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Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Matrimonio arreglado / BL
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Me obligaron a casarme con el duque más frío del Imperio.
Lo juré odiar… hasta que empezó a protegerme.
Un omega orgulloso, un alfa distante y un matrimonio que podría convertirse en amor.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2 La mesa del duque

La mesa del duque

Caelan tardó más de lo que quería en salir de su habitación.

No porque le importara impresionar a nadie, sino porque no encontraba el punto exacto entre mostrarse indiferente y no parecer un intruso en una casa que aún no sentía suya. Al final eligió ropa sobria, sin adornos. No iba a vestirse como un adorno. Tampoco como alguien que pedía permiso para existir.

Cuando cruzó el umbral del salón de cenas, la conversación se diluyó un instante.

No fue un silencio agresivo. Fue el tipo de pausa que ocurre cuando alguien nuevo entra a un espacio que ya tenía sus propias reglas. Caelan lo sintió en la piel, pero no bajó la mirada.

Blaise Ravenshire estaba al frente de la mesa.

Se puso de pie al verlo entrar.

El gesto fue breve, casi imperceptible, pero suficiente para alterar el ambiente. Un par de nobles intercambiaron miradas. Caelan lo notó y una incomodidad tibia le subió por el cuello. No le gustaba ser el centro de atención, y menos por cortesías que no había pedido.

—Lord Moreau —dijo el duque—. Tome asiento, por favor.

Caelan inclinó la cabeza y ocupó el lugar a su derecha. No era el sitio de honor, pero tampoco era uno cualquiera. Era visible. Expuesto.

Durante los primeros minutos, la cena avanzó con comentarios triviales: el clima, el estado de los caminos, los preparativos para el invierno. Caelan respondió con educación medida. No quería regalarles más de lo necesario.

—En el sur los inviernos son más amables —comentó un alfa de voz grave, con una sonrisa que parecía cordial hasta que uno la miraba de cerca—. Aquí no solemos tener esa… suavidad.

—Supongo que el frío enseña a resistir —respondió Caelan—. Y la resistencia no es exclusiva del norte.

La respuesta no fue un desafío abierto, pero dejó claro que no iba a encogerse.

El aroma de Blaise estaba cerca, discreto. Caelan se descubrió notándolo cuando el duque se inclinaba para hablar con uno de los administradores. Se obligó a no darle importancia. No quería que su cuerpo fuera más honesto que él.

El accidente ocurrió sin dramatismo, y aun así cambió el aire del salón.

Un criado tropezó al acercarse con una bandeja. Parte del contenido se inclinó y una salpicadura oscura cayó sobre la manga clara de Caelan.

El silencio fue inmediato.

El criado se quedó rígido, pálido.

—Lo siento, lord omega…

Caelan bajó la vista hacia la mancha. No era grave. Pero la sensación de estar siendo observado, medido, juzgado, le pesó más que la tela arruinada.

—No pasa nada —dijo—. Fue un accidente.

—Los accidentes siempre encuentran al que no pertenece —murmuró alguien desde el otro extremo de la mesa.

Caelan levantó la mirada.

—Los accidentes no eligen. Las personas sí.

El murmullo creció apenas, como una ola contenida.

Blaise dejó los cubiertos sobre el plato. El sonido fue bajo, pero suficiente para devolver el orden.

—No permitiré comentarios así en mi mesa —dijo con calma—. Este ducado no es un lugar para humillar a quien ha sido traído aquí por decisión imperial.

La mirada del duque recorrió la mesa, deteniéndose un instante en Caelan.

—Lord Moreau es mi futuro esposo. Si alguien tiene un problema con eso, puede retirarse.

Nadie se movió.

La cena continuó, más tensa, más medida. Caelan mantuvo la espalda recta. No sabía si sentirse agradecido o incómodo. No le gustaba deber nada. Tampoco podía negar que el gesto había importado.

Cuando la velada terminó, se levantó con una inclinación breve.

—Gracias por la cena, duque Ravenshire.

—Lamento el incidente —respondió Blaise—. No debió ocurrir.

—No fue su culpa —dijo Caelan—. Pero… gracias por intervenir.

Blaise asintió, sin añadir nada más.

De regreso en su habitación, Caelan dejó el abrigo sobre la silla. La mancha ya no parecía tan importante. Lo que no se iba era la sensación de haber sido visto como algo más que un acuerdo político.

Había llegado preparado para soportar el desprecio.

No para lidiar con gestos que empezaban a desarmar su coraza.

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inuyasha/ Tomoe🦊
me tiene tan Atrapada está historia plis no dejes de actualizar
Annyely: Gracias por leer y por tu apoyo 💖 prometo seguir actualizando la historia.
total 1 replies
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