En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
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Secuelas en el Silencio
Secuelas en el Silencio
Habían pasado dos semanas desde la noche que cambió la vida de Sami para siempre. El hospital había quedado atrás, pero las cicatrices invisibles estaban más presentes que nunca. Sami estaba en su habitación, sentado en la cama, mientras sus tres mejores amigos estaban esparcidos por el cuarto.
El ambiente, que antes era de risas y confesiones, ahora era pesado y forzado. Sus amigos lo miraban con una mezcla de lástima y una vergüenza que no podían ocultar. Se sentían culpables por haberlo dejado solo en ese club, por no haber sido lo suficientemente fuertes para protegerlo de aquel "desconocido".
—¿Seguro que no quieres que te traigamos algo de comer, Sami? —preguntó uno de ellos, evitando mirarlo a los ojos.
—Estoy bien, de verdad —respondió Sami con una sonrisa débil—. Solo quiero que hablemos de otra cosa. Cuéntenme qué pasó en la serie que estábamos viendo... no quiero hablar más del hospital.
Intentaron bromear, hablar de chicos y de la escuela, pero el tema del club flotaba en la habitación como un fantasma. Cada vez que alguien mencionaba una fiesta o un aroma, se hacía un silencio incómodo. Finalmente, Sami empezó a sentir que las paredes se cerraban. Un mareo repentino lo golpeó, haciendo que la habitación diera vueltas.
—Chicos... creo que necesito descansar un poco. Me dio un dolor de cabeza fuerte —mintió Sami para no asustarlos.
Sus amigos, casi aliviados de poder escapar de esa tensión, se despidieron con abrazos rápidos y promesas de volver pronto. En cuanto la puerta se cerró, Sami se desplomó en la cama.
El mareo no se iba; al contrario, se intensificó. Sintió una náusea profunda que le revolvió el estómago y un frío repentino que lo hizo temblar bajo las mantas. Su cuerpo se sentía extraño, pesado, como si algo en su interior estuviera cambiando drásticamente. Intentó levantarse para buscar agua, pero las piernas le fallaron y terminó en el suelo, respirando agitadamente.
—Papá... —llamó en voz baja, pero recordó que Filomeno estaba fuera, probablemente cerrando los últimos detalles de su "negocio" con Kael.
Solo y asustado, con la vista nublada y el estómago doliendo, Sami alcanzó su teléfono en la mesita de noche con dedos temblorosos. No llamó a su padre; sabía que no obtendría consuelo de él. Con las pocas fuerzas que le quedaban, marcó el número de emergencias.
—Necesito... ayuda —susurró Sami cuando atendieron la llamada—. Me siento muy mal... no puedo respirar bien... por favor.
Mientras la ambulancia se dirigía a la casa, Sami se acurrucó en posición fetal en la alfombra. No sabía que esos mareos y esa debilidad eran la primera señal de que el lazo violento del callejón había dejado una semilla en él.
El hospital olía a desinfectante y a promesas rotas. Sami estaba sentado en la camilla, con las manos entrelazadas sobre su regazo, esperando los resultados de los análisis. Cuando la enfermera entró, no traía la mirada profesional y fría de siempre; sus ojos reflejaban una compasión que hizo que a Sami se le detuviera el corazón.
—Sami... —dijo ella suavemente, cerrando la cortina para darles privacidad.
Le entregó el sobre, pero antes de que él pudiera abrirlo, ella vio cómo los ojos del joven Omega se llenaban de un temor absoluto. Sami no necesitaba leer el papel; su propio cuerpo parecía gritarle la verdad. El suelo se abrió bajo sus pies y la soledad lo envolvió como un manto de hielo.
—No... no puede ser —susurró Sami, con la voz rota—. Por favor, dígame que no es cierto.
La enfermera, viendo la profunda desolación y el desamparo en el rostro de aquel chico de dieciocho años, no pudo contenerse. Se acercó y lo rodeó con sus brazos en un abrazo cálido y protector. Sami se aferró a ella, escondiendo el rostro en su uniforme, sollozando en silencio.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@