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CEO Amargado Asistente Indómita.

CEO Amargado Asistente Indómita.

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / CEO / Romance
Popularitas:10.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

Sigue a Valentina Márquez Santos, abogada humilde e hija ilegítima de un magnate. Tras ser traicionada en su boda y expulsada de su trabajo por defenderse de acoso, se convierte en asistente del amargado CEO Mateo Castellanos. Demuestra su valía al organizar el proyecto médico VidaPlus y salvar a su hija Sofía de un rapto, mientras enfrenta la envidia de Gitana, la hermana de la difunta esposa de Mateo. A pesar de que Mateo es insoportable, entre ellos surge una conexión, mientras Valentina lucha por su futuro y por hacer realidad un proyecto que cambiará vidas.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

ENTRE DESEOS OCULTOS Y BATALLAS PROFESIONALES

Cumplí con los pedidos de Mateo con la misma perfección que siempre: el plan de expansión del proyecto VidaPlus a países vecinos estaba listo en solo dos días, con análisis de mercado detallados para cada nación, contratos preliminares redactados y proyecciones financieras ajustadas. También había coordinado la visita del grupo de médicos, reservando hoteles, transportes y preparando el centro de demostración del sistema con todo el equipamiento necesario. Mateo seguía siendo insoportable: me hablaba con un tono seco, me daba más tareas de las acordadas y siempre encontraba algún detalle menor para criticar, aunque sabía que todo estaba impecable. Pero yo no me dejaba: cada crítica la recibía con cabeza alta y respondía con hechos que demostraban mi buen hacer.

Ese miércoles por la mañana, entré en su oficina para entregarle los documentos finales del plan de expansión. No llamé antes —había trabajado hasta tarde la noche anterior y quería dejarlo todo listo antes de la llegada de los médicos— y al abrir la puerta me encontré con una escena que me dejó sin aliento: Mateo estaba sin camisa, con el torso descubierto, justo cuando se iba a poner una nueva camisa blanca. Sus músculos estaban bien definidos, con marcas de ejercicio en los hombros y el pecho, y una cicatriz pequeña en el costado izquierdo que parecía de una cirugía antigua. Mis ojos se quedaron fijos en él por unos segundos, y en mi mente crucieron pensamientos que no deberían haber estado ahí: ¿Cómo puede ser tan guapo siendo tan insoportable?, Ese físico no se ve de un hombre de casi cincuenta años...

Al verme entrar, Mateo se quedó inmóvil por un instante, luego cogió la camisa y se la puso con rapidez.

—¿No sabes llamar antes de entrar? —gritó, con la voz enojada, mientras se abotonaba la camisa—. Eres demasiado impulsiva, Valentina. En esta empresa se respetan los espacios ajenos.

Yo apenas conseguía hablar, sintiendo cómo se calentaba mi cara. Había dejado caer los documentos sobre el suelo sin darme cuenta.

—Disculpe, señor Castellanos —dije, agachándome rápidamente para recoger los papeles—. No quise interrumpir... Solo venía a dejar estos documentos. Ya me voy.

Sin esperar a que respondiera, salí corriendo de su oficina, cerrando la puerta con fuerza detrás de mí. Me apoyé contra la pared del pasillo, intentando calmar el latido acelerado de mi corazón. No puedes sentirte así por él, Valentina, me dije a mí misma. Es tu jefe, es cascarrabias y aún sigue aferrado a la memoria de su esposa. Además, tú no tienes tiempo para historias de amor después de lo que pasó con Esteban.

Más tarde ese día, mientras preparaba el centro de demostración para los médicos, Leticia Woen, directora de operaciones de la empresa, se acercó a mí con paso arrogante. Tenía cuarenta y cinco años, cabello rubio liso recogido en un moño estricto y ojos grises que miraban con desdén. Siempre se había sentido superior a los demás empleados, especialmente a mí, a quien consideraba una intrusa.

—Valentina, te estoy hablando —dijo, golpeando con los dedos sobre la mesa donde estaba organizando los equipos—. He decidido cambiar la disposición de los monitores. Quiero que los pongas en fila recta en lugar de en semicírculo. Además, quiero que preparés un informe detallado de los costos de mantenimiento para el próximo año y que me lo entregues en menos de dos horas.

—Disculpe, señora Woen —respondí, sin dejar de ajustar los cables de los equipos—. El señor Castellanos me dio instrucciones claras sobre la disposición de los monitores: el semicírculo permite que todos los médicos vean la demostración correctamente. Además, mi tarea principal hoy es preparar la visita, no hacer informes que no me han sido asignados. Solo sigo las órdenes de mi jefe, que es el señor Castellanos. Usted es una asalariada como yo, por lo que no tengo por qué obedecer sus instrucciones si no están autorizadas por él.

Leticia se puso roja de ira.

—¿Cómo te atreves a hablarme así? —exclamó—. Soy directora de operaciones, tengo autoridad sobre todo el personal de este departamento. Tú eres solo una asistente, una mujer que llegó de la nada y se cree más importante que los demás.

—No me creo más importante que nadie, señora Woen —dije, levantándome y mirándola a los ojos con firmeza—. Simplemente sé cuáles son mis responsabilidades y quién es mi jefe. Usted puede tener el cargo que tenga, pero eso no le da derecho a tratar a los demás como si no valiéramos nada. Si quiere que haga algún trabajo adicional, puede hablar con el señor Castellanos y que él me lo encargue. De lo contrario, por favor, déjeme hacer mi trabajo en paz. Además, le recuerdo que la humildad es una virtud que nunca está de más, especialmente cuando uno se cree superior a los demás sin razón alguna.

Leticia abrió la boca para responder, pero no encontró palabras. Se dio la vuelta y se fue con paso rápido, murmurando algo sobre que me arrepentiría de haberle hablado así. Yo solo sonreí y volví a mi trabajo: sabía que había puesto a su lugar a alguien que estaba acostumbrada a humillar a los demás, y lo había hecho con elegancia y firmeza, sin bajarme a su nivel.

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Juana Pérez Pérez
este capítulo estuvo raro por los descubrimientos pero bonito a ka vez
Juana Pérez Pérez
ya veremos que hace la autora con Valeria t los demás
ShaLop
Vuelvo y digo Valentina estudió de todo caramba la mujer maravilla 👏
ShaLop
Valentina es multifacetica. Sabe de todoooo
Aleida Delgado Santana: Se tuvo que criar sin ayuda, solo con su abuelo.
total 1 replies
valeska garay campos
cada capítulo te deja con ganas de más 🤭
Aleida Delgado Santana: Muchas gracias.
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valeska garay campos
algún día podrá perdonarla?
Aleida Delgado Santana: Yo creo que sí. Gitana merece una oportunidad.
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valeska garay campos
la niña no se llama luna?🤔
Aleida Delgado Santana: Ya le cambié el nombre
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Ales🌷🍃
Estoy al tanto de tus otras historias que están saliendo. Te agradecería que las actualizaras también.
Aleida Delgado Santana: Claro.
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valeska garay campos
me perdí con la edad de las niñas
que pena que alejandro solo este con ella para hacer daño
valeska garay campos: pero no tenían que ir por ellas al colegio 🤔
total 3 replies
valeska garay campos
las hijas no eran pequeñas y no de 20 años?
karencitha
y Mateo un covarde por no luchar por la mujer que ama
karencitha
esa niña Sofia esta mal de la cabeza chantajear asu padre con quitarse la vida si se separa de la bruja de su madre esa niña necesita ayuda sipcologica urgente
danny Fernandez
hasta allí llega la historia
Aleida Delgado Santana: Casi le atinaste.
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Elena Rodriguez Welman
A la expectativa ,ni demores estoy ansiosa por saber que pasará
Juana Pérez Pérez: ya vernos como salen de esto mateo y sus hijas
total 3 replies
valeska garay campos
guauuu ojalá en la pelea que tuvo con Gitana la escuchara alguien de la familia
Aleida Delgado Santana: Lo bueno es que Giraba protegerá a su hija.
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valeska garay campos
sabía que era la bruja de la esposa muerta
valeska garay campos
yo creo que es la esposa muerta 🤔🤔
Aleida Delgado Santana: Adivinaste.
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Kayra Villavicencio
Daniela al principio salía que tenía 17 años, como pasaron tan rápido 3 años y no medio de cuenta 😳
Aleida Delgado Santana: Es un error, ya lo voy a corregir, tiene 20 años.
total 2 replies
Kayra Villavicencio
😳 La anaconda se la iba a comer.🫣🤭😂🤣😂🤣
Aleida Delgado Santana: ¡Qué risa! 🤣🤣
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valeska garay campos
también me gustan son sencillos y elegantes 🤭
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