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Invierno De Cristal

Invierno De Cristal

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Yaoi / Completas
Popularitas:21k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Javier Müller, heredero de una de las corporaciones más poderosas de Europa, siempre fue educado para ser perfecto: elegante, obediente y fuerte ante el mundo. Pero cuando la estabilidad financiera de su empresa se ve amenazada, su padre toma una decisión cruel: unir su fortuna con el imperio criminal más temido del continente.

Así, Javier es obligado a casarse con Damián Moretti, el mafioso número uno, un hombre sin corazón

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Capitulo 13: El eco de la traición y los secretos de sangre

El sol de Milán se filtraba tímidamente a través de los cristales blindados de la sede de Müller grupo corporation. A diferencia del ambiente barroco y asfixiante de la casa Moretti, aquí todo era de un minimalismo gélido: acero, cristal y líneas rectas. Era el reino de Javier, el lugar donde los sentimientos no tenían valor y la lógica dictaba el destino de las naciones.

Javier Müller cruzó el vestíbulo con un paso que no permitía dudas. A pesar de que sus caderas aún protestaban por la violencia de la noche anterior, su rostro era una máscara de mármol perfectamente tallada. Vestía un traje gris carbón que gritaba autoridad alemana. Detrás de él, el murmullo de sus empleados cesaba; el "Rey de Hierro" había vuelto, y parecía más letal que nunca.

Al entrar en su despacho privado, una figura lo esperaba de pie junto al ventanal. Era Mateo, su asistente personal y mano derecha, un hombre cuya lealtad no se basaba en el miedo, sino en una gratitud profunda hacia la familia Müller. Mateo no solo manejaba la agenda de Javier; era su fantasma, el hombre encargado de las operaciones que no dejaban rastro.

—Informe —ordenó Javier, sentándose tras su escritorio de obsidiana sin saludar.

Mateo se acercó y colocó una carpeta de piel negra sobre la mesa. Sus ojos se detuvieron un segundo en una pequeña marca que el maquillaje no había logrado cubrir del todo en el cuello de Javier, pero fue lo suficientemente inteligente como para no decir nada.

—Señor, el rastreo ha sido exitoso —dijo Mateo con voz neutra—. Ángel Blanca no salió de Italia solo, como Damián Moretti cree. Los registros del aeródromo privado en las afueras de Milán muestran que despegó en un jet propiedad de una empresa pantalla vinculada a Adriano Moretti.

Javier arqueó una ceja, sintiendo una chispa de satisfacción gélida.

—Así que el primo y el amante... Interesante.

—Es más que una alianza estratégica, señor —continuó Mateo, deslizando varias fotografías sobre el escritorio—. Mis contactos en París los han localizado en un ático en el distrito 8. No se esconden como prisioneros. Se comportan como una pareja. Adriano y Ángel son amantes. Han estado engañando a Damián bajo sus propias narices durante meses, posiblemente años.

Javier observó las fotos: Ángel, con esa mirada de inocencia fingida que volvía loco a Damián, reía mientras Adriano lo abrazaba por la cintura en un balcón con vistas a la Torre Eiffel. Era la imagen de la traición perfecta.

—Adriano no quiere solo a Ángel —murmuró Javier—. Quiere el trono. Está usando la obsesión de Damián como una distracción. Mientras Damián me tortura a mí y busca fantasmas, su propio primo le está vaciando las arcas.

—Hay algo más —añadió Mateo—. Adriano ha estado contactando con las familias de Marsella. Les ha prometido que, bajo su mando, el apellido Moretti será "más razonable". Está preparando un golpe de estado interno.

Javier se permitió una sonrisa mínima, casi invisible.

—Damián cree que es el depredador alfa, pero tiene a dos serpientes en su cama... Bueno, a una en su cama y a la otra en su propia familia. No digas nada a nadie. Deja que Adriano se sienta seguro. Quiero que su plan avance hasta que el daño sea irreversible para Damián.

Mientras Javier planeaba su venganza en la luz del mundo corporativo, Damián Moretti se hundía en la oscuridad de los muelles. En un almacén subterráneo, el olor a humedad se mezclaba con el olor metálico de la sangre.

Damián, con la camisa empapada de sudor y las manos manchadas de sangre, sostenía un cuchillo de combate frente a un hombre atado a una silla eléctrica apagada. El hombre era uno de sus transportistas de confianza. O al menos lo era hasta que tres camiones llenos de armamento pesado desaparecieron en la frontera francesa.

—¿Quién fue? —la voz de Damián era un rugido bajo, cargado de una locura que hacía temblar las paredes—. Ese cargamento estaba valorado en ochenta millones. Nadie roba a los Moretti y vive para contarlo. ¿Fue la familia Ricci? ¿Los rusos?

—¡No lo sé, Don Damián! ¡Lo juro! —sollozó el hombre—. Nos emboscaron. Sabían exactamente la ruta, el código de los GPS y los turnos de guardia. Fue como si lucháramos contra sombras.

Damián le propinó un golpe con la empuñadura del cuchillo, rompiéndole la mandíbula.

—Sombras que sabían mis secretos internos. Hay un traidor en mi mesa, y voy a encontrarlo aunque tenga que abrirles el pecho a todos ustedes.

Desde un rincón oscuro, Luca Ferretti observaba la escena con una calma imperturbable. Luca era la mano derecha, el hombre que recordaba a Damián de niño, pero incluso él sentía que el joven jefe estaba perdiendo el control. La desaparición de Ángel y la tensión con Javier Müller lo estaban convirtiendo en un monstruo errático.

—Damián, basta —dijo Luca, dando un paso hacia la luz—. Este hombre no sabe nada más. El robo fue demasiado limpio. Fue ejecutado por profesionales que tenían información privilegiada de alto nivel. Matar a los soldados no te devolverá las armas.

Damián se giró hacia Luca, sus ojos inyectados en sangre.

—¿Y qué sugieres, Luca? ¿Qué me quede sentado mientras alguien me escupe en la cara?

—Sugiero que mires hacia arriba, no hacia abajo —respondió Luca con voz enigmática—. Los soldados solo siguen órdenes. Quien robó ese cargamento quiere debilitarte ante el Consejo de Familias. Mañana hay una reunión, y si no tienes respuestas, tu padre, Vittorio, intervendrá. Y sabes que tu padre no tiene paciencia para los fracasos.

Damián gruñó, tirando el cuchillo al suelo. Salió del almacén dejando que sus hombres "limpiaran" el desorden. Pero Luca se quedó un momento a solas en la penumbra.

Luca Ferretti no era solo un empleado. Su familia había servido a los Moretti durante tres generaciones. Su abuelo fue el consejero del bisabuelo de Damián, y su padre murió recibiendo una bala destinada a Vittorio. Luca había sido criado para ser la sombra y el escudo del linaje.

Pero Luca guardaba un peso que nadie más en la familia conocía o eso pensaba. Años atrás, mientras el anterior patriarca —el abuelo de Damián— agonizaba en su cama, llamó a Luca. No llamó a su propio hijo, Vittorio, ni a sus nietos. Llamó al sirviente leal.

"Luca...", había susurrado el viejo con un aliento que olía a muerte, "el linaje de los Moretti tiene una mancha que no puede ser borrada. Hay un secreto que, si sale a la luz, destruirá todo lo que hemos construido desde Sicilia. Prométeme que solo lo revelarás cuando la familia esté a punto de desaparecer."

Luca le dio su palabra. Y desde entonces, ese secreto vivía en su mente como un parásito. Sabía algo sobre el nacimiento de Damián, sobre la verdadera naturaleza de la alianza con los alemanes y sobre un pecado cometido hace décadas que aún pedía sangre. Luca observaba la autodestrucción de Damián y la astucia de Javier con una mezcla de lástima y deber. Sabía que Javier Müller no era solo una moneda de cambio; era, quizás, la pieza final de ese rompecabezas oscuro que el viejo patriarca le confió.

A mil kilómetros de distancia, la atmósfera era radicalmente distinta. En un lujoso restaurante con vistas al Sena, Adriano Moretti brindaba con una copa de Dom Pérignon. Frente a él, Ángel Blanca lucía un collar de diamantes que Adriano le había regalado esa misma mañana.

—Damián debe de estar quemando Milán en este momento —rió Adriano, su voz llena de una ambición venenosa—. El robo del cargamento fue un éxito total. Los proveedores de Marsella ya tienen las armas y me han pagado mi comisión. Damián parece un tonto ante los ojos de los otros jefes.

Ángel sonrió, pero su mirada era calculadora.

—¿Estás seguro de que no sospecha de ti? Damián es violento, pero no es estúpido.

—Damián está demasiado ocupado odiando a su nuevo "esposo" alemán y llorando por tu partida —dijo Adriano, acariciando la mano de Ángel—. Cree que te escapaste porque te enteraste sobre su matrimonio con Javier y te asustaste de su padre. Nunca se imaginaría que estás aquí, conmigo, ayudándome a desmantelar su imperio ladrillo a ladrillo.

—Javier Müller me preocupa —admitió Ángel—. En las fotos de la gala, no parecía un hombre roto. Parecía... preparado.

—Javier es un CEO, Ángel. Sabe cómo posar para las cámaras —desestimó Adriano—. Pero no conoce nuestro mundo. Cree que esto es una guerra de contratos. No sabe que en la mafia, los contratos se firman con la sangre de los familiares. Cuando yo tome el control, Javier será un activo más que venderé al mejor postor. O quizás me lo quede para divertirme un poco.

Adriano besó la mano de Ángel, pero en sus ojos no había amor, solo la sed de poseer todo lo que su primo tenía. Eran dos parásitos alimentándose de un gigante que aún no sabía que estaba muriendo.

Cuando Javier regresó a la mansión Moretti esa noche, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Damián estaba en el salón principal, rodeado de botellas vacías de alcohol. El lugar estaba destrozado: jarrones rotos, muebles volcados. La furia del Delta había estallado tras el fracaso en el almacén.

Javier entró y, con una calma insultante, dejó su maletín sobre una mesa intacta.

—Veo que has tenido un día productivo —dijo Javier, su voz cargada de sarcasmo.

Damián se levantó, tambaleándose ligeramente. Se acercó a Javier, invadiendo su espacio personal. El olor a alcohol y odio era asfixiante.

—Te burlas de mi, alemán... —masculló Damián, agarrando a Javier por las solapas del traje—. Me han robado. En mi propio territorio. Me están haciendo parecer débil.

—No te hacen parecer débil, Damián. Eres débil —respondió Javier, sosteniendo su mirada sin parpadear—. Te enfocas en torturar a pequeños soldados mientras el verdadero enemigo se sienta a tu mesa. Eres un mafioso de la vieja escuela, pura fuerza y nada de cerebro. Por eso tu cargamento desapareció. Porque mientras tú juegas a ser Dios con un látigo, alguien con una calculadora te está ganando la partida.

Damián apretó el agarre, sus nudillos blancos.

—Ten cuidado, Javier. Mi paciencia se agotó en el muelle. No me tientes a terminar lo que empezamos anoche.

—¿Vas a violarme otra vez? —preguntó Javier con una frialdad que congeló el aire—. Adelante. Úsame para desahogar tu frustración porque no puedes encontrar a tu amante ni a tus armas. Pero recuerda: cada vez que lo haces, me das una razón más para disfrutar el día en que vea tu imperio caer. Y créeme, ese día está más cerca de lo que piensas.

Damián lo soltó bruscamente, como si Javier lo quemara. La relación entre ellos no estaba mejorando; se estaba convirtiendo en un campo de batalla de nervios y desprecio. Damián se sentía atraído por la resistencia de Javier, una atracción tóxica que se mezclaba con el deseo de destruirlo. Javier, por su parte, alimentaba el fuego, sabiendo que un hombre furioso comete errores.

Javier subió las escaleras hacia su habitación, dejando a Damián solo en el caos del salón. Antes de cerrar la puerta, miró hacia abajo y vio a Luca Ferretti observando desde las sombras del pasillo. Luca y Javier cruzaron miradas durante un segundo. Fue un reconocimiento silencioso: ambos sabían que la tormenta que se avecinaba no dejaría a nadie a salvo.

Javier entró en su cuarto y abrió su laptop. Mateo le había enviado un nuevo archivo. Era un plano de las bodegas secretas de Adriano en Marsella.

—Pronto, Damián —susurró Javier para sí mismo—. Pronto sabrás quién te robó... y yo seré quien te entregue la cabeza de tu primo, solo para que sepas que me debes la vida. Y entonces, te destruiré yo.

La noche en Milán era oscura, pero los planes de Javier Müller brillaban con la luz de una ejecución perfecta.

Continuará...

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LAQJ
Sólo espero que le dediquen 42 capítulos al sufrimiento de Damian, así como van 42 de tortura a Javier
LAQJ
Ahora si te odio Luca.
Jesica Hernandez
felicidades me gustó la trama estubo estupenda
marcela Gimenez
muy buena es una historia que te mantiene en vilo todo el tiempo me encanta gracias
Obdulia Contreras
Mucho sufrimiento y Damián y Angel nada de castigo.
Michica Omegavers: Más adelante tendrán sus castigos
total 1 replies
Zlahi Magica
Recomendado.
Zlahi Magica
Muy buena historia, bueno ya he comentado lo que me ha parecido a lo largo de los capítulos.
El final me encanta, es lo que se necesita para este tipo de historias.
Bueno no se que comentar más, muy buena historia.
Zlahi Magica
¡Eeeehh, se festeja! 🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎉 Por fin llegué al capítulo final.
Zlahi Magica
plácidamente va bien.
Michica Omegavers
Que parece el final de la novela 🥰
Michica Omegavers: Hay verdad no has llegado al final me confundí 🤭
total 1 replies
Michica Omegavers
Javier Le casarse con Damián tenía 25 años y Emilia 20 Alessia 23 Javier es el mayor de los Müller y Alexander tiene 30 años y Damián 27
Zlahi Magica
Me confundí, ¿Cuántos niños tiene Müller y Volkov? ¿3?
Michica Omegavers: Lo entenderás en el capítulo 59
total 4 replies
Zlahi Magica
Me encantaron las fichas de los personajes.
Zlahi Magica
Aún no entiendo ésto ¿A qué te refieres,m
Zlahi Magica: Ok, ok, ok.
total 2 replies
Zlahi Magica
Una buena ficha de personaje, se lo extrañaba.
Zlahi Magica
¿Cómo que continuará?
Zlahi Magica
¡¿Y me terminas aquí?! La con....
Zlahi Magica
El peor nombre para una alemana jajajajajajajajaja.
Zlahi Magica
Ouh, hija de Damián.
Michica Omegavers: Siiiii 🤭
total 5 replies
Zlahi Magica
¡Al fin llegó! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH.
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