y tu hijo aún no tiene bebés? —pregunto mirando el césped.
—No quería casarse; él ama ir a las guerras y sentirse victorioso. Pero llegó una dama a su vida, por fin se enamoró y mi nuera está esperando un hijo.
Sonrío ante su comentario, ya que me recuerda a Ciro: terco en no querer casarse y ahora soy abuela de dos hermosos nietos.
—Me alegro mucho. Mi hijo fue así y ahora ya tengo dos hermosos nietos.
—¡Me alegro bastante, ya quiero conocerlos! —dice, y espero a ver cómo reacciona Ciro.
Seguimos caminando, hablamos sobre sus viajes, sobre la guerra y sobre cómo llevó su luto.
...----------------...
La hora de la incomodidad llegó. Nos encontramos en el comedor; Ciro aún no aparece y Eloíse es la primera en llegar. Mis padres ya se encuentran en la mesa hablando sobre tonterías.
—¡Buenas tardes! —dice Eloíse.
—¡Querida, te presento a Fernando! Él era amigo del padre de tu esposo —habla mi padre.
—¡Mucho gusto, me llamo Eloíse! —dice extendiendo la mano.
—¡Ya me presentaron, pero Fernando para servirte!
Ella sonríe asintiendo.
—¡Ellos son mis nietos! —hablo emocionada cuando la servidumbre los trae.
—¡Pero qué hermosos nietos! —responde Fernando.
Nos ponemos de pie y se los presento.
—¡Ella es mi pequeña Cintia! —digo besando su pequeña mejilla.
—¡Hola! —dice Cintia tímida, escondiéndose en mi cuello.
—¡Y él es mi pequeño nieto, Ciro!
—¡Oh, se llama igual que el padre! —dice Fernando observando a mi nieto, el cual reposa en los brazos de la servidumbre.
—¡Yo quería que se llamara Ciro! —responde Eloíse riendo.
—¡Ambos son muy preciosos! —comenta Fernando.
—¡Buenas tardes! —dice Ciro con la voz más seria que nunca.
—¡Hijo, él es Fernando, amigo de tu padre! —anuncia mi padre.
—¡Fernando Lancaster, para servirte! —dice extendiendo su mano. Ciro tarda, pero la estrecha.
—Ciro Lancroft, un gusto.
—Pero tomemos asiento para que sirvan los alimentos —dice mi madre y todos nos sentamos.
—¿Y qué lo trae por aquí? —pregunta Ciro.
—¡Yo lo invité, hijo! Es un viejo amigo de la familia y quería que conociera al hijo de su buen amigo —responde mi padre.
Ciro lo examina y asiente.
—Pues sería agradable conversar con un viejo amigo de mi padre. Bienvenido —responde Ciro.
Ciro era muy pequeño cuando murió su padre y creo que, si supiera que Fernando sentía algo por mí, no estaría actuando como ahora.
—¡Sería un placer compartir con el gran duque! Déjeme decirle que tiene todo mi respeto. Su historia llegó a muchos reinos. No quiero incomodar recordando lo que pasó, pero sobrevivir a una gran batalla y regresar de una isla... eso se admira.
—Muchas gracias —responde Ciro a secas.
Ellos continúan hablando y mi madre me habla bajo:
—Tu padre me comentó que desea que Fernando se quede el tiempo que estaremos aquí en el palacio de Eloíse. Sé que ya eres mayor, pero tu padre insiste en que no deberías estar sola. Le dije que no nos metiéramos en tu vida, pero eres su única hija y entiendo a tu padre. Tú solo síguele la corriente y listo.
Respiro profundo y asiento. Nos traen el mejor cordero con papas salteadas, verduras al vapor, ensalada y el mejor vino de Inglaterra.
—¡Que disfruten del almuerzo! —dice Eloíse.
Todos agradecen y comienzan a comer. Corto una rebanada del cordero, la degusto y sabe sabroso. Bebo un sorbo de mi copa de vino; sin querer, el pie de Fernando choca con el mío. Ambos nos miramos y sonreímos, pero... él aparece en mi mente. Su sonrisa coqueta, su forma de hablar, su olor. Will es lo único que mi mente logra articular.
Respiro profundo. Serán unas semanas muy largas.
Sin duda estás dejando todo claro con Diana si ella ilusiona es xq quiere
Will aquí hay muchas lectoras que quieren estar en el lugar de Eliza
No quiero ni imaginar que si como la piensa podría tomar pensar en tomar malas decisiones x despecho
Y usted solita está arrojando a Will a brazos de Diana
Que es multifuncional
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.Pars poner en claro tus sentimientos no era necesario viajar con Fernando suerte x que la vas a necesitar
Es injusto que el padre de ella utilice cuentos viejos para darle más a 🪽 a don tonto que ya le dijieron que lo ven como amigo
El que no escucha consejos no llega a ser sabio después no te lamentes Eliza x no tomar buenas decisiones
gracias por el capítulo me gusta el personaje de la duquesa obvio de la madre muy centrada no tiene pelos en la 😛
💍